Dedico este libro a  
mi maestra Nina S. de Friedemann, quien falleció 
semanas antes de que se publicara este libro 

Agradecimientos

A Nina S. de Friedemann por haberme presentado a la deidad Araña con los nombres de Miss Nancy y Anansi, por la generosidad con la cual compartió conmigo las páginas de su diario en África, por la paciencia con la cual leyó los primeros borradores de este libro, y por las sugerencias que hizo para perfeccionarlo. A la historiadora y africanista Luz Adriana Maya Restrepo, quien me mostró que el dios arácnido y astuto también moraba en el Baudó con el nombre de Ananse. A mi amiga Salomé Gréze Maya por haber vinculado a Ananse con mi cotidianidad. A mi colega José Fernando Serrano cuya utopía de crear un instituto llamado Ananse para profundizar en el estudio del puente África-América sigue viva. Al sociólogo Fernando Cubides, miembro del Comité Editorial del Centro de Estudios Sociales de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia, quien me incentivó para mejorar este libro, hasta hacerlo parte de la colección que ese centro lanza gracias al premio a la excelencia que le otorgó Colciencias en reconocimiento por la labor realizada. A Luz Gabriela Arango, directora del CES hasta septiembre de 1998, por la paciencia que le tuvo a Ananse mientras ayudaba a tejer las versiones finales de estos textos. A Guillermo Díez por su trabajo editorial y por haberme presentado a la gente de Caimanfrío.

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