NOTA FINAL

El estudio sobre el que se apoya esta publicación se ha desenvuelto en el marco de adaptación evolutiva de un grupo negro colombiano asentado en una región de la costa atlántica, dominada por una clase social. En ésta, sus miembros son blancos o han tomado el sendero del blanqueamiento y hacen parte de los morenos en proceso de movilización social en esa zona.

La intención de esta publicación es la de proponer el examen del palenque colonial y de la comunidad palenquera actual, como una organización dinámica, evolutiva y vivencial entre un grupo negro, a tiempo que intenta contribuir a desmoronar parte del estereotipo de desorganización con el cual se define al negro en Colombia. Es, por otra parte, un esfuerzo por mostrar la posibilidad de llegar al pasado organizativo del negro mediante el análisis de su vida y organización actuales, recorriendo los senderos de la adaptación evolutiva. En ésta, y conforme se anotó en uno de los capítulos de este libro, elementos creativos, innovaciones y reflejos históricos del pasado tendrán que tenerse en cuenta, tanto como elaboraciones culturales tales como el boxeo, que señalan posibilidades para la preservación de la cohesión de la comunidad con perfiles distintivos.

En Palenque, la existencia de cuadros como grupos de edad fue tenuemente registrada hace veinticinco años por Escalante (1954: 275). El autor los conceptualizó en una parte de su estudio como "organizaciones de carácter amoroso" aunque en otro lugar los mencionó realizando faenas de trabajo en el monte (Ibídem: 238). Sin embargo, la tradición oral y la evidencia señalan que el grupo de edad ha sido una fase vital en la organización social no solamente de la comunidad actual sino de la comunidad guerrillera de cimarrones. Hoy los grupos de edad continúan animando las rutinas del trabajo agrícola, el cuidado del ganado y las vivencias de trances como el matrimonio y la muerte. Sus lazos aún sostienen los conjuntos o compuestos de casas y se proyectan en la dirección política del poblado, pese al proceso acelerado de cambio del presente siglo.

Universalmente la edad se usa como elemento de identificación de estatus. Sin embargo, como base para la formación de asociaciones o grupos no es universal y, por el contrario, en las publicaciones antropológicas se define como de ocurrencia escasa. Gran parte de los grupos de edad se han encontrado en sociedades africanas tales como los jie (Gulliver, 1953) y los turkana, los karimojong de Uganda actual y entre los nandis y los kipsigis de Kenya. Hacia el sur de África, entre los zulúes, en Suazi (Kuper, 1963). Luego entre los nueres del Sudán nilótico (Pritchard, 1940), entre los niakusas en el noroeste del lago Niasa, en Tanzania (Wilson en Radcliffe Brown, Ed. 1964), y entre los masáis (Ibídem: 27). De una muestra etnográfica del mundo que incluye 547 culturas, solamente un cuatró por ciento tiene grupos de edad, y dieciséis de las veintitrés culturas que los tienen se encuentran en África.

Allí donde se hallan la mayoría de estos grupos de edad, parece que su ocurrencia tiene correlaciones de difusión. Pero si se tiene en cuenta su distribución contingente, como dice Hoebel (1972: 480), en diversas partes del mundo, probablemente se trata de invenciones independientes en muchos lugares.

En Palenque de San Basilio, actualmente, aparecerían tales grupos de edad como rastros de una creación adaptativa a la situación bélica que durante la colonia impuso un ritmo de constante entrenamiento, disponibilidad y ordenamiento de acciones. Asimismo, en buen número de las sociedades donde han ocurrido, la guerra ha sido la preocupación principal. La conceptualización hipotética de Price (1973) sobre la evolución de la organización temprana social y política de palenques, particularmente cuando estos sobrevivieron largo tiempo, y como el del caso del de San Basilio, remanente de los numerosos palenques de los Montes de María y alrededores, es la de que aspectos importantes de tal organización debieron alterarse. Con todo, no se han localizado aún documentos que arrojen luz sobre los cambios evolutivos que sin duda ocurrieron en el Palenque de San Basilio a partir de la mitad del siglo diecisiete cuando el guerreo dejó de modelar las relaciones de los palenqueros con la clase criolla dominante.

Pero el estudio del cuagro como grupo de edad y los datos históricos que anteriormente se han esbozado permiten proponer en la comunidad contemporánea el escrutinio de proyecciones de la organización guerrera de Palenque, tanto en la formación profesional de boxeadores, como en el desempeño de los palenqueros en el cuidado de sus ganados, sus aspiraciones como ganaderos y en el resto de sus actividades de trabajo y rutina de vida. Ello en una perspectiva de evolución adaptativa de las estrategias de huida y enfrentamiento de los negros en diversos estadios históricos.

¿Qué mecanismos siguieron los cimarrones para la conformación de sus cuadrillas de guerreo? La vecindad de los individuos en el mismo palenque, por ejemplo, debió de ser importante en el estado de permanente alerta en que vivían, a tiempo que la descendencia y el parentesco no pudieron tener significado básico en grupos tan móviles, sujetos a integración con otros y sustentados por una economía de contingencia.

Las acciones de los cimarrones se sabe que tenían un diseño jerárquico. Ello supone, además de la organización, un entrenamiento, que en el guerreo se manifestó en acciones de grupo y luchas cuerpo a cuerpo. Rudimentos ritualizados de ese entrenamiento son los que se observan en el poblado actual. Perfiles de la organización de la comunidad actual en la órbita del trabajo, de la política y en la de la expresión religiosa y lingüística ofrecen a las gentes de Palenque terreno fértil para el conocimiento de su trayectoria histórica y contemporánea.

En el horizonte de luchas sociales en Colombia, el negro de Palenque, guerrero, ganadero, boxeador, sigue apareciendo en una perspectiva dinámica de enfrentamiento y supervivencia.

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