En la República

La indumentaria en la región Pacífica, siguió con algún retraso la moda de las ciudades principales del país, pero modificando aquellos elementos que no contemplaban las condiciones climáticas predominantes en la zona; por esta razón los colores oscuros y los vestidos con sacos o cerrados fueron paulatinamente sustituidos por vestidos más livianos, abiertos y con colores claros o blancos. Además el creciente tráfico portuario por Buenaventura, trajo el influjo de los marinos y de las Antillas, con lo cual el vestido tuvo características más informales que permitieron una mejor adaptación a las características climáticas y a las actividades portuarias y marinas, tendencia que continúa hasta la fecha.

La medicina empírica

Compendio General de Folklore Colombiano
Guillermo Abadía Morales
Banco Popular, 1983

Mágica Indígena

Es bien sabido que la medicina empírica, especialmente la de carácter popular, se deriva de la magia, ésto es, de las prácticas esotéricas de los brujos, hechiceros, shamanes, curanderos, etc. que en las distintas regiones de América ejercen estas mezclas de rituales sagrados y ciencia empírica. Dejando a un lado la parte relativa a la superstición, queda el fundamento real de muchos de los principios activos de las plantas usadas es decir, la virtud farmacológica de glucósidos y alcaloides que éstas contengan.

En estos usos primitivos tuvieron origen muchos de lo medicamentos que aplícala moderna terapéutica. Para los indios estas prácticas tienen indudablemente su base en la experiencia cumplida durante largos años en las tribus selváticas, en el ambiente de la naturaleza ruda y llena de recursos. Los núcleos mestizos y mulatos guardan tradiciones orales de las virtudes de las plantas, tomadas de las tribus indígenas antecesoras de su estirpe o cercanas a su medio ambiente, ya de los grupos negros africanos o de los blancos, usos traídos en la Conquista y la Colonia. Por otra parte, el exorcismo a base de oraciones, palabras, retahílas y cantos monótonos que tratan de producir en el paciente un "estado de ánimo" no son otra cosa que una forma primitiva y rudimentaria de la actual psicoterapia, de la sofrología y los interrogatorios neuropsiquiátricos.

Yerbatería

El uso cercano de las plantas y el empirismo botánico de los herbolarios populares dio nacimiento a la obra de Dioscórides y a los códigos medicameníarios en el comienzo de la medicina. Gran parte de la homeopatía tuvo su origen en las experiencias llevadas a cabo con los extractos vegetales.

El uso de lo extractos, infusiones, cocciones y maceraciones vegetales está enormemente extendido en nuestro país. No solo en las tribus selváticas en donde toda la medicina gravita sobre la utilización del reino vegetal, sino entre los núcleos del mestizaje y mulataje, aún en las clases sociales más selectas y civilizadas. Todos conocemos los yerbateros que andan en los centros poblados, que dicen poseer secretos adquiridos entre los indios del Putumayo y del Chocó, del Amazonas o del Caquetá.

El Folclorólogo Escobar Uribe enumera parte de este botiquín, del yerbatero. Así: "raíces de borrachero, pepas de "cuanto" (huanto), manojos de hierbas variadas, habas, cóngolo, ceras, resinas, breas, lágrimas de San Pedro, achiras, vainilla, manteca de oso, de culebra y de otoba, picos de gallinazo y de dios,-te-dé, colmillos de guagua, muelas de res, pelos de guatín, dentaduras de mico, astillas de árboles medicinales, leche de higuerón, corteza de cumula, de barcino, de nogal, de laurel negro, púas de doncel y de búcaro, hojas de coca, de matandrea, de Santamaría, de verbena negra". Las plantas más popularmente utilizadas con fines terapéuticos son, entre otras: hierbabuena, amapola, árnica, ruibarbo, salvia, Santamaría, yarumo, ajenjo, altamisa, manzanilla, canela, romero, eneldo, cedro, guayabo, brevo, ruda, sábila, mango, toronjil, tabaco, borrachero, matarratón, albahaca, papayo, poleo, limoncillo, borraja, tilo, cidrón, saúco, eucalipto, mejorana, llantén, malvavisco, malva, naranjoagrio, limón, quina, violeta, tamarindo, mora, mandarina, geranio, paico, caracucho, pomarrosa, tomillo, higuerilla, sen, té, linaza, chisacá, arrayán, marañón, clavo, cebolla, ajo, apio, verdolaga, durazno, berro, guaco, cola de caballo, barba de maíz, pautaría (parietaria) manzana lechuga, cadillo, badeo, tomate, alcaparro, orejepalo, rosa, jazmín, auyama, cerezo, jagua, coco, guaba, bejuco negro, achicoria, uchuva, pina, gramado, hinojo, valeriana, mastuerzo, casamarucha, yerba de venado. Etc.

Estos usos populares dan muchas veces los resultados que el pueblo les atribuye, pero su peligro está en la aplicación libre y en la dosificación abierta que tienen. Se favorecen porque casi siempre se dan en infusiones con lo cual solo se recibe una pequeña parte de la sustancia activa. Los códigos medicamentarios corrigen los errores de dosificación y prescriben el uso de la botánica popular a los casos en que ha sido probadamente eficaz.

Las pusanas. son ciertos menjurjes que se usan tanto en el ámbito indígena como el mestizo, con finalidades más de uso mágico que medicinal. Son más usados ente los núcleos negros del país.

Los bebedizos. Son pociones, generalmente de origen vegetal, que se administran a las bestias en calidad de drogas curativas.

Los festejos

Compendio General de Folklore Colombiano
Guillermo Abadía Morales
Banco Popular, 1983

A. Procesiones. Se refieren a los cortejos del ritual católico que se celebran en ciudades, aldeas y poblados. En la Costa son célebres las procesiones de San Antonio en especial en la población del río San Juan (Chocó) en que la efigie del santo baja en balsa o en canoa por el río, adornada de flores y entre los cantos de las gentes que la reciben en los pequeños puertos del río. Fiestas de San Francisco o de San Pacho, como popularmente se las llama, en Quibdó. Tienen base religiosa pero trascienden a un sentimiento de unidad y jolgorio popular. Hay procesiones pero también desfiles y disfraces de tipo carnavalesco, comparsas y competencia de bandas de los diferentes barrios. Las bandas constan de tambor, platillos y saxofón.

B. Rogativas. Su finalidad es la de pedir la intercesión de los santos para obtener lluvia en los largos veranos o en al contrario que cesen las lluvias cuando su exceso perjudica los cultivos. Se realizan en especial en zonas rurales, las encabeza el cura del lugar y le siguen los campesinos orando y llevando en andas las imágenes o efigies de algunos santos (San Isidro labrador, principalmente).

Las tribus indígenas tienen también ritos y cantos que se denominan genéricamente como fertilidad o cosecha, de cambios de tiempo, etc. Y tienen sus músicas y danzas especiales, tales como: Aconijari, de cosecha entre los Embera, Guaya, de cosecha entre Catíos, Kalis - igala, de cosecha entre los cuna, Mariposa, de cosecha entre los noanamá.

C. Nupciales. Los ritos de tipo nupcial más destacados entre las tribus del Pacífico son los de los Cuna, llamados Yayganagadi y Tisla Igala; al de los Noanamá y Embera, llamado Karichipari. El rito matrimonial consta de varias etapas, por ejemplo entre los Noanamá del Chocó, Valle, Cauca y Nariño, el indio que pretende a una mujer entrega al padre de ésta un regalo; si el padre de la india lo acepta, todo lo que resta es avisar a la novia para que huya y el novio se encargará de hallarla en la selva y tomarla por compañera sin más fórmula.

El festejo o ceremonial del matrimonio tiene entre los indios Embera o cholo una forma muy original. Durante todo el día de la celebración se canta la canción llamada Karichipari en la que se destaca la forma dialogada.. Comienza con un recitativo y a la frase tres veces repetida en la iniciación, que dice: "irá, ra-ra-ri-ra", responde una voz femenina al estribillo "eee...ca-ri- chi-pa-rii". En la fiesta, durante el canto ya dicho, los demás asistente bailan. Entre los Embera se acompaña con un pequeño tambor. Entre los Noanamá, cuando se hace festejo, el baile es acompañado de tambor y otros instrumentos.

D. De Nacimiento. Característica común a casi todas nuestras tribus selváticas es la tradición de que la mujer indígena se oculta (ya en espesuras de la selva, y en el zarzo de sus viviendas), cuando va a ocurrir el parto. Entre los Catíos la mujer se retira a lugar intrincado del monte para este trance; corta el cordón umbilical con los dientes o con un instrumento afilado (piedra o madera) y regresa a la vivienda con el hijo; allí se somete a baños especiales que regularmente son cuatro. El primero con agua tibia, cuatro días después del parto, al día siguiente un segundo baño con agua lluvia, al tercer día por la mañana mastica maíz cocido y lo pone en una totuma con agua, va la río y sentada en un piedra derrama sobre cabeza y cuerpo la totuma de esa mazamorra y luego se baña en el río. A lo diez días baña al niño con jagua (tintura negruzca de la Genipa), todo el cuerpo para fortalecerlo, según dicen. Acostumbran untar de arcilla los labios del niño para librarlo de los rayos en las tempestades, quizá para identificarlo con la tierra a la cual el rayo es benéfico. Los niños y mayores pueden comenzar a usar el Chiday (cura diente o mentura negra que preserva la dentadura con gran eficacia). Este chiday ha de dárselo a  masticar el propio padre del niño u otra persona mayor, después de haberlo masticado primero.

El bautizo no se realiza sino cuando el niño ya entiende cuando le llaman. En él los padres cantan oraciones alusivas al futuro del niño. Más tarde desde el zarzo de la casa se vierte en forma de lluvia una totuma de chicha y gramos de maíz, como símbolo de abundancia futura.

A. Funebria. En antropología esta denominación engloba todos los usos relativos a las ceremonias fúnebres y a la tradición de cultos mortuorios. En el Chocó, según muy valiosa recopilación de Rogerio Velásquez, existen varios ritos en la funebria.

Así, entre los indios Embera o cholo (alto río Capá) provincia de Atrato, en el velorio "no hay altar ni otras luces que las de los ambiles. El cadáver es envuelto en su cobija, sin almohada, tendido en el suelo en estera o damagua, en un brozo de piragua o canoa, o liado a la corteza de balso, árbol que no se derriba en las siembras. Allí permanece el cuerpo dos o tres noches hasta cuando llegue el último de los parientes que trabajan a veces en lugares distantes. Para evitar el sueño de los acompañantes hay chicha de maíz, guarapo o aguardiente. Para los gastos de comida y bebida se venden precipitadamente los haberes del difunto: cerdos, siembras, gallinas etc. Se respeta el tambo o vivienda, canaletes y palancas, atarrayas, bodoqueras, lanzas orejeras y chaquiras, escopetas, hachas y anzuelos, machetes y bancos, taparrabos y vestidos. Estos objetos constituyen la herencia del hijo mayor, enseres que se guardan en el zarzo del tambo como recuerdo del difunto. Si los acompañantes se emborrachan hasta agotar la economía del difunto, los viudos, atentos a sus deberes, comen y beben poco. La cónyuge se cubre el rostro con el pelo hace la comida, dice la biografía del marido o del hijo sin casar y conserva uno de lo guayucos de su esposo. El hombre (el Viudo), atiende los borrachos evita las peleas, esconde para sí un paruma de la muerta, atiende la venta de los animales y quita los anillos de la mano del difunto. Si el muerto es varón, el círculo cercano al cadáver es de hombres y las mujeres se colocan más retiradas; si es mujer, viceversa. No es extrañó ver, mientras se cuentan las excelencias del difunto o se llora, mujeres que amamantan a sus niños, indios que comen, niños que duermen en la espalda de la madre, cholas púberes que se dejan arañar por mozos pintarrajeados, borrachos que entran y salen vociferando. En este velorio no hay rezos."

Respecto del velorio de niños negros, este recibe variados nombres: Chigualo, Bunde, Velatorio, Mampulorio, Angelito, Angelito bailao, Muerto alegre, etc.

Rogerio Velásquez, compilador del folklore negro, nos dice: "muerto el niño, se lava y se viste con su traje más pomposo. Palma y corona, regalo de los padrinos, se levantan airosas entre encajes y flores de heliotropo, rosas blancas, claveles y mano de león. A falta de esto adornos, aparecen los gallardetes de papel plateado, lazos de variados matices. De la palma cuelga un adorno largo que servirá a la madrina para salir del purgatorio.

Complementa el vestuario la flor del "pico", símbolo de la inocencia. Con la noticia del "Chigualo" llegan los cantadores y arrulladores, hombres con velas/ tragos y tabacos, Cenan y comienza el velorio de cantos (romances, arrullos, etc). Cuando se cansan recurren a lo juegos; en ellos interviene toda la concurrencia. Se empieza con la muluta o Buluca, el florón o el carpintero. En estos juegos hay gritos, carreras, saltos, cantos, murmullos, aplausos, voces, etc.

El bunde es un rito fúnebre, una forma de culto a los muertos, en el cual el dolor por la pérdida del ser querido se va transformando en motivo de regocijo, en alegría a causa de la entrada del alma del niño muerto en el reino de los espíritus.

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