LLORONAS

Figurita bailarina o cantante con instrumento de percusión en la mano. Cúltura del golfo. 200 a 6 00. Museo Regional Jalapa. Mexico.

Una modalidad muy especial de la artesanía precolombina es la llamada "LLORONA"'. Se trata de una vasija de barro cocido, con dos recipientes de agua que precisamente al ser movida expele el aire hacia la parte que tiene la representación de la cara y produce un sonido que ellos interpretaron como llanto. De ahí que las llamaran lloronas. Se agrega a la expresión de la cara la representación del llanto, claro está, no en todas las "1loronas", Ejemplares muy representativos son los que se hallan en el Museo Popol-Vuh de la ciudad de Guatemala. Este tipo de vasijas pudo haber sido popular en otras culturas de otras regiones del mundo.

GRITONAS

Gritonas. Forma escultural precolombina. Colección J.L Burbano, Pasto, Cultura Nariño. Fotografía: Luis A. Escobar.

Estas pequeñas obras de arte, también de barro cocido, no producen ningún sonido pero lo hacen imaginar pues se trata de la búsqueda en la expresividad de la boca, que abierta y con ademanes especiales, hacen la representación del grito y en muchos, casos del dolor. Las hay de varios tamaños y expresiones y también en la ciudad de Pasto, colección del padre José Ignacio Burbano. Pájaros gritones, picos muy abiertos, posiblemente sedientos o hambrientos. Pero lo principal es la utilización de estas formas como expresión. Podrían equivaler a lo que en el occidente se ha llegado a sintetizar por medio del desnudo, o de la naturaleza muerta, etc., Con estas caras los precolombinos seguramente revelaban el poder de expresión, la obra artística como objeto de arte pues su utilidad, fuera de algunos casos como vasos para beber, no parece que se buscara. Al lado de estas gritonas, también se representan caras de mujeres que bellamente expresan aspectos variados. Quizá equivale a la búsqueda de los bustos o caras de personajes en nuestra escultura. Claro está que no me estoy refiriendo en este caso sino a las caras con boca abierta, rostros expresivos, rostros que como las gritonas, sirven para expresar sus sentimientos.

SONAJAS

Sonajero con siete bolitas. 18 112 cms. Cultura Quimbaya. Colección MeMa Marulanda. Pereira. Fotografía: Luis A. Escobar.

Para los precolombinos la percusión tuvo un significado mucho más amplio que para nosotros pues el sonido más que el acento rítmico era lo que los atraía. No es lo mismo escuchar la calidad de los millones de sonidos, que sentir el ritmo o los golpes sin escuchar los sonidos. Por esto mismo aparecen muchas SONAJAS Y COLGANDEJOS, objetos que producían ruiditos suaves al chocar entre sí. De ahí que todavía se cuelguen en la cabeza, cuello, brazos, mano,, cintura, piernas, y tobillos, toda clase de pepas, huesos, cerámicas y naturalmente los llamados cascabeles. Pero hay que hacer distinción entre los "musicales" o lo que producían sonido para los bailes y danzas con los simples colgandejos o cajitas de sonidos. Aquí habría que recordar las calaveras que horadaban para que el viento produjera sonidos, calaveras que eran especies de objetos colgantes de las casas o recordar también los bambúes que forman las puertas silbantes de los chinos. Hay en todo esto una fase musical elemental, pura, simple, que desde luego no concuerda con el tremendismo percutivo de la actualidad. Eran sonidos simples y sencillos que atraían a los indígenas. La mayor muestra es el "Sonajero Quimbaya" bellísima muestra de cerámica que contiene siete bolitas de barro que produce un ruidito suave, como el que puede atraer al bebé que goza de su "sonajero".

Danzas macabras o del más allá con Quenas y posibles árboles de sonajas.
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