HIMNOS

Bailarina con gran tocado ceremonial

En su maravilloso libro, EL PUEBLO DEL SOL, Alfonso Caso nos dice que "nos quedan varios himnos sagrados que se cantaban en homenaje a los dioses, recordando sus hazañas gloriosas y solicitando su favor. Así se nos han conservado cantos a Huitzilopochtli, a Tláloc, a la madre de los dioses, al dios del fuego, a Xochipilli, a Xochiquetzal, a Xipe Tótec, al dios de los mercaderes, etc. He aquí un fragmento del canto a Xipe Tótec, el dios de la primavera: "

Tú, bebedor nocturno,
¿Por qué te haces de rogar?
Ponte tu disfraz,
ponte tu ropaje de oro.

Oh, mi Dios, tu agua de piedras preciosas
ha descendido;
se ha transformado en quetzal
el alto ciprés;
la serpiente de fuego
se ha transformado en serpiente de quetzal.

Me ha dejado libre la serpiente de fuego.
Quizá desaparezca,
quizá desaparezca y me destruya yo,
la tierna planta de maíz.
Semejante a una piedra preciosa
verde es mi corazón;
pero todavía veré el oro
y me regocijaré si ha madurado,
si ha nacido el caudillo de la guerra.

Oh Dios, mío haz que por lo menos
fructifiquen en abundancia
algunas plantas de maíz;
tu devoto dirige las miradas hacia tu montaña.
hacia ti;
me regocijaré si algo madura primero
si puedo decir
que ha nacido el caudillo de la guerra.

Pito Alcarraza. Cultura Quimbaya. Da tres sonidos simultáneos 1.3.4. Colección Mejía Marulanda, Pereira. Foto: Luis A. Escobar.

Es impresionante la unidad de las artes y las expresiones menores para nuestro concepto actual pero no para aquellas culturas que, por ejemplo, tenían en tanta estimación al arreglo floral, el arreglo de plumas, inclusive el atavío. Todo estaba presente en sus ceremonias, en sus prodigiosos cantos acompañados de tambores, flautas, danzas, flores, colores en los vestidos: Ninguna muestra mejor que la que se reproduce del códice Florentino XXIII-19 en el cual podemos anotar de una vez los adornos en las maracas, el tamaño de los masos de hule para tocar el teponaztli portátil, la mesa soporte, el huéhuetl pequeño, las capas que dejaban ver el cuerpo de los danzarines, la moda en el peinado, el canto, la elegancia de los plumajes. Por consiguiente el teponaztli y el huéhuetl fueron los acompañantes definitivos en las ceremonias religiosas, en el canto y en la danza. En otras ocasiones utilizaban además otros instrumentos de percusión de posible carácter religioso, especialmente el Ayotl, el carapacho de la tortuga que se golpeaba seguramente con algún hueso seco. Por todos los detalles observados por los cronistas y por las reproducciones de las ilustraciones de indios y especialmente por las relaciones de su propia poesía, tenemos que darnos cuenta del prodigioso desarrollo de las artes, liturgia, canto, poesía, danza, atavíos, teatros, puesto que la arquitectura y escultura permanecen palpables y desafiantes ante los siglos que no podían menguar el esplendor de sus grandes culturas.

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