LA PERCUSIÓN COMO LITURGIA

Dentro de la llamada cultura occidental, tanto el ritmo como los instrumentos de percusión, llegan a cierto apogeo solamente en nuestro siglo. Pero, inclusive se podría comentar que aún se tiene la pobre idea de que los instrumentos de percusión sirven solamente para producir ritmos, para acompañar melodías y excitar a movimientos corporales, generalmente tendientes a la exageración como producto de las elaciones de moda. Sin embargo, los instrumentos de percusión en otras culturas o civilizaciones, se han ligado a las más variadas expresiones desde lo sutil y tierno hasta lo más intrincado y profundo. Nos sirve como ejemplo pensar en el significado del escultural tambor de los aztecas, el Huehuetl, "El Venerable", en cierta forma, "El viejo", es decir, el sabio, el que conoce. Estos sentidos sobre los instrumentos de percusión todavía se nos escapan y no entran en las consideraciones comunes, aún en este momento de tanto auge percutivo.

Otra idea, cierta pero excluyente, es la de que el ritmo y la percusión son el producto de la raza negra, Cierto y además, causa de innumerables obras llenas de belleza rítmica y de manifestaciones imponderables y base de muchos cambios en el comportamiento del hombre moderno. Todo esto es cierto y mucho más cuando pensamos en la danza, en el baile, en la distensión del hombre actual, en una especie de retorno al concepto griego del goce del propio cuerpo por medio de la danza. Pero a la vez, no es menos cierto que los precolombinos ya habían logrado tantos adelantos en la danza como para poderlos comparar, quizá con ventaja, con las propias expresiones de los negros. Lo mismo sucede con los instrumentos de percusión que para los precolombinos fueron la base de severos ritos religiosos, elaborados y aún crueles, pero no por esto menos expresivos e importantes en el campo musical. Y si habláramos de la construcción, conceptos y elaboración de dichos instrumentos, habría que asentir que hasta ahora ningún instrumento, -tambores- podrían superar la belleza y calidad por ejemplo de los Teponaxtli o Huéhuetl o Pan Huéhued sagrados.

Estas consideraciones son de mucha importancia cuando sentimos que en   LA AMÉRICA, la América total, se vive una música heredada, con genes rítmicos y de amor por la percusión, que proviene no sólo de la raza negra sino de fuentes anteriores que inventaron la mayoría de los instrumentos de percusión y que practicaron las más variadas, profundas y estructuradas formas de danza, genes de nuestros indígenas que vienen circulando por siglos, que brotan franca y espontáneamente con la llegada de los esclavos negros, mezclas de sangres indígenas y negras que se van a integrar a otras mezclas que también traen sentidos y sentimientos de amor por la danza y la percusión, la de los españoles que precisamente durante la época de la conquista alcanzan el más desarrollado sentido de la polirritmia en Europa.

Todo lo anterior para ratificar claramente que los indígenas habían llegado ya a culminaciones, en cuanto a la expresión por medio de la percusión y la danza, antes de que lo principiara a lograr la Cultura Occidental, con excepción de la danza en Grecia. Pero no se trata de hacer simples parangones. Lo importante es comprender que se debe mirar con mucho cuidado y respeto el sentido de la danza y de la percusión en lo precolombino pues desde algunos puntos de vista, estéticos, sociales, religiosos, es como si se tratara de contemplar la estatuaria griega, la polifonía occidental, o la elaboración ornamental de los egipcios.

Sin embargo, como en el caso de la escritura musical en los griegos, queda la tristeza de no poder asegurar o corroborar la magnificencia ni de las melodías griegas ni del poder expresivo de la percusión y de la danza de algunas culturas precolombinas.

Huéhuetl, tambor sagrado. Malinalco. Cultura Matlazinca.Museo Regional de Toluca.

El poder expresivo de la percusión precolombina surgía del rigor litúrgico y por consiguiente, del compenetramiento religioso. La Santa Teresa de Bernini es apenas otro ejemplo del poder de concentración religiosa, de la sublimación que debió existir en las obras musicales ,-danza -canto- instrumentos- poesía-, clan expresivo que se miraba con tanto celo que quienes predispusieran por sus falsos sonidos o expresiones al escándalo, es decir, quienes se equivocaran en la música, podían merecer la pena de muerte

Tamborilero Mochica.

Pero esto es solamente el castigo que nos indica la exageración. Cuando notamos otros aspectos, por ejemplo, la utilización del arte como medio de expresión personal o cuando el artista, además de su religiosidad une su sentido de creación a los poéticos mitos, lógicamente se logran resultados como los de los instrumentos de percusión, bellísimas muestras representadas armoniosamente en los relieves de sus instrumentos. Así sucede con los Teponaxtli, verdaderas piezas de arte, madera tallada finísimamente, delicada y amorosamente trabajada pues allí irían a vivir dioses en el exilio. Es la comparación con el tabernáculo de los católicos en donde vive Jesucristo en la ostia. Para los precolombinos sus tambores sus tabernáculos pues allí irían a vivir sus dioses. además nos tiene que indicar la delicadeza, la manera de "golpear" el instrumento que quizá así se convertiría en medio de súplica, de oración. Es por consiguiente una manera de ver la percusión totalmente diferente al sentido actual de la percusión. Eso no quiere decir que no existieran los instrumentos de percusión ligados a los sentimientos comunes de danza, a lo se llamarían instrumentos folclóricos o populares los otros, serían instrumentos sagrados, tocados mente por los músicos "profesionales", entren severamente.

Cantores profesionales de os Aztecas que se acompañaban con el tambor Huehuetl

También tenemos que recordar que el sentido le la percusión en cuanto a la expresividad con las )tras artes, poesía, danza y canto principalmente, fue in otras épocas muy diferente. Quizá fue algo más avanzado en cuanto que todas las artes eran hermanas no se excluían como sucede ahora cuando se va a ver teatro, se va a escuchar la sinfónica, se va a ver al mimo o se va a escuchar el conjunto de combos. Para otras épocas, no importa las culturas, sucedía que la percusión estaba hermanada con la poesía y el canto o la danza. Además los instrumentos de percusión estaban ligados a sus mitos y más que instrumentos depurados y exitosos en sus sonidos eran "representante" de mitos. Esto pudo haber sucedido con las conchas o caparazón de las tortugas que en sí, como instrumentos realmente no significan nada. Sin embargo para muchas culturas, inclusive la griega, era el significado que podía tener la tortuga que se golpeaba con algún objeto.

Teponaxtli Mixteca. Museo Británico.

Son muchas las ideas sobre la percusión primitiva y sobre el uso y su evolución que naturalmente se acoplan a los grados de desarrollo social, religioso y musical. Pasemos ahora ya a casos concretos sobre los instrumentos de percusión.

Como he anotado ya, los precolombinos tuvieron instrumentos sagrados y populares. Los primeros para ser interpretados o tocados por religiosos, guerreros o profesionales. Dentro de esta categoría fueron los instrumentos más bellos. Se destacan primordialmente los siguientes:

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