VIII
Las cuatro secciones departamentales en que estuvo dividido el Estado, son hoy tres: Santa Marta, departamento cuya población pertenece en su mayor parte al distrito de la Ciénaga, importante por su agricultura y abundancia de pesca, que se exporta en cantidad de consideración al Estado de Bolívar; Padilla, de lisonjero porvenir por lindar con el territorio guajiro, y si se construye la carretera que debe poner a Riohacha en fácil comunicación con la hoya del río Cesar; y el Banco, que tiene ventajosamente situada en la orilla del Magdalena la población que le da nombre del departamento.
Forman el Territorio de la Nevada y Motilones, como lo indica el nombre que se le da, dos partes o distritos diferentes, que divide el Departamento de Padilla al Nordeste y centro del Valle Dupar. La fracción de la Sierra Nevada comprende su nudo central, y desde Palomino, al Norte, hasta Rioseco al Sur, y de Tembladera al Nordeste a Pueblo-Viejo al Sudoeste. La otra (Motilones), se extiende por el Sur hasta el río Casacará, y hasta el río Jobo al Norte, limitándola al Levante la Sierra de Perijá (40) y al Poniente el Cesar.
He hablado ya de la extensión y aspecto del Territorio de la Guajira. Sus límites debieran determinarse así: la periferia de la Península desde la boca Paijana hasta la desembocadura del río Calancala, o sea, por el Oriente, con la ensenada de Calabozo y el golfo de Venezuela; hacia el Norte y Nordeste con el mar de las Antillas, y al Sudoeste y Oeste con el Estado del Magdalena. Al Sur le sirven de límites con la República de Venezuela los mismos de aquel país con los Estados Unidos de Colombia; de modo que la región comprendida entre los ramales de Montes de Oca y el curso del Socuy, hasta que después de recibir las corrientes del Guazare entra con el nombre de río Limón en la laguna de Sinamaica, pertenece al territorio guajiro, o debe figurar como porción integrante de él, puesto que en ella no ejerce dominio el Gobierno del Estado del Magdalena. Arreglada la cuestión de límites entre Colombia y Venezuela en términos justos, lo que seguramente sucederá por medio del arbitraje acordado, aquella región, caso de pertenecerle a Colombia, lo que parece seguro y natural, debe ser administrada como Territorio separado, que podría denominarse del Socuy.
Es hoy capital del Térritorio de la Guajira (en nombre, Lo mismo que antes lo era oficialmente Marauyén) San Antonio de Calancala, ranchería que fundó el señor Antonio Granadillo en 1882, siendo Prefecto del Territorio, a dos millas de Riohacha, en la ribera oriental de aquel río. Aparte de ese aduar o aduanilla dañosa, pues entorpece y ahuyenta el comercio de los salvajes con la ciudad, hay un triste burgo de barracas en Calabacito; el corregimiento de Marichó es puramente nominal, y la ranchería de Soldado no existe desde la matanza que há poco hicieron allí los indígenas, represalia, como siempre, de los latrocinios y ruines abusos de los traficantes que se titulan civilizados.
Hay estas líneas en la Geografía del señor Arboleda, página 113: "La Sierra Nevada, Motilones y la Goajira, son territorios administrados por el Gobierno nacional; sus poblaciones y caseríos principales son respectivamente: San Antonio, Espíritu Santo y la Misión de Marauyén".
Siendo tan compendiada aquella obra, su propio título explica la carencia de ciertos pormenores en lo referente a la geografía de este país. Cuando publicó su libro el señor Arboleda, aún existía la misión de Marauyén, que fue abandonada en 1873. Unos misioneros holandeses intentaron restablecerla en 1879 y desistieron también de la obra en 1880. Desde entonces, la capilla de techo pajizo que se construyó primero, y la de madera que comenzaron los sacerdotes que dije —ruinosas, desmanteladas y abiertas— sirven de sesteadero a los ganados. Los persistentes y abnegado esfuerzos del Presbítero Rafael Celedón en beneficio de la misión, fueron ineficaces, porque no tuvo apoyo efectivo. Además, el sitio era inadecuado para el establecimiento, sin agua potable y distante apenas tres o cuatro millas de Riohacha; y probablemente contribuyó mucho al mal éxito el defectuoso sistema de catequización, de meras predicaciones y ceremonias, lidiándose con tribus que siempre habían rechazado o recibido con befa y desdén a los misioneros católicos. Apuntaciones circunstanciadas sobre la materia son de otro capitulo.
Posteriormente, hasta 1882, sucedió esto, que tiene bastante de gráfico y original. Cabecera del Territorio guajiro venía siendo Soldado, caserío mísero, en suelo pantanoso —zurdo y meticulosamente escogido al Oeste del Calancala—; y haciéndose forzoso abandonar aquella ranchería, figuró Marauyén, sólo en notas oficiales, como capital del Territorio, y ya se dijo qué había en Marauyén.
Es el pueblo de Atanques (Kankuak), en la tierra de los kogües, de los cuales existen muy pocos cabecera de las dos comarcas que constituyen el Territorio de Nevada y Motilones. La capital, por ahora, debería ser San Antonio, administrándose con particular esmero el corregimiento de San Sebastián, en cuyas cercanías es ventajosamente situable una colonia rica y sana, que con pequeño gasto se pondría en comunicación con las altas orillas del Aracataca, navegable desde el sitio donde su raudal corta las minas de hulla. Pero Atanques, situado en las faldas meridionales de la Sierra, dista menos de la sección de Motilones que las otras aldeitas de la Nevada; y esta es la razón por que residen allí los empleados nacionales, siendo notorio que algunos prefectos ni se han atrevido a visitar el pueblo de Espíritu Santo, por temor a los salvajes denodados y rencorosos, crueles a veces, que lo dominan desde la Cordillera oriental.
Prescindiendo del cuadro que contiene la Geografía del señor Pereira, sobre población de los Estados Unidos de Colombia en 1881, encuentro los datos que van en seguida:
Aunque algunos autores computan en 100.000 o en 60.000 el número de indígenas no civilizados de la Guajira, él calcula que alcanzan solamente a 25.000, y estima en 12.500 el monto de los habitantes civilizados del Territorio, que forma —dice— setenta agrupaciones o caseríos. Más adelante, en la página 210, expresa que el Territorio de la Guajira contiene 40.000 o 50.000 habitantes, comprendiendo en ese número los indios salvajes.
El señor Pérez (edición de 1883), ocupándose de ese Territorio, indica que la población civilizada alcanza 9.000. No acierta: son ya 3.500 menos que los computados por el señor Pereira, y la causa de estas vacilaciones y del error en geógrafos como ellos, se explica por la dificultad de obtener datos verdaderos, que tampoco ha poseído el Gobierno nacional. Mas si atinó el señor Pérez al decir en una nota de la misma página, que se calcula por los conocedores en 40.000 almas la población del Territorio.
La de los civilizados no llega en la Península a 9.000, y mucho menos, claro está, a 12.500. No cause extrañeza ni admiración la cifra que voy a escribir: los habitantes que en la Guajira se toman el nombre de civilizados, a falta de otro más característico, alcanzarán a 250 o 300 a lo sumo. Ellos, como lo afirman informes de Prefectos de aquel Territorio, son ingobernables; y es la verdad, aunque me hallo en la obligación de advertir que deben hacerse algunas excepciones, raras empero, de individuos que pudieran ser base de Colonias positivamente útiles y civilizadoras en la Guajira.
Población de Nevada y Motilones en la Geografía del señor Pereira: 4.500 habitantes, repartidos en catorce burguitos: 7.000 a 10.000, comprendidos los indígenas no civilizados.
El señor Pérez (edición citada) : habitantes del Territorio, civilizados, 3.680; bárbaros, 3.500. Total, 7380.
El señor José Manuel Royo dice en su Nueva Geografía Universal, edición de 1881: "Los Territorios de Sierra Nevada, Motilones y Goajira, a los cuales se les calcula una población de mucho más de 2.000 habitantes, están al Norte del Estado del Magdalena. Los dos primeros forman hoy un solo Territorio; tiene por cabecera a San Antonio; y cuenta otros lugares notables, entre ellos San Miguel, Santa Cruz y Palomino" (41).
Ya he dicho que los indígenas salvajes en la Siena Nevada son de 5 a 6.000, y los habitantes que se titulan civilizados, 500 aproximadamente.
En cuanto a Motilones, apuntado quedó que el número de sus pobladores salvajes puede llegar, lo menos, a 4.000, y para lo demás, tomo de una de mis carteras estos apuntes que personas competentes me suministraron en Espíritu Santo o Pueblito.
Habitantes civilizados, y bien pocos merecen tal nombre, 850 y nada más, distribuidos así: en Jobo, 90 a 100; en Palmira, 45 a 50, y en Pueblito 700. Lo que restaba de la población de Becerril, insignificante por cierto, emigró después del incendio de 1882, época en que recibí estos datos.
Compárese pues la diferencia que hay de 3.680, cifra indicada por el señor Pérez, a 1.350, que es la verdadera.
Y aquí es obligatorio explicar por qué motivo se ha exagerado desde 1871 hasta hoy del número de habitantes civilizados, o no salvajes por completo, que habitan en los Territorios de la Guajira y de Nevada y Motilones. El Tesoro de la Unión costea desde entonces, por cada Territorio, un Comisario, especie de Representante que concurre a la Cámara Nacional de Diputados, con voz y voto en los asuntos relacionados con el respectivo Territorio. Estos Comisarios reciben viáticos y dietas como Representantes de la República (42). Háse convertido pues en un empleo lucrativo y honorífico la representación de indígenas: las cábalas y las prestidigitaciones en la farsa del sufragio popular, son también de provecho y usanza en las regiones salvajes del país. Afirmo, sin riesgo alguno de que se me contradiga, que en los Territorios a que me refiero jamás hubo un centenar de indígenas salvajes que supiera de qué se trataba en las tales elecciones de Comisario; y sé que los aborígenes bárbaros no conocen ni de nombre a las personas que vienen a representar los intereses de esas tribus en el Congreso Nacional. Tuve en mi poder registros de aquellas elecciones, y no sé verdaderamente decir a qué se parecen los apuntes en borrón. Compréndense así las razones que obraron en el ánimo del señor José Manuel Goenaga, probo e inteligente servidor de la República, al proponer, en 1882 o 1883, en su carácter de Comisario del Territorio de la Guajira, que tal empleo y los de su misma especie fueran suprimidos.
Mas con ser tan perjudicial de suyo ese aparato costoso, de mera forma, que les da nominalmente representación en el Congreso a los aborígenes de los dos Territorios, ocasiona deplorables consecuencias en perjuicio de las tribus salvajes: las indicaciones que el Gobierno nacional recibe comúnmente para hacer la designación de Prefectos, significan a la vez, y en último resultado, designación de Comisarios, porque aquéllos, en realidad de verdad, eligen o dan por elegidos a éstos; y las Prefecturas son confiadas así, no a individuos idóneos y amados de los indígenas, sino como les conviene a los pretendientes del empleo de Comisario.
En justicia y sana razón esto debe terminar, y es humanitario y decoroso e imprescindible que el país adopte otro sistema, fácil y económico, en todo lo relativo a la adminlistración de aquellas secciones. Devolvérselas al Estado del Magdalena, como desde 1880 lo indican los Secretarios de Gobierno en sus memorias, es triste confesión de impotencia o de ineptitud que no honra al Gobierno de la República.
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(40) El señor Pérez, en su edición de 1883, página 353, al indicar estos límites exactos, dice que la cordillera de Perijá es llamada también Sierra Negra: nó; conserva el nombre dicho o el de Sierra de Motilones, Si Sierra Negra se la llamase, no sería límite de este último Territorio, porque la Sierra Negra, al N. de Cerro-pintado, la mayor eminencia de la Cordillera al descender a la costa, se halla en el Departamento de Padilla. (regresar a 40)
(41) Aún suponiendo que por error tipográfico le falte un cero a esa cifra de 2.000, mucho va todavía de 20.000 al número real de los habitantes que tienen los dos Territorios. La Península guajira no está al Norte del Estado del Magdalena, sino al Oriente, y la sección de Motilones se halla incrustada en el Valle Dupar al Sur. La cabecera o capital del Territorio de Nevada y Motilones es Atanques, y el señor Royo no menciona aquel pueblo, ni a San Sebastián, único, y de importancia por su clima, industrias, etc, al Sudoreste de la Sierra Nevada. (regresar a 41)
(42) Cada uno de los Comisarios tiene, cuando no se prorrogan las sesiones del Congreso, $ 606.45 por dietas, y de viáticos. $ 1.308, o sea la suma total de 1.914.45. Los dos Comisarios le han importado anualmente a la Nación $ 3.828.90. lo menos; y desde 1872 hasta la fecha. $ 45.946.80. Dinero perdido, que a invertirse en escuelas industriales, o en obra de provecho, habría sido fructuoso para la Nación y las tribus. (regresar a 42)
