Cuando la pesca escasea o cuando se va a botar al agua una nueva canoa los pescadores wayuu realizan rituales de impregnación y aspersión. En el primer caso, las redes se impregnan con resinas aromáticas como el malambo y la bija para que los seres sobrenaturales marinos otorguen las especies deseadas. En el segundo, la canoa se impregna con las mismas sustancias y se pronuncian conjuros que piden protección para ésta y su tripulación de los peligros del mar, una permanente agilidad al navegar y una larga duración y resistencia.
En el mar algunos sitios son considerados sagrados y peligrosos. En estos lugares habita Pulowi, ser sobrenatural hiperfemenino que puede otorgar o negar a los pescadores las tortugas y peces que le pertenecen. Las Pulowi pueden hacer zozobrar las canoas de los pescadores ambiciosos y devorarlos en el fondo del mar. Algunos peces como el wakaua cantan como aves y anuncian desgracias o el advenimiento de sangrientos conflictos. Todo el conjunto de creencias y el manejo de sistemas simbólicos contribuyen, por tanto, a evitar la sobreexplotación de los recursos marinos. En ellos puede evidenciarse la oposición entre los animales de tierra y de mar, entre la vida de los indios del interior y los habitantes de la playa, entre mma, la tierra, y palaa, el mar.
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| Construcción de vivienda tradicional wayuu. |
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