ARQUEOLOGÍA DE COLOMBIA
Un texto introductorio
Gerardo Reichel-Dolmatoff
© Derechos Reservados de Autor

PRÓLOGO AL GRAN JAGUAR

En el otoño de 1993 me encontraba en la ciudad de Pittsburgh cuando recibí noticias de que el Gran Jaguar estaba en la Universidad de Harvard. Sin dudar tomé el tren con destino a Boston; fue emocionante emprender ese viaje, pues hacía más de un año que no lo veía. Este personaje no era un fundador de linajes Mayas en Palenque o Copan; Gerardo Reichel-Dolmatoff, el Gran Jaguar, era el fundador de un linaje de arqueólogos y etnógrafos colombianos, cuyo trabajo le mereció el calificativo de padre de la antropología colombiana. El profesor Reichel-Dohnatoff venía de Cambridge, Inglaterra, donde había logrado terminar una obra monumental en la que se analizan los mitos del ritual del Yuruparí, el cual es muy importante para los grupos indígenas del noroeste amazónico. Su conferencia tuvo lugar en el Centro para el Estudio de las Religiones del Mundo (Center for the Study of World Religions). Allí, ante una audiencia donde se encontraba el botánico Richard Evans Schultes, el reconocido farmacólogo Robert Raffauf, y antropólogos como Johannes Wilbert, Jean Jackson y otros, nos sentamos a aprender del maestro. Después de la conferencia me acerqué al profesor, y como siempre, su entusiasmo no se hizo esperar, quería dejar la recepción para discutir mis recientes resultados de investigación arqueológica en el municipio de San Jacinto, departamento de Bolívar. El se emocionaba al hablar de la arqueología del norte de Colombia, área a la que dedicó muchos años de trabajo con su esposa Alicia Dussán. Al día siguiente nos reunimos para discutir múltiples aspectos sobre la importancia de San Jacinto en la arqueología mundial, uno de los cuales es el hecho de confirmar que la cerámica más antigua de todo el continente americano se había inventado en el área de los Montes de María o Serranía de San Jacinto y Canal del Dique, alrededor del año 6000 antes de Cristo, según las fechas de radiocarbono calibradas. Esta producción de cerámica se encontraba asociada a una forma móvil de vida, donde las poblaciones indígenas habían desarrollado un complejo sistema de procesamiento de semillas de pastos silvestres para la elaboración de harinas antes deque existiera alguna forma de agricultura. Para mi pesar, esta fue la última vez que pude sentarme a aprender del Gran Jaguar. Alguna vez en enero de 1994 hablamos por teléfono, cuando lo llamé para preguntarle si había recibido mi tesis de doctorado dedicada a él y su esposa Alicia y como era previsible su respuesta fue contundente al manifestar que debí dedicar este trabajo a los indígenas, "después de todo es a ellos a quienes le debemos ese conocimiento". Unos meses más tarde, el maestro murió en Bogotá, y con él se dio fin a una etapa de la historia de pioneros de la investigación científica colombiana.

Muchos lectores de este libro de arqueología se preguntarán quién era el profesor Reichel-Dolmatoff, de dónde venía, dónde se formé académicamente y cuál fue su contribución al país. El profesor era una persona muy discreta y nunca le interesó ser una figura pública, sino más bien ser un académico dedicado a su trabajo. Nunca aspiró aposiciones políticas o administrativas, su interés era el conocimiento de las etnias pasadas y presentes que habitaban el territorio colombiano. Este proyecto era una empresa personal, en un país donde la mayor parte de la población se interesa más por los reinados de belleza y fútbol, que sobre su propia cultura multiétnica. El profesor Reichel-Dolmatoff se dedicó por su propia curiosidad a explorar y aprender de un país

desconocido e ignorado más allá de la zona central andina. El se interesó por conocer regiones como la Costa Atlántica, en tiempos en que no había carreteras accesibles, el Chocó o la Amazonia, donde gran parte del recorrido se hacía en canoas o a mula.

El profesor Reichel-Dolmatoff nació en Salzburgo el 6 de marzo de 1912, en lo que entonces era el Imperio Austro-Húngaro. Su educación secundaria estuvo orientada hacia los estudios clásicos (latín y cultura griega), la cual adquirió en el colegio Benedictino de Kremsmünster en Austria (1923-193 1). Más tarde se gradúo en artes en la Akademie der Bildenden Künste de Munich (1934-1936). Allí pudo ver el horror del desarrollo de una Alemania nazi y esto lo impulsó a emigrar a París (1937-1939), donde atendió la Facultad de Letras de la Sorbona y asistió a la Universidad de París, así como a la Escuela del Louvre. Alli aprendió directamente de Marcel Mauss y del sociólogo George Gurvitch. En 1939, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, viajé a Colombia por consejo del polítologo André Siegfried. Una vez en Colombia, el profesor trabajó en la sección de paleontología de la compañía Texas Petroleum (1941-1946) en Bogotá. Durante ese tiempo fue nombrado Secretario General de la delegación permanente de la "Francia Libre", organizada por el general Charles De Gaulle. El profesor Reichel-Dolmatoff obtuvo la nacionalidad colombiana en 1942 y al año siguiente contrajo matrimonio con la antropóloga Alicia Dussán Maldonado, quien fue una de las primeras mujeres profesionales en Colombia, y formé parte de la primera generación de estudiantes graduados del Instituto Etnológico Nacional, dirigido por el etnólogo francés Paul Rivet. Esta pareja se convirtió en equipo de investigación por el resto de su vida. Durante los años 1941-1946, inicia la investigación en arqueología y etnología en colaboración con el Instituto Etnológico Nacional, fundado por el mismo Rivet, su amigo exilado en Colombia. A partir de entonces el profesor Reichel-Dolmatoff comienza a crear las bases del conocimiento de los grupos indígenas que habitaban el territorio colombiano. Su interés no se limité a su propia investigación sino a la creación de una conciencia internacional sobre la importancia de los recursos culturales de un país donde la diversidad étnica y el conocimiento de los indígenas era una gran riqueza a la espera de ser divulgada y apreciada. Para el profesor este era un nuevo mundo de conocimiento, donde la humanidad podía aprender sobre formas alternas de conceptualizar sobre el medio ambiente, el cosmos, y la razón de existencia del ser al ponerlo a reflexionar críticamente sobre su propia cultura "occidental". El consideraba que esta reflexión se lograba a partir de conocer al "otro" mediante su estudio etnográfico y arqueológico, pero en forma holística, teniendo en cuenta el contexto medioambiental.

El profesor Reichel-Dolmatoff y su esposa Alicia Dussán iniciaron entonces una amplia labor de conocer directamente la situación de los grupos indígenas del país y de su pasado prehispánico. Este proyecto los llevó a los rincones más apartados del territorio colombiano. Su conocimiento abarcaba desde el Amazonas hasta el desierto de la Guajira y desde la selva tropical chocoana hasta las sabanas de los Llanos Orientales. Su constante viajar e investigación sistemática lo llevó a ser un pionero del conocimiento básico que tenemos de la arqueología y etnografía colombiana. Su investigación creó las bases para el conocimiento de la cronología de las ocupaciones humanas y los desarrollos culturales prehispánicos. Sus reconstrucciones de la historia cultural del país desde la perspectiva arqueológica se ampliaron para explicar los procesos que dieron origen a la agricultura, la vida sedentaria, e incluso de tecnologías como la orfebrería y la cerámica. Entre sus contribuciones teóricas se destaca por ser uno de los pioneros en tratar de entender los procesos de formación de cacicazgos o sociedades complejas. Toda su contribución arqueológica permitió poner en el mapa mundial de discusión la investigación hecha en Colombia, al grado de llegar a ser reconocido como uno de los países de Latinoamérica donde más logros se han alcanzado en dicho campo.

El trabajo del profesor se inició en 1940 con un viaje a la parte alta del río Meta en las llanuras del Orinoco; de este trabajo surgió una de las primeras publicaciones sobre la cultura material de los indígenas Guahibo. En 1941, él y Alicia Dussán iniciaron estudios de arqueología en la sabana de Bogotá,en los abrigos rocosos en Zipaquirá, Suesca así como en la Laguna de la Herrera y excavaron principalmente en las poblaciones de Sopé y Soacha, y también en el valle del río Magdalena en cercanías a la ciudad de Girardot. En 1943, el profesor publicó su estudio sobre el asentamiento Muisca de Soacha. En compañía de Alicia, adelanté un estudio comparativo de las urnas funerarias del valle del río Magdalena. Ese mismo año publicaron uno de los trabajos primarios sobre variación de tipos de sangre entre los grupos Pijao del departamento del Tolima.

En 1944, el profesor Gerardo Reichel-Dolmatoff hizo su primer viaje a la Serranía del Perijá y publicó una de las etnografías más completas sobre los Motilones (Yuko). Luego continué su trabajo en el oeste de la Sierra Nevada de Santa Marta, recolectando información sobre los últimos sobrevivientes de los indígenas Chimila en la zona de bosque tropical del río Ariguaní.

En 1946, El Gran Jaguar se instaló junto con Alicia en la ciudad de Santa Marta donde fundó el Instituto Etnológico del Magdalena, el cual dirigió hasta 1950. Los años en Santa Marta permitieron avanzar con las investigaciones arqueológicas en el sitio de Pueblito, donde por primera vez se estableció principalmente una secuencia cultural para dicha área. Igual proceso llevó a cabo en los ríos Cesar y Ranchería. Durante los años 1946 a 1948, el profesor desarrollé su programa de investigaciones sobre los Kogi, el cual publica en su clásica monografía. De su continua visita a la Sierra Nevada de Santa Marta obtiene valiosa información que ha clarificado nuestra visión sobre los ancestrales cacicazgos Tairona.

En su afán de investigadores, Alicia y el profesor pasaron el año de 1 947con los indígenas del río Caimán Nuevo, al oeste del Golfo de Urabá. Durante 1951 y 1952, la pareja se estableció en el pueblo mestizo de Aritama, Guajira. El resultado de 14 meses de trabajo de campo permitió la recolección de datos, para lo que sería una de las monografías clásicas de la antropología mundial sobre una sociedad campesina, The People ofAritama, obra que está a la espera de ser publicada en español. La importancia de esta obra fue reconocida con su publicación en 1961 por parte de la Universidad de Chicago.

En 1952, el profesor realizó numerosos viajes de investigación al territorio del Vaupés. Estos estudios, junto con el de la Sierra Nevada de Santa Marta le permitieron hacer comparaciones en cosmología indígena, los cuales serían publicados años después en libros como Amazonian Cosmos (Universidad de Chicago Press, 1971), The Shaman and the Jaguar (Universidad de Temple, 1975), y Beyond the Milky Way (UCLA, 1978). Estos trabajos son un ejemplo de investigación en etnoarqueología. Durante este año el profesor regresa a la Sierra Nevada de Santa Marta, pero esta vez su trabajo etnográfico se concentra en los indígenas Ijka del sur. Después de este trabajo de campo, publica el mejor estudio etnohistórico que se ha hecho sobre el cambio cultural en la Sierra Nevada de Santa Marta, logrando demostrar la relación y transformación cultural que ha tenido la etnia Kogi desde los tiempos de sus ancestros Tairona.

Gerardo Reichel-Dolmatoff entró a ser miembro del recién creado Instituto Colombiano de Antropología (1953-1960). Esta asociación institucional facilitó que el profesor Reichel-Dolmatoff y su familia se radicaran en la ciudad de Cartagena. Allí dictó clases en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena. En 1954 se da inicio a la excavación en Barlovento, que es uno de los sitios más importantes con respecto a la historia de la arqueología en Colombia, porque fue el primer conchero (montículo de residuos de moluscos, acumulados por actividades de consumo humano) que se encontró en el país, indicando la existencia de una forma de adaptación humana desconocida para esta área del norte de Suramérica. Es desde Cartagena donde igualmente el profesor y Alicia Dussán lanzan el programa de Arqueología del Bajo Magdalena, que permite por primera vez establecer una secuencia cultural para las áreas de Plato, Zambrano y Tenerife. En 1955 el trabajo es ampliado al Golfo de Morrosquillo y a la cuenca del río Sinú.

Otra de las áreas de investigación en que también fue un pionero es el de los estudios de cambios en la subsistencia de poblaciones indígenas. Uno de los trabajos capitales en esa línea fue la excavación de Momil en el actual departamento de Córdoba.

En 1957, los Reichel exploran las cabeceras del río Sinú, donde colectan información etnográfica de los indígenas Enbera. Al año siguiente realizan el primer estudio arqueológico del Golfo de Urabá y la parte baja del valle del río Atrato y del estrecho del Darién. En 1959, continuaron la investigación arqueológica en la parte baja del Magdalena. En 1960, los esposos Reichel-Dolmatoff comienzan a explorar arqueológicamente la costa Pacífica, desde el límite fronterizo con Panamá hasta el Ecuador en un proyecto que dura tres años. La prospección es interrumpida en 1961 con el trabajo de campo en Puerto Hormiga, cerca a Cartagena. Allí el profesor y su esposa descubren lo que sería la cerámica más antigua del continente americano. Es en ese mismo año que el profesor publica su artículo clásico en la arqueología de continente americano "The Agricultural Basis of the Sub-Andean Chiefdoms of Colombia". (Las Bases Agrícolas de los Cacicazgos SubAndinos de Colombia), trabajo que a pesar de haber sido publicado hace más de 35 años, continúa siendo obligatoriamente citado en los trabajos sobre cacicazgos.

En 1963, el profesor y Alicia fundan el primer Departamento de Antropología de Colombia en la Universidad de Los Andes. Desde allí logran terminar las excavaciones de Puerto Hormiga. Como Jefe del Departamento (1963-1969), produce la primera síntesis de arqueología colombiana en inglés, Colombia: Ancient Peoples and Places (Thames and Hudson, 1965), libro que se convirtió en un clásico internacional y obra de consulta obligatoria en la arqueología americana. El trabajo arqueológico del profesor no se detuvo y continué en 1966, cuando inicia su trabajo arqueológico en San Agustín (Huila) que permite la publicación de otra obra de gran reconocimiento internacional, que nunca fue traducida al español (San Agustín: A Culture of Colombia, Praeger, 1972). En 1970, recibe una beca de la Universidad de Cambridge, que le permite terminar varios de sus manuscritos. En 1974, el profesor Reichel-Dolmatoff y Alicia reinician el proyecto del Formativo Temprano de la costa del Caribe. Esta vez excavan el sitio de Monsú, el cual permitió refinar nuestro conocimiento sobre la transición de recolectores de moluscqs y plantas hacia la agricultura. En ese año el Gran Jaguar entra a selprofesor adscrito del Departamento de Antropología de la Universidad de California en Los Angeles, donde continué ocasionalmente con la docencia.

La enorme contribución a la antropología y arqueología mundial hecha por el profesor Gerardo Reichel-Dolmatoff es reconocida al recibir en 1975 la medalla Thomas H. Huxley, del Royal Anthropological Institute de Gran Bretaña e frlanda. Durante su vida, recibió numerosas distinciones por su contribución a la ciencia. Sin duda su enorme producción se encuentra publicada en inglés y está a la espera de ser conocida en Hispanoamérica. Esta inclinación por publicar en inglés se debía a la dificultad de que se le publicaran en español sus trabajos en el país y por otro lado al afán del profesor Reichel-Dolmatoff, de dar a conocer la etnografía y arqueología de Colombia en el exterior, poniéndola así en la arena de discusión académica internacional.

Se puede afirmar que el texto que se presenta a continuación es la esperada versión actualizada de Colombia: Ancient Peoples and Places con los avances en la arqueología colombiana desde 1965 hasta 1985. "Arqueología de Colombia: Un Texto Introductorio", fue publicada en 1986 por la Fundación Segunda Expedición Botánica. Con la reedición de este trabajo esperamos que se comience una nueva etapa de la arqueología y etnografia nacional al poner a disposición del público general la producción intelectual de uno de los sabios más importantes que han contribuido al conocimiento de nuestro pais.

Mucho de su trabajo fue incomprendido por los intelectuales protagonistas de su tiempo, época donde el discurso de la retórica es lo que se valoraba o por sus estudiantes de finales de los años 60 y comienzos de los 70, influenciados por el marxismo, y sin una autocrítica válida de las modas académicas, quienes nunca ayudaron a llenar el vacío de conocimiento que existe sobre nosotros mismos como cultura multiétnica, como pueblo, como indígenas, o como campesinos. El profesor sabía bien que su trabajo solo sería apreciado en el futuro. El profesor Reichel-Dolmatoff y su esposa Alicia Dussán alcanzaron un nivel de calidad investigativa dificil de superar o igualar, que debe ser tomado como ejemplo donde primé el sacrificio por el país. Es increíble pensar que su producción académica es más conocida internacionalmente que dentro de Colombia, lo cual se explica por las prioridades y valores que se han establecido en el país en los últimos 20 años. Se puede afirmar que el Gran Jaguar fue un exilado intelectual, que a pesar de vivir en Colombia, la mayor parte de su vida, tenía mayores opciones de divulgación en el exterior. Muchas veces se aterraba de la mediocridad en que había caído la antropología y la arqueología del país, donde el discurso se politizó o se volvió de promoción individual. Esta crítica hizo que sus últimos años fueran amargos al encontrar muy pocos discípulos, colegas, o interlocutores válidos con quien discutir seriamente diversos temas antropológicos y arqueológicos. Esta situación lo empujó a salir del país con frecuencia, y así evitar perderse en el conformismo local.

Con esta publicación de su síntesis de la arqueología colombiana esperamos que nuestras gentes de Colombia se enriquezcan de las enseñanzas de nuestro Gran Jaguar.

Augusto Oyuela Caycedo, Ph.D.
Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia, IMANI, Leticia.
Investigador Asociado, Museo de Antropología y Arqueología de la Universidad de Pennsylvania.

Agosto de 1997.

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