La economía regional

Agricultura y Ganadería

En general la excesiva acidez y la alta pluviosidad hace que los suelos sean poco aptos para una agricultura estable. Los cultivos de arroz, banano y caña, se explotan en extensiones que se desplazan continuamente igual que los agricultores.

Hay parcelas cultivadas sobre las márgenes de los ríos en estrechas fajas cuya estabilidad depende de los períodos de crecientes. Los que tienen mayor duración por su resistencia a las condiciones climáticas son los cultivos de coco, chontaduro, plátano y algunos frutales como cítricos, mangos, árboles del pan. Por otra parte la mayor parte de los agricultores carecen de conocimientos sobre las técnicas y las herramientas apropiadas y de capital de trabajo. Como plantaciones industriales se han establecido la palma africana, el coco, la caña.

La Palma Africana. Tiene cultivos en bajo Calima, y en zonas de los ríos Guapi, Timbiquí, Saija y Micay, con patrocinio oficial y particular, pero con dificultades fitosanitarias y de comercialización.

El Coco. Crece espontáneamente en los sectores costeros y en algunas plantaciones cerca de Buenaventura, en Sanquianga, en Bocas de Satinga, pero su producción se ve amenazada por el cucarrón cocotero, el cual requiere inversiones altas de capital para erradicarlo o prevenirlo.

La Caña. Se cultiva en lotes pequeños de máximo 3 hectáreas, que se beneficia con trapiches rudimentarios para sacar miel, panela y aguardiente.

El Plátano. Es con parcelas con duración media de dos años y sirve como base comercial para la venta en las poblaciones o el trueque por otros productos.

El Maíz. Se cultiva una variedad criolla, se siembra al voleo y su ciclo vegetativo es de 150 a 180 días. Las épocas de siembra corresponden a marzo y noviembre. La plaga que lo afecta es el gusano cogollero.

El Arroz. Las parcelas cultivadas son pequeñas de 1 hectárea o menos El procedimiento es el de desmontar y rozar a machete y sembrar luego al voleo. El período vegetativo varía de 3,5 meses a 5,5 meses según la variedad sembrada. Hay algunas trilladoras en la zona. Recientemente se le ha dado importancia al cultivo del Chontaduro, por su gran contenido alimenticio y la extracción de aceite y harina, útiles para consumo humano, la avicultura y la porcicultura.

También al borojó por su gran contenido de minerales y vitaminas, utilizable en tortas y refrescos. Los cítricos que son abundantes en las orillas de varios ríos, están comenzando a ser considerados como un recurso comercial y por tanto se está cuidando su incremento y explotación.

El árbol del pan. Es todavía un recurso de consumo doméstico, así como la papachina que tiene buena aceptación.

Agricultura en azoteas

Las tierras bajas del Pacífico Robert West

Unos de los rasgos más curiosos de la agricultura de las tierras bajas del Pacífico son las pequeñas huertas elevadas, denominadas azoteas. Hechas en plataformas de madera rellenas de tierra, elevadas de 1,5 a 3 metros y sostenidas por horcones, están presentes al lado de toda casa rural. En ella se siembran plantas anuales. Debido a la naturaleza saturada de suelo y a la presencia de la destructora hormiga arriera y de roedores, es imposible cultivar con éxito plantas delicadas en el suelo. Parece que los indígenas han utilizado las azoteas desde hace mucho tiempo, pues en 1593 fueron descritas para los waunamá, quienes las utilizaban para el cultivo de plantas medicinales. Actualmente se utilizan dos tipos de plataformas elevadas: la más común es un marco rectangular hecho de palma; la otra es una canoa vieja a medio podrir sostenida por dos horcones. Las plataformas se rellenan con una mezcla de tierra de hormiga, limo y arcilla para el cultivo de verduras y plantas medicinales, la mayoría de los cuales son ahora originarias del viejo mundo, como la cebolla, tomate y ajíes, que se usan para ciarle sabor a las sopas y a la carne. Pero la mayor parte de las azoteas tienen plantas medicinales, con tradición indígena y de los tiempos coloniales.

La ganadería es prácticamente inexistente pues la alta humedad, el tipo de suelo y las lluvias permanentes no permiten establecer potreros con pastos útiles para la ganadería y las reses no se habitúan a este clima, sufriendo varias enfermedades especialmente en los cascos.

Durante la colonia los españoles llevaron algunas reses vacunas a las zonas mineras del alto Atrato, alto San Juan y Barbacoas, Pero se encontró que su mantenimiento era muy difícil, pues el bosque constantemente amenaza retomarse los espacios abiertos, la maleza crece rápidamente y son frecuentes las enfermedades transmitidas por garrapatas y murciélagos y por efecto de la humedad del clima.

La mayoría del ganado vacuno que se cría actualmente en las tierras bajas del Pacífico, se encuentra alrededor de los asentamientos costeros en las playas, donde los pastos nativos y pequeños matorrales suculentos proporcionan buen alimento y el suelo arenoso y las frescas brisas marinas reducen el calor y las molestias causadas por los insectos. En los extremos norte y sur de la región Pacífica es en donde hay potreros y cría de ganados. El cerdo si fue un animal que se aclimató y que fue rápidamente adoptado por indios y negros y hoy se encuentra en todas las casas de la región, constituyendo un elemento de intercambio comercial y de la alimentación.

La Pesca y la Caza

Ante los numerosos esfuerzos de empresas pequeñas que después de algunos años desaparecen, en la actualidad se está estructurando con mayor técnica y organización esta industria, con dragado adecuado de los esteros hasta llegar a las plañías de procesamiento con barcos pesqueros de mayor calado y alcance marítimo para poder explotar adecuadamente los bancos de peces que hay en aguas colombianas.

Las especies comercialmente explotables son: pargo, mero, sierra, salmoneta, jurel, róbalo, mojarra, lisa, atún, sábalo, rayado, espejuelo, bacalao, corvina, pigua, sardinata, sardina, aguja, lebranche, dorado, machetajo, mulatillo, albacora, gualajo, además de langostinos, camarones, cangrejos y jaibas. También se pescan tiburones y toyos (tiburones jóvenes). El potencial pesquero del litoral es del orden de 500.000 toneladas al año que es hoy solo del 20% de este total.

La producción de los ríos, que es abundante, se destina para consumo doméstico y local, en las poblaciones principales como Guapi, Tumaco, Barbacoas, Buenaventura y Quibdó.

Las especies de peces más abundantes en los ríos son: Lenguado, mojarra, micuro, guacuco, guambina, nayo, sabaleta, sábalo sardina de río, pez aguja, anguila, barbudo, biringo, bocón, capitán, corroncho, cubo, chícharo, sabalera, dorado. Entre los crustáceos están: camarón de río, jaiba, cangrejo azul {en las bocanas), cangrejo de barro y entre los moluscos:

Almeja (en las playas), chorga (en las bocanas), piacuil (en las raíces de los manglares), Piangua (en la zona de manglar). Pata de burro y sacara (en el barro de los bajos). El INPA, regional Pacífico, desarrolla en Buenaventura, un ambicioso proyecto de cría de pargo enjaula. El técnico pesquero Arnold Janson, citado en el estudio del Banco Ganadero "Estudio socio-económico de las Costa Sur del Pacífico" dice:

"En la Costa del Pacífico se encuentran reunidas todas las condiciones ideales con que sueñan los industriales pesqueros de otros países: fondos variados, unos planos, otros rocosos; fondos profundos para la pesca con chinchorros y parajes ideales para la pesca con redes de arrastre.

A las condiciones ideales anteriores de agregan las espacialísimas topografías y las de meteorología e hidrología. Las corrientes frías del golfo crean ciertas condiciones de vida marina que favorecen la propagación de los peces".

"Explotarlo es no solo crear una grande industria que vigorizará la economía nacional, sino que, de una vez se da un gran paso para contribuir a la solución del problema de la nutrición de ese pueblo, suministrándole a precios a su alcance todo el pescado que pueda necesitar para su consumo corriente y hasta no es aventurado afirmar que daría un remanente que podría exportarse".

La pesca de agua dulce

Las tierras bajas del Pacífico Robert West

Las herramientas y técnicas de pesca utilizadas por los agricultores de los ríos son de origen indígena y europeo. Las trampas probablemente son indígenas. El corral es un rasgo característico de las riberas de los ríos, desde el Chucunaque en el Dañen hasta el Guajas en el Ecuador. Es una cerca rectangular enterrada en el barro/ que está hecha de guadua o palma. Cuando un sábalo o una mojarra entra al corral atraído por una carnada, generalmente una mazorca, el pescador suelta una puerta corrediza, estilo guillotina, que tiene amarrada una piedra para peso. Las trincheras tienen una distribución mucho más amplia. Se construyen con guadua o palma a través de las bocas de las pequeñas quebradas; cuando el agua está baja decenas de peces quedan atrapados detrás de la barrera. Este artefacto es útil durante la bajanza en los tributarios del alto Atrato, cuando los peces comienzan a migrar río abajo. Los vallados, que son unas trincheras más grandes, se construyen en las pendientes resbalosas cubiertas de pasto para atrapar peces durante las crecientes.

Las mujeres y los niños suelen atrapar peces pequeños en unas canastas cónicas, denominadas tasas o pandos, que vadean lentamente río abajo en el agua panda. Para coger camarones de agua dulce y pequeños bagres se utiliza una trampa llamada catanga, techa de palma, se asegura con lianas en las riberas lodosas y se echan frutos de chontaduro o maíz como carnada. Una trampa similar de mayor tamaño, denominada tortuguera, se usa para coger tortugas.

La mayoría de negros ha adoptado el arpón indígena para atrapar varios peces marinos y los cangrejos azules que habitan en los manglares. A pesar de su nombre, consiste de dos púas de hierro aseguradas con fibra de liana a un asta delgada de madera. Ya ni siquiera los indios Chocó más aislados utilizan el arco para tirar la flecha de pescar.

Las redes son hoy las herramientas más valiosas de los pescadores. La mayoría probablemente tiene origen europeo, con excepción de algunas pocas, como el chayo o copón, que es simplemente un pedazo de red pesada amarrada a los extremos de una horqueta que se usa para atrapar peces desde la orilla del río o para sacar los sábalos atrapados en el corral. La atarraya, red de arrojar de origen europeo, es más importante. Es una red circular con pesos de plomo en los extremos. El copón y la atarraya son las principales artes de pesca utilizadas durante los períodos de pesca en el Atrato, con ellos se hacen redadas prodigiosas de bocachico y dentón.

El común método de pesca europeo con vara, cuerda y anzuelo casi no se ve en las tierras bajas del Pacífico, aunque ocasionalmente los pescadores negros de los ríos usan un palangre con flotadores.

Los barbascos nativos todavía son importantes entre los indios y algunos de los negros que viven en áreas aisladas. El hecho de que muchos de los barbascos sean cultígenos (o sea que se propagan sólo con la ayuda del hombre) y que se siembran cerca de la casa, sugiere que el uso de barbascos es antiguo en la América Tropical. Para que el veneno sea efectivo es necesario que las aguas estén quietas, como en las partes represadas de las corrientes o en los lagos. Raíces, hojas y tallos se machacan en agua hasta obtener un líquido lechoso concentrado que se vierte en el agua. El veneno sólo aturde o pasma a los peces, no los mata. Cuando flotan en el agua, se recogen con canastas o se los arponea. La prohibición del gobierno es una medida de conservación, pero al igual que la de usar la dinamita, no se cumple en áreas alejadas de los centros que hacen cumplir la ley.

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