Introducción a la Colombia Amerindia
Instituto colombiano de antropología
© Derechos Reservados de Autor


tira.jpg (30257 bytes)

Cuna Jorge Morales Gómez
Ubicación Geográfica

map78.jpg (20336 bytes)

Los Cuna del territorio colombiano ocupan la región del Darién-Urabá. Específicamente están localizados en dos comunidades: Arquía y Caimán Nuevo. La primera está al norte del departamento del Chocó, sobre los 8° de latitud norte y 77° 11' al oeste del meridiano de Greenwich, muy cerca a la frontera con Panamá

Caimán Nuevo esta ubicada en el curso medio y bajo del río homónimo en la costa occidental del Golfo de Uraba, en el departamento de Antioquia. Su localización corresponde a los 8° 26’ de latitud norte y 78° 43' al oeste de Greenwich.

La comunicación entre ambas localidades se hace siempre en embarcaciones que atraviesan el golfo. Para ir de Arquía hasta Caimán Nuevo los indígenas caminan al llamado "puerto" en la ciénaga de Unguía donde se embarcan. La ruta impone cruzar y atravesar el caño de Palo Blanco que la comunica con el río Atrato, bajar hasta su delta y finalmente navegar hasta la costa antioqueña situada al frente de la desembocadura de dicho río.

Arquía está bajo la jurisdicción de la inspección de Policía de Unguía (municipio de Acandí); limita al norte con el caserío de Tigre, ocupado por colonos; y con el de Cutí, hasta unos pocos años poblado por indios Cuna; hoy hace parte de avanzadas de colonos antioqueños y cordobeses. Por el este linda con la ciénaga de Unguía; al sur tiene de vecinos los asentamientos de "blancos" conocidos como Aguacate, Raicero, E1 Limón, Peye y Sautatá; en el oeste cierran su territorio las elevaciones de la cordillera del Darién, que separa a Panamá y Colombia.

A medida que se avanza desde Unguía hasta el poblado indígena, va cambiando el relieve del terreno. Arquía está a 200 metros sobre el nivel del mar y el cerro de Tacarcuna, ubicado sobre la cordillera fronteriza internacional, alcanza los 2.200 metros de altura.

El río Arquía recorre toda la población en sentido oeste-este hasta desembocar en la ciénaga de Unguía (parte de la hoya del bajo Atrato).

Caimán Nuevo, situado en el departamento de Antioquia, pertenece a la jurisdicción del municipio de Turbo y en la actualidad se puede llegar a esta comunidad por la carretera que va desde Turbo a Necoclí. A1 norte limita con el corregimiento del Totumo; al sur con los caseríos de Tié y Caimán Viejo; al oeste con el mar Caribe y al este con las cabeceras del río Mulatos. Toda esta región está habitada por población negra y mestiza, esta última llamada "blancos" por los Cuna.

El clima es húmedo tropical tanto en la comunidad chocoana como en la antioqueña, la temperatura alta y el régimen de lluvias bastante intenso pues las precipitaciones anuales oscilan entre 2.660 mm y 3.280 mm, y es más fuerte en el Darién que en el propio golfo de Urabá

La vegetación y la fauna son típicas del bosque húmedo tropical. Los indígenas y colonos que lo circundan disponen de gran cantidad de especies maderables como el cedro, caracolí, palo tolú, ceiba, balso, etc. También son muy comunes plantas útiles como bijao, raicilla, quina, totumo, caucho, llantén, jagua, etc.

La cacería aún es posible para los Cuna, quienes capturan monos aulladores, ardillas, dantas, saínos, guatinajas, tigrillos, monos prietos, titíes, perezosos, etc.

Población

Actualmente, los asentamientos de colonos negros, antioqueños y cordobeses hacen parte del medio ambiente que rodea las poblaciones Cuna; con ellos sostienen relaciones comerciales incipientes y también conflictos por la invasión de tierras, proceso que ha sido más intenso en Caimán que en Arquía. Sin embargo, el Incora logró en la década 1970-1980 trasladar a los inmigrantes que se habían localizado en el bajo y medio Caimán y les compró las mejoras; así los indios pudieron recuperar esos territorios y los invasores pasaron a la hoya del río Mulatos.

Las pautas de poblamiento aborigen corresponden al llamado lineal, esto es, a lado y lado del curso de los ríos (Arquía y Caimán) y a lo largo de la costa en el caso de la comunidad antioqueña. El río básicamente es el punto de referencia para construir las viviendas, separadas entre sí por senderos.

Las parcelas están distanciadas de los lugares de habitación y a ellas se va caminando o navegando, según su localización, pues no quedan a más de una jornada de ida y regreso desde las casas. De acuerdo con la práctica de agricultura de roza y quema, las chagras de cultivo rotan luego de cada cosecha y se deja que el suelo descanse y la vegetación silvestre resurja para proteger la tierra contra la erosión. Hacia los cinco o seis años se puede sembrar de nuevo en una parcela ya trabajada.

Hay sectores de la selva tropical que no se tumban para la horticultura y están reservados como lugares de cacería. Sin embargo, los colonos y a veces las autoridades civiles locales desconocen el derecho de usufructo de los indios sobre tales áreas por el simple hecho de no estar ocupadas en vivienda o trabajo agrícola; así es que las dan por baldías y las ocupan.

Los indios reconocen tres áreas de actividad: vivienda, cultivo y zona de caza. Comprenden la extensión total de sus respectivas reservas y sobre cada una registran derecho de propiedad (no de posesión), además de estar las tres ligadas a acontecimientos pasados que se expresan en la tradición oral.

Los Cuna del territorio colombiano son aproximadamente 500. La tasa de mortalidad es alta, al igual que en los demás grupos aborígenes de nuestro país, mayor que la estimada en promedio para la población nacional no indígena. En realidad son muy escasos los datos disponibles sobre comportamiento demográfico, pero por las proyecciones de población efectuadas en 1980 por Planeación Nacional, se sabe que la tasa de natalidad también es alta. El promedio de vida en Arquía para los hombres es de 35 años y de 37 para mujeres.

Son frecuentes entre los Cuna la tuberculosis y el paludismo; los niños sufren sarampión y severas parasitosis intestinales. La infestación de amibas, áscaris y oxiuros es muy común y fomentada por la práctica cultural de defecar en el río donde toman el agua.

Los servicios de medicina institucional moderna aún son bastante deficientes. Algunos indígenas acuden al hospital de Turbo para ser tratados, pero siempre que esto ocurre, sus familiares se quejan de que el servicio es muy caro. En varias ocasiones la Liga Antituberculosa Colombiana ha trasladado individuos de ambos sexos al hospital Santa Clara de Bogotá. Lamentablemente, el número de enfermos es muy alto y la Liga no está en capacidades de atender masivamente a la población.

La lengua de los Cuna pertenece a la familia Chibcha. En las comunidades colombianas los indios no reconocen diferencias lingüísticas notables con respecto al habla de los de San Blas en Panamá.

Los Cuna se denominan Tule (gente) y consideran al cerro Tacarcuna como el sitio original de donde proceden. Según su tradición mítica, de allí se dispersaron por el Darién y por el archipiélago de San Blas, hacia el oeste. En la actualidad, la mayoría de indígenas Cuna (aproximadamente 60.000) ocupan 33 islas de dicho archipiélago y las comunidades de Púcaro y Paya en el Darién panameño. Entre las islas de San Blas figuran como más densamente pobladas las de Ustupu, Ailigandi, Narganá y Achutupu.

Las relaciones de Arquía y Caimán con las islas de San Blas han sido importantes en los últimos cien años. Muchos pobladores de Arquía nacieron en islas del archipiélago y van a visitar parientes por lo menos dos veces en su vida. Igualmente, los indios de San Blas vienen con alguna frecuencia a las comunidades colombianas con el objeto de renovar lazos familiares y de amistad.

Los indios de San Blas muestran marcadas diferencias con los del Darién y Urabá de Colombia, pues presentan un mayor grado de modernización. Las aldeas de cada isla tienen escuelas auspiciadas por el gobierno panameño y administradas por los mismos indios, la mayoría de ellos bilingües y alfabetizados; las calles están trazadas y las poblaciones tienen servicio de energía eléctrica. Por otro lado, el acercamiento a servicios de salud está bastante popularizado, pero sin que haya significado decadencia de los chamanes tradicionales.

A pesar de esta situación diferencial, varias familias de San Blas han optado por migrar a Arquía o en menor proporción a Caimán, por considerar que allí tienen más tierra disponible para desempeñar sus actividades de subsistencia tradicional.

Sistema de producción

La principal actividad económica de los Cuna es la horticultura, en virtud de que consumen el mayor tiempo social en relación con otras tareas desarrolladas para lograr alimentos,. En promedio, los indios varones emplean lo que llaman "una mañana", que va desde las 7 am hasta las 2 pm. De otro lado, las presas de caza han venido reduciéndose paulatinamente a medida que crece la competencia con colonos, quienes no tienen las técnicas selectivas usadas por los indios. Los inmigrantes "blancos" y negros no sólo usan dinamita para matar peces sino que atrapan a un animal de cualquier tamaño. Esto ha hecho que los Cuna dependan más de la dieta de origen vegetal que de la cacería.

Sin embargo, a nivel superestructural o ideológico, los Cuna presentan muchos elementos de cazadores, como los ritos propiciatorios a "dueños" de animales, la personificación de las especies de caza y el contenido animista de conceptos como: escopeta, animal, flecha, arco, etc., según el cual, las características de unos y otros se derivan de su componente espiritual. Las presas de cacería tienen purbas o principios animados responsables de la velocidad, agresividad, capacidad de ocultamiento, etc., que tenga cada especie.

Las armas se pueden contagiar de las purbas de los animales y así aumentan su poder cazador, lo cual implica un estado de armonía entre el hombre y los animales.

Las plantas cultivadas por los Cuna son: arroz, cacao, caña de azúcar, plátano, malanga (xanthosoma sp.) y yuca dulce. Tales productos deben ser considerados como cultígenos, mientras otros como la auyama o el zapote no implican la misma sistematización en su cultivo ni generan las mismas expectativas respecto de la alimentación o el intercambio.

En los últimos años algunas instituciones como la Caja Agraria están patrocinando introducción de nuevas especies como el ajonjolí, pero los indígenas no muestran mayor interés por aceptar cultivos que no estén dirigidos primordialmente a la subsistencia, pues aún están bastante alejados de los sistemas de mercados comerciales.

Del maíz reconocen variedades: se denominan opsibu, opkolo, suirioba, iglioba, obgubi, óptulbanioba, ókice, óbaparici. Esta diferenciación se hace con base en el color y en el tamaño de los granos y de la mazorca (Morales, 1975:85).

La vegetación selvática se tumba entre febrero y marzo y se quema a los 15 días, como pasos iniciales del trabajo agrícola dentro del sistema de roza y quema. La siembra generalmente se cumple en abril, y si es de maíz, hombres y mujeres emprenden la cosecha a los tres meses (Morales, 1975:85).

El terreno ya cultivado se deja durante varios años en barbecho para que los suelos descansen y el manto vegetal se renueve. No solo hay agricultura itinerante en el sentido de rotar las parcelas, sino que además se rotan los cultivos, cuando se vuelve a un terreno al cabo del ciclo de descanso. Difícilmente se planta una parcela con un solo producto; hay uno principal, asociado a otros como fríjol, auyama, ñame, rascadera (o malanga), etc.

Hombres y mujeres trabajan en la actividad agrícola. Los hombres tienen asignada una mayor participación en la preparación del terreno mediante la tala y quema, y en la siembra en general; a la mujer se le vincula más con la cosecha y el transporte de los frutos a la casa, labor que desempeña cargando lo cosechado en grandes cestas, llamadas karpa, sobre su espalda.

La mujer es también responsable de la transformación de la caña de azúcar en bebida tanto "dulce" como fermentada, según la ocasión y la materia prima de elaboración de la inna, que constituye un elemento imprescindible de la dieta diaria. El trapiche para moler es activado por una mujer que salta en el extremo de una vara, y con ese movimiento en el otro extremo se produce la presión sobre cada caña. Otra mujer pasa los tallos entre los maderos que la exprimen y recoge el jugo.

Los indios reconocen la existencia de dos estaciones, la seca y la lluviosa, a las cuales condicionan las actividades del ciclo agrícola.

El sistema de tala y quema entre los Cuna es practicado con éxito, pues a pesar de la considerable cantidad de tierra que dicho complejo agrícola requiere (Torres Trueba, 1969), la densidad de la población en las comunidades colombianas es baja (aproximadamente 18 habitantes por km2) y ofrece la posibilidad de tener espacio disponible para emprender la itinerancia en los cultivos. Además, los Cuna no cambian su sitio de residencia, como ocurre en algunos grupos de la región Amazónica, pues aún poseen terrenos accesibles desde la vivienda, a los cuales pueden desplazarse y regresar en el término de una jornada, sin que entren en competencia con unidades vecinas. Esta situación tenderá a peligrar cuando la densidad de población aumente debido a la colonización. Ya empiezan a verse situaciones de este tipo en algunos sectores del bajo Cauca.

El trabajo agrícola está destinado fundamentalmente a producir para la subsistencia. Aunque las unidades productivas son las familias extensas, muchas veces quedan excedentes, los cuales se redistribuyen entre otras familias de la comunidad local o se llevan como regalos en los viajes a otras poblaciones Cuna de la tierra firme o del archipiélago de San Blas.

Las herramientas agrícolas son todas de origen occidental: hachas metálicas para cortar los árboles grandes, barretones, azadas de hierro y picos. El único artefacto de madera es un "garabato" o gancho que sirve para reunir lo que se ha "limpiado" con el machete.

Respecto de la cacería, los arcos y flechas han sido reemplazados por las escopetas que se consiguen en Panamá, generalmente comprándolas con el dinero que logran por la venta de canoas elaboradas en nuestras selvas. Estos elementos modernos son conocidos por los indios desde la época colonial.

Hoy solamente se manufacturan flechas pequeñas y planas con sus respectivos arcos para juegos de niños y para espantar a los pájaros que. picotean el arroz y el maíz.

También se usan trampas construidas con palos. Si caen animales pequeños o hembras preñadas, los indios sueltan las presas. Solamente en época de prolongada escasez se consume cualquier animal atrapado. Los indios cazan gran cantidad de especies como pavas, ardillas, monos, dantas, saínos, guatinajas, etc., que son comestibles, y otras como el gallinazo blanco que consideran maléfico. Hacia los siete años de edad el niño acompaña a su padre en la cacería. A los doce ya conoce el uso de las escopetas. Los hombres pueden ir de cacería solos o en partidas, generalmente formadas por miembros de una familia extensa que comparte la residencia. Los cazadores llevan las presas capturadas y las dejan en el barranco cercano a la vivienda. La mujer las recoge y se encarga de su preparación. La división del trabajo según el sexo prohibe a un hombre cocinar animales mientras esté en su casa. El es cazador y su esposa es quien transforma los animales en comestibles, por medio del fuego los integra a la vida social y cultural de la comunidad.

Para pescar, los hombres pueden salir solos a, los ríos, la ciénaga de Unguía o el mar. También lo hacen por grupos que generalmente siguen el patrón de asociación de la familia extensa mencionada antes. Una u otra alternativa dependen de la cantidad de peces que se requieran según la ocasión; por ejemplo, si se trata de una fiesta o es para la subsistencia cotidiana, o también si el propósito es repartir pescado a amigos y parientes.

Nordenskióld (1938:38-39) hizo una esquematización de la división del trabajo según el sexo, bastante compatible con la realidad actual. Sin embargo, algunas actividades como la cestería, solamente las practican los hombres. La cerámica y las molas, las manufacturan ambos. Las canoas y los utensilios de madera generalmente son hechos por los hombres, al igual que la práctica del chamanismo; cocinar y acarrear agua se consideran actividades exclusivamente femeninas.

Las embarcaciones son muy importantes para los Cuna, no solo por su utilidad en las faenas de pesquería, sino también para el transporte. Esas canoas las elaboran dos o tres hombres y son de uso común para los miembros de una familia extensa. Los troncos se derriban en medio de la selva y allí mismo se van labrando con hachuelas metálicas, compradas en San Blas, en Turbo o en ocasiones a mercaderes ambulantes que atraviesan el Darién a pie, cargados de herramientas, utensilios de cocina, telas, ropa, etc.

El cedro y el caracolí son los árboles preferidos por su longitud y fortaleza para construir canoas. E1 balso se usa para embarcaciones más pequeñas y para canoas de medicina, o sea donde los pacientes se someten a baños con plantas medicinales.

Hombres y mujeres elaboran las molas o blusas de uso femenino, caracterizadas por diseños policromos, logrados con base en la superposición de telas de diversos colores, las cuales se recortan con una cuchilla de afeitar. Tradicionalmente los motivos se han referido a concepciones mitológicas y a representaciones animales, pero por la afluencia de turistas en el archipiélago de San Blas, se ha fomentado la producción comercial; los indios diseñan letreros en español y en inglés y paisajes que nada tienen que ver con el significado artístico e ideológico que supone la decoración de esta prenda de vestir. Las telas luego de cortadas se doblan hacia adentro y se cosen con hilo y aguja (varios indios de San Blas ya usan máquinas de coser). Finalmente se adhieren al resto de la prenda. El resultado es un conjunto multicolor formado por las diferentes telas superpuestas.

La manufactura de hamacas constituye una artesanía ya olvidada. Sin embargo, tanto indígenas de San Blas como de Arquía que ocupan la posición de sailas o jefes locales, reúnen a mujeres viejas que conocen el oficio, para discutir con ellas la urgencia de volver a enseñar este oficio a las mujeres desde la adolescencia. Se trata naturalmente de un movimiento de renacimiento cultural muy específico. Aunque resulta más costoso comprar el algodón necesario, que adquirir la hamaca hecha, las mujeres que saben la técnica han tomado algunas aprendices bajo su cuidado para enseñarles el oficio.

La cestería es ocupación masculina; los indios elaboran cestos de diversos tamaños y para distintos usos. Los más grandes, llamados karpa, para el transporte de productos como caña, zapotes, aguacates, cocos, son llevados por las mujeres, a la espalda. Hay otros de menor tamaño que se utilizan para actividades cotidianas como guardar los elementos de costura: hilos, tijeras y agujas. Para transportar animales que llevan de regalo, como micos pequeños o loritos, producen cestos de tejido ralo.

La actividad comercial de los Cuna colombianos es mucho más reducida que la que hay en las islas de San Blas. Realmente, a pesar de la afluencia de colonos a la región del Darién y el río Caimán, la economía de los Cuna se mantiene esencialmente como de subsistencia. Internamente, son muy frecuentes los intercambios que sostienen la reciprocidad generalizada; un sentimiento constante es la necesidad de repartir lo que sobra luego de consumir y reservar para tiempos de escasez, aunque no siempre se puede planificar.

Con relativa frecuencia, varios hombres, que generalmente hacen parte del mismo grupo doméstico matrilocal, se asocian para hacer una canoa y venderla en San Blas, aproximadamente en 120 dólares. Con ese dinero compran escopetas, relojes, radios, anteojos para el sol, corbatas, telas para faldas y molas, etc. Muy rara vez adquieren alimentos, pues la dieta tradicional todavía mantiene vigencia y prioridad.

Organización social

La unidad económica primaria donde se producen y distribuyen los productos del trabajo es la familia extensa matrilocal. Generalmente estas unidades están formadas por una pareja -cuyo esposo es el jefe de la unidad y se denomina sakka-, sus hijos e hijas solteros, sus hijas casadas, los esposos de éstas y sus descendientes.

La familia así descrita puede ocupar una o varias viviendas rectangulares donde pueden vivir hasta cuarenta personas. Siempre hay un número de fogones igual al de familias nucleares que conforman la unidad. Las residencias habitadas por la familia extendida matrilocal tienden a estar muy cerca entre sí (Herrera, 1969).

Aunque los cultivos y sus áreas correspondientes son asignados a una familia nuclear, el cónyuge de ésta puede trabajar su tierra con la cooperación de otros hombres de su misma unidad extendida, y la distribución de lo que se cosecha, fundamentalmente se hace entre la familia extensa.

Recientemente algunas personas venidas de San .Blas, donde la norma matrilocal se ha venido alterando, establecen su residencia neolocal, lo cual significa que viene la familia básica sola y dejan allá a los padres de la mujer. Este cambio ha sido motivado ante todo por la escasez de tierra cultivable en varias islas, lo cual no solo produce la migración a nuestro país sino el desplazamiento dentro de las mismas islas, de nuevas unidades conyugales, hacia zonas de menor densidad de población o áreas de trabajo asalariado.

Las estructuras de parentesco, llamadas emala, son los elementos constitutivos de las comunidades. Sin embargo, ellas de ninguna manera excluyen otras alternativas de grupos domésticos que existen a partir de situaciones particulares de varias familias nucleares, según lo ha documentado Herrera (1969:22-24). Se establecen las siguientes posibilidades:

1. Una familia nuclear. En algunos casos uno de los cónyuges ha enviudado y con él viven los hijos solteros del primer matrimonio, hombres y mujeres. También pueden ser parejas sin hijos que han adoptado los de un hermano o hermana de la esposa. En este tipo de grupo doméstico están unidas consanguíneamente solo dos generaciones.

2. Una viuda con sus hijos de ambos sexos solteros, sus hijas casadas y sus esposos más los hijos e hijas de dichas uniones. Aquí están presentes miembros consanguíneos de tres generaciones. Si no faltase el sakka, esta posibilidad vendría a ser igual al tipo básico.

Luego de dos generaciones y cuando las unidades conyugales aumentan, la familia extensa puede utilizar casas para cocinar distintas a las de vivienda, pero muy cerca (en frente) de éstas.

Respecto a la organización social del matrimonio, tradicionalmente es un asunto de los padres de la pareja. El de la muchacha acostumbra llevar la iniciativa (Stout, 1947: 26). Sin embargo, vale la pena anotar que por influjo de la evangelización y de las costumbres urbanas, se ha venido introduciendo el noviazgo, pero éste no ha desplazado la participación del grupo familiar en el arreglo matrimonial.

En San Blas ha operado cierta tendencia a la exogamia local -específicamente entre islas-, esta institución funciona en Caimán y Arquía pero no guarda la línea de las comunidades sino de la descendencia, la cual puede respetarse contrayendo dentro o fuera de la propia localidad (Stout, 1947:27). Esa exogamia local entonces no contradice ni excluye una exogamia que opera prohibiendo las reuniones con descendientes de hermanos y hermanas de ambos padres, es decir, básicamente limita los matrimonios a los primos y extiende el tabú a los descendientes de éstos entre sí.

También en el caso de los grupos locales situados en territorio colombiano es de riguroso cumplimiento la norma de la exogamia étnica. Los matrimonios con "blancos", negros u otros grupos indígenas están absolutamente prohibidos.

Las uniones matrimoniales generalmente son monógamas. La poliginia es rara pero existe restringida a algunos sailas o jefes locales (Stout, 1947:27).

También hay hombres que tienen varias concubinas además de su esposa. Si llegan a tener hijos con ellas, muchas veces los niegan y se oponen a colaborar con su sostenimiento (Herrera, 1969:39).

Entre los Cuna la disolución del matrimonio no ocasiona pagos de indemnización a la familia de ninguno de los cónyuges. E1 divorcio queda establecido cuando el varón abandona la residencia de su esposa y opta por volver a la suya. En ocasiones, algunos hombres se van a vivir con viudas y luego de algún tiempo se casan con ellas.

La mujer, por su parte, puede contraer nuevamente matrimonio pero se espera que no sea antes de dos o tres años. Los hijos de matrimonios disueltos permanecen en la casa de la madre y el padre pierde todo control sobre ellos.

El sistema de parentesco de los Cuna conserva las formas tradicionales tanto en la terminología como en la conducta entre los implicados. Hay muchas evidencias de dicha importancia; por ejemplo, la gran solidaridad expresada entre todos los habitantes de la comunidad de Arquía, responde a la concepción de que casi todos sus habitantes están unidos por algún lazo de parentesco. Así mismo, a los inmigrantes de San Blas con quienes no se puede trazar un vínculo parental, si llegan a casarse con una hermana clasificatoria de ego, él los llamará uba (cuñados).

También se crea término de parentesco entre la mujer que oficia un parto y los niños nacidos con su ayuda. Ellos la llaman muu (abuela) y kilu (tío) al hijo de ella.

Stout ( 1947:27) dice que el sistema es descriptivo en cuanto a terminología. Sin embargo, Herrera (1%9:53) ha mostrado que su naturaleza es más de tipo clasificatorio. No se hace diferencia entre los hermanos del padre y los de la madre, ni entre los hermanos biológicos (sibblings) y los primos paralelos y cruzados. A todos se les llama hermanos y la única distinción se da con base en las circunstancias de dirección. Así mismo, los descendientes de padre y madre en la segunda generación son designados con el mismo término que el correspondiente a nietos: wakua.

En los términos de referencia se trata a veces de marcar la distinción entre parientes lineales y colaterales mediante la agregación del vocablo sunat (cerca). Por ejemplo, kuenat sunat (hermano de padre y madre), con lo cual se afirma la descendencia directa o lineal.

En la generación de ego se hace diferencia en los términos de dirección entre hermanos mayores y menores, ya sean lineales o colaterales. De mayor a menor se usa ia, de menor a mayor, urpa. Estos términos solo se usan entre hablantes del mismo sexo (Herrera, 1969:54).

Aunque la residencia entre los Cuna es uxorilocal, la descendencia es bilineal; ello implica que la herencia se logra por parte del padre y por parte de la madre. Los hijos adoptivos no heredan de sus padrastros y madrastras sino de sus padres cuando quedaron huérfanos. Quienes los adoptan, tienen la obligación de darles a conocer las tierras a las cuales tienen derecho, o sea aquellas dejadas por los padres al morir.

La propiedad solamente se trasmite de padres a hijos. Hay casos, cuando la tierra es pequeña, en que la herencia es compartida por los hermanos en común, así se evitan fraccionamientos que van a mermar la producción.

A medida que una persona crece, sus propiedades también aumentan, en razón no solo de lo recibido por herencia de ambos padres, sino por regalos, compras o por nuevos claros abiertos en el monte. De otro lado, los derechos de propiedad sobre una tierra pueden ser duales, es decir, un hombre puede ser dueño de un campo de maíz y otro de los recursos animales existentes en esa área. Tales derechos se logran a partir de conversaciones entre parientes o entre hombres que han institucionalizado su amistad.

Entre los indios de las comunidades colombianas es frecuente el préstamo de tierras y de implementos materiales. Estos últimos, tales como machetes, canoas, hachuelas, flautas, etc., siempre son devueltos a sus dueños, sobre todo porque el no hacerlo excluye inmediatamente de la posibilidad de recibir otros objetos en préstamo.

Las tierras no se arriendan ni se venden. Este principio se aplica tanto entre Cunas como entre otros grupos étnicos; a los inmigrantes venidos de San Blas o cualquier otra comunidad de la misma "tribu", se les otorga permiso por parte del saila local, para que abran nuevas tierras de cultivo mediante la tala y quema. Si los recién llegados tienen parientes cercanos, el permiso del saila se da por descontado. Eso significa que el sistema de parentesco regula en buena parte el movimiento migratorio, pues aunque los indios son aceptados en la comunidad, si no tienen lazos genealógicos o afines muy claros y cercanos, su acceso a tierras de cultivo va a ser más demorado, pues el jefe local tiene que consultarlo con los cabezas de familia en los congresos o asambleas de cada comunidad.

Organización política

La sociedad Cuna es descentralizada, y se expresa a dos niveles: las comunidades y las familias extensas. La etnia está fragmentada en localidades, autónomas desde el punto de vista de la organización del poder; en cada una hay un saila (jefe local) y por encima de éste no hay otra autoridad.

El segundo nivel descentralizado opera dentro de cada aldea y está dado por las familias extensas, las cuales también son independientes en sus decisiones económicas y sociales. Las ceremonias de pubertad de jovencitas, las visitas a parientes y amigos en San Blas, son convenidas dentro del seno de la familia entera, sin concepto previo del saila o cacique local.

Las familias extensas, aunque autónomas, pueden aliarse con otras, a partir de matrimonios o de residencia contigua. Estas alianzas se sellan mediante rituales de amistad institucionalizada de varios de sus miembros y especialmente de los sakka de cada una. Establecidas esas asociaciones, los excedentes de producción son distribuidos primordialmente entre ellas y es a quienes se invita primero para las fiestas. Tal asociación, que no es general, puede considerarse como intermedia entre la familia y la comunidad (Stout, 1947:28).

En todas las comunidades existe el saila, a quien en castellano los indígenas designan como cacique o jefe local. En algunas localidades como Arquía aparecen dos sailas más que se consideran como subalternos del principal (saila tummadi). Cada saila tiene un alkal (alcalde) correspondiente que es un ayudante en las funciones de cada jefe local (Herrera, 1969:140). Además hay otros funcionarios como los polis, encargados de detener a los infractores, avisar las convocatorias y vigilar y administrar ciertos elementos de propiedad comunal como redes, canoas, etc.

Todos son elegidos por los hombres en los congresos. Su período es generalmente vitalicio pero se pueden retirar por decisión personal o porque se lo solicitan cuando están muy viejos o cuando han cometido faltas graves.

Los saila son las personas más conocedoras de la tradición oral de su territorio y apreciados por los demás miembros de la comunidad.

Estos "jefes" locales tienen entre sus funciones principales, ser voceros de las iniciativas de los cabeza de familia (extensas), corregir mediante consejos y prácticas coercitivas, como detenciones y multas (en trabajo, dinero o especie) a quienes cometan delitos: robo, adulterio, tener relaciones prematrimoniales y no casarse, insultar a otro indígena.

Los saila citan a congresos por medio de los emisarios locales, exponen los problemas de la etnia en general y la comunidad en particular, discuten soluciones, hablan con funcionarios gubernamentales y asisten a congresos indígenas en Colombia y Panamá. No toman decisiones autónomamente. Precisamente, los congresos o asambleas, llamados en lengua Cuna onmaket, no sólo sirven para que la comunidad, y especialmente los hombres, decidan a partir de exposiciones hechas por todos, sino que además son mecanismos reguladores de su autoridad (Howe, 1978). En estos congresos locales se averigua y a veces se enjuicia la conducta de los "caciques", reprendiéndolos por no conocer bien la tradición oral, por no haber consultado antes de obrar, por falta de autoridad para castigar a determinadas personas, o por favorecer a algún familiar, etc. Es así como estas asambleas, junto con los juicios de los chamanes, constituyen alternativas para mantener a raya la autoridad de esos funcionarios.

Hay ocasiones en las que la intervención de agentes externos al grupo tribal, producen desajustes en la organización política, al contravenirse las condiciones exigidas para que alguien sea nombrado jefe.

La presencia de los onmaket es fiscalizadora y mantenedora de la tradición, y un elemento democrático en el gobierno de los Cuna.

En las islas de San Blas ha habido en ciertas épocas un intento de confederación política de todo el archipiélago bajo la cabeza de un "cacique general de la tribu Cuna". Aunque teóricamente las comunidades colombianas quedaban bajo su jurisdicción, en la práctica seguían manteniendo su autonomía. Es muy conocido el famoso Nele Kantule, quien ordenó la revuelta Cuna contra el gobierno panameño en 1925 y dirigió a los indios a entrar en contacto con la vida moderna, pero sin promover la desestabilización política y cultural en general. A1 respecto, Hollman ha establecido que el sistema político Cuna es "ultraestable" (1969:45), pues las introducciones e innovaciones se ajustan a patrones establecidos tradicionalmente y dispuestos para ser flexibles.

Sistema de representaciones

Según los Cuna, el mundo fue creado por Páptumat, como un gran disco formado por doce capas, cada una habitada por seres particulares y cuya naturaleza es diferente:" Los indios se vinculan con el creador a través de Ibelel o Ibeorgún, héroe cultural que les enseñó las actividades y las instituciones sociales. Este héroe además es el enviado de Páptumat y entre sus grandes actos de socialización primigenia, figura el de cortar la cola a los hombres animales y convertirlos en verdaderos hombres. Páptumat creador, luego de hacer su obra, dejó intermediarios como Ibelel, a quienes los Cuna ven más próximos a ellos y los consideran como responsables del cambio de conducta de la naturaleza, de los animales y de los hombres. Sobre Ibelel se puede ejercer cierta presión por parte de los chamanes, mas no sobre Páptumat. Ibelel asume el papel de vigilante sobre la conducta de los hombres y por tal función recorre el mundo en un barco dentro del sol. Lo que ve de anormal lo informa a Páptumat, pero los hombres pueden actuar sobre él para evitar los mensajes al creador.

Páptumat no solo creó el universo y la Tierra con sus doce capas, sino que además formó y envió a los Cuna once Neles para que vivieran con ellos y lograran protegerlos y socializarlos luego de la venida inicial de Ibelel.

Según Nordenskióld (1938:228) los Neles enviados a la tierra por Páptumat fueron: Ibelel, Nele Tiegún, Nele Cubilel, Nele Baclibe, Nele Huagun, Nele Masartummi, Nele Ologana-Conguilel, Nele Huaquiblel, Nele Sibu, Nele Nadili, Nelegua Olonicdiligua y Nele Uigudun. También la señora Quiccadir, que aparece ser la esposa de Ibelel, la cual también tuvo que ver con la enseñanza de labores femeninas.

Ibelel o Ibeorgún descendió en un plato de oro a un mundo también lleno de oro. Los ríos, las selva, los hombres-animales, sus casas, eran de oro. El no solo les enseñó la cultura, labor que completaron los Neles siguientes, sino que los despojó de sus hábitos no humanos y a medida que iban adquiriendo caracteres de hombres actuales, iba desapareciendo el oro. El oro viene a significar una época precultural, casi que prehumana; él cubre todo el mundo, pero en el momento en que se instaura la cultura, va acabándose, o restringiéndose. En este sentido podemos decir que el oro adquiere un significado seminal, el semen es libre y corre por todas partes, sin límites, lo cual simboliza ausencia de regulaciones al incesto (característica animal). Su superación es esencialmente un fenómeno cultural, humano y supone una gran transformación en la naturaleza.

El mundo donde vivimos es Olowitariabili, debajo del cual existen cuatro capas más y por último el río donde navegan las almas muertas y cuya corriente conduce a la casa de Páptumat.

Sobre el mundo donde vivimos también hay cuatro capas. A1 final se ubica la región de la luz donde están el Sol, la Luna, las estrellas, concebidas como embarcaciones con trayectoria definida.

Todas esas capas a las cuales hemos hecho referencia tienen una connotación genésica, muy seminal y su constitución es viscosa, similar al semen (Gómez, 1969:61-66).

La información dada por el indígena Guillermo Hayans a H. Wassen, según la cual los kalu son del este y del oeste, difiere de la de Herrera y Cardale, basadas en informes recogidos en Arquía a Alfonso Díaz Granados, que sigue el criterio d;. funciones de los kalu.

Muchos informantes concuerdan al afirmar que muchos kalu están localizados en la serranía del Darién y especialmente en el cerro Tacarcuna. Se cree que los sectores desprovistos de vegetación y que muestran obras y hendiduras son kalu. Su aproximación es peligrosa generalmente.

Las ceremonias del ciclo vital están más marcadas para las mujeres; esta actitud diferencial puede estar dada en relación con la uxorilocalidad y el papel francamente civilizador que se le otorga a la mujer como transformadora, no sólo de alimentos, sino de hombres presociales (en útero) en verdaderos hombres.

Las fiestas que se celebran con ocasión de las marcas sociales durante la vida de una muchacha, son muy importantes a nivel de la comunidad y de la familia, porque sirven para aumentar la cohesión entre las unidades que forman la localidad, mediante la repartición de alimentos y la reciprocidad de servicios prestados; es una oportunidad para que los padres de la jovencita muestren su capacidad para hacer estas celebraciones. De otro lado, los matrimonios que funcionan también como alianzas interfamiliares, solo pueden efectuarse luego de cumplidas las ceremonias propias del estatu femenino.

La primera fiesta se realiza máximo a los dos años de nacida la niña. Se trata de la perforación de la nariz para imponer la nariguera de oro. Este artefacto se denomina olo y la ceremonia, asu maket inna.

Con motivo de la menarquia se celebran dos fiestas a las mujeres púberes. La primera al presentarse el signo fisiológico y la segunda tres años después, aproximadamente. Estas dos fiestas se llaman respectivamente surba inna y naboed inna. En ambas ocasiones la niña es encerrada en un cuartico hecho con palmas que cortan varios hombres parientes de ella tanto por el lado materno como el paterno.

La púber debe someterse también al corte de cabello y a tabúes alimenticios durante el encierro. Solo puede comer chicha de maíz sin dulce y privarse de carne de monte y pescado. Santa Teresa dice que debe además permanecer callada ( 1959:206). Durante el encierro, su madre la pinta con jagua (Genipa americana) para protegerla de la agresión de los poni.

En estas ocasiones se baila separadamente por sexos al sonar de las flautas de caña, kamu, que son tocadas por varios hombres. También un kantule va cantando (mientras se toma la chicha) todas las tradiciones que se conocen respecto de la naturaleza y origen de la fiesta. Este kantule es un hombre experto en mitología y muchas veces puede ser un chamán.

tipi80.jpg (20807 bytes)
El taladro manual se utiliza para labrar diversos artefactos. Menos conocidas que las molas son las tallas de elaborados bastones ceremoniales, que simbolizan los espíritus en poder del Nele.

Otro elemento simbólico importante que marca la liminalidad entre el estado anterior y el que espera a la mujer, es el anuet, manto rojo con dibujos dorados que cubre la cabeza y cae sobre los hombros; con él sale la niña del encierro donde permanece todo el tiempo entre la primera y la segunda fiesta de pubertad (Nordenskidld, 1938:58-78; Herrera, 1969: 106-127).

Respecto del nacimiento, su ocurrencia no es tan marcada ritualmente como la pubertad femenina. Stout menciona una especie de couvade dado que el hombre no sale de la casa durante tres días ( 1947:34). La madre es asistida por una partera y si el parto es difícil se acude a un chamán, quien hace todas las tramitaciones con cantos para recuperar a muu, la dueña de la reproducción femenina que debió ser raptada por los poni. La placenta y el cordón umbilical son enterrados fuera de la casa.

En lo que se refiere al matrimonio, éste ocasiona invitación a gente de la comunidad y de otras aldeas.

El padre de la muchacha guarda comida con anticipación y los polis avisan a otras casas para que las mujeres contribuyan con inna. Un hombre experto en tradición oral, que puede ser un chamán, y el padre de la mujer se acuestan en hamacas y en lenguaje ceremonial recuerdan a cada cónyuge sus deberes. Ellos mientras tanto están sentados en una hamaca y el hombre que canta con el padre de la novia, los hace tomar de las manos. Luego ellos se retiran a otra hamaca y allí consuman el matrimonio mientras los asistentes se bañan en el río.

Cuando algún indio muere, la norma tradicional en Caimán consiste en enterrarlo en la casa, debajo del sitio donde dormía. Allí se deposita dentro de su hamaca. En Arquía, y debido a la influencia de las misiones, se construyó un cementerio y se dejó de inhumar los cuerpos dentro de la vivienda. El cementerio está conformado por ranchos de paja sin paredes, que semejan casas y que en realidad son un sustituto de las viviendas, cada una correspondiente a una familia extensa donde los muertos se sobreponen unos a otros.

Los Cuna conciben tres tipos de chamanes: los Nele, los Inatuledi y los Absogedi. Los Nele son los de mayor jerarquía; ellos generalmente logran ese estatu por adscripción, pues nacen con alguna característica especial, como puede ser el cordón umbilical enrollado en el cuello, lo cual los marca para ser Neles. Sobre esta base, se someten a aprendizaje durante muchos años, sobre las técnicas y las concepciones de las enfermedades, la mitología y demás tradiciones orales del grupo.

Según Nordenskióld, los Absogedi son expertos en tratamiento de enfermedades, pero por toda la descripción dada por ese autor, parece más bien que están destinados a prevenirlas, a que no se difunda una enfermedad o a que los poni no se esparzan ( 1938:496).

Los Inatuledi generalmente logran su estatu por aprendizaje, el cual se realiza de noche. La parafernalia del chamán incluye la maraca para llamar los espíritus, los nuchu o representaciones antropomorfas en madera de los espíritus buenos que lo ayudarán en el proceso curativo; balas de cañón, piedras, raíces duras, para contrarrestar la debilidad en el cuerpo de los pacientes; plantas como el llantén, lajagua, la santamaría, etc. Muchas veces se usa una canoa donde el enfermo se sienta y el chamán lo somete a baños.

El chamán averigua la conducta de los hombres con los animales y en general con la naturaleza, para saber por qué se producen las enfermedades. Conoce muy bien el comportamiento de cada especie animal y agrícola; habla con los "dueños" de los animales y los visita en los kalu (Wassen, 1952:91-92). E1 chamán impone tabúes alimenticios y sexuales y en general reglas que regulan el equilibrio de la comunidad y su medio ambiente natural.

Hasta donde conocemos, el chamán no requiere de sustancias alucinógenas para entrar en éxtasis y comunicarse con los espíritus. Solamente toma inna fresca y canta durante varias horas. En ese canto describe todo lo que va ocurriéndole en su viaje.

El chamán también elabora pictografías o ideogramas en madera, donde se cuentan hechos míticos. Son los famosos "picturewritings" que pueden ser "leídos" y corresponden a cantos enteros sobre la curación de una enfermedad, por ejemplo.

Hay tres conceptos, entre otros, que son muy importantes en la práctica chamánica. Se trata de purba, kurgin e igala. Aunque son muy complejos de definir, podemos anotar que purba viene a significar ante todo el alma, pero no necesariamente la humana, sino el principio animado de las plantas, animales, fenómenos naturales, etc. También puede ser un principio residente en cada parte del cuerpo del hombre que sumado con otros del mismo carácter; da como resultado su purba total. También puede tener connotaciones de experiencia del sueño. El kurgin es como un sombrero de oro que sirve para atrapar malos espíritus durante la curación de enfermedades y el concepto de igala se relaciona con el proceso o camino a seguir para lograr un fin, concretamente el alivio de una enfermedad (Norkdenskióld, 1938:334-368).

Cambio cultural

Durante la Conquista y la Colonia, los Cuna experimentaron primero la expulsión del Atrato por parte de los Catío y tuvieron que refugiarse en la costa.

A partir. del siglo XVII entran en contacto con varias nacionalidades, como españoles, franceses, ingleses, escoceses, etc. Estos últimos establecieron en el citado siglo una colonia comercial para comprar cacao a los indios. Los Cuna tuvieron la oportunidad de familiarizarse con grupos rivales entre sí y adaptarse a una compleja situación interétnica, mediante la condición de ser proveedores de comerciantes y de aliarse con los grupos que más les convenía según las circunstancias. Así pudieron sobrevivir.

A fines del siglo pasado y después de la separación de Panamá, la colonización se hizo presente en la región de Darién y Urabá; pero se radicó más intensamente en el sector de Caimán. Los indios han visto que los inmigrantes antioqueños, cordobeses y chocoanos, especialmente, van restringiendo su territorio por medio de invasiones.

La influencia de los colonos ha hecho que escaseen los animales de cacería, pues ellos no emplean sistemas selectivos. Igualmente, la práctica de ponerse orejeras de oro, los hombres, desapareció debido a las continuas burlas a que eran sometidos por los inmigrantes.

Los Cuna denominan a los negros chichite, y waga a los "blancos". Estos términos marcan a gente diferente de la verdadera, o sea los tule (ellos mismos). Aunque no se han emprendido estudios acerca de los criterios para señalar las fronteras étnicas, sí podemos adelantar que la exogamia, en ese sentido, representa una guía y un mecanismo para mantener la estabilidad del grupo.

Los misioneros han actuado por más tiempo en Arquía, desde el establecimiento de carmelitas y franciscanos en el siglo pasado, pero su presencia es más permanente hoy en Caimán. En Arquía lograron desalojar la práctica del entierro dentro de las casas y crear un cementerio, lo cual no ha sido permitido en Caimán.

La misión católica cuenta con una escuela, una botica y una tienda sostenida con los aportes de los mismos indios. Allí hay cinco o seis religiosas, cuya formación antropológica es tan reducida como la del personal de la ya extinguida misión de la Iglesia Panamericana en Arquía. Para los Cuna de Caimán, la misión representa más bien el sitio donde pueden conseguir azúcar, sal y confites o recurrir en caso de una herida o enfermedad (Morales, 1972: I.204).

Los indios de ambas comunidades se quejan del interés de los misioneros para que aprendan a leer y escribir. El motivo de tal resistencia radica en que según la tradición, los conocimientos deben acumularse "en memoria y no en papel" (según testimonio de un indio de Caimán).

Aunque la religión Cuna ha integrado elementos cristianos como la idea de Cristo y del Padre, la necesidad de orar, etc., es también apreciable cómo se ha sincretizado buena parte del material venido de afuera, no solo aportado por los misioneros sino por las mismas circunstancias interétnicas en general.

Un ejemplo de esa actividad evangelizadora puede ser la aceptación de imágenes de la Virgen María dentro de los altares que usa el chamán para la curación de enfermedades. Estos altares contienen las tallas antropomorfas representativas de los espíritus buenos; allí ha quedado integrada María, pero con nombre indígena y funciones pensadas dentro de la ideología tradicional.

Así mismo, la idea del cielo corresponde a una ciudad moderna, llena de aviones, automóviles, almacenes y vestidos lujosos, estilo occidental, y cubierta de oro. Pero para alcanzar ese paraíso "moderno", el único camino es trabajar en actividades tradicionales y dentro de la comunidad. Así se logra desmotivar a los jóvenes para migrar y trabajar asalariadamente. Solo si se cazan animales, las purbas de ellos que se abonan al cazador van a ser garantía de goce de todos esos beneficios; lo mismo sucede con las purbas de las plantas cultivadas, etc.

Se trata entonces de un proceso de racionalización del trabajo tradicional, con miras a fortalecer la cultura y evitar la migración, en un contexto lleno de influencias modernistas. Y eso se ha logrado ante todo mediante el sincretismo.

La Revolución Cuna de 1925 contra las autoridades panameñas debido a los actos etnocidas de éstas, sigue recordándose dentro del contexto de los carnavales modernos, paralelos a los que se celebran en Ciudad de Panamá, pero recurriéndose a técnicas tradicionales como el exorcismo chamánico para expulsar simbólicamente a los opresores dentro de las islas de San Blas (Moore, 1983).

La carretera de Turbo a Necoclí ha influido mucho en la pérdida de tierras de los indios de Caimán, pero los esfuerzos que una vez hizo el Incora para recuperar parte de ellas y la flexibilidad de la misma cultura para adaptarse a las nuevas circunstancias, han hecho que los colonos inclusive recién llegados sirvan como asalariados de los indios.

En Arquía la situación de tierras es más llevadera en la actualidad, pero de todos modos los indios experimentan angustia. La reserva original se ha reducido y ellos piden al gobierno la constitución de un resguardo. Esa innovación reforzaría en mucho las actitudes estabilizadoras que desde la época colonial han mostrado los Cuna para tratar de no extinguirse.

casa79.jpg (27716 bytes)


Bibliografía

ARAUZ, Reina de, 1962. "Los indios cuna continentales", América Indígena, 22(4): 359-361. México.

GOMEZ, Antonio, 1969. "El cosmos, religión y creencias de los indios Cuna", Boletín de Antropología, Universidad de Antioquia, 11:55-98, Medellín.

HERRERA, Leonor, 1969. Arquía, la organización social de una comunidad indígena Cuna, Tesis de grado, Universidad de los Andes, Bogotá.

HOLMER, Nils y WASSEN, Henry, 1953. The complete Mu Igala with writtings, Etnologiska Studier, 21, Goteborg.

HOWWE, James, 1978. How the Cuna keep their chiefs in line, Man, 13(4):537-553, Londres.

MOORE, Alexander, 1983. Lore and Gife: Cuna Indian pageants, exorcism and diplomacy in the twentieth century, Ethnohistory, 30(2):93-106.

MORALES, Jorge, 1972. "Contactos culturales en el golfo de Urabá: la evangelización de los Cuna", América indígena, 32(4):I.197-1.210, México.

, 1975. "Notas etnográficas sobre la tecnología de los indios Cuna", Revista Colombiana de Antropología, 19:79-103, Bogotá.

NORDENSKIOLD, Erland, 1883. An historical and ethnographical survey of the Cuna Indians, Comparative Ethnógraphical Studies, N° 10, Góteborg, Góteborg's Museum.

ROMAN SAAVEDRA, Alvaro, 1974. Cambios socioeconómicos en la comunidad indígena Cuna de Caimán Nuevo, Tesis de grado, Universidad Nacional de Colombia.

SEVERINO, Santa Teresa de, 1959. "Los indios Katíos, los indios Kunas: ensayo de dos razas de indios de la América española, Colección Autores Antioqueños, N° 27, Medellín.

STEWARD, Julian, 1959. Native Peoples of South America, McGraw Hill, Nueva York.

STOUT, David, 1947. San Blas Cuna Acculturation: An Introduction, Viking Fund, Nueva York.

WASSEN, Henri, 1938. Original Documents from the Cuna Indians of San Blas, Etnologiska Studier, 6, GSteborg.

, 1952. New Cuna Indians myths according to Guillermo Hayans. Etnologiska Studier, 20, Goteborg.

 

 

 

Comentarios (0) | Comente | Comparta