El agua constituyó un motivo de reflexión de primordial importancia entre los
presocráticos, quienes fundaron las bases del gran edificio del pensamiento y saber
occidentales. Junto con los otros tres elementos el aire, la tierra y el
fuego el agua fue estimada como una sustancia generadora del espíritu y la materia.
Posteriormente, al establecerse las ciencias particulares, ha seguido siendo tema de
interés por varias de ellas y los conocimientos que su estudio arroja aumentan su
importancia científica.
Esta obra de Manuel Guerrero constituye un valioso resumen monográfico, al mismo tiempo
que una amena introducción al conocimiento actual del H2O. El agua, nos recuerda Manuel
Guerrero, no sólo es indispensable para los seres vivos, sino, dadas sus propiedades, es
también el medio donde se originó la vida. Este líquido, tan común y familiar, en
realidad es muy diferente de cualquier otro; de acuerdo con su composición química
debería ser un gas; cuando se solidifica, hundirse en lugar de flotar, además de que su
cohesión molecular lo asemeja más a un sólido que a otro líquido. Al estudio
macroscópico se añade el microscópico, que revela aspectos como el de su estructura
molecular en forma de redes cuando es líquida y estructuras geométricas
cuando es sólida o hielo. Estos datos permiten comprender variados fenómenos del
comportamiento en diferentes condiciones de volumen, temperatura y presión.
El conocimiento de la composición, comportamiento y propiedades del agua tiene
importancia no sólo científica: la tecnología lo utiliza en diversidad de aplicaciones
industriales, y en este aspecto el buen sentido ecológico nos advierte de su buen uso.
Manuel Guerrero
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