Introducción a la Colombia Amerindia
Instituto colombiano de antropología
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Barí Orlando Jaramillo Gómez*
Ubicación Geográfica

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Los Barí habitan una región de bosque húmedo tropical en la hoya del río Catatumbo que confluye al lago de Maracaibo en Venezuela; está conformada por las tierras bajas que descienden desde la cresta principal de la Cordillera Oriental, que parte del Nudo de Santurbán y en dirección sur-norte atraviesa el departamento de Norte de Santander. Las aguas corren en dirección sur-noroeste, conformando el extremo sur-oeste de la macroregión del Lago de Maracaibo. La paulatina disminución de altitud de la cadena montañosa insinúa la desaparición de la cadena de los Andes, situada entre los paralelos 8 grados 20' y 9 grados 50' de latitud norte y los meridianos 72 grados 45' y 73 grados 25’ de longitud oeste con respecto al meridiano de Greenwich. Según Haffner ( 1976 b:344) esta esquina suroccidental de la cuenca dé Maracaibo, es uno de los refugios del bosque húmedo tropical formado durante las épocas áridas en el cuaternario, y es presumible que evoluciono independientemente hasta la siguiente fase húmeda; es llamado el "refugio del Catatumbo".

Se puede entonces definir como una eco-región desde tiempos inmemoriales, hecho fundamental para comprender las características de su cultura de selva húmeda tropical.

El relieve de esta eco-región está constituido por la llamada Serranía de los Motilones, comprendida entre el Cerro Mina, al sur (3.750 msnm) en las cercanías de San Calixto, en las fuentes del río Catatumbo y la Sierra de Perijá al norte. Su máxima altura está dada por los cerros de Bobalí (2.050 msnm).

El río de Oro lo conforman tres ríos principales; el del noroeste en el territorio Barí venezolano, el intermedio o Motilón (que constituye la frontera de los dos países) y el del suroeste que representa el centro del hábitat actual de los Barí en Colombia. A éste confluyen las quebradas Bakdrom Boki, Dukuboki, Sononoboki, Batuyboki, Batuinaboki. A la parte baja del río Oro llegan los caños Tomás y Eusebio. Cada una de estas quebradas posee, además, un sinnúmero de fuentes y arroyos que fluyen de los pliegues de la serranía. En el vértice de la frontera colombo-venezolana desembocan al Catatumbo y el río Oro; las aguas de éste contrastan con las oscuras de aquél. Además, entre los afluentes de la parte baja del Catatumbo, tienen importancia los caños de San Miguel, El Martillo, El Brandy, El Indio y El Tarra.

La temperatura promedio es de 24 grados C y la precipitación pluvial de 2.500 mm. Las épocas más intensas en lluvias se presentan en los meses de abril-mayo y octubre-noviembre y las épocas de fuerte verano en los meses de diciembre, enero y febrero. La velocidad promedio de los vientos es de 0.77 m/seg.; esta escasa turbulencia del aire permite estabilidad atmosférica y abundantes lluvias.

Los suelos dé la zona aluvial comprenden coluvios, valles estrechos intermontanos de clima cálido húmedo, terrazas y planicies inundables.

Los suelos de los valles estrechos intermontanos o de aluvión y las vegas de los ríos son preferidos para cultivar por su fertilidad. En su mayor parte los suelos son pobres en nutrientes, pues se trata de suelos latesólicos cuya capa de humus es muy delgada; sin embargo, la rápida descomposición de materias vegetales por el ambiente húmedo, compensa en alguna medida esta pérdida de elementos nutritivos, al unísono del sombreado del bosque, que impide luminosidad y temperatura intensa, así como los efectos erosivos de las lluvias. Existe una gran riqueza de fauna y flora silvestre, aprovechada por los indígenas para su subsistencia. Se encuentran maderas como abarco, caracolí, cedro, ceiba, balso, yarumo, etc., además barbasco, bejucos y otros.

Entre los animales se destacan: ciervo, bacua, puercoespín, baquiro, micos, etc.; proliferan aves como la gallineta, el paujil, la pava, y gran cantidad de peces.

Población

Los indígenas se autodenominan bari, que en su lengua significa "gente". También son conocidos como Motilones, nombre con que los "blancos" denominan a todos los indígenas de la región.

Según Krickberg (1974: 349) el poblamiento Barí de la hoya del Catatumbo es producto de la expansión de los Chibcha y resultado de su choque y contracción ante la avanzada Karib. Esta afirmación aún no ha sido comprobada; su filiación lingüística es Chibcha (Manzini, 1974:35-66).

Durante la Conquista y la Colonia ocupaban un extenso territorio correspondiente a las tierras bajas al oriente y sur del Lago de Maracaibo, desde la Cordillera de los Andes venezolanos, hasta la Serranía de Perijá, con el río Apón como límite septentrional. Esta área alcanzaba una extensión de 21.300 km2.

A finales del siglo XIX los Barí experimentaron un breve período de contacto con misiones; después no hubo alguna relación permanente hasta 1960. No obstante, desde 1920 sufrieron incursiones esporádicas, debidas a la explotación petrolera y a la colonización agrícola subsecuente.

A principios del presente siglo el área calculada disminuyó a 16.000 km2 y su número se estimaba en 2.000 habitantes.

En 1940 se presenta una sensible contracción territorial de 3.800 km2, sobre los 13.500 km2 de 1930; Beckermann calcula la población de entonces en 1 .500 ~ habitantes ( 1979: 67). En 1950 el territorio se reduce a 7.400 km2 y subsiste el 50% de la población de comienzos de siglo ( 1 .200 habitantes). En 1960 desciende a 800 personas, en una extensión de 5.100 km2 (la tercera parte del área de 1900). Para 1980, Beckermann calcula su territorio en 2.400 km2 a ambos lados de la frontera colombovenezolana, o sea sólo el 15% del área de 1900. Hay, sin embargo, un relativo aumento de población. En 1970 ésta se calcula en 1.200 individuos; en 1980 se reportan 1.400 personas.

El total de población Barí en Colombia contabilizada en los años 1982-1983 -según información recogida directamente por Orlando Jaramillo (1975)- es de 477 personas; de ellas 202 son infantes y las demás adultos (en la mayoría jóvenes).

En la parte venezolana, para 1980, se calcula una población de 1.082 individuos, según Beckermann y el Censo Indígena (1985).

El patrón de residencia es semisedentario; cada grupo local compuesto por un promedio de 50 personas posee generalmente 3 bohíos. Estos bohíos son casas comunales donde habitan varias familias nucleares; están rodeados por un campo de cultivo o conuco principal y aledaños a éste existen otros subsidiarios. Su forma es semiovalada o rectangular, según su localización, número de habitantes, abundancia o escasez de recursos. El sitio elegido para su construcción está próximo a un río abundante en pesca, que no sea pantanoso ni cenagoso.

Algunos asentamientos están constituidos por un solo bohío tradicional (como es el caso de chirrindakaira), en otras localidades se hallan casas de concreto, uno o dos bohíos (como sucede en Schubacabarina). En otros se encuentran centros de salud. En Saphadana funciona la cooperativa Multiactiva MotilónBarí.

Actualmente, por causa de la labor de las misiones de las hermanas Lauras, el padre García Herreros y Bruce Olson (misionero protestante), el patrón de asentamiento ha variado y tiende a perderse su vida semisedentaria y pluri-residencial, pues se da la conformación de caseríos y fincas de posesión individual familiar, lo cual incide en cambios de densidad de población por territorio y unidad residencial.

Sistema de producción

En la cuenca del Catatumbo se distinguen dos áreas biogeográficas aprovechadas por los Barí: el sistema ribereño y el de tierra firme. En el primero se encuentran los suelos de aluvión que se caracterizan por su fertilidad, resultado de la sedimentación que deja el crecimiento de los'' ríos en los períodos lluviosos; en ellos se cultivan las especies de vástagos como la yuca dulce y varias clases de plátanos. Dicho ecosistema suministra además, peces, huevos, aves acuáticas, moluscos, reptiles y quelonios. El sistema de tierra firme contribuye con especies de animales y plantas de las cuales la más importante es la palma mil pesos. En estas dos áreas biogeográficas el grupo Barí desarrolla actividades de horticultura, caza, pesca y recolección.

Los Barí roturan tres tipos de campo de cultivo:

1. En los alrededores de todo bohío o casa comunal existe un campo de cultivo definido, correspondiente al grupo local que lo habita, de forma circular; cada familia es usufructuaria de una parte de dicho campo, formando sectores a partir de las líneas que cruzan la circunferencia, siguiendo la figura de un pastel, cortado y repartido. Para los Barí, existe posesión de las plantas mas no propiedad del suelo.

2. Pueden encontrarse diversos campos comunales subsidiarios, pertenecientes a varios aliados o a la totalidad de los residentes, según el caso particular. Estos campos tienen una forma irregular y son cultivados siguiendo una disposición caprichosa a voluntad de los participantes y con base en el tipo de plantación --sea de yuca, plátano o caña de azúcar-- que cada uno realice.

3. Generalmente asociados con casas situadas por encima de los 800 mts. de altitud, se encuentran conucos destinados a cultivos de yuca y caña de azúcar o plátano usufructuados por familias o individuos aislados. En el caso de que existan dos "dueños", uno posee las plantas del círculo interior y el otro las plantas del círculo periférico.

Los campos de cultivo que rodean las casas comunales o bohíos, tienen el mayor inventario de plantas. En el área periférica del círculo se siembra banano y plátano; mezclados con éstos se encuentra uno o dos árboles de achiote (Bixa orellana, utilizado como pintura para el cuerpo y para teñir faldas) y algunos se aguacate. Esta zona ocupa el 20% del área cultivada. En el área intermedia del anillo se cultiva yuca, que ocupa un 70%o; se trata de la variedad dulce y es la base de la alimentación; mezcladas con la yuca, se encuentran variedades de piña y una planta fibrosa de la especie Furácea; también otras plantas, que a diferencia de las anteriores generalmente se localizan a los lados de las trochas radiales, que atraviesan la chagra formando triángulos: papa dulce, ñame, algodón y barbasco. Formando manchas en este anillo intermedio, hay algodón, caña de azúcar y ají. (Beckerman 1975: 91 ).

El anillo interior cercano a la casa está cultivado con papa dulce, ñame o calabaza (ésta tal vez de reciente introducción), ya sea mezcladas las tres plantas, o dos solamente. Los cultivos menores ocupan 50% del campo de cultivo.

Para preparar el conuco, el ñatubai o jefe del bohío escoge el sitio con la ayuda de los hombres adultos. Una vez seleccionado, se roza con machete la vegetación y árboles pequeños (sotobosque) y se dejan aquellos de más de 20 cm de diámetro para tumbarlos con hacha. Esta es tarea de los hombres. Se deja secar el rastrojo durante 3 semanas, y se procede a quemar para sembrar uno o dos días después. Las mujeres cortan los esquejes de los yucales viejos y los empacan en canastos; ellas arrancan la maleza que crece después de la quema; los hombres remueven la tierra con su machete, abren huecos y siembran. Un yucal tradicional necesita ser "desmalezado" solo una vez hasta su madurez. Después de este tiempo la yuca se defiende, formando una cobertura densa cuya sombra la libera de plantas parásitas competidoras. Solo cuando se recoge y se replantan estas estacas para reproducir la yuca, se hace necesaria una nueva limpieza. Esta labor la ejecuta la mujer.

La recolección en general es trabajo de las mujeres, con excepción de los cultivos de plátano y caña de azúcar, que son recogidos por los hombres.

Los conucos que rodean los bohíos se mantienen en producción hasta tanto la casa esté ocupada -alrededor de l0 años-. Aunque generalmente se encuentran en suelos coluviales, por su cercanía a casas de habitación, reciben basuras, cenizas y excrementos que ayudan a mantener su fertilidad.

A cada bohío le corresponden 3 ó 5 ha. cultivadas y cada grupo doméstico que lo habita mantiene otras dos casas, cada una con 3 ha. promedio de más, de manera que el área cultivada por cada 50 personas es de 9 ha. o sea 0,18 ha. per cápita.

Los conucos comunales se encuentran localizados en zonas aluviales; por ser las mejores tierras se pueden mantener en permanente cultivo 40 años o más. Sin embargo, algunos son abandonados antes ( 15 años).

Los conucos "privados" ocupan suelos coluviales ordinarios y se abandonan más pronto (a los tres años generalmente).

En el hábitat selvático los Barí encuentran gran cantidad de animales, ricos en proteínas, con los que se equilibra la dieta de carbohidratos.

La caza se desarrolla en forma individual y colectiva. En la primera, cada individuo posee un sector a menos de tres horas de la vivienda, de manera que su radio de acción no sobrepasa los 10 km. a la redonda y la caza es de animales pequeños únicamente.

Cuando la cacería es colectiva, dos o más individuos hacen excursiones más allá de los límites; en estos casos hay que distinguir la cacería colectiva local, que implica la construcción de un bohío alterno, y la colectiva intergrupal: cuando parten miembros de diferentes bohíos. En estas ocasiones se obtienen presas mayores tales como danta, váquira, oso o guácharos.

Las armas utilizadas son el arco y la flecha de macana endurecida al fuego; se registran cuatro tipos de flechas.

La pesca se desarrolla principalmente durante las épocas secas; al bajar el nivel de los ríos el pescado se concentra; se elaboran muros o tupias que represan el agua y permiten la pesca comunal; toda la unidad doméstica se desplaza para construirlos: los hombres superponen un cúmulo de piedras en un sitio escogido por el jefe de pesca, río arriba, y las mujeres lo hacen a unos cincuenta metros río abajo. Después cubren con hojas de bijao las piedras colocadas a modo de pared, desviando y disminuyendo el cauce del río al interior de la represa.

También se utiliza el barbasco, que es introducido en las cuevas: al salir, los peces son chuzados por hábiles buceadores, con un palo de macana de 4-5 m de largo por 1 cm de ancho, endurecida y enderezada al fuego, a la cual constantemente se le saca punta.

La pesca mayor (bocachico, rampuche, etc.) es una actividad masculina; la pesca menor (cangrejos, caracoles y panches) es una tarea femenina. Las mujeres solo utilizan sus manos; se zambullen y buscan peces, cangrejos y caracoles; ocasionalmente se aprovisionan de barbasco.

"La pesca es una actividad de día entero; al atardecer, las mujeres recogen el pescado, lo cargan y llevan también los instrumentos de pesca masculina, se dirigen al bohío rápidamente con los niños, mientras los hombres esperan, para luego emprender una rápida carrera hasta la casa. El ganador adquiere prestigio" (Botero, 1976:30-31).

En general durante el período seco se realizan actividades colectivas (pesca, caza y guerra).

La diversidad vegetal de la selva provee al Barí numerosos frutos que complementan la dieta alimenticia. Es una actividad femenina móvil y estacional, que adquiere importancia en épocas de escasez. Se recoge el fruto de la palma de milpesos, larvas de cucarrones que habitan en el interior de algunas palmas; madroños y gran cantidad de pepas que son también el alimento de aves y mamíferos. Se recogen además ciertas plantas medicinales -hojas de balso, caraña, etc.-, bejucos para elaborar canastos y esteras, resinas para alumbrar, fibras vegetales para chinchorros y cuerdas de arco, etc.

Organización sociopolítica

La distribución interior del bohío responde a reglas básicas de organización social. Se distinguen dos áreas principales en él: la central para los fogones, la lateral para el dormitorio. Cada familia tiene su fogón y un dormitorio donde se organizan en forma jerárquica: el ñatubai (jefe del bohío y de la construcción) ocupa el primer sitio a la izquierda de la puerta de entrada; el abyiyibai (segundo jefe de construcción) al lado del ñatubai; el ibaibaibai (tercer jefe de construcción del bohío) se sitúa de primero a la derecha; enseguida las demás familias de acuerdo con la distribución ordenada por el ñatubai.

Según Solange Pinton ( 1972:37), se busca que cada familia se ubique de manera que sus vecinos inmediatos sean aliados del hombre y, por lo tanto, parientes de la mujer, así:

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Sistema de Parentesco Bari (En Pinton, 1973)
"Los símbolos blancos son sadodira (= parientes) entre ellos, como los símbolos negros lo serán entre ellos, mientras que las relaciones de los símbolos negros y blancos serán ogybadora = aliados". (Jaulin, 1973 b: 174).

El espacio vertical es propiedad de cada familia. El suelo es el lugar donde la mujer se sienta sobre su estera y donde ejecuta actividades caseras. En el suelo también se cocina; ésta es una actividad estrictamente femenina. El chinchorro de la mujer es además el más cercano al suelo, un poco más alto está el del hombre, y más arriba están los niños pequeños. El chinchorro más alto es el de los jóvenes célibes.

Se encuentran relaciones de alianza y de consanguinidad. Las primeras se traducen en dos pactos fundamentales para entender el funcionamiento de la organización social Barí: el pacto ogybara y el pacto sajdoyira. Aquellos que tienen un nexo ogybara pueden contraer matrimonio mientras que la relación sajdoyira inhibe el matrimonio, pues se consideran parientes entre sí.

"Debido a que no todos lo Barí se conocen personalmente, la relación de parentesco o alianza no está determinada; sin embargo, cada uno con respecto al grupo no conocido, es potencialmente pariente o aliado" (Botero, 1976:42).

Existen diversas formas de establecer estas relaciones:

En primer lugar, por herencia paterna, ya que los hijos e hijas van a tener las mismas

relaciones que el padre. El tío paterno es pariente (sajdoyira) mientras que el tío materno es aliado (ogybara); esto, porque el padre es aliado de la madre y por lo tanto aliado de los hermanos de la madre.

Si se prolonga horizontalmente esta relación, el aliado de mi aliado es mi pariente (Jaulin R., 1973b), y asimismo el pariente de mi pariente es mi pariente, el aliado de mi pariente es mi aliado, el pariente de mi aliado es mi aliado, etc.

Cuando un hombre solo llega a un bohío como visitante desconocido, la mujer se determina como pariente y el hombre como aliado. E1 visitante comparte el alimento y también el espacio de habitación de la familia nuclear dentro del bohío. Cuando se trata de una pareja visitante, la relación se establece de la misma forma.

Los Barí determinan grupos de hermanos consanguíneos a través de la filiación patrilineal, pero no existe distinción de sexo terminológicamente (Sarmiento, 1969:24-25).

El antropólogo Robert Jaulin ha dilucidado estas relaciones y Botero ( 1976:42-43), las resume en la siguiente forma:

1. Todo jefe de familia está rodeado de dos "aliados".

2. Los que comparten fogones en común son "aliados".

3. Todos los extranjeros son recibidos como "parientes" y no como "aliados".

Estas normas se complementan con una especie de "álgebra" de las relaciones personales:

1. El "aliado" de un aliado es un "pariente".

2. El "pariente" de un pariente es un "aliado".

3. El "pariente" de un aliado es un "aliado".

4. El "aliado" de un pariente es un "pariente".

Sin duda uno de los problemas más apasionantes de la organización social de los Barí, se refiere al estatuto social de las categorías "aliado" y "pariente". Algunos investigadores han tratado de definirlas como "mitades", lo que no parece muy claro en el estado actual de la información que se tiene. Las redes sociales Barí se reestructuran permanentemente y no existen grupos estables a lo largo del tiempo.

La familia Barí no tiene una forma única; se presentan diversos tipos: el hogar simple elemental: varón, hembra; hogar elemental extendido agnático: hermano del padre, padre, madre, hijos; hogar elemental cognático: hermano de la madre, padre, madre e hijos; hogar poligínico: varón, hembras y prole, en el cual se observa siempre el sororato preferencial consanguíneo y el sororato preferencial extendido al grupo de hermanas. Por último, el hogar de fisión que es resultado de circunstancias aleatorias como muerte o conflicto, compuesto por madre e hijo, hermana y hermano.

La forma de organización social Barí se adapta a la movilidad de los grupos domésticos.

Debido al patrón de asentamiento, el bohío es el núcleo sociopolítico, dentro del cual los rangos que se establecen según roles, se transforman en jerarquías políticas que son temporales. El jefe principal del bohío es el ñatubai, constructor principal de la casa y ordenador del espacio. A su muerte, el aliado asume su papel y el hijo mayor del difunto ocupa la segunda posición. Este segundo jefe nivela la jerarquía totalizante del ñatubai, y en algunas ocasiones pueden existir dentro de una misma casa varios primeros y segundos que se reparten las funciones. Para cada asentamiento los roles son ejercidos por diferentes individuos.

La construcción de un bohío es determinante en esta jerarquización, tal como lo anota D'Empire O. ( 1966): así como las vigas verticales y horizontales mantienen la construcción, el ñatubai y el abyiyibai garantizan la estructura social; aun después de varios años de construido el bohío, cada uno sabe con bastante exactitud quién puso cada viga; así cuando se abandona un bohío y se construye otro, se puede transformar la jerarquización. Por otro lado, debido a los pactos interpersonales anotados y al intercambio de mujeres entre asentamientos, una vez se acepta al individuo dentro de un nuevo grupo doméstico, cesa su rol anterior en su antigua vivienda y queda sujeto al nuevo grupo. El momento de la construcción de un bohío es la ocasión para que personas venidas de otro lugar entren a formar parte integrante del mismo; además se constituyen nuevas familias, ya que una relación conyugal queda formalizada cuando la pareja trabaja en la iniciación de un bohío y de sus conucos, pues se convierten en unidad económica autónoma. En general, la mujer permanece con su núcleo materno y el hombre abandona su grupo doméstico para vivir con ella. Se presenta una tendencia a la uxorilocalidad.

En conclusión, se puede afirmar que la sociedad Barí tiene un sistema político igualitario basado en el reconocimiento de roles.

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Resultado de la refinada cestería Barí son los canastos y las variadas fundas para las flechas de cacería, cuyo fino acabado implica un complejo proceso de fabricación.

Sistema de representaciones

El Barí no se pregunta tanto por el origen mismo del mundo sino por quién ordena las cosas, las gentes y su conducta, con el fin de que cada elemento esté en su sitio. "La concepción del mundo está dada en el proceso de ordenamiento ocurrido en el marco de los momentos delimitados por la presencia de Sabaseba" (Jaramillo, 1985: l 18).

Sabaseba viene desde el poniente donde vivía con su familia y llega a la tierra, que encuentra "oscura, sin estructura, sin forma determinada, caótica (...). Con su trabajo la ordena, la modela, dándole una nueva forma hasta conseguir su situación actual: llanita y consentido para poder ser habitada y disfrutada" (Castillo, 1981:290). A Sabaseba se deben, entonces, los fenómenos naturales como las lluvias, la Luna, el Sol, las estrellas, los truenos, el arco iris, las nubes, etc.

Sabaseba trabajó como lo haría cualquier Barí y cuando tuvo hambre recurrió a cortar piñas; de la primera piña que parte sale un Barí hombre, de la segunda una mujer Barira, y de la tercera un niño Bakurita, todos alegres. De estas mismas piñas surgen los primeros ñatubai: Anagschamadou, Akedou, Sirotrobindou, Nischarrai, Naínsayadou, quienes aprendieron la construcción del bohío y ocuparon distintos sitios según el territorio que les fue asignado. De allí que dentro de los Barí es el ñatubai quien tiene mayor prestigio social.

Los primeros Barí fueron llamados saimadoyi o auxiliares de Sabaseba; ellos reconstruyeron el mundo e instruyeron a los Barí, enseñándoles a pescar, cazar, construir un bohío, etc. Por último, Sabaseba estableció reglas de conducta y normas de comportamiento del Barí.

De la existencia de otras razas, gentes y personajes maléficos da razón el mito de Sibabio: "Se trata de una vieja que mató a su nieto, asó y comió su carne. Entonces, los padres del niño tomaron venganza, matándola, apilando leña junto a ella y prendiéndole fuego. Una vez quemada se esparcieron las cenizas y de ellas surgieron los blancos, los negros, los Yuko-Yukpa, los Guajiros, los Daviddu y los animales. El nombre de la gente que iba surgiendo de las cenizas lo otorgaba Sabaseba y les señalaba el lugar que debían habitar. Los Daviddu los envío Sebaseba al monte con el encargo de coger al Barí -para que así éste muera. Además, de las cenizas -aseguran los Barí- provienen otros seres imaginarios como los Ichigbari y Taibabaioyi. Los animales son los últimos en surgir de las cenizas y es nuevamente Sabaseba quien les da el nombre, les señala su función y lugar" (Jaramillo, 1985:120-121).

Dentro de la mitología Barí se hace también un ordenamiento del cosmos y cada franja que se distingue tiene sus correspondientes habitantes: en primer lugar, está la tierra habitada por hombres y animales; debajo de ella se encuentran grandes extensiones de agua donde viven los sitbayi, -que se refugian en cuevas-, los taibabioyi, los ninchu, los shumbrabra (enanitos), los karina (gente con forma de animal) y los tai (peces). Encima de la tierra se ubican en orden ascendente, seis cielos: el saba, debajo de las nubes, es la región del viento suave habitada por seres protectores de las tempestades como los nodaridou y los sarogdobobari (pájaros amarillos), quienes los defienden de los ataques de los Daviddu. Sigue la zona del viento fuerte o kokda sada, donde se forman las tormentas y las lluvias. Allí es el lugar del encuentro de los muertos (basunchimba) con sus familiares. Por encima de las nubes está el cielo (barun) que semeja un telón muy grande pintado por Sabaseba de azul, sostenido en la tierra, en el cual habitan los saimadoyi, las estrellas y los basunchimba. Más allá está el firmamento o barun asch, poblado por los zamuros, los truenos, los relámpagos, la Luna y el arco iris. Encima está el sagbada hibaru donde habitan las personas convertidas en aves (tarigbimomo) o en monos (scharaba), y las golondrinas. Por último el cielo más alto, lugar de Ñanbobikorai, ñandou (el Sol)y Sebaseba y familia.

La tradición mítica es propiedad de toda la comunidad Barí; un individuo mayor de 30 años se considera instruido en esta materia. Por consiguiente, no se diferencia un rol específico a un chamán, sacerdote o brujo. Sabaseba, por medio de Dabasoba (saimodayi) le enseñó a utilizar el tabaco (droxara) a la comunidad como un todo. Según Castillo (1981:300), dentro de la cultura Barí no existen ° ídolos, ni templos, ni ritos, ni sacrificios, ni ofrendas. Sabaseba organizó el mundo, estableció unos modelos y los Barí los siguen al pie de la letra en su vida cotidiana.

A través de los diferentes mitos, se marcan los ritos, que deben realizarse para pasar de una edad a otra en la vida del individuo. Así por ejemplo, Dabasoba -en forma de tigre- se encarga de instruir al Barí en los misterios de la vida y en cómo cuidar de la mamá y del bebé. Su ausencia causa sufrimiento a las mujeres en el parto y retraso de los niños. La iniciación está acompañada de algunos tabúes, como prohibición de consumo de ciertos alimentos por parte de la mujer, o de ciertos ritos cuando se trata de la imposición del nombre, o el reconocimiento del grupo.

Identifican espíritus del bien y del mal, como es el caso de los Daviddu, dueños de la noche y de los males más temidos: la enfermedad y la muerte; desencadenan las tempestades y tormentas, producen el desbordamiento de los ríos. Andan sueltos, y en las noches se considera peligroso salir del bohío. Para salvaguardar la casa de las malas influencias, se exorciza con un leño encendido en su interior.

Jaramillo (1985:125) afirma que "la terapia motilona no corresponde propiamente al campo de la botánica médica, sino que las plantas utilizadas representan ante todo un acto simbólico de curación o ejercen alguna protección preventiva". El Barí hace personalmente su diagnóstico y decide el tratamiento correspondiente.

Para el Barí, la muerte permite el paso a un mundo nuevo lleno de experiencias, diferentes a las de esta vida, pero rico y novedoso. De todos modos no abandona sus iacucaynas o innovaciones, por las que se dirige al Dabasoba solicitando su curación. También utilizará de diversa forma la droxara.

La droxara consiste en un preparado de hierbas compuesto de las hojas de balso, el tabaco y el ají, las cuales una vez secas se desmenuzan y mezclan. Por lo común, son las mujeres las encargadas de recoger las plantas, machacarlas y guardarlas en un pequeño calabazo, para que el enfermo recurra a ellas, ya que por su intermedio se obtienen poderes curativos emanados de lo sobrenatural. Al balso se le atribuye un valor especial. A éstas agregan indistintamente otras, ya sea de ají o yuca, según el .criterio de la droxara.

El enfermo toma la droxara o mezcla de hojas, la humedece en su boca y recita las palabras referentes al lugar del cuerpo que quiere sanar. El tipo de iacucaynas o recitaciones varía según la inspiración individual; los viejos conocen el mayor número y se encargan de enseñar a los jóvenes. Los jefes del grupo familiar son quienes recitan, ya sea para curarse ellos mismos o a su mujer e hijos, y son ideadas sobre todo en las horas de la noche.

La droxara no solo ejerce una función curativa; también puede emplearse de manera preventiva.

Cambio cultural

Los Barí iniciaron la defensa de su territorio en el momento del arribo del "blanco". Esta situación se prolongó durante años a raíz de la explotación petrolera. A pesar de ello, fueron "pacificados" y actualmente reciben influencias externas a través de misioneros católicos: las Lauritas y misioneros protestantes como Bruce Olson. La educación formal se encuentra en sus manos: en Catalaura las hermanas tienen escuela diurna para niños con cartillas bilingües, y también imparten educación a adultos. En la actualidad se encuentran instaladas en Biridikaira, en donde también han establecido una escuela.

Un misionero protestante ha instaurado escuelas en los diferentes centros y puestos que constituyen la Asociación Comunidad Barí, ubicadas en Ikiakarora, Ca'Axbirankira, Brubucanina, Saubakbarina, Saphadana y Korrokaira. Esta educación se imparte en español y sigue el calendario escolar tradicional, lo que ha conducido a un cambio en el ciclo anual Barí, cuya vida familiar empieza a girar en torno al año escolar y período de vacaciones; la separación de los infantes de sus padres presenta conflictos generacionales: los adolescentes, desarraigados de su proceso de socialización tradicional, se convierten en una carga para sus padres al no dominar en esta edad todos los sistemas de producción tradicionales.

El misionero ha incentivado el envío de jóvenes a centros urbanos: Beckermann contabiliza, en 1980, alrededor de 20 que cursan secundaria en Bucaramanga y otros más reciben instrucción técnica en primeros auxilios, promoción de salud, cooperativismo y prácticas agrícolas. Otras veces son visitados por instructores del SENA que permanecen en sus localidades ofreciendo cursos de técnica agropecuaria, como sucede entre los grupos de río de Oro, Fluvial y Caño Tomás. Se incentivan así nuevos cultivos como el maíz, el cacao y la caña de azúcar, además de técnicas de producción, sistemas de plantación, generando excedentes para el mercado. Se ha estimado un comercio frecuente entre estos grupos, debido al rápido acceso fluvial a los centros de mercadeo, aunque no es común en la zona interior.

Los niveles de comercio y necesidades de consumo son directamente proporcionales al grado de aculturación que tenga el grupo indígena. Podríamos para los Barí de Colombia establecer tres niveles:

1. Los grupos del río Catatumbo: Catalaura y Bebokira; 2. los grupos de Caño Tomás y río de Oro; 3. los grupos del interior, contando Pathunia (...). Los dos primeros son los más deculturados (Jaramillo, 1985).

A pesar de estas influencias externas, hay un acuerdo entre los diversos investigadores, en cuanto al logro de los Barí en acomodar su cultura aborigen al contacto blanco sin perder su identidad y vitalidad. "Todavía tienen su tierra; la población está creciendo; la mayoría de población todavía habla su lengua nativa. La salud a nivel general es buena aunque precaria; no se hallan ante una inminente masacre; los individuos Barí todavía mantienen un control considerable sobre sus propias vidas, muchos son autosuficientes en la mayoría de sus necesidades básicas; y hasta el momento hay muy poco repudio de su identidad indígena, tan común dentro de culturas de bosque tropical" (Beckermann, 1980:12).

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* Reseña elaborada por María Clemencia Ramírez de Jara.

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