LAS FLAUTAS MALIBUES

Flautas Malibúes, Museo del Oro Banco de la República, Bogotá. Fotografía Luis A. Escobar

En los sótanos del Museo del Oro del Banco de la República en la ciudad de Bogotá, existe una colección de cerámica precolombina que guarda un tesoro muy importante. Se trata de las "FLAUTAS MALIBUES" que representan un avance musical comparable al de los Mayas del siglo VIII que lograron las flautas cuádruples. Gran sorpresa, pues en territorio colombiano no había rastros de culturas musicales importantes. Además , la localización, región del Bajo Magdalena, cercanía de la Sierra Nevada de Santa Marta, de donde proceden las "gaitas macho y hembra", y del territorio de las preciosas ocarinas taironas, todo ello significa que se está en mora de valorar una nueva zona cultural precolombina de suficiente calidad, al menos en lo musical. Pero veamos algunos datos relacionados con las flautas malibúes.

Desde los tiempos de la Colonia la región del Sinú quedó marcada como uno de los lugares de donde procedían objetos de oro y arcilla que por su belleza denotaban claramente una gran cultura. Varios arqueólogos también habían advertido que los objetos procedían del bajo río San Jorge. Sin embargo, solamente en el verano de 1976 se comenzó un trabajo amplio y muy bien encausado. Lo dirigían dos arque6logas del Museo del Oro del Banco de la República, Clemencia Plazas y Ana María Falchetti de Sáenz. Debido a estas investigaciones no solamente estudiaron de manera muy definida los ahora ya famosos canales artificiales de irrigación, obra precolombina de gigantescas proporciones e indicadora de la pujanza y creatividad de los indígenas de aquella región, sino que localizaron pueblos y culturas, una de éstas del Grupo Malibú en la Depresión Momposina y las riberas del río Magdalena. Según las arqueólogas mencionadas, el sitio donde se encontraron las flautas de cerámica corresponde a la cultura de estos Grupos Malibúes con fecha aproximada al siglo XIII. El profesor Gerardo Reichel Dolmatoff ya había investigado aquella región y dice que, "los Malibúes del bajo Magdalena eran cultivadores de maíz, yuca dulce y yuca brava, producción agrícola que realizaban primordialmente en huertas cercanas a los caseríos o viviendas de barro". Estudios de mucha significación, realizados por el Dr. Orlando Fals Borda sobre esta región, complementan la importancia de esta zona. Sin embargo, apenas debemos contentarnos con poquísimas conclusiones y sí aparecen muchos inquietantes interrogantes. Lo que más intriga es la aparición de unas flautas hermosamente acabadas que se presentan a nuestra vista sin ningún antecedente.

CARACTERÍSTICAS DE LAS FLAUTAS MALIBUES 

En primer lugar, algo que no es común en lo precolombino, la hechura de instrumentos con el mismo patrón de forma, como si se tratara de una flauta modelo para reproducir, como en nuestra sociedad de consumo. Bien sabemos que el hombre precolombino en cada uno de sus instrumentos "creaba" una nueva obra a la cual le agregaba figuras, o en último caso, rayas, diseños, incisiones o colores nuevos, diferentes. Las flautas malibúes tienen el sentido de la uniformidad y todas las que se conocen están adornadas con el mismo pequeño caimán o babilla colocado en la parte inferior de la flauta y siempre en la misma posición. Todas tienen las mismas proporciones, inclusive un lote de pequeñas que dan la idea de que fueran para niños. Todas tienen la misma calidad de barro, forma cónica y embocadura de pico.

Como obra de cerámica, estas flautas presentan un estilo muy definido en la finura de las paredes, las proporciones y la delicadeza de los adornos.

En cuanto a la forma, es sin duda la culminación de un proceso en la búsqueda de sonidos bellos que debió comenzar varios siglos atrás. No pueden ser instrumentos producto de pocos años de experiencia.

Algo verdaderamente excepcional es la calidad de los sonidos que emiten estas flautas. Producen bellísimos y dulces sonidos, mejores que los de las flautas de madera o plástico que se elaboran actualmente. Tal vez la forma cónica o cantidad de aire en el recipiente pueda ser la causa para que sean tan armoniosos.

En cuanto a la altura de los sonidos, los de algunas flautas son idénticos. Unas producen una serie de cinco notas por tonos seguidos: do, re, mi, fa sostenido y sol sostenido. Otras producen: do, mi bemol, fa sostenido, sol sostenido y la sostenido. Varias flautas emiten claramente la escala diatónica. La casi simultaneidad de sonidos por grupos de flautas sugieren el uso para fines religiosos. También los grupos de flautas pequeñas como para niños podrían indicar el sentido de gozo musical, de juguete musical o de preparación infantil para la liturgia.

El promedio del largo de las flautas es de 25 centímetros por cinco de diámetro.

Estas flautas malibúes presentan pues una síntesis de adelanto musical insospechado en nuestra historia de la música. Junto con las Gaitas macho y hembra se convierten en los instrumentos melódicos más importantes de la cultura precolombina en Colombia.

Flautas Malibúes o del Sinú. Cerámica. Museo del Oro, Banco de la República, Bogotá. Foto: Luis A.Escobar.
Comentarios (0) | Comente | Comparta c