Introducción a la Colombia Amerindia
Instituto colombiano de antropología
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Guambía Ximena Pachón C.
Ubicación Geográfica

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Los indígenas Guambianos habitan en los flancos occidentales de la cordillera Central, en el noreste del departamento del Cauca. El paisaje andino de la región, se caracteriza por una compleja topografía, con pequeños valles y altas montañas, donde los páramos de las Delicias y Moras y el alto de Guganacas, sobresalen como los accidentes orográficos más importantes. Sus tierras están regadas por numerosos ríos y riachuelos que bajando de la cordillera surcan el territorio en varias direcciones. El río Piendamó que atraviesa el resguardo de Guambía para desembocar más tarde en el río Cauca, es la principal corriente fluvial de esta región y sobre ella confluye una serie de quebradas y riachuelos: Cacique, Manchay, Michambe y Agua Blanca.

La altitud promedio de la zona oscila entre los 2.000 y 3.000 m sobre el nivel del mar, aunque debido al proceso de expansión blanca, las tierras ocupadas actualmente por los indígenas tienden cada vez a ser las más altas. De esta manera, los Guambianos habitan una región fría y lluviosa, con una temperatura promedio de 12 grados C y una precipitación anual de 137 mm3.

Su territorio sé encuentra conformado por dos zonas fundamentales: la primera, más baja y Pendiente, con algunas diferencias climáticas determinadas por la altura, y donde se produce desde el maíz y trigo, en las partes más bajas y abrigadas, hasta la papa, cebolla, ulluco, el ajo, etc., que cultivan en las tierras más altas y frías. La parte más elevada está conformada por las tierras paramunas, donde la humedad, el frío y los vientos son muy fuertes, haciendo de esta una región no muy apta para la agricultura. Para los Guambianos, tradicionalmente el páramo se encuentra recubierto por un halo de misterio, ya que estas alturas son el hábitat natural de fuerzas y espíritus sobrenaturales. Las mujeres, especialmente las menstruantes, jamás deben penetrar en él, ya que son particularmente susceptibles a estas influencias malévolas. Todos los que entran deben realizar "rituales de limpieza".

La sobreexplotación a que se ha sometido la región, unida a la "tumba y quema", técnica agrícola tradicionalmente utilizada, ha ido agotando con el paso de los años la vegetación primaria y deteriorando el medio ambiente cordillerano. El "kikuyo" y el "carretón" son los principales pastos existentes; el cedro, el canelo y el chaquiro, los árboles más comunes, y los arbustos de "lechero" y "arboloco", abundantes en la región, son ampliamente utilizados como "cercas vivas" para demarcar linderos. En los últimos decenios la introducción de eucalipto, pino y acacias ha venido transformando paulatinamente este tradicional paisaje andino.

Con la tala del monte cordillerano, no solo su vegetación primaria ha desaparecido, sino también la fauna originaria. Venados, guaguas, cusumbos y armadillos, existen únicamente en la memoria de los abuelos, y solo ocasionalmente se puede cazar una liebre o ver ardillas entre los arbustos. La tórtola, la mirla, el copetón y la perdiz son las principales aves de la región; de vez en cuando un águila o un gavilán surcan el cielo y amenazan las escasas aves de corral. Durante las épocas de subienda, aún se puede pescar alguna que otra trucha en los fríos ríos y riachuelos que atraviesan su territorio.

Población

Los indígenas Guambianos habitan los municipios de Silvia y Jambaló; unos pocos viven en los municipios de Totoró, Caldono y Toribío, en el departamento del Cauca. De lo que era su antiguo territorio solo queda una pequeña parte, siendo el resguardo de Guambía y el de Quisgó, en Silvia, las áreas de mayor densidad de población guambiana. Fuera de la zona de resguardo se encuentran, hasta hace poco en calidad de terrazgueros, en lo que eran las antiguas haciendas de Ambaló y Chimán, en Malvazá y Comojó. Todos ellos hablan la lengua Guambiana, Wampi-misamera-wam o "lengua de los hombres Guambianos", clasificada inicialmente por los expertos como perteneciente al grupo denominado Guambiano-Kokonuco, comprendido dentro de la gran familia Chibcha (Rivet, 1946). Sin embargo, trabajos más recientes sobre lenguas amerindias consideran que el Guambiano, el Páez y el Kamsá son lenguas aisladas y de dudosa clasificación (Matteson, 1972).

Entre los hablantes de la lengua Guambiana, se pueden encontrar algunas pequeñas diferencias dialectales, que de ninguna manera les impiden la comunicación intraétnica; los habitantes del resguardo de Guambía se consideran expertos en el manejo de su idioma y miran con cierta sorna a los otros hablantes de su lengua.

Actualmente la mayoría de los Guambianos habla el español, especialmente la población joven y los hombres. Este proceso de bilingüismo adquirió una dinámica importante a partir de la década del 40, ya que antes de esta fecha, solo un número muy reducido de indígenas hablaba la lengua de "los blancos". Aunque consideran el dominio del español como un elemento fundamental de supervivencia y defensa contra el hostil mundo blanco dentro del cual se encuentran inmersos, se resisten a perder su propia lengua, factor fundamental de su identidad étnica y cultural.

Los Guambianos se denominan a sí mismos Wampi-misamera o la "gente de Guambía". La palabra Moguex utilizada en primera instancia por Douay para designar a los Guambianos y a su lengua, parece ser tan solo el concepto empleado por los Páez para referirse a sus vecinos los Guambianos. La denominación de Silveños, que ocasionalmente puede ser escuchada, es utilizada especialmente por la población mestiza de la región para referirse a los Guambianos de los alrededores de Silvia.

Disponemos de escasa información confiable para poder realizar una descripción adecuada de la composición demográfica de la población Guambiana. Algunas fuentes secundarias y el Censo de Resguardos Indígenas del Cauca realizado por el DANE en 1972, a pesar de su baja cobertura y del carácter experimental de su metodología, acopió un interesante volumen de información, que nos permite un acercamiento a esta problemática.

Schwarz, haciendo un cuidadoso seguimiento de la evolución de la población en Guambía en el transcurso de este siglo, considera que para 1900 la población Guambiana ascendía a unos 1.500 hombres y que ésta en 1970 era de 7.030 personas ( 1973:240).

El estudio del DANE, con su baja cobertura, censó únicamente 6.072 Guambianos de los cuales sólo 5.422 se encontraban en Guambía en 1972 (DANE, 1973:111). La División de Asuntos Indígenas habla de 10.180 habitantes en el resguardo para el año de 1980 (Listado de Comunidades Indígenas, Ministerio de Gobierno), mientras que la Organización Nacional Indígena de Colombia -ONIC- considera poco reales los datos anteriores, y sostiene que para 1980, el número de Guambianos debía ascender a 18.000 personas.

Tomando los datos censales existentes y agrupando la población Guambiana por grupos de edad, encontramos que el 44% de las personas entrevistadas son personas menores de 15 años; la población en edad productiva, comprendida entre los 15 y los 54 años, representa e149% del total de los entrevistados, o sea la mitad de la población. El número de viejos es escaso, ya que las personas mayores de 55 años son solamente 7% de la población estudiada.

Los datos anteriores manifiestan una estructura poblacional eminentemente "joven", siendo la edad media encontrada 22.63 años para hombres y 21.26 para mujeres. En términos sociales, las cifras citadas implican una alta carga de dependencia para la población en edad productiva, al igual que un esfuerzo considerable de este segmento poblacional para la supervivencia comunitaria.

En cuanto a la composición por sexo de esta población, los datos censales señalan que el 51% corresponde a hombres y el 49% a mujeres. Sin embargo, si esta información se mira a través de los grupos de edad, encontramos que dentro de la población menor de 14 años el número de mujeres es levemente superior al de los hombres; éstas corresponden al 50.38% de la población estudiada; mientras que para la población entre los 15 y 54 años, el número de mujeres baja a 48.73% y en la población mayor de 55 años el número de mujeres en relación con los hombres sigue descendiendo a 46.46%. Estos datos nos demuestran que la población femenina en Guambía se encuentra más expuesta, tiene mayores índices de mortalidad y menor expectativa de vida que los hombres.

Sistema de producción

Los Guambianos son un pueblo tradicionalmente agrícola; el trabajo de la tierra constituye la fuente principal de la subsistencia y su desarrollo trasciende no solo la vida cotidiana y su ciclo vital, sino la existencia misma de la comunidad. La tierra representa para ellos una realidad amistosa y benévola, la "madre tierra" que debe ser respetada, atendida y cuidada, siendo el trabajo la forma ideal para lograrlo. A la tierra hay que ayudarla para que produzca, por lo tanto es necesario nutrirla, mantenerla, calentarla, bailarla, cantarla y sobre todo siempre acompañarla. De esta manera tierra y trabajo colectivo son dos realidades que dentro de la mentalidad Guambiana siempre se encuentran asociadas. Comunidad y tierra constituyen una unidad en la cual ninguna de sus partes puede sobrevivir independientemente.

La altitud es tal vez el factor más importante en la determinación del tipo de productos agrícolas sembrados por los Guambianos. En las partes bajas se acostumbra a sembrar maíz y trigo mientras que en las partes altas del resguardo las diversas variedades de papa y cebolla son los productos característicos. Además de estos cultivos, se encuentran también el ulluco, el ajo, el haba, la arracacha y una variedad de hortalizas de reciente introducción. A pesar que la tierra destinada para el cultivo de la papa ocupa la mayor parte dentro del resguardo y que este tubérculo es la fuente de calorías más importante para los Guambianos, éstos continúan considerando el maíz como su principal producto; por ser la comida más preciada y versátil, el maíz se encuentra asociado a todo un conjunto de valores y es utilizado en múltiples actividades de la vida social y ritual de la comunidad. Con él se curan las enfermedades y se alejan los espíritus, y la fuerza de una persona depende del maíz que haya consumido. Se resisten a vender este preciado producto, destinando su producción al consumo familiar y para intercambiarlo con las familias más allegadas a la unidad doméstica.

Los carbohidratos constituyen la fuente principal de la alimentación Guambiana; la papa, el maíz y el ulluco son los más importantes. Estos se preparan de múltiples formas y se complementan con arroz, coles, habas, frijoles, etc. El consumo de proteínas de origen animal es muy bajo. La caza, actividad de la que dependía la obtención de carne, debido a la deforestación creciente de la cordillera tiene hoy en día muy poca importancia; los cuyes, antes de consumo generalizado, han desaparecido casi completamente. De esta manera se come carne de pollo, cerdo o res solo con ocasión de algún festejo esporádico y durante la celebración de algunas mingas especiales. La chicha, dé uso muy generalizado antiguamente, es actualmente una bebida reservada para festividades importantes y asociada con actos rituales.

Bajo el punto de vista social y cultural la comida desempeña múltiples funciones dentro de la cultura Guambiana; es un medio privilegiado de comunicación social. Se le regala comida a parientes, amigos y visitantes ocasionales, y a través de ella se refuerzan los lazos de solidaridad existentes, se expresa gratitud, se manifiesta la hospitalidad, etc. La buena imagen de una persona se encuentra asociada más que a sus bienes materiales, a su capacidad de ofrecer, repartir y compartir su comida.

Dentro de las prácticas agrícolas tradicionales de estos indígenas, se pueden mencionar la tumba y quema, la rotación de cultivos y el descanso posterior del suelo; descanso que con la escasez progresiva de tierras disponibles ha ido desapareciendo y el desgaste de la tierra se subsana con la utilización de fertilizantes químicos. Las herramientas agrícolas más comunes son la pala, el barretón, el machete y la hoz, además, claro está, de la tradicional coa. Por costumbre ancestral los Guambianos han sembrado en surcos verticales trazados hábilmente en las pendientes de la cordillera. Vanamente han intentado los "expertos agrícolas" de la Caja Agraria modificar esta práctica e introducir el surco horizontal. Los Guambianos insisten que con sus técnicas de cultivo, especialmente con el "aporque" que hacen de los surcos, ellos pueden contener la erosión.

La tenencia de la tierra en Guambía se enmarca dentro de las formas de propiedad comunitaria que particularizan a los resguardos indígenas del país. Su característica fundamental la constituye el hecho de ser una propiedad poseída colectivamente, en la cual los indígenas tienen el derecho de su usufructo pero no el de su enajenación. En principio, para poder acceder a estas tierras, se necesita ser miembro del resguardo, tener más de 18 años o ser casado, o no tener la tierra necesaria para cubrir las necesidades familiares.

Una mirada a los datos censales de 1973 nos permite observar que la zona oriental del Cauca, dentro de la cual se encuentran los resguardos Guambianos, es la que presenta un mayor porcentaje de familias sin tierra o en situación de minifundio. Es así como dentro de esta región, del total de las familias censadas, el 21.6% declara no tener tierra o tener menos de una plaza, además de un 37.6% que solo posee entre una y cinco plazas (80m x 80m). Agrupando esta información obtenemos la alarmante cifra de un 58.2% de familias que se encontraban en una situación de minifundio 0 de carencia total de tierra, conformando así una de las situaciones más angustiosas y problemáticas en cuanto a tierras se refiere en el departamento del Cauca.

Dentro de este contexto de la región oriental caucana, el resguardo de Guambía en particular, presenta una situación aún más aguda que la antes descrita, ya que de un total de 1.060 familias entrevistadas, el 21.1% no tiene tierra o tiene menos de una plaza y el 50.7% posee entre una y cinco plazas. Estos datos nos muestran cómo en el año de 1973, fecha en que se realizó el Censo de Resguardos Indígenas del Cauca, el 71.8% de las familias Guambianas o no tienen tierra o tienen menos de cinco plazas de tierra, extensión que dado el desgaste del suelo y las técnicas tradicionales de cultivo, difícilmente permite la supervivencia de la unidad familiar.

Ante la escasez creciente de la tierra, los Guambianos han desarrollado algunas estrategias que les han permitido no solamente enfrentar y solucionar esta difícil situación, sino mantenerse y revitalizarse étnicamente. Podemos mencionar las siguientes:

1. Sobreexplotación de las parcelas: Esta sobreexplotación de las pequeñas parcelas del resguardo ha implicado necesarios ajustes y transformaciones de su tecnología tradicional, como la disminución del tiempo de descanso de las tierras laborables, cambios en la rotación de los cultivos y adopción de insumos agrícolas, químicos, entre otros.

El incremento de la diversificación de cultivos es otra manifestación de esta sobreexplotación de las tierras disponibles. De esta manera, en la parcela donde se siembra un producto básico, se cultiva también toda otra gama de productos, aprovechando hasta el más pequeño rincón de la parcela.

2. Colonización de "lo caliente": La compra de pequeñas fincas ubicadas fuera del resguardo es una de las respuestas más interesantes desarrolladas por los Guambianos frente a la escasez de sus tierras. La naturaleza de la explotación de estas fincas reviste características muy peculiares, y permite hablar de una verdadera "colonización Guambiana" en Piendamó, Caldono y Morales. Los pueblos de Pescador y Carpintero, por ejemplo, son considerados por ellos mismos como "pueblos Guambianos".

Entre las características fundamentales de esta colonización se pueden mencionar las siguientes:

a) La mayoría de los indígenas que han comprado tierras fuera del resguardo, continúan teniendo su pequeña parcela dentro de éste, al igual que su lugar de habitación. Ellos se resisten al máximo a abandonar el resguardo y sus tierras ancestrales y cuando están fuera de Guambía, siempre piensan en su regreso.

b) La compra de tierras se ha realizado especialmente en clima cálido, donde cultivan el café como producto central y con destino al mercado, y otra serie de productos que los indígenas utilizan para el consumo familiar, los cuales siempre llevan a su regreso al resguardo.

c) En estas nuevas propiedades, la forma de trabajo que prima es la familiar, ocasionalmente se utiliza el "jornaleo", contratando de preferencia Guambianos, a quienes se les paga un salario inferior al que se le pagaría a un campesino de la región, pero se les brinda además alojamiento, comida y productos de "lo caliente" para que lleven y repartan a sus familiares dentro del resguardo.

Esta particular colonización de las tierras calientes hace pensar en una forma de reestructuración particular de la "economía vertical", modelo ampliamente extendido en épocas prehispánicas a través de todos los Andes y que aún hoy en día se puede encontrar adaptado a diversas situaciones en países como Ecuador, Perú o Bolivia.

3. Colonización del páramo: La ampliación de la "frontera agrícola" dentro de su propio territorio es otra respuesta dada a la escasez de tierras. De esta manera las altas tierras cordilleranas, antes vedadas para la agricultura, están en la actualidad siendo parcialmente explotadas a través de implementaciones de la tecnología tradicional Guambiana. La humedad del páramo y el exceso de agua de sus tierras, son ingeniosamente manejados mediante un complejo sistema de surcos que se cruzan y descruzan y unos canales de drenaje que evitan que el agua se represe. De igual forma los fuertes vientos que azotan la región, son hábilmente evitados por los indígenas, quienes con un amplio conocimiento de su dirección e intensidad así como de la topografía del terreno, seleccionan y descartan las laderas de las cumbres cordilleranas que pueden o no ser utilizadas con fines agrícolas.

4. Recuperación de tierras: Esta respuesta, más radical y efectiva que las anteriores, ha venido siendo desarrollada de manera general por las comunidades indígenas del Cauca y de manera particular, especialmente en los últimos años, por los cabildos de Guambía. En la actualidad se calcula se han recuperado alrededor de 2.000 hectáreas en las inmediaciones de Guambía; su explotación ha permitido en primera instancia el abastecimiento de maíz, cuyo cultivo, tan valorado culturalmente, se venía haciendo cada vez más escaso en las tierras del resguardo. La ganadería es el otro renglón productivo que se está desarrollando con alguna intensidad en estas tierras anexadas al territorio Guambiano. Se debe recordar que estos indígenas son un pueblo eminentemente agricultor y que la adopción de una explotación ganadera de corte intensivo implica esfuerzos adaptativos muy grandes.

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En cuanto a la división sexual del trabajo, dentro de la cultura Guambiana se ha identificado una esfera pública y extracomunitaria, asociada principalmente con el mundo masculino y una esfera doméstica asociada con lo femenino (Long, 1978:9). Esta dicotomía se expresa empíricamente en la división sexual del trabajo, siendo actividades exclusivas de los hombres las que se hacen "con la cabeza" como la vida política, mercantil y mágicoreligiosa. Por su parte, son competencia exclusiva de la mujer aquellas que tienen que ver con "la región inferior y media del cuerpo", como el sinnúmero de actividades relacionadas con la vida y reproducción del grupo doméstico. En los últimos decenios ha surgido, además, una esfera intermedia, donde hombres y mujeres participan por igual en las múltiples actividades, sin que se pueda establecer una tajante diferenciación sexual en el trabajo. Esta esfera es' en general la de la producción y más específicamente la de producción agrícola, donde tanto hombres como mujeres preparan la tierra, siembran, deshierban, cosechan, etc.

De esta manera, la estricta división del trabajo entre hombres y mujeres, existente en épocas pasadas y aún presente en la memoria de los viejos, ha ido perdiéndose con las transformaciones sociales ocurridas en el seno de la comunidad durante este siglo. El resultado de este proceso ha significado para la mujer una ampliación de la esfera de sus actividades, introduciéndose en el corazón mismo de la producción agropecuaria y compartiendo todas las actividades con los hombres. La diferencia en el volumen de trabajo desarrollado entre los hombres y las mujeres Guambianos es algo evidente y reconocido por ellos mismos. Las mujeres no solo colaboran en las faenas agrícolas, sino que de ellas dependen exclusivamente la mayoría de los cebollares, las huertas caseras, el cuidado de las ovejas, gallinas, cuyes, etc., además del trabajo doméstico y la atención de los niños. La mujer Guambiana siempre está trabajando, aun en sus ratos de descanso; mientras visita a una vecina o se sienta en la puerta de su casa a tomar el sol, está cardando o hilando lana, tejiendo las ruanas y anacos, bordando las faldas y chales, haciendo las jigras, remendando, etc. "...Una mujer que no trabaja... es una anomalía en Guambía. Aun durante la ceremonia de pubertad de la niña cuando está encerrada, hila cuatro puchos dé lana y teje, cuatro pequeñas mochilas..." (Rappapport 1978: 10).

La ideología Guambiana refuerza esta vocación de trabajo de la mujer; así, no existe peor insulto para una Guambiana, que el calificativo de "haragana" o "perezosa"; la desidia en el trabajo es fuertemente castigada, según ellas, mediante los dolores de la menstruación y el parto.

Respecto de la organización social del trabajo, podemos decir que según la naturaleza de los diversos procesos realizados, éstos toman formas individuales o colectivas; para el desarrollo de la vida comunitaria en Guambía es básica la cooperación entre miembros de las diferentes unidades domésticas.

Dos formas fundamentales de cooperación en el trabajo se pueden distinguir en Guambía, las que no son exclusivas de esta comunidad: el intercambio de trabajo y las mingas o trabajo festivo.

El intercambio de trabajo o "trabajo prestado", es la forma usual que se puede observar en cualquier día de trabajo normal. Los miembros de una unidad doméstica rara vez trabajan solos sus parcelas. Otras personas les ayudan y posteriormente se les debe devolver su ayuda. Aunque la norma ideal establece el intercambio simétrico y equilibrado y a pesar que el sentimiento de devolver la "cantidad de trabajo recibido" es muy fuerte, en la práctica el intercambio es desigual, ya que las demandas de trabajo se encuentran íntimamente relacionadas con la cantidad de tierra poseída (Schwarz, 1973:222). Sin embargo, regalos posteriores de comida, de productos cosechados, de pequeños servicios, etc., son utilizados como mecanismos compensatorios de los intercambios desiguales de trabajo.

En la minga o trabajo festivo, como contrapartida por la labor realizada se da una fiesta o una gran comida. Las mingas continúan siendo una práctica muy generalizada entre los Guambianos, aunque con menor frecuencia y dimensión de como se hacía anteriormente. Su función económica es muy discutible; su realización está más relacionada con la adquisición y consolidación de un prestigio comunitario, con el refuerzo de los lazos familiares, veredales, etc., y sobre todo, con la revitalización de un sentimiento comunitario y étnico. La dificultad de realizar mingas en las posesiones de "tierra caliente", tener que explotarlas mediante formas individuales de trabajo y asalaramiento, y no con base en el trabajo colectivo y festivo, son razones aducidas por ellos para no perder su ligazón con el resguardo de Guambía, donde sí se hacen mingas; se trabaja la tierra colectivamente y se sienten realmente Guambianos.

Dos tipos de mingas se pueden diferenciar en Guambía: aquellas que organiza el Cabildo para la ejecución de ciertos trabajos comunitarios, como arreglo de caminos, escuelas, demarcación de linderos, etc., y las que organiza una unidad doméstica. Dentro de esta última modalidad se encuentran las mingas relacionadas con las etapas del ciclo vital de los individuos, como matrimonio, muerte, etc.; en épocas anteriores -cuentan los Guambianos- la minga se utilizaba para celebrar la entrada en pubertad de las mujeres; también se "minguea" con ocasión de la construcción de una vivienda, la siembra y recolección de ciertos productos agrícolas.

Aunque las mingas varían según el objetivo con que hayan sido organizadas, en términos generales siguen un patrón similar; los hombres realizan las labores establecidas y las mujeres, en su mayoría, se dedican al trabajo de la cocina y las múltiples actividades que el acontecimiento exige. Entrada la noche y después de haber ingerido una buena cantidad de aguardiente y chicha, se da comienzo a la fiesta con la llegada de los músicos a la vivienda del organizador; posteriormente se ofrece aguardiente, escudillas llenas de comida, cigarrillos y café. Más tarde, se comienza el baile y hacia el amanecer se reparten los remanentes de comida, teniendo cuidado de que cada participante Lleve algo de ésta a su regreso al hogar.

Los "grupos de 100" son una nueva expresión de las formas cooperativas que existen en la comunidad. Se ha tratado de impulsarlos a través de los Cabildos y se utilizan fundamentalmente para explotar las tierras recuperadas por indígenas en las luchas de los últimos años (Botero, 1983:49).

Organización social

Los grupos domésticos son la base organizativa de la vida social de la comunidad; se hallan generalmente compuestos por una familia nuclear -padre, madre e hijos solteros- que viven solos en su propia vivienda. Es frecuente encontrar junto a la familia nuclear, otros miembros como nueras, nietos, padres mudos, etc. En Guambía, las viviendas tienden a ser ocupadas por un grupo doméstico únicamente, aunque se pueden encontrar algunas en las que reside más de uno, y casos en que éste está conformado por más de una familia nuclear. Sin embargo, estas situaciones tienden a ser transitorias y generalmente se encuentran asociadas con la presencia de hijos varones con hogares recién conformados, que aún no han construido su propia vivienda. El tamaño promedio de estas unidades domésticas es de 5.8 miembros, encontrado en 1949 por Tumiña y Hernández de Alba, y corroborado veinte años más tarde por Schwarz ( 1973: 1 51 ).

La división de las unidades domésticas y la conformación de nuevos hogares, generalmente está motivada por altercados internos en la unidad doméstica paterna, especialmente entre la joven esposa y los miembros femeninos de la familia de su marido. De esta manera la vida del nuevo hogar, generalmente se inicia con la construcción de otra cocina dentro de la misma vivienda y posteriormente con la de una vivienda independiente. Esta nueva vivienda se levanta, en algunos casos, en un pedazo de tierra cedido por el Cabildo a la joven familia, aunque, generalmente, se construye en un terreno aledaño a la vivienda de los padres del esposo, cedido por el padre de éste. Por tanto, cada vereda tiende a estar poblada por unidades domésticas relacionadas entre sí por lazos patrilineales. Hoy en día, a las veredas se les designa con nombres españoles, pero antiguamente se les reconocía como el lugar de poblamiento de una determinada parentela. Por ejemplo, la vereda de La Campana, se llamaba Almendra chak o "el lugar de los Almendra".

En Guambía la tendencia matrimonial señala la endogamia comunitaria y étnica y la exogamia veredal. Generalmente los jóvenes escogen libremente su pareja y solo en muy contados casos el matrimonio se efectúa por imposición de los padres, forma frecuente, según los viejos, de realizarlo antiguamente.

La relación entre hombre y mujer se desarrolla de manera muy libre y espontánea; están establecidas las relaciones sexuales después de la pubertad, sin que esto implique un compromiso formal. La conveniencia de un posible matrimonio es discutida con los padres, quienes además del aspecto económico le dan un gran valor a la reputación y prestigio de que goza la potencial familia política dentro de la comunidad.

La institución del "amaño" ha perdido vigencia dentro de los Guambianos a medida que el adoctrinamiento religioso y el proceso de aculturación han ido permeando más profundamente su cultura. Sin embargo, sigue siendo considerado como un requisito fundamental para una futura relación conyugal armónica.

Los matrimonios, aunque impregnados de un contenido cultural muy autóctono, se realizan bajo el rito católico y tienen lugar generalmente en Silvia o en otras cabeceras municipales, a donde llegan los novios acompañados de sus familiares y de los padrinos. Son estos últimos quienes deben correr con los gastos del aguardiente, vino, galletas, cigarrillos y la música con que se festeja el acontecimiento. La celebración de mingas para estas oportunidades es muy frecuente.

La norma residencial postmatrimonial establecida es la patrivirilocalidad. Solo en circunstancias muy especiales la joven pareja va a vivir con la familia de la mujer, ya que lo establecido es que la nueva familia entre a formar parte de la unidad doméstica del esposo, donde se tiene que acoger a la autoridad del padre: el hombre a trabajar en cooperación con su padre y la mujer a colaborar en los trabajos domésticos con sus cuñadas y bajo la autoridad de su suegra.

El sistema de parentesco Guambiano se caracteriza por tener una estructura egocentrada y una forma de filiación cognática. Schwarz, analizando los términos utilizados para designar a los parientes consanguíneos, considera que las variables más importantes con las que esta estructura se encuentra asociada son: I. el sexo del referente; 2. el sexo del que habla; 3. la edad relativa; 4. la generación, y 5. el parentesco lineal o colateral (Schwarz, 1973: 179).

Con base en el estudio de los términos utilizados para designar a los primos, se ha considerado que este parentesco se podía clasificar dentro del sistema Esquimal, sistema en el cual se distinguen los hermanos de los primos, y dentro de estos últimos, no se establece distinción entre los cruzados y paralelos; aunque en el caso Guambiano, las mujeres utilizan el mismo término para referirse a sus hermanas y a sus primas mujeres (Schwarz, 1973:175).

La pauta bilateral que se encuentra en el parentesco consanguíneo, se observa igualmente en la terminología del parentesco afín. De esta manera se utilizan las mismas categorías para referirse a la familia del cónyuge y a la familia consanguínea, así como a las generaciones ascendentes.

Además de las observaciones anteriores, el análisis de la terminología de parentesco utilizada por los Guambianos, refleja también una larga trayectoria de relaciones interétnicas y un proceso de aculturación que ha ido permeando paulatinamente su cultura. De esta manera se observa la sobreposición de una serie de términos especialmente de origen español, algunos de origen Quechua y otros posiblemente de origen Páez. Estos términos en general se han integrado al sistema original y solo en pocos casos han introducido leves modificaciones.

La institución del compadrazgo, al igual que en otras comunidades campesinas, ha permeado profundamente la estructura social Guambiana. Se han establecido cuatro tipos básicos; el "compadrazgo de óleo" y el de matrimonio son los que presentan una mayor incidencia; los de agua y confirmación son menos frecuentes. La integración de esta institución dentro de la cultura guambiana llega al punto que los términos de "ahijado" y "padrino" se hacen extensivos tanto a los hermanos y hermanas de los contrayentes como a sus respectivos cónyuges. Es decir, que esta forma de parentesco ritual, se ha integrado dentro del sistema de parentesco Guambiano, extendiendo sus relaciones, tanto horizontal como verticalmente, y cubriendo un alto número de personas.

En cuanto a la herencia, se sabe que en Guambía, aunque la tierra es de propiedad comunitaria, a la muerte de un parcelero, el terreno que él disfrutó durante su vida, se divide entre sus herederos, o pasa al Cabildo, según establece la ley, que al readjudicarlo tiende a preferir a los hijos del difunto. Aunque en principio todos los hijos, aun los adoptados, deben heredar por igual, los hombres lo hacen en mayor proporción que las mujeres y las leyes de herencia consuetudinarias tienden igualmente a beneficiar al hijo menor, quien generalmente ha velado por sus ancianos padres y queda en posesión de la antigua vivienda de éstos.

Organización política

La capacidad de los Guambianos para buscar alternativas que les permitan su supervivencia étnica, es indudablemente una de las características más sobresalientes de su cultura, rasgo que encontramos también en el desarrollo reciente de su actividad política.

El crecimiento acelerado de la población del resguardo en el transcurso de este siglo, unido al acaparamiento de su territorio por parte de la población "blanca" circundante, y la consecuente escasez de tierras disponibles, fue la encrucijada que marcó el replanteamiento de la vida política de la comunidad en las últimas décadas. La multitud de problemas relacionados con la posesión de la tierra, bien fuera por herencias, transacciones ilegales, ventas, posesiones clandestinas, transmisiones de derechos fraudulentas, etc., coparon la capacidad de acción de las instituciones políticas, tal como venían funcionando dentro de la comunidad. El Cabildo, institución introducida en las comunidades indígenas durante la época colonial a fin de lograr su racional manejo por parte de la corona, fue la estructura que, adaptada a las condiciones particulares del resguardo durante este siglo, dio la respuesta a los problemas políticos surgidos de las situaciones antes mencionadas. Así, dentro de este proceso vemos cómo la institución colonial de los capitanes, durante tanto tiempo responsable de manejar la vida política del resguardo, paulatinamente fue perdiendo su poder hasta que el cargo desapareció, vigorizándose los cargos del Cabildo, especialmente el de Gobernador, que apareció desde principios de siglo, como la figura central del quehacer político comunal.

Igualmente el cargo de secretario del Cabildo, introducido en Guambía desde 1913 y desempeñado inicialmente por "blancos letrados" de Silvia, ha jugado una función muy particular dentro de la vida política Guambiana. La destreza en el manejo de la escritura, habilidad asociada a todo el proceso de dominación "blanca" se convirtió en un elemento indispensable para supervivir étnicamente, y para poder relacionarse y convivir con la sociedad dentro de la cual se hallan inmersos. De esta manera, los secretarios, desde hace varios años Guambianos y ya no "blancos", son no solo expertos en el dominio de la escritura, sino sobre todo en la elaboración de minuciosos expedientes y memoriales, en el diligenciamiento de formularios exigidos por los organismos gubernamentales y en el conocimiento rudimentario de las leyes colombianas y sus instituciones.

El cargo de alguacil y la estructura veredal, atestiguan también esta capacidad de acomodación: en Guambía todas las veredas se encuentran representadas ante el Cabildo por lo menos por un alguacil, quien es el funcionario del Cabildo de más baja jerarquización, responsable de detectar y conocer los problemas de su vereda y trasmitirlos al Cabildo. Ante el crecimiento demográfico y el cúmulo de problemas de cada vereda, esta unidad "sociopolítica" se fue fraccionando, teniendo derecho cada nueva vereda al nombramiento de su propio Alguacil. Así, de 1913 a 1970, de las cinco veredas originales surgieron 14 nuevas, y de seis alguaciles a la época, se pasó a 27 (Schwarz, 1973:253). Estos procesos nos muestran una vez más la peculiar flexibilidad de las estructuras sociales y políticas de Guambía para adaptarse a las cambiantes situaciones y poder sobrevivir étnicamente.

Una característica interesante de la estructura de poder en Guambía se refiere a la manera como éste se encuentra distribuido, ya que detrás de una estructura en apariencia igualitaria y democrática, se esconden unas relaciones de poder eminentemente asimétricas. A1 analizar la procedencia de gobernadores y alcaldes en el transcurso de este siglo, se ha encontrado que éstos provienen fundamentalmente de las veredas "altas", de aquellas que se encuentran ubicadas en el oriente, las que a su vez son las veredas más antiguas del resguardo (Schwarz, 1973:264). Este principio de distribución espacial del poder, "alto" sobre "bajo", "oriente" sobre "occidente", se remonta a la época de preconquista, cuando dentro de la confederación de Pubén, el líder político-militar de la región, el Cacique Calambas, pertenecía a la región montañosa ubicada en la cordillera, al oriente del centro urbano de la confederación, hoy Popayán.

De esta manera, generalmente, de las veredas de Pueblito y Campana -localizadas al oriente del resguardo, las más antiguas y tradicionales- provienen los dirigentes comunitarios y son sus familias las que ejercen su autoridad y poder en las decisiones fundamentales que atañen a la vida de los Guambianos.

Otra característica importante de su vida política, la constituye el hecho de ser tradicionalmente una función masculina: la política es una actividad realizada por la parte "alta del cuerpo", es "asunto de la cabeza"; y la mujer, aunque indispensable en los procesos productivos, es pensada por ellos como un ser de "cabeza muy pequeña" y, por lo tanto, no apta para las funciones políticas e intelectuales, fundamentales para la vida de la comunidad.

En la actualidad, el Cabildo Indígena es indudablemente la institución que estructura la vida política de los Guambianos y la que articula las diversas veredas formando una verdadera comunidad. Se encuentra conformado por el gobernador, los alcaldes, los alguaciles y los secretarios, siendo un año el período de su servicio. El Cabildo es pensado por los Guambianos como un cuerpo, donde el gobernador es su "cabeza", su parte superior, de la que se espera "que piense derecho" y "ayude a encontrar salidas" (Botero, 1982).

El ejercicio de la función de cabildante, es tenido con mucha estima y honra y a través de él se puede adquirir prestigio y poder, aunque su cumplimiento no implica una remuneración económica y su desarrollo es vivido como una etapa de "sufrimiento" y sacrificio personal en aras de un servicio a la comunidad. "Otra será tu oportunidad de sufrimiento", es una frase común con que se consuela a los candidatos que no salieron elegidos.

Para ser miembro del Cabildo se requieren, en principio, además de vivir dentro del resguardo, dos requisitos adicionales: ser hombre y ser casado, ya que dentro de la cultura Guambiana solo un hombre casado es realmente un adulto; un hombre sin mujer es solo un hombre a medias y por lo tanto incapaz de asumir las responsabilidades de cabildante.

Las funciones del Cabildo son muy variadas; la vigilancia, cuidado y utilización del territorio son su preocupación y responsabilidad fundamentales. Es también de su incumbencia la moralidad y el orden público, y tiene la facultad de imponer multas o sanciones a mujeres u hombres que no cumplan con sus obligaciones domésticas. Las actividades comunitarias de interés colectivo también deben ser organizadas y supervisadas por el Cabildo. En épocas pasadas, además del cepo, el cabildo podía usar su látigo para castigar a hombres o mujeres que hubiesen roto las normas de comportamiento establecidas. Hoy en día, esta práctica ha desaparecido y algunos consideran que por lo menos el cepo se debe restituir para garantizar el buen funcionamiento comunitario.

En los últimos quince años se ha vivido, una vez más, un refortalecimiento del Cabildo, lo cual constituye uno de los hechos más sobresalientes de la actual vida política Guambiana. Paralelo a los procesos de intensificación de la lucha, que han caracterizado a la historia reciente de las comunidades indígenas del Cauca, fue surgiendo, una vez más, el cabildo como la institución clave que coordina las acciones políticas necesarias para enfrentar las nuevas realidades; de esta manera hoy en día en Guambía se habla de la presencia de un "Cabildo nuevo", un Cabildo fortalecido, capaz de dirigir a la comunidad en la recuperación de tierras, en su eficaz explotación y sobre todo en garantizar la supervivencia de la comunidad. A principio de la década de los 70 participaron activamente en la creación del Consejo Regional Indígena del Cauca, organización que agrupa a las diversas comunidades indígenas del departamento; se retiraron posteriormente por considerar que dentro de esta organización los cabildos no tenían el poder deseado.

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Huesos y telares, son instrumentos característicos del trabajo de las mujeres de los Andes. La hechura del tradicional sombrero de cestería fue, en tiempos pasados, labor masculina.

Sistema de representaciones

Pocos estudios se han realizado entre los Guambianos sobre sus creencias religiosas, concepción de la naturaleza, el hombre y sus enfermedades. Los escasos datos consultables son contradictorios. Pascual de Andagoya, encargado de iniciar la conversión de estos grupos al catolicismo, afirma que los indígenas de Popayán ni siquiera adoraban al Sol, como lo hacían los del Cuzco. Pero si nos basamos en Otero ( 1952: 177), concluimos que los grupos que conformaban la antigua confederación Guambiano-Kokonuco, tenían una religión astral, en la cual el Sol era un poder benéfico, mientras que la Luna era una fuerza maligna. Los Kokonuco rendían homenaje al Sol, al que se adoraba e invocaba para el buen éxito de las empresas; a la Luna, por el contrario, se le achacaban las desgracias, los castigos, las tormentas y toda suerte de calamidades. Sobre esta concepción astral, si es que realmente existió, pocos vestigios se conservan en Guambía, a no ser un gusto por decorar sus viviendas con soles y estrellas, atestiguado por Schwarz en su etnografía sobre el resguardo.

Analizando los datos disponibles sobre pensamiento y cosmogonía Guambiana, surge una estructura dual donde aparece un orden masculino opuesto a lo femenino, lo caliente a lo frío, el Sol a la Luna, etc., y un raciocinio eminentemente animista. Todos los elementos de la naturaleza, afirman ellos, eran antiguamente semejantes a las personas y como ellas "sentían, vivían y hablaban". Con el transcurso de los años, fueron adquiriendo la apariencia que tienen en la actualidad. De esta forma, las plantas que existen en su medio, los accidentes geográficos y la misma "madre tierra ", todos ocultan un espíritu que se manifiesta de diversas maneras y que puede ser benéfico o no, según se hayan mantenido las prescripciones rituales que su cultura les impone. En consecuencia, el universo guambiano y su medio físico y social están habitados por multitud de seres sobrenaturales a los cuales es necesario aprender a manejar, aunque nunca se dejará de temerles.

Entre los principales espíritus malignos se puede mencionar a Ure, el cual habita debajo de la tierra y toma la forma de un cerdo; Nuguwaymasig o diablo que tiene su morada en el volcán de Puracé y quien puede tomar varias apariencias, siendo el oro una de las más características; el "espíritu del Pijao", asociado con todo lo que se encuentra debajo de la tierra y uno de los más temidos y difíciles de erradicar; el espíritu del Yash o planta dé borrachero, parecido a un pájaro; el espíritu del Kwaymantsik, el árbol de lechero; el espíritu del Arco Iris y el de la mayoría de las plantas que crecen en el páramo. Finalmente se debe mencionar al Duende o Kalyim, el más popular y generalizado espíritu antropomorfo de la región.

Todos estos espíritus, en mayor o menor grado, son profundamente temidos ya que ellos tienen la capacidad de "arrebatar" el alma de las personas, producir la muerte y las enfermedades, o por el contrario, poseen la facultad de introducir dentro de las personas "otra vida", pudiendo de esta manera preñar a mujeres, hombres y animales que no han guardado las precauciones de limpieza exigidas culturalmente.

El "estado de contaminación" es un elemento clave dentro del concepto de salud que tienen los Guambianos; se encuentra asociado a lo "frío y sucio" y su fuente principal indudablemente es la mujer, quien con su sangre menstrual, "fría, sucia y peligrosa", o con la sangre del parto, se encuentra contaminada y con la posibilidad de contaminar a personas, cosas y lugares. Los espíritus de los muertos, igualmente, tienen esta capacidad. E1 "estado de contaminación" es la principal causa de irritabilidad de los espíritus y duendes, quienes pueden reaccionar matando, embarazando 0 enfermando a las personas; refundiendo los niños en el monte, rompiendo las herramientas, despeñando los animales, secando las sementeras, etc.

El Pishimaruk, o ceremonia de limpieza, es el medio con que los curanderos "limpian del frío", restituyendo el equilibrio social o biológico perdido y alejando a los espíritus. Los elementos básicos de esta ceremonia son plantas consideradas "calientes", entre las cuales se encuentran la coca principalmente, además el maíz, el tabaco y el acohol.

El Murbik es el curandero Guambiano, especialista no solo en el manejo de las plantas mágicas y medicinales, en la prevención y curación de todo tipo de enfermedades, intermediario entre hombres y espíritus, sino también es el encargado de guiar el alma del difunto hacia su nueva morada.

Un Murbik no escoge su especialización a través de un acto consciente y voluntario, así como tampoco ésta es una profesión hereditaria. E1 es un "escogido" por los espíritus que se le manifiestan a través de experiencias visionarias, "llamados sobrenaturales" ineludibles, ya que los deseos de los espíritus son indiscutibles. El entrenamiento de un Murbik dura varios años. Después del llamamiento inicial, el futuro curandero queda bajo la tutela de un especialista experimentado. Este debe enseñarle, entre otras cosas, la utilización de la coca como planta central alrededor de la cual se estructura el sistema curativo Guambiano; a interpretar las señas y comunicarse, para ver y manejar los espíritus "que son como cristiano mismo", de ese mundo animista en que se encuentra inmersa su cultura.

Cambio cultural

A pesar de los largos años de intenso contacto con la población blanca, y del alto cúmulo de elementos materiales y espirituales que han introducido en su cultura, los Guambianos, a diferencia de otros grupos de la región" continúan siendo una población eminentemente indígena. Por su parcial integración a la economía nacional y su aceptación de las instituciones religiosas y políticas que la sociedad dominante les ha impuesto, podría considerárselos como "campesinos"; sin embargo, la persistencia de su organización social y cultural, nos muestra cómo su pasado indígena se encuentra aún presente y vigoroso. Son un pueblo que desea continuar siendo Guambiano, manteniendo su territorio, su comunidad y autonomía política, hablando su lengua nativa y usando su ropa indígena, elementos fundamentales de su identidad étnica.

Sin embargo, este apego a su indianidad, este conservadurismo cultural, no ha impedido que muy pragmática y racionalmente adopten y utilicen aquellos elementos que la cultura occidental y otras culturas indígenas les ofrecen y que se integren muy activamente a una economía de mercado regional. Esta capacidad de integración, de asimilación de una cultura diferente y a la vez la persistencia con que se mantiene su indianidad, pueden ser explicadas por una flexibilidad característica y poco conocida de su estructura social.

El siglo XX ha sido un período de intenso cambio para los Guambianos. La infraestructura vial del departamento ha ampliado su cobertura, llegando hasta Silvia y Guambía a través de carreteras pavimentadas que los acercan a Piendamó, Cali y Popayán. El propio resguardo de Guambía se encuentra atravesado por dos carreteras: una de Silvia a Jambaló, bifurcándose a la altura de las Delicias y siguiendo rumbo a Gabriel López. La otra, parte de Silvia, pasa por Piendamó y converge a la autopista Cali-Popayán. De esta manera permanentemente salen flotas de Silvia hacia el resto del departamento. Hoy en día, algunos Guambianos son dueños de sus propios buses que suben hasta el resguardo.

La infraestructura educativa igualmente se ha extendido en el municipio. Silvia dispone de dos establecimientos de bachillerato, una escuela vocacional y cinco de enseñanza primaria con unos 35 maestros aproximadamente. Dentro del resguardo de Guambía, la primera escuela, fundada en 1931, fue la de la misión de las Hermanas de la Madre Laura, la cual cuenta con cinco cursos de enseñanza básica. En 1960 se organizó el Núcleo Escolar Indígena de las Delicias, que imparte además de enseñanza primaria, capacitación en agricultura, ganadería, salud e higiene. En algunas veredas como el Cacique, Pueblito, Campana y Guambía, existen también escuelas del departamento, a donde asisten, con altos niveles de deserción, los niños Guambianos. Aunque paulatinamente se le ha ido dando mayor importancia a la educación formal y al manejo del español, los índices de analfabetismo siguen siendo elevados en Guambía. Si nos atenemos al censo de 1973, solamente el 39.3% eran alfabetos.

La electrificación rural también llegó hace varios años a Guambía; algunas veredas y escuelas poseen luz eléctrica, varias familias Guambianas disponen de televisión y la gran mayoría de los hogares tiene por lo menos un radio transistor. En Silvia se cuenta además con los servicios de varios bancos, Caja Agraria e Incora que han desarrollado varios programas en la región.

De esta manera los Guambianos han aumentado una serie de oportunidades educativas, de asistencia técnica, comunicación, etc., elementos que han desempeñado un importante papel en el proceso de aculturación e integración de esta comunidad indígena. Sin embargo, su historia combina una "obstinación y una flexibilidad selectiva" para adaptarse a las cambiantes circunstancias y mantenerse como comunidad indígena.

El contacto interétnico y el proceso de difusión cultural dentro de la comunidad Guambiana, no ha sido exclusivamente con los blancos. Desde épocas anteriores a la Conquista los Guambianos mantienen estrechas relaciones con otras comunidades indígenas circundantes y aun con comunidades distantes. Los comerciantes otavaleños, por ejemplo, siempre están presentes los días de mercado en Silvia y muchas veces recorren el resguardo dando crédito y facilidades para la compra de sus textiles. igualmente los indígenas de Sibundoy, considerados expertos en las prácticas curativas, no solamente les venden sus raíces y amuletos, sino que a ellos acuden en busca de enseñanza para el manejo de la salud y la enfermedad. Con los Páez, con quienes por más de 500 años han compartido la cordillera, similares formas de explotación colonial y republicana y una prolongada lucha por su autonomía, han mantenido estrechas relaciones, de las cuales ha surgido un alto número de elementos culturales comunes, que ha hecho que algunos estudios (Hernández de Alba, 1946) los traten como si fueran variantes de una misma realidad cultural, a pesar de que su lengua y su cultura tengan raíces totalmente diferentes.

De esta manera, de los "blancos", de los Páez, de los Sibundoy, de los Otavaleños, etc., los Guambianos han adoptado en mayor o en menor grado, artefactos, técnicas, prácticas curativas, concepciones religiosas, términos lingüísticos, etc., incorporados selectivamente a su propia cultura dentro de una dinámica propia, que les ha permitido mantener su propia identidad y seguir siendo Guambianos.

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