PITOS, SILBATOS Y OCARINAS

En la misma gran zona musical y cultural formada por las regiones del Bajo Magdalena y de la Sierra Nevada de Santa Marta, aparecen otros instrumentos representantes de exquisita sensibilidad musical. Me refiero a los Pitos, Silbatos y Ocarinas taironas.

PITOS


Coniunto de Pitos Taironas y Sinúes. Banco de la República, Bogotá. Fotografía: Luis A. Escobar.

Pequeños recipientes de cerámica que al ser soplados emiten un sonido definido, generalmente agudo. Un pito puede ser simplemente una bolita de cerámica ahuecada, pero los precolombinos no se contentaban con las cosas simples cuando trabajaban la arcilla. Aún en los pitos, la expresión musical más elemental, revelan los artistas el pleno goce del verdadero alfarero. Surgen cabecitas de ratón, de miquitos, palomitas, colibríes y raramente representaciones de animales grandes o que den dos sonidos. Estos pitos fueron muy usados y comunes en las culturas mesoamericanas y los cronistas hablan de las reuniones religiosas en las cuales se escuchaban muchos pitos con "sonidos muy agudos". Pero es importante recalcar que tanto los sinúes como los taironas especialmente, consiguieron estilos muy propios que también aparecen en otras de sus expresiones artísticas.

Los pitos taironas fueron hechos con arcilla negra, pequeños y con sonidos muy agudos. Los pitos del Sinú, arcilla blancuzca, más grandes y preciosos en su elaboración. Se destacan las palomitas o colibríes con picos alargados y muy finos, las pavas, y otras formas no muy definibles. Son pequeñas obras de arte por su estilización, simplicidad y expresión difícil de definir. No existen muchos pitos del Sinú en contraste con la gran cantidad de pitos taironas. Conviene recordar que los precolombinos tradicionalmente trataron de imitar la forma y los sonidos de las aves. Los pitós resumen esos intentos lo mismo que muchas pequeñas flautas hechas de huesos finísimos de cóndores, águilas y pequeñas, aves. Esa música de la naturaleza siempre la quisieron imitar y así encontraron otros camino, que les ayudaron al desarrollo de la música y las artes plásticas.

SILBATOS

Prácticamente se puede decir que es la transformación de los pitos, de mayor tamaño, con más huecos y más sonidos. Es la transición entre pito y ocarina. Pero aquí todavía la música es aleatoria, sujeta a lo casual, que resulta más bien de la elaboración de otros esquemas en los que aparecen figuras zooformas y antropoformas. En algunos casos, como si se tratara de ensayos fallidos, no hay ninguna relación con las formas tradicionales y solamente se experimenta con los sonidos pero en casos contados. En general son figuras que bien podrían ser de osos más que de jaguar. El oso con canasto de huecos o a veces el caimán, quizá recuerde sus fábulas o sus mitos. Lleva las hendeduras o incisiones desplegadas en torno a su figura y alcanza a tener cierto sentido gracioso. Aparecen esencialmente en la cultura Tairona.

OCARINAS

Es curioso anotar que el nombre de Ocarina lo usó por primera vez Giuseppe Donati quien lo "inventó" a finales de 1800. Desde ese tiempo aparecieron ocarinas con toda clase de materiales: porcelana, cerámica, vidrio, plástico. Pero así como tuvieron rápida acogida, prontamente desaparecieron. Este "invento" parece que no representaba un sentir auténtico, lo contrario de los precolombinos de la cultura tairona en la Costa Atlántica de Colombia. Ellos no habían inventado sino creado una manera de expresarse por medio de pitos, silbatos y en su culminación con ocarinas. Por esto mismo estos pequeños instrumentos musicales se convierten en algo excepcional. Se consigue el estilo, la forma, y muy ciertamente la manera de producir melodías que debieron acompañar sus actos litúrgicos. Las ocarinas son piezas escultóricas de mucha fuerza. Representan dioses, mitos, o de todas maneras, figuras mezclas de animales y hombres que aparecen con adornos de serpientes con sus cabezas erguidas. En algunos casos con garzas que también posan quietamente con sus picos para redondear las ocarinas. Los huecos destinados para ser tapados con los dedos y lograr los sonidos tienen adornos a base protuberancias o incisiones. En la parte inferior aparece el sitio para soplar pero como si se tratara de una boquilla de flauta de pico. Las ocarinas tienen una total conformación musical. Son hechas para producir sonidos y podrían ser sus únicos instrumentos melódicos y por tanto, muy amadas y representantes de sus querencias musicales y religiosas. Son muchas las ocarinas que se encuentran en la región tairona, todas elaboradas con arcilla negra y con sus típicas punturas o rayas incisivas. Solamente existen muy pocos ejemplares de pitos u ocarinas que se puedan comparar con las taironas y son las de la cultura Tumaco, verdaderas obras de arte, excepcionales, en barro blanco representando figuras humanas en diversas posiciones. Pero, repito, son excepcionales y no como el caso de las ocarinas taironas que por su cantidad y calidad ofrecen un estilo definido y admirable. Pareciera que hubieran salido de un mismo "taller". Samuel Martí nos dice que "las ocarinas en forma de pájaro llamadas HUILACAPZTLI o tortolitas, son de una fabricación exquisita. Tienen dos, tres, cuatro y cinco agujeros y producen de dos a quince sonidos. Algunas tienen agujeros adicionales con el objeto de controlar la afinación de los sonidos que emiten". Se refiere a las ocarinas mesoamericanas. Este no es el caso de las ocarinas taironas completamente diferentes a las mesoamericanas que pueden ser experimentales, ocasionales o fortuitas. Las ocarinas taironas representan una síntesis de procesos y expresiones y logran estilos, formas y sonidos definidos.


Dos ocarinas y dos silbatos Taironas Museo del oro. Banco de la República, Bogotá. Fotografía: Andrés Biermann Angel

En ningún caso las apreciaciones anteriores completan el panorama de la música precolombina en Colombia. Se ha mostrado una síntesis de sus principales instrumentos melódicos y de manera muy somera. También se ha presentado un aspecto importante y es el de la valoración de una zona musical precolombina, independiente de las culturas mesoamericana y andina, cultura localizada al norte de Colombia, que exhibe instrumentos muy avanzados, propios y que a su vez, tampoco llegaron o no se han encontrado en las dos grandes culturas del norte y del sur. De todas maneras, es preciso decirlo, apenas se comienza el estudio de la música precolombina en Colombia, y ya ofrece comparativamente, admirables y estimulantes sorpresas.


Silbatos y Ocarinas de las culturas Tairona y Sinú. Museo del Oro, Banco de la República, Bogotá. Fotografías: Andrés Biermann Angel.

Pitos de la Cultura Nebai. Museo Popol Vuh, Guatemala. Foto: Luis A. Escobar.

Se trata de instrumentos comunes en la casi totalidad de las culturas precolombinas y existen variadísimos ejemplos. Pero indudablemente sobresalen las colecciones que posee el Museo Pol-Vuh de la ciudad de Guatemala pertenecientes a la cultura Maya-Nebaj. Estas colecciones y las que estarían por reunir y presentar conjuntamente de la cultura Tairona en Colombia, podrían resumir una especie de "miniaturismo escultural" verdaderamente prodigioso.

Existen figurillas, pitos, de ancianos sacerdotes, venerables por su aspecto, músicos que tocan tambores, y hasta personas comunes junto con animales. Pero en su mayoría son pitos que podrían significar un estado religioso muy fuerte. Este estilo contrasta con los encontrados en Colombia que corresponden a otras épocas de vida. Los pitos de la cultura May Nebaj representan lo mejor que se pueda encontrar como estatuillas. Un ejemplo más se puede ver en fotografía de las flautas fálicas. Todas estas diminutas estatuillas están elaboradas con la arcilla del mismo color casi blanco, amarillento y fino que también contribuye a infundirles vida.

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