LA DANZA

E1 movimiento correlacionado del cuerpo o de sus partes es y depende del ritmo. Comprender cabalmente el significado de esta última palabra se puede lograr, pero es más difícil explicarlo. Sin embargo, ritmo es continuidad de movimiento, vida en todos sus "tempos", porte o comportamiento corporal. Así podríamos decir que el porte de la estatuaria olmeca tiene un ritmo severo que podría contrastar con el "porte" señorial de lo maya. Serían tantos los ejemplos de portes en la danza, como pueblos y casi individuos. Dentro de lo precolombino se pueden encontrar ciertos ritmos en la manera de ser, andar, mover, mirar, cantar y vivir que indudablemente están vinculados a sus propios movimientos de danza. Sin embargo, la danza va más allá de los ritmos o movimientos cuotidianos o espontáneos comunales. La danza trata de expresar tanto o más que cualquier otro arte y nuestro problema es que no estamos ni entrenados ni capacitados para comprender su verdadero significado en los grupos primitivos o adelantados de las diversas civilizaciones. Paul Henry Lang nos dice que la danza estaba tan estrechamente vinculada con la poesía que ningún cuadro de la música griega podría llamarse completo sin ella. También nos recuerda que en nuestra vida moderna aprendemos en las escuelas los elementos de la poesía y de la música a través de textos adecuados, mas el arte de la danza carece todavía de una notación gráfica. Es, a pesar de todo, el arte menos conocido y especialmente en lo que se refiere a las danzas de los precolombinos, que realmente fueron para ellos de verdadera trascendencia. Al ritual que los griegos, la poesía y la danza junto con la música, fueron una unidad, G. Morley en su libro "The Ancient Maya" se refiere a la danza como práctica religiosa. "Había muchas formas, variables con las diferentes ceremonias pero el baile social era totalmente desconocido". Toca así otro de los problemas de incomprensión actual sobre las antiguas danzas precolombinas pues, en general, se mezcla o se entiende como danza el baile de tipo social que se practica actualmente. Pero quienes sí puedan entender la gran diferencia entre baile y danza ya habrán comenzado a adivinar el profundo significado del movimiento del cuerpo la utilización de un ritmo o tempo para orar con el cuerpo, para llorar, exaltar, en fin, para expresar de manera, quizá más profunda y adecuada, tantos sentimientos que no son producto solamente del hombre letrado o intelectual. Quizá porque el alfabeto de la danza lo inventa todo hombre como expresión propia, quizá por esto podría decirse que el arte más espontáneo y más universal es la danza.

Por eso me he referido a ritmo, porte, vida, comunicación con los ojos, las manos, y hasta con la misma quietud. Y no podría ser de otra manera puesto que la danza se expresa con nuestra parte fundamental que es la materia dirigida por el espíritu o el sentimiento. Es pues muy lógico que todos los pueblos tuvieran sus danzas. Los precolombinos celebraban danzas en las cuales participaban gran número de personas y a las cuales asistía un público venido muchas veces de poblados lejanos. Seguramente eran especies de "festivales" de carácter artístico, competencias como se han celebrado en todas las épocas hasta nuestros días. Sahagún dice que los señores solían amonestar a sus hijos de tener "cuidado del areito, y del atabal, y de las sonajas, y del cantar; con esto despertareis a la gente popular y daréis placer a nuestro señor dios, que está en todo lugar; con esto meteréis vuestras manos en el seno de sus riquezas porque el ejercicio de tañer y cantar solicita nuestro señor para que haga mercedes..." Lo cual indica que era bien visto todo lo que en forma expresiva por medio del canto, de los instrumentos y de la danza se hiciera al dios.

Xochipilli dios de la música danza en medio de las diosas del amor Xochiquétzal e Ixnextli.
Danza de los Bastones. Plato Quillacinga. Colección J.L Burbano, Pasto. Foto: Luís A. Escobar.

Así se llegará a un punto especial y es el de la danza como medio de expresión religiosa. Los hebreos y los griegos practicaron sus danzas religiosas y en igual o mayor forma los precolombinos. Cuando los cristianos miran la belleza del éxtasis de Santa Teresa de Bernini realmente contemplan una entrega total de la santa a su dios. Ese éxtasis que se puede conseguir y que en efecto buscaban antiguamente por medio de la danza lo buscaban también los precolombinos. No podían ser la excepción y muchas de sus culturas así nos lo indican pues son esculturas totalmente "expresionistas". Conviene recordar también el uso que hacían de sus cuerpos en lo que se refiere a penitencias y a ritos que llegaban a verdaderos excesos; el traspaso de la lengua por medio de pajuelas para pagar penitencias, el despellejamiento y entrega de sus vidas a los dioses. Esto hace suponer posibles exageraciones en los movimientos corporales, en sus manifestaciones de arrepentimientos, súplicas y ofrendas a sus dioses. Las posiciones de los cuerpos de las ancianas suplicantes, de los enigmáticos cuerpos de Monte albán, también nos hacen pensar que la utilización del cuerpo como expresión fue común y que debió integrarse en el estilo de sus danzas. Obviamente hago generalizaciones basado en diferentes manifestaciones culturales y diversos tipos de culturas. Sin embargo, creo que no es un error atribuir a las razas precolombinas, a las diferentes culturas, un gran amor hacia la danza y quizá fijarla como una de las más firmes bases culturales.

Las esculturas que no dejan duda ninguna del alto grado de desarrollo de la danza, por su indumentaria, por la severidad o expresión de estado de éxtasis o comunicación con sus dioses, las posturas, muchas veces exageradas, nos dan también signos inequívocos de la atención que merecían las bailarinas o bailarines, especies de solistas según nuestro acomodo en el actual entender de la danza.

Otro punto importante es la asignación de la danza a un dios, Xochipilli, del cual ya se ha comentado su posible sentido sensual y sexual. Los códices lo muestran como un ser enajenado y las estatuas en su honor o su representación como un ser entregado al embeleso, al goce de las flores y, de los placeres, verdaderos placeres como el de la música y la danza. Aparte de estas representaciones también se encuentran maravillosas e intrincadas representaciones de danza, figuras estilizadas llenas de un vigor y apasionamiento que difícilmente se ven en las reproducciones o en las obras de los grandes maestros de la pintura de nuestra nación. Basta mirar el sacerdote inclinado  en su tambor el Huehuetl, para comprender que  una entrega total en la búsqueda del ritmo, de la estación y por consiguiente en los movimientos de los solistas danzarines cuyos pasos y expresiones se acentúan  por medio de signos aún no comprendidos.

Micos en circulo danzante. Cultura Nariño. Colección J.L Burbano. Foto; Luis A. Escobar.

Resulta  impresionante la lista que presenta el geólogo mexicano Samuel Marti, verdadero propulsor de la precolombino y profundo en sus conocimientos, que aparece en su libro "Canto, danza y música precortesianos" cuando cita al Dr. Francisco Hernández en sus "Antigüedades de Nueva España" del siglo XVI. La lista de cerca de cincuenta danzas que apenas contiene lo poco que pudo concretar en algunos años y en unas pocas culturas, nos da a entender la inmensa cantidad de variantes y de danzas que exhibieron no sólo en México sino en todo lo que hoy es América. Fueron cientos de danzas ligadas especialmente con los temas atractivos en sus diferentes medios, danzas guerreras, danzas de los guerreros con las mujeres, canto danza de las flores, de sus reyes, dioses, mitos, danzas y cantos-bailes de las nifias, danzas- cantos lascivos, etc..

Pero además, y es quizá lo más importante, la danza netamente religiosa debió llegar a un grado de sofisticación poco común como lo son también sus actos o rituales, impresionantes, verdaderas procesiones ceremoniales que llevaban meses, días y que finalmente culminaban ante los altares cuyos templos servían de magnífico escenario. Es la escultura, la danza, la canción, la poesía, la ceremonia, los rituales, toda aquella vistosidad realizada para los fieles que asistían a los sacrificios, todo lo cual tenía su coreografía predeterminada y por consiguiente estudiada. No era simplemente el danzar sino la coreografía, el estudio para lo cual tenían también sus "escuelas".

Habría que terminar estas páginas sobre la danza volviendo a recordar que nuestro concepto aún está lejos de la profundidad y amor que los "primitivos" tuvieron hacia este modo de expresión, el más natural y directo pues nace y vive con el cuerpo. Se ha impuesto un sentido de folclor reluciente y de naturaleza "exportadora" 'o "consumista", tergiversado, acomodado a la venta turística. Es simplemente una paradoja el hecho de que haya tanta base para demostrar la belleza, vastedad y profundidad de la danza en la América de todos los tiempos y que sin embargo, o quizá por eso mismo, apenas si se comienza a contemplar como una de sus grandes manifestaciones.

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