"XOCHIPILLI" DIOS DE LA MÚSICA

Xochipilli, Dios de la música en procesión. Códice Magliabechi

Todas las culturas han cantado a sus dioses de la música. Entre los precolombinos uno de los que más se distingue es XOCHIPILLI. Es un dios muy especial al que tenemos que mirar de manera diferente. Etimológicamente la palabra se deriva de Xochi, -flor, y de Pilli-, señor o príncipe lo que signifíca estrictamente, "Príncipe de las flores".

Walter Krickeberg nos dice: "Xochipilli, otro Dios de la primavera y de la vegetación, aparece por lo general con máscara de Xoscoxtli, una especie de perdíz del trópico de México que se caracteriza por su elevado plumaje en la cabeza y por ser la primera ave que canta al despuntar el alba: originalmente era pues el Dios del sol matutino, y era venerado en esta calidad por todos los pueblos desde la parte sureste de la meseta central hasta la región de los zapotecas. En un ídolo policromado conservado en la colección de Berlín, proveniente de Teotitlán del Camino (en la frontera entre Puebla y Oaxaca) el Dios lleva, además de la máscara, una pintura facial que rodea su boca y representa a una mariposa, la cual era generalmente símbolo del fuego, pero que aquí se refiere al sol. Los aztecas transformaron a Xochipilli en un joven Dios del maíz, con el cuerpo de color rojo al igual que el Dios solar; aparece con una forma particular bajo el nombre calendárico de Macuilxóchitl ("5 flor") como Dios de las flores, de la danza, del canto, del juego y demás diversiones. Una de sus estatuas lleva una máscara de actor y otro ídolo encontrado en 1900 frente a los cimientos del templo mayor de Tenochtitlán, iba acompañado de varias representaciones en miniatura de instrumentos musicales. y si el atributo de Xipe era el bastón-sonaja, instrumento usado en la magia de fertilidad, Xochípilli y Macuilxóchitl llevaban en cambio una vara cuya punta terminaba en un corazón humano como símbolo de la vida".

Hasta aquí esta cita muy importante pues revela a un dios de la música de carácter festivo, ligado al amor, la danza, las flores, los instrumentos musicales, la vegetación. Pero agreguemos otros comentarios, esta vez de Noemí Quezada quien en su libro "Amor y Magia Amorosa entre los Aztecas", dice:

"Teología y mitología de los dioses del amor. Trataremos aquí únicamente de las divinidades eróticas es decir, que están en cierta manera, relacionadas con el comportamiento amoroso cotidiano, los sentimientos que provocan, las relaciones sexuales que protegen, las enfermedades sexuales que curan o causan, etc. Estos dioses son Tlazoltéotl, Xochiquétzal y Xochipilli, y pertenecen los tres al grupo de los dioses intermediarios, cuyas características más sobresalientes son ".

Se refiere a las características y posteriormente vuelve a citar a Xochipilli: "De la primera relación sexual entre el hombre primordial y su mujer nace Piltzinteculitli que es identificado con Xochipilli, dios de las flores y del amor".

Más adelante continúa: "Xochipilli es el dios de las flores y del amor, mencionado en diversas ocasiones como el joven dios Sol, dios de la fertilidad y de la procreación. De él depende el desarrollo de la vegetación y sobre todo el de las plantas alimenticias. Tal personaje cuyos rasgos esenciales son la fertilidad y el amor, puede, según nosotros, explicarse por la identificación de este dios con Píltzíntecuhtli, es decir con el producto de la primera relación sexual".

Este Dios es originario de la región de Oaxaca y Tabasco. Era invocado tanto para la fertilidad como para la procreación, como dios celeste y solar. Por antecedentes mitológicos se identificaba con Píltzíntecuhtli, esposo de Xochiquétzal. Mejor conocido como Dios de las flores y del amor, participa al lado de Xochiquétzal de los mismos dominios de actividad. Dentro de la mentalidad mexicatz se le asocia sobre todo al placer, a la sensualidad, a las relaciones sexuales ilícitas y al pecado.

José alcina Franch lo incluye como dios pulque y en otra página agrega: "... la figura contorsionante (del mono) con grueso vientre, larga y e cada cola, etc. La interpretación más usual es considerarlo como el animal que más típicamente representa el espíritu de diversión, jolgorico y erotismo del pueblo mexicano y, por consiguiente, como simbolo de Xochipilli, el Dios de los juegos, el canto, danza, la mímica y el amor".

Creo que es suficiente para darnos cuenta que es un dios de la música mucho más ligado a Dionisio, con el aulos excitante, que a Apolo, a un ti música y de placer que no se entiende ahora fácilmente.

El Dios Xochipilli, la estatua en piedra que existe en el famoso Museo Nacional de Antropología de la ciudad de México, es más bien un Dios hippie, desnudo, vestido con flores y con sandalias de caminante, en actitud de éxtasis, mirando el firmamento. Este Dios de la música nos hace ver cómo esta expresión estaba ligada a todas las manifestaciones bellas, las flores, las danzas, el erotismo, el canto, los instrumentos musicales, la primavera, la fertilidad, la vegetación. En la actualidad no existe dios de la música y menos de tales proporciones. Santa Cecilia como la "patrona o santa de la música" lo cual es bien extraño pues en su tiempo, romano, se perseguían los instrumentos musicales hasta quemarlos o acabarlos y ella misma aparece en algunas láminas como la santa que arroja al fuego el órgano portátil, que tampoco existía en aquel entonces. Así, según los pintores del renacimiento, la santa cumplía con los preceptos de loa padres de la iglesia que veían en determinadas músicas y en todos los instrumentos, medios de pernicia y de corrupción. Lo anterior para hacer el parangón entre Xochipilli y otros dioses y patronos. Repito, quizá, Xochipilli tenga más parecido con el Dionisios griego dios del placer, reemplazado por Baco entre los romanos: dios de la poesía y el ditirambo, de la danza y de quien procedía el instrumento Aulos, instrumento que otros dioses reprobaban precisamente por su enorme potencial erótico y excitante de pasiones. Pero en ningún caso se puede comparar Xochipilli con apolo y la Kithara. Sin embargo el sentido de la música es lenguaje de hombre y de dioses, expresión de pasiones encontradas, de bondad y bien, de excitación y lujuria, de divinidad y primitivismo, en fin, síntesis de todas las pasiones. Por esto mismo Xochipilli representante de tantas pasiones. Agreguemos que Xochipilli "era invocado tanto fertilidad como para la procreación, como dios celeste y solar por sus antecedentes mitológicos se identificaba piltzintecuhtli, esposo de Xochiquétzal. Por consiguiente también tiene mucho que ver con esta diosa tan importante y a la vez tan compleja en su interpretación. "... En la fiesta de Xochiquétzal se comulgaba con una especie de masa de granos de bledo, de maíz, y de miel negra de maguey. La confesión la hacían únicamente frente a esta divinidad femenina, la comunión era común a varias de las deidades del panteón. La existencia de una comunión y una de una confesión en este grupo, no dejó de provocar numerosos comentarios entre los misioneros del siglo XVI. El paralelismo con los ritos católicos así como las diferencias, fueron detalladamente señaladas".

Pero también frente a la diosa Xochiquétzal llegaban a practicar la confesión especialmente en lo que se refería a faltas sexuales y también a otros delitos como robos, homicidios, etc.

"Frente a la diosa Xochiquétzal, se presenta el individuo cuyo pecado era venial para poder ser admitido posteriormente en el baño ritual. Llegaba al templo con tantas pajas como faltas había cometido y frente a la imagen de la diosa se perforaba la lengua, a través de ella pasaba una a una las pajas, lanzándolas hacia atrás. Los sacerdotes recogían todas las pajuelas ensangrentadas y las arrojaban al fuego purificador. Enseguida el gran pecador se reunía con el resto de la comunidad y participaba del baño que los preparaba para la comunión".

Resulta compleja la asociación de estos dioses y diosas. Xochipilli... "asociado sobre todo al placer a la sensualidad, a las relaciones sexuales ilícitas y al pecado" y además a la diosa a quien hay que ir a pedir perdón o a confesarse, e inclusive, a pagar la Penitencia como era la de traspasarse la lengua con espinas y pajuelas según la cantidad de pecados.

Para terminar, veamos otros aspectos de la Diosa Xochiquétzal que también tendría que ver con Xochipilli.

"La fiesta Athamalgualiztli o el Misterio de Xochiquétzal. Tenia lugar cada 8 años al finalizar el otoño en honor de la diosa de Xochiquétzal. Se adornaban con rosas el templo de Huitzilopochtli levantando una enramada de flores al lado de algunos árboles cubiertos de rosas perfumadas. Aparecían bailando, como jóvenes vestidos de pájaros y mariposas con plumas preciosas multicolores, saltaban de rama en rama, e iban de flor en flor. Después salían los dioses cada uno vestido con sus atributos característicos y comenzaban a cazar con cerbatanas a los pájaros y mariposas que reposaban en los árboles. A su turno salía la diosa y recibía a los dioses con honores que les estaban señalados ofreciéndoles rosas y sahumándolos. Finalmente todos los asistentes se ponían a danzar alegremente. Era la más grande e importante danza que se conocía entre los mexica ; podemos inferir que en esta fiesta de fertilidad se representa el acto sexual bajo el símbolo delicado de los colibríes y de las mariposas penetrando las flores".

Se debe apreciar a Xochipilli como el gran señor de las flores, de la danza, de la vegetación, del amor y de la música. Todo ello sigue siendo un bello misterio. También todo lo anterior nos hará comprender un poco más el papel de la música entre los precolombinos pues siempre habrá que verla ligada a sus mitos magias y ceremonias, muchas veces llenas de tremendas implicaciones eróticas, sangrientas, aterradoras, e incomprensibles así como, si la historia fuera al revés ellos tampoco comprenderían muchas de nuestras complejidades musicales, guerras pavorosas y apresto de destrucción total del mundo.

Xochipilli, como todos los dioses, está lejos de nuestra comprensión total. Imaginémoslo, como es pintado en el códice Magliabecchiano, en bella procesión, llevado en andas de frutos, de maíz, de pluma., y de flores; Alzado por dos bellos mancebos que dejar, ver sus cuerpos hermosos a través de sus túnicas ampliamente recortadas a sus lados, con pies descalzos y una cinta en el pie derecho, y precedidos por un anunciante, un sacerdote adornado con colmillos de jaguar y su hacha ritual, con sandalias, que está tocando el resonante caracol, signo de la fertilidad, de la comunicación con Dios, signo de la música, de la música como medida de todas las tristezas y alegrías.

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