Propuesta actual de clasificación - 2 Parte

Familia Tucano
Familia
Guaibo
Familia
Saliba-Piaroa
Familia
Malu-Puinave
Familia
Witoto, Bora
Familia
Chocó

 

FAMILIA TUCANO

Inmediatamente después de las cuatro familias presentadas, todas de proyección continental, la agrupación con mayor dispersión geográfica en Colombia es la "tucano". Consta este grupo de dos ramas muy alejadas en el espacio, bien diferenciadas entre sí aunque inconfundiblemente emparentadas:

- La occidental, con hablantes localizados en la parte alta del río Caquetá, en el Putumayo y en el bajo Napo.

- La oriental, con hablantes localizados entre el bajo río Apaporis y el río Vaupés, hasta el río Negro.

Del lado occidental, las lenguas aón habladas en Colombia son : el siona, el coreguaje, el tama. En el Ecuador se dan también el secoya, el angotero, el tetete y el siona ; en el Peró, el secoya y el orejón-maihuna. El siona, el coreguaje y el tama son relativamente cercanos. El siona tuvo una fortuna singular por lo que fue utilizado por los misioneros franciscanos como "lengua general de los indios del Putumayo y Caquetá". De ella se tiene bastante información, desde el siglo XVII (Cf. Wheeler A., 1987). El orejón-maihuna del Peró parece pertenecer a otra subagrupación dentro del occidental.

Del lado oriental, las lenguas habladas son muy numerosas y no hay siempre consenso sobre su exacta identidad. Segón Olga Ardila (1988) tendríamos las 15 lenguas siguientes:

1. bara

2.barasana-taiwano

3. carapana

4. cubeo

5. desano

6. guanano

7. macuna

8. piratapuyo,

9. pisamira

10. siriano

11. tanimuca-letuama

12. tatuyo

13. tucano

14. tuyuca

15. yurutó.

Las lenguas orientales quedaron prácticamente desconocidas hasta los vocabularios recogidos por Von Martius en la década de los años veinte del siglo XIX y, publicados en 1867; la inmensa labor de reconocimiento etnográfico y lingüístico de Theodor Koch- Grunberg a principios de siglo; y los trabajos del conde Stradelli, también en la primera década de este siglo.

En su clasificación de 1891, Brinton, que no parecía disponer entonces sino de los datos de Martius, reagrupó estas lenguas (lenguas "cobeus" (cubeo), dace y tucano (tucano), Yupua (?), Yauna (Tanimuca)) en un "substock tucano" dentro del "stock tapuyo", entidad heterogénea que reunía muchas lenguas del Amazonas brasilero. El "substock" quedó bautizado con la designación "tucano" seguramente por ser esta lengua la más conocida en la región.

No solamente no percibió Brinton entonces la semejanza de estas lenguas con las lenguas del grupo occidental, sino que incluyó estas óltimas en un "stock betoya" junto con lenguas del piedemonte de Casanare. Al percatarse más tarde de esta semejanza acabó asociando las lenguas orientales con las occidentales en una sola familia llamada,

durante un tiempo, "betoya", lo que dió lugar a muchas confusiones. Hasta que Rivet escribe en 1911 :

" He propuesto llamar grupo tucano al antiguo grupo betoya, después de haber mostrado que el betoi que había servido a bautizarla debía ser excluido para ser ligado a la familia chibcha" ( Beuchat H. & Rivet Paul, 1911 : tomo 17) .

El betoi es mencionado por Hervás y Panduro como una lengua de las misiones de Casanare y dice que tiene afinidad con las lenguas jirara y ele (macaguán antiguo). Estas lenguas han desaparecido y los investigadores las han relacionado en ocasiones con el tunebo y, por ende, con la familia chibcha (es la posición de Rivet), o con el yaruro (para algunos también de procedencia chibcha). Hervás ( p.223) citando a Gilij dice que en la población Macaguane hay "habitadores" eles, airicas y araucos. Se nos ocurre que, la clasificación de todo este grupo con las lenguas hoy llamadas tucano occidentales, pueda haber surgido por una confusión entre los macaguane de Casanare y los macaguaje, "habitadores" del Caucaya en el Putumayo, hablantes de una lengua cercana al coreguaje.

El conocimiento de las lenguas orientales o lenguas del vaupés se ha acrecentado mucho en estos últimos treinta años y esto permitiendo un principio de estudios comparativos. Uno de los puntos más delicados de trabajo en esta rama es el de las subagrupaciones. Loukotka no separa los occidentales de los orientales sino que divide toda la familia en 9 ramas, de las cuales la occidental no es sino una. Como dato digno de rescatar dentro de esta clasificación que contiene confusiones, mencionemos que el investigador checo constituye un subgrupo para el yahuna con el tanimuca, y otro subgrupo para el cubeo, lenguas también consideradas atípicas dentro del grupo oriental por los investigadores contemporáneos (Elsa Gomez-Imbert : comunicación personal).

Hay todavía cierta incertidumbre sobre la diferenciación lingüística interna de las "lenguas" occidentales. Parece que familias que se autodesignan "tama", "macaguaje" hablan hoy coreguaje y viven en pueblos autodesignados "coreguaje". (Marín S. P. 1984)

¿Qué diferencias hay o había entre las hablas tama, macaguaje y coreguaje ?

¿Qué grado de diferenciación estructural existe entre el coreguaje y el siona ?

¿Entre este grupo y el orejón-maihuna ?

¿Hay más hablantes de macaguaje que los que señala Wheeler (Wheeler A.,1987 : VIII) ?

¿Se daba entre todos estos grupos los fenómenos de exogamia lingüística tan característicos de las lenguas del Vaupés ?

Las lenguas "tucano-occidentales" de Colombia están gravemente amenazadas en su existencia. La investigación etno- y socio- lingüística tiene ahí una de sus prioridades.

Aparte de la macro-clasificación de Greenberg que construye un macro-filo donde se reagrupa la familia tucano en una rama macro-tucano de 19 grupos como el puinave, el ticuna, el nanbikwara, etc.., rama asociada a la macro-arawak, al camsá, al jíbaro, sáliba, tupó, etc..., no parece que se haya podido asociar con precisión la familia tucano con alguna otra.

FAMILIA GUAHIBO

Al mismo nivel que el caribe, el sáliva, el otomaca, el guama, el yarura, el guarauna, el aruaca y el maipure (arawak), el guayba (guahibo) asociado al chiricoa (cuiba) constituía para Gilij uno de los nueve géneros lingüísticos de la región del Orinoco. Esta posición fue mantenida por la mayoría de los autores. Loukotka sin embargo, en su trabajo de 1968, incluye la familia guahibo dentro del grupo arawak. Sigue en eso la macro-clasificación de Greenberg. Esta posición de Loukotka trata de resolver el problema que constituye la presencia de un buen nómero de elementos arawak en el guahibo.

Ya Hervás y Panduro señalaba el testimonio de un misionero de los achaguas, segón el cual estos "entendían bastante bien a los guamos del río Apure, a los guajivos, y a los cabres o caveres.

Y este dicho del señor Alvarez parece probar que todas estas lenguas son dialectos maipures; pues segón el señor Gilij, lo son ciertamente las lenguas achagua y la cavere". Sin caer en la tentación clasificadora reductora que sería posible, Hervás añade inmediatamente :

"Puede ser que la semejanza de estas lenguas consista en tener muchas palabras usuales, que sean comunes a todas ellas ". (Hervçs y Panduro : p.221).

Coincidiendo con esta intuición de Hervás, pero apoyado sobre un conocimiento directo de las lenguas, Queixalùs (1988) dice :

" No cabe duda que existe una relación de esta familia con las lenguas arawak. Esta relación no es genética. Involucra ónicamente el léxico. Es explicable por transferencias arawak > guahibo y, en algunos casos plausibles, vice versa. Se da una afinidad en ciertas formas pronominales (primera persona) que podría tener una base areal".

El seminario-taller sobre el estado actual de la clasificación de lenguas indígenas de Colombia (Yerbabuena, 10-12 de febrero de 1988) permitió hacer un balance en cuanto a la identidad de las distintas lenguas y dialectos dentro de la familia guahibo, balance hecho posible por un avance importante de los estudios en estos óltimos años. Siempre, segón Queixalùs, tendríamos un nócleo central de variedades escalonadas llamado "guahibo medio", dentro de las cuales se ubicarían, en los extremos, la lengua cuiba y la lengua sikuani. Del lado cuiba, se situarían los distintos dialectos como el maibén, el siripu, el chiricoa ; del lado sikuani, dialectos como el hamoróa, el sikuani, el vichadeño. Separados de este nócleo central tendríamos el macaguane o hitnu del río Ele en Arauca y, tal vez más alejado aón, el guayabero del Guaviare. La comparación muestra que se trata de una familia bastante homogénea, poco diferenciada, con un alto porcentaje de cognados y muchas estructuras comunes tanto en lo fonológico como en lo gramatical.

FAMILIA SALIBA-PIAROA

También se le debe a Salvatore Gilij la constitución de este grupo en el cual incluye el "sáliva..., el ature, el piaroá y el quaqua o cuaca" (Hervás y Panduro : p.218). El ature es, sin embargo, en el mismo texto de Hervás (dos páginas más adelante), clasificado como dialecto maipure es decir arawak. No hay datos de él. Tampoco parece haberlos sobre el cuaca que Ortíz (1965 : p.117) afirma haber sido reagrupado en la familia guama, hoy extinguida. Brinton no acepta la relación del piaroa con el sáliva :

" Los piaroa sobreviven, pero la tribu así llamada hoy día, habla una lengua completamente distinta de la de los sálivas y sin conexiones aparentes con ningón otro stock " (Brinton [1891] 1946 : p.245).

En 1920, Paul Rivet, comparando léxicos y algón material gamatical, reivindica la hipótesis de Gilij sobre la conexión saliba-piaroa. Los datos son convincentes y la tesis no parece haber sido controvertida desde entonces. El mismo Rivet y luego Loukotka aceptan agregar a la familia una lengua llamada macu, hablada en las bocas del Ventuarí venezolano y atestiguada solamente con cuatro palabras (!) presentadas por Koch- Grünberg, más veintiseis palabras publicadas por Loukotka en Praga en 1943.

En 1942, Loukotka cree poder colocar la lengua tinigua en la familia saliba. Sin embargo, no mantiene esta hipótesis en su obra póstuma de 1968 y, como Rivet (1952) y el mismo Padre Castellví, que había publicado los primeros datos sobre esta lengua (Castellví M.,1940), mantiene el tinigua como lengua aislada.

Eran los saliba muy numerosos entre el Meta y el Orinoco durante el siglo XVIII. Tenemos testimonios históricos (Gumilla, Rivero) y lingüísticos ( cf. gramática del siglo XVIII y vocabulario publicados en Fabo Fr. ,1911) relativamente precisos sobre ellos. Aunque la mayoría de los datos provienen de las poblaciones que vivían a orillas del Meta, cerca al pueblo actual de Orocué, Paul Rivet piensa que su habitat anterior era la zona entre el Guaviare, el Vichada y el Orinoco, zona donde estaban en contacto con los piaroa. Hoy en día, las dos lenguas no son mutuamente inteligibles y se ven bastante diferenciadas.

FAMILIA MACU-PUINAVE

Es esta una agrupación endeble cuyas lenguas son todavía muy poco conocidas. Estas lenguas son habladas de manera dispersa en una misma área, que va desde el río Apaporis hasta el río Guaviare. En 1920, Paul Rivet, uniendo los datos de Koch-Grünberg sobre tres dialectos macó, con dos vocabularios de dialectos, también macó, recogidos por el padre Tastevin, los compara con los pocos datos asequibles sobre el puinave y postula la comunidad de origen de estas lenguas. Esta comunidad había sido intuída por el mismo Koch-Grünberg .

"Por muy imperfecto que sea este procedimiento, las concordancias lexicográficas que hemos podido reunir..nos parecen suficientemente numerosas y claras como para concluir a un parentesco entre estas lenguas" (Rivet P., & Tastevin C., 1920 : p.71).

El puinave - que posiblemente no sea idéntico al guipunave o guipanave hablado en el raudal de Maipures y clasificado por Gilij con las otras lenguas maipure - es hablado a lo largo del río Inírida. A pesar de la relativa importancia de su población, hay muy pocos estudios sobre esta lengua.

La denominación de "macó" parece ser palabra de las lenguas arawak del río Negro y significa "carente de habla" ( Gerald Taylor : comunicación personal). Ha servido a las poblaciones horticultoras y relativamente sedentarias de toda el área del Orinoco y río Negro para designar, estigmatizándolos, a los grupos nómadas selvícolas de la región.

Las poblaciones "macó" consideradas por Rivet, viven entre el Apaporis y el río Negro, y han sido por su misma movilidad, difíciles de identificar.Se han reportado grupos macó en Colombia (en la región se dice "macójes") : entre el Apaporis y el Taraira (sur), entre el Papurí y el Tiquié (centro sur), en el Querarí (centro norte), entre el alto Inírida y el alto Vaupés (occidente). Los datos lingüísticos disponibles hoy (Cathcart M.,1979 ; Moore B., 1976 ; Reina L.,1987) permiten diferenciar dos lenguas : el jupda hablado en el sur y el centro sur, el cacua hablado en el centro sur, centro norte y occidente.

La agrupación de grupos nómadas como los macó, y de grupos horticultores como los puinave en la misma familia, plantea problemas antropológicos y etnolingüísticos de un gran interés. Dice Gloria Triana :

" Resulta muy interesante en este caso, la asociación con un grupo de tradición cultural tan diferente a los Puinave como el Macó : Estos representan en la memoria de los Puinave a sus enemigos ancestrales. Los Puinave actuales no poseen ninguna autodenominación y reconocen que sus antepasados hablaban otra lengua denominada "norí", que todavía los más ancianos recuerdan, y se conserva en los cantos rituales" (Triana G.,1987 : 98)

¿ Serán los puinave, poblaciones antiguamente "macuízadas" ?

La dimensión lingüística del problema del origen y difusión de las ónicas poblaciones nómadas selvícolas de Colombia, tiene fuertes implicaciones sobre la clasificación de las lenguas del noroeste amazónico. Escribe Rivet ( Rivet P, & Kok P. & Tastevin C. ,1924-25 : p.143):

" La profunda diferenciación de los dialectos makó explica que, hasta hoy, con los materiales disponibles, no se hayan podido aproximar sino con el puinave. Esperamos que, con los nuevos documentos que presentamos aquí, se podrán unir a esta cepa muy primitiva, lenguas consideradas como familias aisladas. Hasta donde podemos suponerlo en el estado actual de nuestras propias investigaciones, el makó parece haber sido hablado en un territorio mucho más amplio que el actual y es probable que estudios ulteriores permitarán establecer que el substrato makó es el lazo comón a una serie de lenguas suramericanas tan profundamente diferenciadas hoy en día que su origen comón no ha podido ser establecido hasta hoy".

Esta hipótesis está todavía por verificarse.

FAMILIA WITOTO, FAMILIA BORA

Desde fines del siglo XVIII y posiblemente antes (LLanos H. & Pineda C.R., 1982), se llamaba "huitotos, witotos" a varios pueblos establecidos entre el Caquetá y el Putumayo, desde la desembocadura del río Caguán hasta más abajo del raudal de Araracuara. Esta designación parece ser de origen caribe y significaría 'enemigo, cautivo'.

Los carijonas, poblaciones caribes ubicadas en la orilla septentrional del Caquetá llamaban así a las tribus de la orilla meridonal que atacaban en busca de prisioneros, tanto para venderlos a los blancos a cambio de mercancías, como para sus ritos de antropofagia. Estas tribus eran también antropófagas o caníbales. De ahí probablemente que se les haya considerado caribes hasta el siglo XX. Pocas vivían al borde del Caquetá. Su habitat era la parte alta de los ríos entre el Caquetá y Putumayo : Cara-Paraná, Igara-Paraná, Cahuinarí y tributarios.

Es difícil identificar en los documentos de siglos anteriores (esencialmente provenientes de misioneros) a cuales de estos grupos del siglo XIX corresponden las designaciones entonces usadas (Encabellados, Omaguas, Quijos; Qiyoyos, etc.). Posiblemente tampoco los asentamientos del siglo XIX hayan sido los del siglo XVII o XVIII. La documentación conocida sobre las lenguas habladas por estos pueblos es, hasta los primeros años del siglo XX, casi nula.

Los datos de los viajeros europeos (Koch- Grünberg, Whiffen, Preuss, Tessmann, de Wavrin) como los datos de los misioneros (Gaspar Pinell, Francisco de Igualada, Estanislao de Las Corts, Von Kinder, etc.) empiezan a abundar al mismo tiempo que se da el genocidio de los caucheros peruanos de la Casa Arana.

Este material y los ensayos de clasificación que originan configuran un panorama muy embrollado, en donde prosperan errores debidos a confusiones entre designaciones étnicas y designaciones de lenguas; a confusiones entre poblaciones por los desplazamientos a que se ven sometidas.

En 1905, Koch-Grünberg viaja por la zona y recoge con sumo cuidado un material lingüístico variado. Comparando listas lexicales se da cuenta que puede reagrupar en una misma clase : la lengua de unos "Witotos-kaime" encontrados por él en el bajo Apaporis, lengua muy cercana a la de los datos reunidos por otro alemán E. Berner en el Igara-Paraná, con la lengua Orejón del Ampiyacu peruano (lista de 57 palabras recogidas por Castelnau en 1846) y con la lengua Miranha-Carapana-Tapuyo del Araracuara (lista de 176 palabras recogidas por Martius en 1820 (Martius V.K. 1867 : 277) . Llama la agrupación lingüística : familia "Uitoto" (Koch-Grünberg T., 1906). De un modo similar, Koch- Grünberg reagrupa los datos de las lenguas Imihité, Miranya y Fa:ai con la lista lexical de Martius (172 palabras del Miranha-Oira-Aìu-Tapuyo) y constituye la agrupación Miranya llamada después "bora"(Koch-Grünberg T.,1910).

Esta primera división resulta acertada y todos los datos ulteriores, aunque introdujeran nuevas lenguas o modificaran la ubicación de alguna, no se ha vuelto a cuestionar. Fuera de estas dos familias, recordemos que en la región se encuentra el andoque, lengua aislada, y que se hablù el resigaro, lengua arawak, hoy solamente hablada por unas pocos personas en el Ampiyacu peruano.

a) familia Witoto

Las lenguas hoy vivas son el witoto y el ocaina. Pertenecen a una misma agrupación en donde también cabe hacer entrar : el miraña-carapana-tapuyo de Martius, hoy seguramente extinto; el orejón de Castelnau, cercano al witoto (Gasche J., 1983), que conviene por lo tanto distinguir del orejón o Mai-Huna, hoy hablado en la misma región del Ampiyacu y del río Algodón en el Perú, y que pertenece como lo vimos a la familia tucano occidental junto al secoya, el siona, el coreguaje, etc. ; el nonuya de Witoto -hoy seguramente extinto- de Wavrin (Rivet P. & Wavrin R. de ,1953), hablado aún por unos muy pocos ancianos en Tarapacá y Leticia y reivindicado, más no hablado por la comunidad de identidad étnica nonuya de Peña Roja (Araracuara). También parece entrar en esta familia el cöeruna, documentado por Martius (154 palabras) y del cual no se ha vuelto a tener datos. La lengua witoto se ha descrito como diferenciada en cuatro dialectos (designados según la manera de decir "¿qué ?" en cada variedad) : el búe, el meka /mika/, el meneka /minika/, el nepode /nipode/.

b) familia Bora

La familia bora está compuesta por dos lenguas hoy vivas :

1. El muinane-Bora, de la Sabana del Cahuinarí, que conviene distinguir de la lengua de los Muinanes-Witotos que hablan el dialecto nepode del witoto

2. El bora propio con su variante muy cercana, el miraña . El bora se ve bastante cercano al muinane-Bora tanto lexicalmente como en su morfología gramatical

A la familia Bora parece también pertenecer la probablemente extinta lengua Miraña- Oíra-Assú-Tapuyo (172 palabras recogidas por Martius).

Como tareas importantes para avanzar en el conocimiento de estas dos familias, recomendaríamos:

1. Un estudio comparativo en sentido estricto entre miraña-carapana-tapuyo, cöeruna, ocaina, y witoto. La comparación lexical entre estas cuatro lenguas arroja muchos cognados, y un examen rápido permite ya establecer reglas de correspondencia fonológica que habría que sistematizar. La comparación gramatical revela una importante diferenciación de los no-witotos del grupo, en cuanto a procedimientos morfológicos (conjugación con actante prefijado, sustantivos inalienables, desinencia adjetival) que permiten también postular interesantes hipótesis sobre un proto-witoto. La comparación se deberá llevar a cabo sobre todo entre el ocaina y el witoto, las dos únicas lenguas vivas del grupo. Para emprenderla se requeriría una comparación interdialectal de las variantes witoto y un estudio gramatical más detallado del ocaina. Tampoco tenemos un estudio gramatical suficiente del witoto-nepode.

2. Una encuesta de rescate entre los nonuya-Bora del Caquetá (Araracuara) o del Putumayo (Tarapacá).

3. Un estudio gramatical más detallado del bora. El estudio de la relación entre el bora y el miraña.

Las confusiones registadas a lo largo de la literatura provienen de una mezcla de designaciones étnicas con designaciones lingüísticas, y principalmente de haber pasado por alto los hechos siguientes :

a). Los Witotos se autodividen tradicionalmente en Murui o gente del occidente y en Muinane o gente del oriente. En virtud de estas designaciones espaciales relativas , los Muinane-Witotos o gente de las cabeceras del Igara-Paraná llamaban ellos mismos Muinane , por ser más occidentales que ellos, a grupos de familia Bora que vivían en el Cahuinarí. Hoy se llama Muinane a estos Muinane-Bora reubicados después del genocidio, que viven cerca a Araracuara (comunidad de Mono Ochoa, comunidad de Villa Azul) y en Leticia. Los Muinane-Witoto hablan el dialecto Nepode del Witoto. Viven en el Caquetá, a veces mezclados con los Muinane-Bora (en Araracuara). También hay Muinane-Witoto en el Perú, a quienes se designa como Muinane en los trabajos del Instituto Lingüístico de Verano .

b). "Orejón" es también una designación étnica que se aplicó, como ya se indicó, a residentes de la ribera sur del Putumayo, fueran de lengua witoto o de lengua de familia Tucano.

c). "Nonuya" es una palabra de origen witoto que significa 'gente de Achiote'. Como quiera que había gente de Achiote entre los Witotos, entre los Boras y hasta entre los Andoques, la designación es ambigua ; de ahí las incertidumbres de Whiffen (1915) sobre la familia lingüística del Nonuya. Los únicos Nonuya de los cuales se tiene referencia actual ( Araracuara, Villa Azul, Tarapacá) son de familia lingüística bora.

 

FAMILIA CHOCÓ

Las lenguas que se hablan en la costa pacífica colombiana desde Ecuador hasta Panamá (con algunas discontinuidades), y desde esta zona hasta el río Cauca en Antioquia, pertenecen indiscutiblemente a la misma estirpe lingüística. En esta área se distinguen de tiempo atrás, dos lenguas bastante diferenciadas llamadas hoy, según la autodesignación de sus hablantes, embera y waunana. El waunana, de extensión mucho menor, es hablado en el bajo río San Juan y alrededor de esa zona ; el embera es hablado en el resto del área.

Como se podía prever por la extensión de su territorio, el embera es bastante fragmentado. Pardo establece seis zonas dialectales (Aguirre D. y Pardo M.,1988). Parece sin embargo que la diferenciación entre estas variedades no es muy avanzada, lo cual podría interpretarse como resultado de una difusión reciente.

Nordenskjöld (1929 citado por Loewen 1963 : 239) llegó a pensar que la población embera podía ser de origen amazónico y fundamentó esta hipótesis sobre una serie de rasgos culturales y lingüísticos (entre otros la ausencia de léxico propio ligado al mar y a la fauna marina). En ese mismo sentido pero con afirmaciones más específicas, Paul Rivet, apoyándose sobre semejanzas culturales, arqueológicas y lingüísticas le atribuyó un origen caribe (Rivet P. 1943 & 1943-44 ).

La hipótesis de Rivet sobre la afiliación caribe de las lenguas del Chocó ha sido dejada de lado actualmente por los investigadores, sin haber sido desechada realmente. Loukotka (1968) no la recoge y prefiere -actualmente es la posición dominante- considerar el embera y el waunana como integrantes de una familia o tronco lingüístico independiente.

Como siempre, no es tanto la intuición de Rivet como su método, lo que impide conservar sus afirmaciones. En su artículo de 1943, "La lengua chocó", compara algunos morfemas gramaticales y una lista de palabras chocoes con elementos supuestamente cognados encontrados entre 56 lenguas caribes. Walter Lehmann (1910) pensó en un momento en una relación de estas lenguas con la familia chibcha. Greenberg (1956 & 1987) recoge esta agrupación, criticada en su tiempo por Rivet, que atribuye la presencia de elementos cayapa, colorado, páez y cuaiquer al préstamo por contacto (1943-44).

Como para las familias anteriores, el progreso importante en los conocimientos de este grupo ha consistido más en identificar y describir variedades internas, que en establecer relaciones genéticas con otras lenguas.

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