Introducción a la Colombia Amerindia
Instituto colombiano de antropología
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Makú Francois Correa*
Ubicación Geográfica

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A pesar de la amplia distribución de los indígenas Makú en el área del noroeste del amazonas, solo dos recientes monografías aportan información sistemática (Silverwood-Cope, 1972; Reid, 1979). Esta reseña se basa en la descripción para los del área colombiana realizada por Silverwood-Cope (cuyo texto, aun manuscrito en ingles, se halla a difícil disposición del lector) y en notas etnográficas generales acopiadas por distintos autores entre diferentes grupos identificados como Makú.

Los indígenas reconocidos bajo el termino genérico de Makú o Macú, corresponderían a distintas unidades sociales seminomades y dispersas en la frontera colombiana y brasileña hacia el Area Cultural del Noroeste del Amazonas. Esta área cubierta de bosque húmedo tropical de alta lluviosidad y temperatura relativa es irrigada por numerosos cursos fluviales. Los Makú se distribuyen en pequeños afluentes de los grandes ríos y se desplazan de los centros selváticos. Según la literatura etnográfica, su población podría ser identificada por concentraciones aisladas sobre ciertas zonas de esta área selvática.

Metraux (1948) subdivide los Makú en tres "tribus" no relacionadas e independientes lingüísticamente:

1. Aquellos ubicados en el río Orinoco y bajo Ventuari que fueron mencionados por Humboldt, posiblemente una subdivisión de los Piaroa; un relato introducido por Gheerbrant (1952:153), describe a los Makú comerciando curare por cerbatanas y ralladores de mandioca Maquiritare en el alto Ventuari. Se habla de guerras entre éstos y se los señala como "brujos" más fuertes que los Piaroa.

2. Aquellos que habitarían el Uraricuera y el medio Ariari, poco conocidos y mencionados por Koch-Grünberg (1922) de lengua aislada.

3. Los reconocidos en Brasil como "indios do Matto" que habitan el río Negró y el Yapurá (Caquetá). Reichel-Dolmatoff ( 1968) mencionó la existencia de cerca de mil indígenas Makú entre el Guaviare y las cabeceras del río Inírida, sobre los que no hay recientes informes, y otras unidades en el Papurí, el Abiyú y el Makú-Paraná.

Los Makú de los ríos Negro y Caquetá fueron subdivididos por Metraux en tres unidades: la primera habita el medio Yapurá y el bajo río Negro, hacia el Curicuriari, a quienes reconoció bajo el denominativo de guariba, apelativo tomado de una posible traducción de "mico aullador", dado por otros grupos del área; Koch Grünberg (1906) señala dos campamentos en las colinas del bajo Curicuriari y menciona otros Makú utilizados por caucheros en el medio río Negro; Tastevin ( 1923), al hablar de estos Makú del oeste, identifica dicho denominativo con los "Makú bravos" sobrenombre dado tal vez por los conflictos que éstos tuvieron con caucheros hacia los años de 1895-1920. Aunque Biocca (1964) está también de acuerdo con esta identificación, Nimuendaju ( 1927) refiere la posible confusión existente del lado brasileño de éstos con bandas hostiles, Xirianá y Uaica, de la orilla izquierda del alto río Negro. Schultz (1959), del medio y alto Yapurá, relaciona los Makú denominados por otros grupos del área como Kaboris, tomado posiblemente del nombre del afluente del río Negro conocido como Cauabori o Caburi, según la localización precisada por Giacone ( 1949).

Una segunda subunidad mencionada por Metraux se encontraría hacia el Cumapí y en cabeceras del caño Alegría; tributarios del Yapurá y el río Negro; a éstos se los reconoce como "Makú mansos" y, por sus relaciones con otros grupos sedentarizados y con blancos, el autor observa su situación de aculturación. Tastevin los reconoce bajo el mismo apelativo y los ubica en los mismos ríos y hacia el Yurubaxi-río Negro. Biocca ( 1964) también menciona la existencia de esta unidad Makú.

En la tercera aparecen los Makú del alto CaiariVaupés, el Querarí y el Papurí, a quienes, siguiendo a Koch-Grünberg (1922), reconoce bajo El término de yapooa. Este último los encuentra vinculados con los Desano y Guanano, y en gran número con los Tukano de las cabeceras del Tiquié. De estos Makú del Papurí y el Tiquié, Giacone ( 1949) menciona el denominativo pokcé, posible traducción de "esclavo" dada por grupos horticultores; el mismo autor afirma que otras tribus dicen de ellos ser "hijos del jaguar". Biocca (1964) estuvo en contacto con los Makú de Jaureté, sobre el Vaupés, y en Parí Cachoeira sobre el Tiquié; el denominativo de Poxsea provendría de una traducción de "esclavo" en lengua Tukano. Goldman (1963) menciona unidades Makú en el alto Querarí.

Población

Por lo menos parte fundamental de las subunidades Makú del río Negro corresponderían al área colombiana. Conocemos denominativos genéricos en lenguas Tukano muy próximos a los mencionados (josa en BarasanaTaiwano; pohsa en Tukano, pero borówa en Cubeo). La Rotta (1978) los incluye bajo la autodenominación cacua, traducido como "gente" (de cac = persona; wa = sufijo pluralizante), e incluye su lengua en la familia Makú-Puinave, lo que estaría acorde con la clasificación de Rivet y Tastevin (1920), quienes al confrontar información de Koch-Grünberg con la suya, propone que éstos no son en realidad más que dialectos profundamente diferenciados de una misma lengua original; siguiendo a Koch-Grünberg, distinguen los dialectos del Curicuriari-río Negro, del TiquiéVaupés y del Makú-Igarape del Papurí (ver también Giacone, 1955; Greenberg, 1956; Loukotka, 1969; Mason, 1970; Matteson, 1972; Ortiz, 1965; Tovar, 1961).

Recientemente, para los Makú del área colombiana, Cathcart (1973, 1979) considera la presencia de dos unidades dialectales a las cuales reconoce como judpa o Makú de Tukano y cacua o Makú de Cubeo, Guanano y Desano. Según Silverwood-Cope (1972), estarían compuestos por una población cercana a los 200-250 habitantes de zonas interfluviales de la región del Vaupés. Retomando la clasificación de Metraux, el autor considera la tercera subunidad (Makú del Vaupés-entre el río Negro y Yapurá) conformada por pequeños grupos regionales aislados cultural, lingüística y geográficamente, que incluyen:

a. Makú del alto Vaupés colombiano, hablantes del Bará-Makú, compuestos por unidades distribuidas en tres regiones diferentes, cada una de las cuales se diversifica lingüística y culturalmente conformando unidades endogámicas.

b. Makú del sur del Papurí, reconocidos como Ubde-Makú (siguiendo a Giacone, 1955; de Ubde="gente").

c. Makú de las cabeceras de los tributarios sur del río Tiquié, hablantes del dialecto reconocido como Yohop-Makú.

El autor considera que los grupos hablantes de los dialectos Ubde y Bará son mutuamente inteligibles y existen pocas diferencias en su adaptación ecológica, su organización social y su cultura material. Posiblemente sobre estas dos unidades descansa su información.

La región del Vaupés se halla poblada predominantemente por grupos hablantes de lenguas Tukano y Arawak, que viven de la horticultura itinerante, la pesca, la caza y la recolección; habitan grandes casas comunales dispersas a lo largo de los ríos, que les han valido el apelativo de "indios ribereños". A pesar de que KochGrünberg (1906) considera que los clanes Huhuteni y Katapolitani de los Curripaco y un clan Borowa de los Cubeo son de origen Makú, estos autores han propuesto relaciones asimétricas existentes entre los denominados "indios ribereños" y los Makú, de donde provendría la traducción del apelativo de "esclavos".

Con información de los Bará y Tuyuca, Jackson (1976) describe las conceptualizaciones de los "indios ribereños" (hablantes de lenguas Tukano y Arawak del Vaupés) con respecto de los Makú, a quienes consideran "no gente". La oposición "indios ribereños"-Makú, estaría sustentada en diferencias que permiten identificar a los primeros como grupos horticultores, de hábitat ribereño en malocas, compleja organización social, exogamia lingüística y la presencia de ciertos tabúes alimenticios; mientras que los Makú se hallan asociados a la caza, recolección de frutos silvestres, con campamentos temporales, organización social no compleja y el consumo de alimentos prohibidos a los primeros. Según estos grupos, los Makú son gente sin espíritu, que se casan con sus hermanas, no usan ropas, ni adornos, son considerados "caníbales", se alimentan de comida impropia y son faltos de comportamiento propiamente ceremonial; de este modo, afirman subjetivamente la inferioridad del Makú.

La interacción entre "indios ribereños" y Makú se concentra en dos formas básicas de relación: por una parte sus actividades de intercambio según las cuales los primeros entregan sobre todo objetos manufacturados a cambio de ciertos productos Makú como los cestos, el rapé narcótico, el curare y carnes ahumadas; en segundo lugar, una relación de patrón/siervo, según la cual a cambio de fiestas de chicha, coca y cigarros, y otros alimentos, los Makú desempeñarían actividades como la refacción de los techos de las malocas, la limpieza de las malezas de las huertas, como remeros y otros servicios prestados en las malocas de los "indios ribereños". Por otra parte, se ha mencionado el uso de las mujeres Makú como objeto sexual (Biocca, 1964).

Desde la perspectiva de los Makú, pero considerando información de los "indios ribereños", Silverwood-Cope ( 1972) afirma las diferencias de su estatus económico, ritual y social entre dos unidades sociales. El término de "sirviente", con el que se reconoce a los Makú, es posiblemente una traducción común del término utilizado por ambas unidades para describir sus relaciones. Frecuentemente se señala que algunos conocimientos culturales Makú son provenientes de los "indios ribereños", como el chamanismo. En su comunicación, los Makú hablan las lenguas Tukano.

La cerbatana y los elementos de cacería son característicos de los Makú, pero poseen limitada horticultura. A su turno, los "indios ribereños" también cazan. El intercambio Makú = "indio ribereño" incluye de los Makú: productos de la selva, carne ahumada, frutas silvestres, hojas para techar, resinas, cestas, trabajo en la tumba del bosque para los cultivos, curare, trabajo de remeros, horticultores y elaboradores de casave para los grupos ribereños; a su turno, éstos intercambian dichos trabajos por yuca en forma de casave, ají, tabaco y mercancías occidentales como cuchillos, ollas, hamacas, anzuelos, ropa y sal.

El estatu económico asigna a los "indios ribereños" la horticultura, mientras que los Makú son vistos como cazadores.

Entre unos y otros existe una diferente conceptualizacíón de los elementos de manipulación chamánica, de los animales y su procreación, así como las perspectivas del individuo sobre la otra vida.

Sus diferencias socioculturales no obstan para que existan relaciones de reciprocidad entre los "indios ribereños" y los Makú y, como LeviStrauss ha demostrado, el eventual seudoarcaísmo bien podría ser resultado de un proceso de involución social debida a diferentes factores de adaptación ecológica y de relaciones sociales.

Algunos autores han mencionado malocas similares a las de los "indios ribereños" (grupos Tukano) como sistema de vivienda Makú (Biocca, 1964; Schultz, 1959; Tastevin, 1923; Metraux, 1948); ellas se hallarían en aldeas o campamentos multifamiliares, en casos con población seminómada. Schultz describe una aldea en el Caquetá con cinco casas en rectángulo y 35 habitantes, con cuatro fogones en una de ellas. Otros hablan de barraquitas de hojas. Frecuentemente los autores encontraron a indígenas Makú habitando en campamentos no permanentes muy cerca a las malocas de grupos sedentarios Tukano y Arawak, de acuerdo con e1 intercambio consuetudinario.

Silverwood-Cope, refiriéndose a los BaráMakú del área colombiana, habla de un núcleo residencial constituido por uno o varios bohíos establecidos temporalmente: Los bohíos son toscos, sin paredes y cubiertos por hojas que descansan sobre cuatro o seis postes de forma rectangular y carecen de mobiliario o decoración; las hamacas se distribuyen en torno a fogones que indican la cooperación entre sus miembros; trochas de dos a tres horas conectan los campamentos con las aldeas de los sedentarizados; los Bará-Makú no utilizan canoas y andan siempre a pie, excepto cuando son usados como remeros.

Sistema de producción

La diversa información sobre distintas unidades dispersas en el noroeste del Amazonas no permite proponer un panorama económico común de los grupos Makú. Koch-Grünberg (1906) refiere, de los que reconoce como "Makú salvajes", su carácter nómada y los describe desplazándose, armados de arcos y flechas de distintos tipos, con duras puntas de madera de palma, cerbatanas y flechas de puntas envenenadas, mazas, y cruzando los ríos a nado (sic) por su desconocimiento de las canoas; el autor refiere que los Makú utilizarían hachas de piedra. Metraux (1948) considera que los del río Negro-Caquetá, conocidos como "indios do Matto", se subdividirían en aquellos que siendo agricultores poseen malocas, los elaboradores de cestería habitantes de campamentos miserables, y aquellos seminómadas habitantes de campamentos.

A pesar de las referencias sobre los Makú vinculados con procesos de horticultura y la elaboración de cerámica, según Silverwood-Cope los Bará-Makú del área colombiana pueden ser descritos como "cazadores profesionales" más que como pescadores y recolectores. Los Bará-Makú explotan una amplia área selvática entre los ríos Papurí y MacúParaná. El calculo estimado por el autor para el Macú-Paraná y sus tributarios como área de cacería alcanza los 3.000 km2; para 84 individuos existiría una zona per cápita de 35.7 km2. Siendo nómades, o más estrictamente, seminómades, poseen limitada horticultura, lo que propone permanencias estacionales en ciertas áreas y su desplazamiento circular. El grupo local se traslada cada cuatro o cinco años a una nueva zona y, eventualmente, permanece en campamentos muy cerca a las malocas de los grupos ribereños.

Las mujeres se ocupan del cultivo y de la preparación de los alimentos; los hombres de la cestería y a veces acompañan a la mujer a la huerta, quien raramente va de pesca y más extrañamente de caza.

Los Makú distinguen la selva primaria de altos árboles y suelos rojos o amarillos (hia), de la selva baja con suelos arenosos (yea) en donde se localizan campamentos de caza, y la selva secundaria de antiguas huertas (tahti), diferenciada además por la asociación de plantas y ciertos animales.

Los Makú tienen un machete por casa y un hacha por cada cuatro o cinco grupos de fogón. En 1968, todo Makú cultivaba (dos-tres chagras por persona), pero la recolección de la yuca y otros cultígenos se realizaba antes de su maduración completa (los suelos interfluviales son más difíciles de cultivar); la no existencia de huertas suficientes era justificada; anteriormente obtenían productos cultivados por intercambio con grupos hortícolas.

Pocos grupos domésticos Makú poseen más de una pequeña huerta en producción al mismo tiempo; en general un grupo doméstico posee una huerta de 3.000 a 5.000 m2, en la que siembran cerca de trece cultígenos, entre ellos yuca amarga, batata, ñame y frutos como piña, banano, caña y maíz.

El hombre tumba y quema; hombres y mujeres plantan y la mujer se encarga del cuidado, recolección, resiembra, y del procesamiento del casave. Un grupo doméstico conformado por un hombre y una mujer, más dos hijos adultos y dos o tres pequeños, podría consumir cerca de 100 k g de yuca por semana, pero la mayoría es utilizada en la preparación de chicha. Otras formas de conseguir productos son el intercambio con grupos hortícolas y el robo, modos de obtener tabaco y ají.

Los Bará-Makú distinguen más de 42 clases de peces (keliwa), diferenciando entre ellos los peces de día, de los peces de noche; cinco o seis clases son las más apetecidas. La pesca depende de la estación y del nivel del río; en tiempo seco se hace con veneno en pequeños riachuelos, con nylon y lombriz y ocasionalmente con arco y flecha; en tiempo de lluvias con rejas, trampas y raquetas; cuando el río baja la pesca de noche se realiza con anzuelos atados en líneas en la ribera. La pesca es ocasional y puede se alternativa a la no consecución de cacería.

Los Bará-Makú distinguen más de 54 clases de fruta silvestre comestible pero son pocas las recolectadas como: el umarí, siringa, balata, mirití, pichuna, etc.; también recolectan plantas medicinales y materias primas para utensilios y venenos.

Nombran más de catorce clases de insectos comestibles que se reconocen por ser un tipo de carne sin sangre, más de doce clases de hormigas, dos termitas, tres escarabajos, larvas, etc.; en cambio, otros animales por poseer sangre deben ser cocinados y son raramente buscados como es el caso de las ranas, orugas, grillos; la colecta de los primeros es tarea compartida por el hombre y la mujer mientras que la de los segundos es tarea masculina. Distinguen ocho clases de abejas, cuya miel es especialmente buscada al igual que la cera.

Entre los animales del bosque, los Bará-Makú distinguen los que consideran animales de caza (aka), que se alimentan de plantas, de los "monstruos" (yehepwa) asociados a los predadores y carnívoros no comestibles. Entre los animales comestibles se distinguen los animales de cacería voladores, terrestres, subterráneos, de río y cacería de balanceo de brazos, reconociendo entre ellos más de 74 clases de animales distintos. La cacería es actividad masculina por excelencia, la mujer solo puede ahumar las piezas.

Los Makú se establecen en campamentos de caza selváticos en los que la comida es comunal; en el grupo local se distribuye equitativamente y el consumo se hace por grupos de fogón.

En el campamento la vida del grupo local se suspende y se concentra en la actividad de cacería; es regular que dos o tres horas antes del amanecer y hasta el anochecer permanezcan por fuera.

Como se sabe, la cacería tiene tendencias territoriales, hábitos y alimentación (por ciclos de frutos silvestres) e interacción con otros animales, que guían al cazador, prefiriendo lugares no disturbados por la presencia constante del hombre.

Los Bará-Makú disponen de distintas técnicas de caza de acuerdo con el tipo de animal, la hora, etc.; en ocasiones utilizan perros y se comunican entre sí por silbidos. Las aves grandes y los monos (animales gregarios que habitan en lo alto de los árboles), son cazados con cerbatanas y dardos envenenados con curare. Con estos mismos medios se caza en las noches secas a aquellas aves cuyo canto se escucha antes del amanecer como el trompetero. El pecarí y los cerdos salvajes se cazan con arcos y flechas envenenadas disparadas por grupos de hombres. 

Agrupación de caza y pesca según zona ecológica % del total en kg % de cacería
Caza de vuelo 6.4 35
Caza de balanceo de brazos 5.8 20
Caza terrestre 66.5 34
Caza subterranea 3.9 6
Caza de río 4.2 5
Anguilas 5.2 --
Pesca de río 8.0 --

Los perros tiran al agua las pacas en verano, encuevan pequeños roedores o rastrean en la huerta al agutí. El tapir es la cacería más preciada por su peso (100 kg ) pero no es frecuente. En la noche se le caza con escopeta y linterna, pero también se le puede cercar con perros y darle muerte con cuchillo.

Cabe destacar la pesca de anguilas a través de ingeniosas trampas. Esta se lleva a cabo en zonas de inundación o "rebalses" y, en la estación seca, en los ríos bajos donde las anguilas jóvenes, abandonando las aguas profundas, buscan allí sus lugares para desovar.

Durante nueve meses de caza y pesca entre los Bará-Makú del Macú-Paraná, de noviembre a agosto, considerando 30 cazadores y visitantes ocasionales (2.886 días/ hombre) se obtuvieron 198 presas, de las cuales la mitad eran de pecarí grande. Siete cazadores no obtuvieron nada; 30 de ellos pesca y una sola excepción pescó anguilas; dos hombres cazaron más de la mitad del total de los 30, en un total de 25-30 días de caza. La productividad fue de 0.7 kg por hombre/día en Bara-tore. Los Makú utilizan todos los recursos disponibles (en otros tres lugares disponen de 3.1 kg, 2.5 kg y 2.2 kg por hombre/día). Del total de 2.973 kg de producción total de carne, 1.152 kg (40.1%) fueron intercambiados con grupos hortícolas.

Organización social

Los Makú se hallan agrupados en tres unidades regionales separadas especialmente; autónomos e independientes, social y culturalmente, ocupan algunos ejes interfluviales del Vaupés-Querarí y del Papurí-Vaupés. Estos grupos regionales están organizados en un sistema de unidades de descendencia patrilineal, reconocidos como clanes, nominados, jerarquizados y compuestos por patrilinajes, agrupados en dos mitades exogámicas distribuidas en tres bandas dispersas, cruzadas por grupos regionales locales.

La unidad básica es el clan (kulu), descendientes de un ancestro común que establece el nombre de sus miembros y el orden de mayorazgo entre clanes; los nombres de los miembros del clan son particulares y heredados, pero prevalece el del grupo exogámico. Cuando el clan es pequeño, no consideran su sitio de ocupación como territorio y poseen una gran movilidad socioeconómica. El orden de mayorazgo no está sólidamente establecido por consenso, pero la importancia de establecer el estatu del clan es criterio determinante en el uso terminológico de dos hablantes (heye y hwana: no. my y na.my, tsuyupa y tsupma: no. mn y na. mn). Otro elemento de identidad para el clan, señalado por el autor, es la retención e intercambio de mujeres con otros clanes como grupos corporados; todo clan se relaciona con otro como agnado o como afín. En conjunto hay dos grupos de clanes organizados a la manera de mitades exogámicas, que aparentemente son producto de un proceso político de fisión, lo que parece señalar que los clanes no observan reglas de organización como grupos corporados, sino que prevalece la división entre agnado (de-wa) y afín (bay,na).

La terminología de parentesco de la generación cero no confirma la existencia de mitades; entre las unidades exogámicas no hay matrimonio bilateral exclusivo.

 

Mayorazgo y distribución en mitades de los clanes Bará-Makú
Grupo 1 Grupo 2
Herw-wa (ave continga) Barasiwa (Ubde-Makú)
Duitibmne (chaquira) Yere'wa (grande)
Hwen-wa (umarí)  
Haw-we (gavilán y águila)  
Yari-we (pájaro) Yere'wa butuwa (pequeño)
Toi-ts-we (mandioca)  
U'we (cerbatana): solo dos representantes que no pertenecen a mitad definida

Silverwood-Cope describe en tres unidades la organización social de acuerdo con su composición:

1. Grupo doméstico: compuesto por aquellos miembros que duermen, producen y cocinan juntos, alrededor de un solo fogón; regularmente está compuesto por una pareja matrimonial, incluyendo sus hijos célibes o parientes viudos con hijos (cinco personas en promedio); nunca un grupo doméstico incluye dos matrimonios; cuando los hijos se casan abandonan el grupo y se establecen en uno nuevo. Es unidad de producción, consumo y distribución de alimentos; autónoma frente al grupo local; es la unidad doméstica y social básica. Se diferencian de otros grupos domésticos por la referencia a un mayor o al masculino nodal al que le añaden un sufijo pluralizante, bajo el cual el grupo se refiere a sí mismo.

2. Grupo local: al igual que el anterior, la referencia a esta unidad se establece por el nombre del mayor o nodal más el sufijo pluralizante, o por el nombre del río donde se localiza (agregando el sufijo muna). Aunque su composición y tamaño pueden variar, está compuesto por uno o varios grupos domésticos que comparten el sitio de habitación, viajan juntos y conforman equipos masculinos o femeninos de tareas colectivas y están relacionados parentalmente, y como unidad ceremonial. De los 16 grupos locales Bará-Makú (con una-cinco casas y uno-nueve grupos domésticos) solo dos eran familias extensas patrilineales y patrilocales, el resto estaba conformado por familias bilocales y bilaterales, cuyos hombres estaban relacionados como afines (por intercambio de hermanas) y en algunos casos como agnados (seis), clanes que han intercambiado sus respectivas hermanas (dos).

3. Grupo regional: la distinción entre grupos regionales se establece por la referencia al río más grande (agregando el sufijo muna) en el que se encuentran los diferentes grupos locales que lo componen; también puede ser reconocido por la referencia a sus patrones Tukano. Más precisamente se basa en su independencia y autonomía social y cultural, su tendencia endogámica, las variaciones lingüísticas (dialectales) y la separación espacial de las tres bandas, lo que se reconoce bajo el término swoua. Su composición básica es el conjunto de clanes afines, pero frecuentemente se demuestra una composición bilateral, y entre clanes de diferente grupo regional existen lazos de unión agnática o afín de sus grupos locales, lo que genera uniones esporádicas. La relación con los grupos Tukano influye en el grado de aculturación de los tres grupos regionales. 

Composición de los grupos regionales Bará-Makú
Región Clanes y grupos* Localización
R.A. Ubde makú* Makú-paraná   (Papurí)
Bará-makú* (Barasiwa)
Huw-wa
Yere'wa
R.B. Du'we Wacara y Churubí (Querarí y Paca)
Dutibmwe
Yariwe
Yare'wa
U'we
Foitsuwe
R.C. Hwew-wa Carguero y Cucura
Yere'wa
Bará-makú*

El ideal establece la residencia postmatrimonial viri-patri-local, la esposa vivirá en el grupo del padre del varón.

Al tiempo del matrimonio los grupos locales de, los cónyuges viven en lugares distintos y poseen diferentes corresidentes.

Muchos grupos locales son bilaterales (afines + agnados) de manera que los cónyuges; pueden vivir en un grupo local que incluye parientes de ambos grupos.

El sistema terminológico de parentesco de los Bará-Makú es, en términos generales, del tipo dravídico; ni en el grupo local ni en el regional las relaciones matrimoniales entre clanes reflejan una división de mitades. Todos los términos de parentesco son clasificatorios, excepción del usado para el padre y la madre que articulan parentesco biológico y clasificatorio.

Existen cinco niveles generacionales y en las generaciones -1 y -2 se usan los mismos términos que en las +1 y +2 con diferencias sutiles. A excepción de +2 se distingue el sexo de alter. En la generación cero hay distinción terminológica entre agnados, distinguiendo su anterioridad relativa (de-wa) y afines (bay' na), miembros del clan de la madre de ego; esto resalta la importancia del reconocimiento de la identidad del clan de la madre de alter, así que in-wu ( M) e in-numm (F) son hermanos de la madre de ego, pero el padre de alter es de diferente clan del de su cónyuge; si los padres de ego y alter son del mismo clan, la terminología de hermanos tiene precedencia. El hecho de que los miembros del clan se puedan casar entre sí, establece la ruptura de la aparición de un sistema de mitades.

El matrimonio característico es prescriptivo y define la categoría matrimonial poduwili cubierta por las primas cruzadas bilaterales; la preferencia está sobre afines cercanos, la ha-na-pa o la ha-no-ma o quien sea simultáneamente ambas (ocasionalmente hay matrimonio entre agnados). El matrimonio es endógeno a diferentes niveles:

Los Bará-Makú son social y culturalmente endógamos. Los Bará-Makú se casan con miembros de su misma lengua, excepción de los Ubde (variación dialectal). Los tres grupos regionales muestran una tendencia endogámica local. Hay endogamia entre grupos locales, quienes muestran frecuentemente su composición bilateral.

Finalmente, la ideología patrilineal y patrilocal basada en unidades de rango exógamas y clanes patrilineales establece para los BaráMakú una rígida estructura de relaciones agnáticas.

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La cerbatana y el carcaj son elementos indispensables de los cazadores tradicionales y el mortífero veneno de los dardos es elaboración de su especialidad. Los resistentes canastos tejidos por las mujeres, son apreciados por grupos vecinos.

Sistema de representaciones

De la vida religiosa de los Makú hay pocas referencias. Biocca ( 1964) menciona la existencia del ritual de yuruparí, ejercitado con seis instrumentos sagrados que "personifican el espíritu del mal". Hablando de los del Caquetá, Schultz ( 1959) (quien participó en uno de estos rituales), dice que los instrumentos (baritxai) y el ritual son semejantes a los de los grupos Tukano y excluye la participación femenina. Los ornamentos Makú son también similares a los de los Tukano y Tariana; como éstos, consumen yagé y coca.

El interés de diferentes autores por la producción especializada del curare (el veneno de los dardos de cacería), se muestra en frecuentes recopilaciones de mitos al respecto, pero también se incluyen narraciones menores de su complejo mítico (Giacone y Oliveira, 1932; Giacone, 1954, 1949; Biocca, 1936, 1964; Terribilini, 1961). Para los Bará-Makú del área colombiana, Silverwood-Cope refiere: Idn Kamni hizo este mundo con su saliva y tierra después de que fuera quemada con las llamas que vinieron desde abajo (río Venado); la primera gente vino en la canoa-culebra que desovó en los rápidos del "Río de Leche" viniendo por el río Venado, al cual fluyen todos los ríos de este mundo (asociado al Vaupés y eventualmente al Amazonas). Idn Kamni obtuvo la noche, el Sol estaba detenido y al tumbar el árbol Ye se formó el río. Los jaguares comieron el clan de Idn Kamni y éste los venga al darles muerte con el rayo. Idn Kamni, de goma de balata y soplada con humo, hizo una mujer culebra que quería por esposa y de ella un hijo; su vagina de dientes de piraña gestó las alimañas de este mundo. Idn Kamni buscó otra mujer, la vomitó pero esta mujer agutí se fue a casa de los buitres a quienes Idn Kamni tuvo que ahogar; después en búsqueda de miel tuvo que matar a su mujer. Idn Kamni hizo un baile y se fue hacia el cielo.

El cosmos se halla descrito a través de dos dimensiones paralelas relacionadas por tiempo y espacio (arriba-antes; aquí-ahora; abajo-después) que sólo son accesibles a la vista del chamán y a los sueños. Verticalmente los Makú distinguen diferentes niveles en forma de discos habitados por diferentes seres; estos discos estarían cubiertos por una piel con forma de huevo.

Hacia el extremo de arriba está el "lugar de Idn Kamni" a donde retornan las almas de los muertos -su cuerpo va a la tierra- en forma de niños recién nacidos, que después de beber líquidos de flores crecen hasta ser jóvenes hombres y mujeres, que comerán productos cultivados pues no hay caza ni pesca. A su lado está la "casa del trueno" en donde vive el cuerpo rapé a quien los chamanes entregan las almas de los muertos a cambio de rapé, almas que comerá el trueno. Las estrellas (Pléyades, Taurus, cinturón de Orión, Lota Orionis, Bellatrix, Corona Borealis, Scorpio, Cetus) pasan debajo de estos lugares hasta dar vuelta y próximas a la Tierra se transforman en aves. Tres dominios se hallan entre los primeros discos y la Tierra: 1. el dominio de las oropéndolas y tangaras, amigos de Idn Kamni; 2. el dominio de los Milanos (el anoides fortificatus) quienes fueron los que avisaron a Idn Kamni del rapto de su esposa por los buitres; 3. el dominio de los buitres (Cathartes ruficollis) que son asociados con los carroñeros. Saliendo al este -contrario al camino de las estrellas- el Sol y la Luna describen su arco cayendo al oeste para dar la vuelta al disco de esta Tierra y salir nuevamente al este; por dicho camino se desplazan las nubes yendo hacia el este con las lluvias y el viento.

Inmediatamente debajo de esta Tierra, debajo del camino del Sol y de la Luna, está la tierra de la gente umarí, por donde el Sol y la Luna recorren un camino inverso al de este mundo; el tiempo, el día y la noche son inversos.

Los hombres pueden distinguirse entre aquellos que envenenan por brujería y hablan de enfermedad; y aquellos que son rápidos y fuertes de aquellos que son lentos y débiles.

El tiempo es concebido "colapsado" según lo demuestran diferentes eventos; el chamán viaja al pasado y al futuro, puede ver la causa de la enfermedad, viaja soñando (el sueño es la anulación del tiempo y del espacio), así. como la ingesta del kaapi. Sin embargo, los ciclos diarios y estacionales se rigen por los cambios del ecosistema observando los ciclos del Sol y la Luna, el comportamiento animal -sonidos como marca temporal-, las estrellas y las constelaciones.

Idn Kamni es el creador, pero los eventos que dan origen al mundo son producto de situaciones inestables cuya resolución establece el orden que se mantiene hoy: a. por ejemplo, día y noche, sequía y lluvias, creación del clan y devoramiento por los jaguares, incesto o relación caníbal hasta obtener la verdadera mujer; b. dos energías complementarias y contrastantes, tsa'lina: "caliente" y kama'lina: "frío", en cuya relación dinámica se fundamentan la vida y la muerte y los seres mismos están asociados con ellas: las plantas son frías, los monstruos predadores son calientes y los seres humanos y animales de caza deben mantener tal equilibrio a través de su comportamiento y alimentación; c. los varios niveles que evoca el mito pueden ser vistos como transformaciones de una lógica subyacente común a todos ellos.

Existen dos ejes y dos formas de energía contrastantes y complementarias (crudo/cocido, carne/yuca, sangre/fruta, enfermedad/salud, tsa'lina/kama'lina) que deben balancearse; pero a pesar de la oposición dualista que se puede proponer (rápido/lento, fuerte/débil, duro/suave, erecto/tendido, derecho/izquierdo) no pueden ser polarizados en forma continua.

Cambio cultural

La reseña anterior evidencia la vitalidad cultural y la presencia de fuertes lazos de cohesión étnica entre los indígenas Makú del área colombiana.

Las frecuentes relaciones de intercambio económico, social y ritual, basadas en lazos de reciprocidad; el constante contacto intercultural establecido por los Makú con otros indígenas del área, así como las mencionadas transferencias culturales eventualmente tomadas por éstos de los grupos Tukano y Arawak, demuestran una perspectiva dinámica y una gran capacidad adaptativa, no obstante su vitalidad cultural.

Sin embargo, no se cuenta con información sobre las transformaciones socioculturales de este grupo indígena, aparte de parcas generalizaciones o del énfasis puesto por muchos autores sobre las condiciones asimétricas del intercambio entre los Makú y los grupos ribereños.

Mencionamos, no obstante, que si bien su sistema de adaptación en el medio amazónico, como su distribución en centros selváticos, se ha convertido en barrera protectora de sus condiciones culturales, en cuanto ha sido posible, agentes e instituciones no indígenas aplicaron similares tácticas de reducción, a las que han sido sometidos otros indígenas del área. Lo que hemos afirmado sobre las formas de reducción occidental para los indígenas de la región del Vaupés, bien puede ser generalizado a los Makú, pero con un agravante: los agentes y las instituciones no indígenas (colectores de productos nativos, caucheros, peleteros, comerciantes, misioneros, etc.) han optado por considerar que las condiciones de vida de los Makú (en oposición relativa a la de los "indígenas ribereños" a quienes consideran "más civilizados") ejemplifican el virtual primitivismo.

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* Basado en gran parte de la monografía de Peter Silverwood-Cope. 1972.

 

 

 

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