Hay varias piezas en las cuales, sobre la cara de la figura, se encuentra un sapo desplegado. Como ya mencioné en otra ocasión, los grandes sapos comunes (Bufo marinus) contienen en sus glándulas parótidas el alcaloide bufotenina, un alucinógeno violento, el cual se utiliza como base de un rapé que usan algunos grupos indígenas de Colombia y de otras regiones de Suramérica. Otra muestra de un agente alucinógeno consiste en la posible representación de hongos narcóticos, indicados en un número de piezas por medio de cuerpos semiesféricos que la figura lleva sobre la cabeza. Esta interpretación ha sido propuesta por Schultes & Bright (1979).

 

El poder agresivo del chamán parece estar representado en varios detalles. Una figura (MO 21 .380) tiene extendida sobre la cara lo que parece ser una piel diminuta de un cuadrúpedo de cola larga, posiblemente de un jaguar. Otras figuras (MO 337, MO 3.065, MO 6.200) llevan en la cintura una especie de faja punteada que podría ser un taparrabo de piel de jaguar, como los de los chamanes de los indios Guahibo. En dos piezas (MO 8.248, MO 15.450) se ven cabezas de reptiles (?) que sobresalen lateralmente y tienen las bocas abiertas, mostrando sus dientes. Varias figuras, por ejemplo MO 5.425 y MO 6.200, llevan en ambas manos, objetos con mangos largos que parecen ser mazas o macanas.

El poder de transformación está sugerido, entre otros, por las máscaras que tienen puestas algunas figuras y, talvez así mismo por la representación de los batracios, cuya metamorfosis siempre llama poderosamente la atención de los indígenas. (6) Con alguna frecuencia, las figuras (MO 3.064, MO 3.491, MO 8.248, MO 15.450) llevan pequeñas placas o listones colgantes, elemento muy común en la orfebrería del país y al cual, como ya he dicho, atribuyo una función chamanística, de estímulo neurofisiológico.

El poder de fertilidad, en el sentido del crecimiento y la renovación vegetal, parece estar indicado por los espirales divergentes, las cuales imitan formas botánicas. En muchas ocasiones son grandes espirales, a los lados de la cabeza y en un caso se trata de una figura (MO 417) que sostiene en cada mano, una corta vara de cuyo extremo superior salen dos espirales divergentes. En varias piezas, por ejemplo MO 351, el motivo sale de lo que podría ser un recipiente cerámico o una fruta. También podría ser significante que una figura (MO 24.827) lleve el motivo parecido a dos letras C mayúsculas, adosadas, sobre la región genital. Exactamente el mismo motivo, en la misma colocación, se encuentra pintado sobre taparrabos de tela de corteza, que usan los actuales indios Tukano. (7) En otra pieza (MO 6.936) se ve en la región genital el motivo de los dos espirales.

Tal como lo observamos en el Icono A, el cinturón enfatiza y, a veces se individualiza, pero desconocemos el posible significado de este detalle. Otros rasgos iconográficos observables en el Icono B, que no tienen explicación alguna, por lo menos por el momento, son los siguientes: las piezas (MO 6.031) y otra (MVB VA 14.727) existen en el Museum für Völkerkunde, de Berlin, llevan sobre la cabeza la inconfundible representación de dos vasijas cerámicas de doble vertedera, forma que se conoce en la arqueología de la Cordillera Central.

Representaciones inexplicables son las dos varitas delgadas, a veces con el extremo superior curvo, que varias figuras sostienen en sus manos, por ejemplo las piezas Nos. MO 351 y MO 3.063. En algunos casos en que se trata de figuras muy abstractas (MO 19.978, MO 21.380, MO 21.331 y otras), no se indican las manos o brazos sino sólo las varitas. Un elemento triangular que aparece en la región genital de algunas figuras podría ser un cubresexo y no parece tratarse del triángulo púbico de representaciones femeninas. Hay otros detalles tales como cintas frontales o coronas anulares, collares, pectorales, ligaduras en los brazos, etc., que seguramente tenían un significado específico. Sea dicho que algunas piezas son tan abstractas que sólo difícilmente dejan reconocer la figura humana que encubren.

La distribución de este icono, desde el centro de Colombia hasta México, atestigua su importancia religiosa en épocas prehistóricas. Tal como en el caso del Icono A, no creo que nuestro concepto de “comercio” se pueda aplicar a este proceso de difusión. Mas bien se trata de la propagación de un conjunto de ideas referentes a la versatilidad casi omnipotente del chamán. La propagación de un tal icono tal vez se efectúo en cambio de otros elementos simbólicos en el curso de peregrinajes, una práctica que no es nada extraña en el ámbito de las ideas religiosas de los aborígenes americanos.

En resumen, el Icono B, del chamán ritualmente ataviado, se relaciona en algunos detalles (ornitomorfismo, tripartición) con el Icono A, y en muchos detalles con las creencias y prácticas chamanísticas descritas para las sociedades indígenas actuales de Colombia. El Icono B forma pues parte del gran complejo de arte chamánico, que constituye la mayoría de las piezas figurativas de la orfebrería precolombina.

En la zona antiguamente habitada por los Tairona y sus vecinos, se ha encontrado otro conjunto de figuras antropomorfas, que claramente representan chamanes que ostentan su parafernalia y poderes rituales. Estas figuras, que designare como Icono C, del chamán ataviado, se limitan hasta hoy casi exclusivamente a la región entre Santa Marta y la desembocadura del río Palomino, así como a la hoya del río Frío. Corresponden estilísticamente a ciertas cerámicas y pequeñas tallas líticas conocidas de la arqueología Tairona, es decir que el Icono C parece ocupar una posición cronológica prehistórica tardía.

En todos los casos se trata de un cuerpo humano, de pié, con las piernas algo encorvadas y la cabeza levemente echada hacia adelante. Son objetos de simetría bilateral pero tridimensionales y con rasgos anatómicos aproximadamente naturalistas. El tronco es muy ancho, con piernas cortas y una cabeza desproporcionadamente grande. Los brazos están algo encogidos. Sobre la cabeza se levanta un gran tocado, el cual constituye la parte más elaborada y vistosa del personaje. Frecuentemente las figuras van con máscaras felinas u ornitomorfas o reptiles, y unas combinan rasgos de aves y felinos. Se distinguen por su complejo tocado en el cual a veces se representan aves, sobre todo de la tijereta de mar (Fregata magnificens), con cabezas estilizadas de aves, reptiles así como con cabezas de animales fantásticos y con un gran despliegue de espirales. Del tocado a veces cuelgan murciélagos, a ambos lados, de la máscara del personaje central. El cuerpo de éste lleva collares, brazaletes, y en la cara se ven otras joyas, diversos tipos de narigueras, orejeras y bezotes. En algunas figuras, la persona lleva sobre las cejas una especie de casco y dos alitas a los lados.

Un objeto muy característico del Icono C consiste en la vara larga que lleva en sus manos, y cuyos extremos terminan en espirales divergentes. (8)

Iconográficamente estas piezas no son difíciles de interpretar pues ya hemos ido conociendo la mayoría de dichas insignias del poder chamánico. La vara horizontal, que porta el personaje, puede ser una lanza o vara sonajera, con el doble sentido de un elemento fertilizador. La visera, hasta fines del siglo pasado hecha en concha de carey, era usada por los Kogi y las máscaras felinas son muy similares a las que aún hoy en día se ponen los chamanes y mámas de estos indios.

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6.Acerca de la metamorfosis de ciertos animales, y su relación con la imaginación humana, véase Portman, 1980, en Campbell (1980).  (regresar 6)


7. Reichel-Dolmatoff (1976a), Plate K; p. 31. Entre los Tukano se trata de un fosfeno que ellos interpretan como el símbolo de la exogamia.  (regresar 7)

8. Hay un extremo de una vara sonajera tairona (MO 20.064) que muestra un chamán con máscara de tijereta de mar (Fregata magnificens). Sobre su cabeza se levanta la cámara sonora, con una rendija, exactamente como las varas sonajeras de los actuales chamanes tukano. La relación que existe entre la tijereta y la vara, consiste, desde luego en el matraqueo que produce esa ave marina en su baile nupcial. Esta pieza sugiere entonces una relación con las varas horizontales, tan típicas del chamán Tairona. La manera de llevar la vara, en el Icono C, es una de las tres posiciones rituales de los indios Tukano actuales.

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