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PREFACIO
El presente volumen resume
los resultados de muchos años de investigaciones en el campo de la arqueología
colombiana, desde los más remotos comienzos de actividad humana, hasta los albores de la
etapa histórica. Al condensar el gran acopio de datos disponibles, y redactarlos de un
modo continuo y coherente, fue desde luego necesario presentar dichos resultados en una
forma simplificada, que permitiese su aprovechamiento también a un círculo amplio de
personas no especialistas, pero sí interesadas seriamente en el tema prehistórico. El
propósito de esta publicación esencialmente es servir de introducción a la arqueología
de Colombia, sin sobrecargarla con los prolijos detalles técnicos que se pueden encontrar
en la literatura especializada. Un libro en español, sistemático y anotado en gran
detalle, sobre el tema de la evolución prehistórica de Colombia aún no se ha publicado,
y al presentar este volumen al público, espero llenar dicha laguna en la documentación
científica e histórica referente a este país.
Hace veinte años, en 1965,
publiqué en la serie "Ancient Peoples and Places", de los editores londinenses
Thames & Hudson, el volumen de arqueología correspondiente a "Colombia",
que se difundió ampliamente en el extranjero; pero aquella edición se agotó muy pronto
y aquí no fue muy conocida. Obviamente ahora me he basado en aquella obra, pero la
amplío muy considerablemente. Por un lado, muchos descubrimientos efectuados durante el
curso de las últimas décadas, en territorio colombiano, han venido a completar el cuadro
de ese entonces. Por otro lado, las formulaciones mismas, de la arqueología como ciencia,
han evolucionado y plantean novedosos problemas aún por investigar.
El capítulo que escribí
para el Manual de Historia de Colombia, publicado en 1978 por el Instituto Colombiano de
Cultura, me ha servido de guía en algunos aspectos; así como mis voluminosas notas para
conferencias, de cátedras dictadas dentro y fuera del país. Debo agregar que, como es
apenas natural, yo mismo he modificado y corregido algunas de mis interpretaciones
anteriores y así el presente libro constituye una obra basada en nuevos materiales y
nuevos enfoques. El lector cuidadoso que quiera comparar ini libro publicado en 1965, con
el presente escrito en 1984-1985, encontrará pues en esta nueva obra muchos cambios y
aún rectificaciones de fondo; un lapso de veinte años no sólo justifica sino impone
revisiones. He modificado mi terminología y adoptado un esquema de etapas evolutivas, que
me parece más de acuerdo con el estado actual de los conocimientos. He estudiado en
detalle los nuevos hallazgos y, con base en ellos, modificado también algunas de mis
interpretaciones previas. En fin, no sólo he reestructurado mi marco de referencia sino,
en muchos casos, le he dado un nuevo contenido. Colombia es un país sumamente complejo y
el propósito de presentar una imagen coherente de cualquiera de sus aspectos -sea su
historia, su geografía o sus características como nación moderna- es una tarea que
pocos han logrado con éxito o a plena satisfacción de sus lectores.
Mis primeros capítulos
demuestran qué influencia tan fuerte han tenido los diversos ambientes físicos sobre la
tenencia que el hombre tuvo, y aún tiene, sobre esta tierra, y qué tan profundamente han
sido moldeados, el pasado y el presente de esta parte de Suramérica, por sus contactos
con áreas vecinas; así como las fuertes influencias que tuvo Colombia sobre dichas
áreas. Pero aún más difícil es intentar reconstruir el pasado prehistórico, no sólo
por la evidente escasez de formaciones arqueológicas, sino también por las
interrelaciones tan complejas que conllevan las particularidades topográficas y
climáticas de Colombia. A todo ello se añade luego la particular posición geográfica
que el país ocupa en el Continente Americano.
En los capítulos que siguen
he tratado de recoger las muchas hebras sueltas, de la arqueología, y de entretejerlas en
una obra que muestre una secuencia, en tiempo y espacio. Para lograr esto, he podido
basarme muchas veces en mis propias investigaciones de campo, pero también me he referido
en múltiples ocasiones a los trabajos de otros, y eso no sólo en el campo de la
arqueología, sino también en los de la geografía, paleontología, zoología, botánica
y ecología. Reconozco, con gratitud, mi deuda intelectual con esos autores.
El lector interesado en
proseguir algunos de los temas discutidos en este libro, debería consultar las notas a
los capítulos. Ellas forman una guía para el estudio más detallado de los diversos
tópicos, en tanto que contienen referencias bibliográficas, observaciones críticas y
materiales comparativos.
Debo mis rendidos
agradecimientos al doctor Jorge Eliécer Ruiz, Asesor Cultural de la Presidencia de la
República, quien con vivo interés acogió esta obra y acompañó cada fase de su
preparación y edición. Así mismo doy las gracias a las directivas tanto del Fondo
Colombiano de Investigaciones Científicas y Proyectos Especiales "Francisco José de
Caldas", COLCIENCIAS, como a la Fundación Segunda Expedición Botánica.
Quiero expresar mi gratitud
al Instituto Etnológico Nacional; hoy Instituto Colombiano de Antropología, y a su
antiguo Director, mi colega Luis Duque Gómez, quien durante años apoyó nuestras
investigaciones en la Costa Caribe; el Instituto patrocinó siempre estas labores,
mientras que tuvimos como sede de operaciones Santa Marta y Cartagena, durante una
década. Y publicó la mayoría de los resultados de nuestras investigaciones
arqueológicas. Así mismo doy las gracias por la colaboración que recibimos por parte de
la Gobernación del amigo y colega Joaquín Parra Rojas y de los amigos de Santa Marta,
sin cuyo apoyo los Reichel-Dolmatoff no hubiéramos podido realizar nuestro plan de
investigaciones al oriente del río Magdalena.
Doy agradecimientos a la
Universidad de Los Andes, en Bogotá, y a su antiguo rector Ramón de Zubiría, por haber
patrocinado nuestras investigaciones en los sitios de Puerto Hormiga (Bolívar) y de San
Agustín (Huila), siendo yo entonces el Jefe del departamento de Antropología. El Fondo
de Promoción de la Cultura del Banco Popular, y su Directora María del Carmen Benavides,
merece mi reconocimiento por haber publicado dos de mis libros sobre arqueología.
Agradezco a la Universidad de California, Los Angeles, y a su Centro de Estudios
Latinoamericanos, y muy en especial a su director, mi colega Johannes Wilbert, por su
continuo interés en mis investigaciones en todos los campos de la antropología
colombiana.
Mucho debo a la lectura de
las obras de mis colegas, viejos y jóvenes, y sería imposible mencionar aquí
individualmente las tantas personas que me han estimulado intelectualmente, pero no puedo
dejar de evocar dos nombres: Paul Rivet y José de Recasens. Para el éxito de mis labores
científicas fue esencial la contribución intelectual y el apoyo de Alicia, mi esposa,
colega que, durante más de cuatro décadas, efectuó conmigo la mayoría de las
excavaciones y participó en las demás fases de la investigación y publicaciones
arqueológicas.
A Carlos Arturo Torres,
amigo y gran artista de las ediciones más prestigiosas del país, y a cuyo cuidado estuvo
el presente libro, expreso mi gratitud y estimación.
Gerardo Reichel-Dolmatoff
Departamento de Antropología Centro de Estudios Latinoamericanos
Universidad de California Los Angeles
Bogotá, mayo de 1985
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