Muy parecida a la anterior, también hecha de barro cocido, pero con dibujos que demuestran el sentido de decoración y que confirman la ambición de representar a su totem, el jaguar. Esto nos indica que la forma y quizá los sonidos estaban establecidos y tal vez para ceremonias determinadas. Posiblemente haya sido un instrumento para ser tocado solamente por sacerdotes músicos. Mide 28 centímetros y pertenece a la cultura Mochica III. Es un ejemplar del Instituto de Arte de Chicago, colección Nathan Cummings. No tiene boquilla pero bien parece que la boquilla se insertara pues hay indicios de esa práctica en el mismo instrumento. Además me atrevo a indicar lo anterior debido a la boquilla de oro, que posee el Museo del Oro del Banco de la República en la ciudad de Cartagena, boquilla que despierta las más fantásticas ideas en relación con la música en aquélla región. Lo cual no es raro para la cultura Mochica y las que le siguen en el Perú en donde por relaciones de Garcilaso De La Vega, "traían grandes atabales y trompetas, y muchos ministros que los tocaban"; y además por las relaciones del gran musicólogo Curt Sachs, existían de plata, de oro y de cobre y eran tocadas por grupos de cuarenta. Es tema para ahondar pues bien pudieron ser las trompetas de la cultura Mochica, una de las grandes manifestaciones musicales precolombinas. Los instrumentos así lo indican.

Lo interesante de este bello instrumento musical, aparte de la forma o escultura en sí, es que se puede comparar muy bien con las estatuas, desde luego más grandes del Parque de San Agustín, lo cual se presta para establecer el estilo y la época, y además, los linderos de aquélla civilización. En el caso de los "guardianes" de las tumbas de San Agustín, se nota muy bien el "garrote" o el "bate" que lo lleva detrás de la gran hebilla del cinturón. El signo del jaguar, de aspecto muy felino en este caso, también ayuda a comparar los estilos y grupos fuera de los demás adornos en el vestuario. Es fuerte y hermosa esta trompeta.

Trompeta Guerrero Mochica. 500 d. C. Museo Británico

Como la anterior, se trata de un ejemplar excepcional por la forma de la trompeta. Es un guerrero, en este caso no tan vistoso, quizá demasiado sencillo comparado con el guerrero anterior, lleva las manos atrás. Las diferentes categorías o dignidades se podrían establecer por las características en el vestido. Sin embargo, entre las dos estatuillas presentadas existe una correlación y nos da una idea de que se trata de trompetas usadas, posiblemente, para fines militares. Son trompetas que no tienen equivalentes en otras culturas por eso, reitero, trompetas excepcionales.

Trompeta Guerrero Mochica 500 d.C. Altura 28 cm

También, por varios motivos, la trompeta vasija, es única en su forma. Es, a la vez, cántaro y trompeta con cabeza de jaguar en forma de serpiente, en este caso, similar a las trompetas jaguares. Tuve oportunidad de ver otras vasijas-trompetas en el museo Casinelli de la ciudad de Trujillo (Perú). Eran platos con la misma trompeta pegada, a su alrededor. Que el agua o la comida, porque evidentemente se trata primordialmente de vasijas útiles, fuera a ser "bendecida" por sus dioses y especialmente por el jaguar, podría ser una suposición. En este caso las vasijas son de carácter popular y los sonidos muy pocos, los provenientes de la presión de los labios con la especie de boquilla del "instrumento" o trompeta.

Finalmente hay que decir respecto alas trompetas precolombinas que faltan muchas por examinar y coleccionar pero que las que se han visto ya son suficientes para comprobar el inmenso avance de la música, especialmente entre los habitantes de las culturas Chirnú y Mochica del Perú.

Trompeta jaguar Mochica III Instituto de Arte Chicago. Colección Cummings.
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