LOS AFRICANOS: CIFRAS Y ORIGEN
La diáspora africana y el péndulo de las cifras

 

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La gente negra en Colombia desciende de aquellos individuos que llegaron con los primeros conquistadores y de los miles de africanos que desde el siglo XVI oficialmente desembarcaron como parte de la trata, en Cartagena de Indias, y de contrabando en otros lugares como Buenaventura, Chirambirá, Gorgona y Barbacoas en el litoral Pacífico y en Riohacha, Santa Marta, Tolú y el Darién sobre la costa Atlántica.

Actualmente, encontramos grupos negros descendientes de africanos, en regiones de las costas Atlántica y Pacífica yen sitios de los valles interandinos así:

Región del Caribe: departamentos de la Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Córdoba, Cesar, Sucre y Antioquia.

Costa del Pacífico: departamento del Chocó y zonas costeras de los departamentos del Valle del Cauca, Cauca y Nariño.

Valles interandinos de los ríos Cauca y Magdalena, incluyendo algunos de sus afluentes y el valle transversal del río Patía.

Departamento de San Andrés, Providencia y Santa Catalina en el Caribe isleño.

Mucho se ha escrito en torno a la trata como un tráfico de vergüenza, que produjo ganancias económicas para las naciones europeas participantes y grandes pérdidas humanas, culturales y económicas para África y América.

La historia y la demografía de la trata trasatlántica, por supuesto, son temas que han generado polémicas cuyos marcos han sido no solamente la evidencia documental, sino las posiciones ideológica frente al hecho sociopolítico de la esclavitud (Tannenbaum 1968) Elkins 1971, Winks 1972, Lane 1971, Genovese 1967). Desde luego que hay suficiente literatura sobre las circunstancias de movilización de las víctimas en terrenos de captura, prisión, devastación cultural transporte en hacinamiento, trasplante en medios hostiles y sujeción a trabajo forzado. Esto, para mencionar algunas de las condiciones que encararon aquellos que alcanzaron a llegar a América. Porque se habla de 15%, 20% o 25% de africanos que habiendo salido de su continente nunca desembarcaron ene! nuevo mundo: murieron o se suicidaron.

Empezaban a desfallecer en las factorías de las costas africanas y expiraban durante el viaje trasatlántico. Se enfermaban de melancolía fija (Triana y Antorveza 1989). Acurrucados, con la barbilla sobre las rodillas y los brazos alrededor de las piernas, rehusaban alimentos hasta que morían. De los bidyogos o bijagos que eran guerreros, se sabe, que sin tener nada a la mano, se doblaban la punta de la lengua hacia adentro, y empujando la glotis sobre la tráquea la obliteraban impidiendo la entrada y salida del aire de los pulmones. El frecuente suicidio en el viaje trasatlántico, siguió ocurriendo entre los cautivos una vez colocados en los frentes de trabajo esclavo.

La historia del sufrimiento corporal de los africanos en las armazones de los barcos de la trata es conmovedora. En los navíos se carecía de servicios médicos. Enfermedades como escorbuto, infecciones en los ojos, viruela, disentería, a la llegada de los puertos de desembarque eran anotados en los documentos como tachas o defectos físicos. Que para los esclavistas tenían significado en cuanto eran impedimento para presentar al cautivo como mercancía apetecible en el mercado de compra-venta de trabajadores (Triana y Antorveza 1989: 39-66). La agonía física de males incurables como el de Loanda, el nombre de uno de los puertos de embarque, en la costa de Angola, era pavorosa. A las víctimas se les hinchaban los cuerpos, se les pudrían las encías y generalmente morían. La crónica relata cómo el firmamento del océano se poblaba de seres que antes de morir se retorcían con recias calenturas y otros padecimientos como viruelas, tabardillo y sarampión (Valtierra 1980: T. II: 56).

En esta terrible historia las víctimas debieron apelar a sabidurías propias, decisiones y acciones para aliviar y curar las dolencias físicas. ¿Qué dioses y fuerzas protectoras invocaron? ¿qué plegarias elevaron? Develar lo ocurrido en este trance permitiría dibujar la construcción de los cimientos que originarían la presencia de una diáspora africana en países como Colombia y su concreción en la cultura negra de los descendientes de los africanos. Así como el proceso de impregnación de esta cultura en conglomerados de composición socioracial diversa.

Aunque hay numerosos estudios en relación con el transporte forzado de los africanos a América, aún no se ha aclarado ni el número de personas que fueron arrancadas de sus territorios, ni el de los que llegaron. Como tampoco su procedencia exacta. Entre los estudios demográficos de la trata, la controversia sobre la magnitud numérica se desenvuelve en cifras que van de los 9 millones hasta los 100 millones, pasando por apreciaciones intermedias de 25 millones y cifras menores de 3 millones (Friedemann y Arocha 1986:33). Germán Colmenares (1979) anota más de 9 millones, en tanto que Edward Dunbar (véase Curtin 1969) señala unos 14 millones en la trata en América, cifra que se compara con las de Herbert S. Klein (1986: 93) que oscilan entre 10 y 15 millones. Este a su vez anota el hecho de que cuatro quintos del total de esclavos africanos llegado al nuevo mundo fueron transportados en 150 años, desde el siglo XVIII hasta mediados del XIX.

Y en cuanto a Colombia, Curtin (1969: 46) consigna una cantidad de 200.000 esclavos importados durante el período total de la trata para lo que hoy son Colombia, Panamá y Ecuador.

Posteriormente, el cotejo de esta cifra con análisis cuantitativos de Germán Colmenares (1979) y cuentas minuciosas de Nicolás del Castillo (1981), ha complementado las estimaciones de Curtin. Por un lado, Colmenares concluye que de los 200.000 esclavos que Curtin asigna a la Nueva Granada, Panamá y la Audiencia de Quito podría especularse que algo más de la mitad le cupo al actual territorio colombiano.

Ya esa cantidad, le agrega las partidas por contrabando, que habida cuenta del costo de transporte y alimento, según él, no debieron ser siquiera el 50% de las legales. Así, Colmenares fija el número total de esclavos introducidos en Colombia en alrededor de 120.000.

Nicolás del Castillo, por su parte, muestra que sólo en 60 años entre 1580 y 1640 el número de esclavos introducidos por Cartagena sumó un total de 169.371. Luego vendría el contrabando de los holandeses desde Curaçao y también el de los ingleses desde Jamaica que se inició a mediados del siglo XVII (1981:245-253). Si este dato se mira a la luz de la apreciación de Klein (1986: 94) de que el número mayor de esclavos llegó al nuevo mundo entre el siglo XVIII y mediados del XIX, tendríamos una mayor dimensión.
Según Curtin (1969:46) para 1810 en la Nueva Granada la población de origen africano sin mezcla era de 72.270, pero la proporción de mulatos en la población total ya era del 50%. Ello sugiere que en esta fecha la población de origen africano contenía una alta proporción de criollos, es decir que había un crecimiento natural de la misma. Entonces, surge la pregunta sobre el porcentaje de negros que existían en ese 50% de mestizaje mulato, i.e. blanco-negro. Por otro lado T. L. Smith (1966: 215) apoya el concepto de Curtin anotando que la población negra de Colombia ha mantenido los mismos porcentajes desde el siglo XVIII en relación con la totalidad. De todos modos, el censo de 1964 (Atlas de economía colombiana) trae el dato de que en Colombia un 30% de la población es negra y mulata. De acuerdo con proyecciones actuales, un 10% de esa cifra podría considerarse actualmente como población negra y el 20% restante como impregnada en términos genéticos y de cultura negra.

Estamos así frente a un péndulo de cifras, algunas de las cuales se mueven en un escenario demográfico y de intereses políticos similar a aquel de leyenda rosa y negra de los indios durante la Conquista y en relación con el proceso de su aniquilamiento (Friedemann 1975, Friedemann y Arocha 1986). Desde luego que el creciente número de negros en la actual Colombia tiene un significado distinto al del estrecho 1.2% de la población indígena cuya recuperación sigue siendo leve.

 

 


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Título: Los africanos: cifras y origen. La diáspora africana y el péndulo de las cifras
Colección: Afrocolombianidad
fuente de catalogación: CO-BoBLA
Tipo de documento: Texto


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