V. El Hombre Pájaro
En
el capítulo anterior he presentado algunas interpretaciones referentes al posible
significado de ciertas piezas de orfebrería precolombina; sin embargo estas
interpretaciones se han visto limitadas a algunos pocos detalles, en cuya discusión
utilicé principalmente analogías tomadas de la etnografía de tribus colombianas
actuales. Así ha sido posible aducir algunos datos dispersos acerca de aspectos formales
y simbólicos de aquellas piezas
El tema que más he enfatizado en el curso de estas pesquisas ha sido el papel del chamán y las manifestaciones de la religión chamanística. Se trata pues de la dimensión de ideas acerca de un mundo sobrenatural, ideas que se refieren a la estructura y al contenido del cosmos, y al papel que el hombre desempeña en él. Sabemos que en las sociedades indígenas actuales las creencias y prácticas chamanísticas influyen sobre la organización social, sobre la ecología, el estado físico y psicológico de sus miembros, la conceptualización de un mas allá y muchos otros aspectos. Trataré ahora de trazar las huellas, ya no de detalles, sino de estructuras ideológicas, en la escena prehistórica
Algunas de las múltiples preguntas que se plantean entonces, son las
siguientes: ¿en qué tipo de representación plástica o gráfica de orfebrería podemos
reconocer algunas ideas fundamentales del chamanismo? ¿En qué clase de objetos se
expresa la imaginería chamanística y cómo es posible trazar sus huellas iconográficas
a través de un corpus extenso de artefactos?
El principal tema que puedo distinguir con toda claridad, es el icono del vuelo chamánico que designaré como el Icono A. Se trata de la representación del Hombre-Pájaro y de sus transformaciones, junto con el concepto de familiares, usualmente en forma de aves.
En el lenguaje de mi análisis, un icono expresa un concepto elaborado mediante un logo o cánones de representación, y se destina a la transmisión de su contenido, en este caso el vuelo chamánico y todo lo que conlleva en términos de transformación. Los cánones normativos repiten un conjunto de elementos iconográficos, de manera que en el icono, como figuración, hay una congruencia de formas y asociaciones simbólicas. (1)
En la orfebrería precolombina existe la representación de un pájaro con alas y cola desplegadas, que tiene una amplia distribución geográfica en Colombia, así como en Panamá y Costa Rica. Estas águilas de oro fueron de los objetos que más llamaron la atención de los conquistadores y cronistas y, por su frecuencia y valor, se convirtieron en una de las categorías verdaderamente representativas y cod¡ciadas de la orfebrería indígena, tal como la vieron los españoles. Recientemente, esta forma recurrente en la orfebrería ha sido objeto de estudio por parte de arqueólogos quienes han tratado ante todo de lograr la identificación taxonómica del ave. (2)
Mi definición formal del Icono A es la siguiente: se trata de una placa de metal (oro, tumbaga, cobre) que se puede subdividir de modo esquemático en tres zonas. Estas son: la zona de las alas desplegadas lateralmente; la zona de la cola, así mismo desplegada y, entre estas dos zonas, la zona más estrecha del cuerpo, formando una especie de cintura. Además entre las dos alas, en la parte superior del cuerpo, se representa la cabeza de un pájaro, generalmente caracterizada por un gran pico. El uso de estos objetos como pendiente se indica por la presencia de una o varias argollas de suspensión, que están puestas en la parte dorsal de la pieza; también se atestigua su uso como pendiente en objetos de orfebrería que muestran representaciones antropomorfas que llevan tal pendiente sobre su pecho.
Al analizar un elevado número de Iconos A, se observa en todos un patrón formal subyacente que se puede definir así: en términos generales se trata de objetos con silueta de simetría bilateral, aproximadamente rectangular, pero con las cuatro esquinas distorsionadas hasta formar puntas que, así esquematizadas, constituyen los extremos de las alas del ave y los extremos de las plumas caudales, lateralmente desplegadas en abanico.
En una larga serie de representaciones este patrón es siempre el mismo. Sobre él se elaboran luego las diversas variaciones de la silueta. Por ejemplo, la forma de las alas puede ser más o menos naturalista, es decir, formar planos triangulares, foliáceos o estar compuesta de grandes plumas individuales. Además, las alas pueden estar extendidas horizontalmente, levantadas o volteadas en un arco o un ángulo, hacia atrás y abajo. La cola, más o menos desplegada, a veces es tan ancha que forma una silueta tan grande que contrabalancea la silueta de las alas extendidas. En ocasiones la cola está bifurcada; en este caso los dos planos pueden voltearse hacia afuera, formando una especie de anda, o voltearse hacia adentro.
La abstracción final del patrón básico sería entonces: arriba, una placa horizontal de forma rectangular o de un arco abierto hacia arriba, representando las alas; abajo otra placa horizontal o un arco abierto hacia abajo, representando la colé. Al ensancharse la cola más y más, y al bajarse las alas, resulta una fusión entre los dos y la forma final es una silueta parecida a un corazón, que ya no deja reconocer la forma ornitomorfa original.
El patrón básico del Icono A muestra las siguientes variantes biomorfas:
a) una lámina plana, con la sola silueta de un pájaro, de alas y cola desplegadas;
b) parcialmente en tres dimensiones, representación de uno o varios pájaros, con alas y cola desplegadas;
c) parcialmente en tres dimensiones, representación de pájaros y figuras humanas;
d) total o parcialmente en tres dimensiones, representación de figuras humanas combinadas con el patrón básico;
e) representación de figuras humanas, con máscara de pájaro.
También todas éstas tienen sus variaciones en lo que se refiere a detalles anatómicos, plásticos y gráficos. Hay figuras muy sencillas; hay otras que muestran gran elaboración. Pero repito: todas tienen en común el patrón básico de esa forma constituída por un par de alas y una cola desplegada. Constituyen el icono del vuelo chamánico, con todo lo que esto conlleva en términos del uso de alucinógenos, de transformaciones, de un universo estratificado, del éxtasis y la experiencia trascendental, así como de la asociación entre el chamán y el mundo de los animales.
El icono del vuelo chamánico consiste de dos elementos superpuestos. El elemento de base casi siempre plano, es una placa con silueta de ave; el elemento superpuesto es generalmente tridimensional; es el cuerpo y la cabeza, así como numerosos detalles plásticos. En la mayoría de los casos se destaca el tocado de la figura central, sea un pájaro o un hombre. Muchas veces consiste de una gran corona semicircular que se abre en forma de abanico. La técnica del calado, que se empleó en muchas de estas piezas, simboliza, según mis conocimientos, el uso de plumas, de manera que bien podemos imaginarnos estas figuras como seres ataviados con coronas de plumas, en ocasiones multicolores, tal como es la costumbre de muchas tribus actuales del país. El volumen que ocupan estas coronas o penachos constituyen un elemento importante en la configuración total del Icono A; a veces las coronas son tan grandes que casi se confunden con las alas; de todos modos, con frecuencia las imitan o contrabalancean al bifurcarse y caer en dos penachos hacia los lados y hacia abajo.
Para explicar el concepto del patrón básico, en el cual se sobreponen otros elementos, podemos tomar como ejemplo la cruz cristiana. Puede tratarse de una cruz latina, una cruz griega, una cruz de Malta, una cruz de Lorena; el patrón básico es siempre el mismo y es inconfundible en el mundo cristiano. Pero superpuestos a la cruz o asociados con ella, podemos observar una gran variedad de representaciones; puede ser el cuerpo de Cristo, puede ser una culebra, un sudario, una corona de espinas, los instrumentos de la Pasión o un letrero con una inscripción. Tanto la cruz como los diversos elementos asociados, llevan sus respectivos mensajes.
Iconográficamente, el vuelo extático del chamán implica un gran conjunto de conocimientos, de ideas y de imágenes. Obviamente, lo que se sabe es más que lo que se ve. Sólo la persona que haya participado plenamente de cierta estructura mental y que conozca sus contenidos fundamentales, puede llegar a comprender el significado del Icono A.
Para acercarnos a este significado, seguiremos las huellas del pensamiento chamánico.
Hace varios miles de años, las sociedades indígenas que ocupaban el norte de Suramérica y la región de América Central, participaban en un complejo de creencias chamanísticas que tenía ciertos rasgos significativos en común. Se trataba de un extenso triángulo que se puede localizar hoy entre Costa Rica, el bajo río Orinoco y la región del noroeste amazónico.
Parece que el ave chamánica por excelencia de esta inmensa región haya sido el gavilán tijereto (Etanoides forficatus), ave rapaz cuya distribución abarca las zonas tropicales y subtropicales, desde el sur de los Estados Unidos hasta la Argentina. Es un pájaro de un comportamiento muy singular que ha llamado la atención de muchos grupos indígenas. Debemos ocuparnos pues del tijereto, tanto en su aspecto ornitológico como mitológico y etnográfico, para explorar luego la posibilidad de proyectar su imagen hacia atrás, sobre la escena prehistórica que atañe a la orfebrería y al Icono A.
En el territorio del Vaupés, en el noroeste amazónico, el gavilán tijereto (Elanoides forficatus) es un pájaro chamánico para todas las tribus tukano. Su simbolismo es múltiple y el primer rasgo que llama la atención de los indígenas es su vida migratoria. Los tijeretos migran desde los Estados Unidos hacia el sur, a partir de fines de septiembre y regresan luego al norte, a fines de marzo. Estas dos fechas equinoxiales en sí son importantes para los indios tukano porque ellas coinciden con las épocas de desove de los peces, con la maduración de ciertos frutos de palmas y con la aparición de determinadas constelaciones en el cielo nocturno, de modo que la súbita llegada de grandes bandadas de estos pájaros no deja de ser un evento cíclico que conlleva presagios naturales y sobrenaturales. Es un pájaro que anuncia la llegada de una época de comida abundante y así simboliza la fertilidad. Pero los indios se preguntan: ¿de dónde vienen? ¿Dónde anidan? Vienen de otro mundo?
También para los indígenas un aspecto significativo es la forma profundamente bifurcada de la cola de estas aves. Todas las bifurcaciones, sean éstas de la cola de un pájaro, de las ramas de un árbol, de un camino, de los brazos de un río y otras, para los indios siempre tienen una connotación sexual; así, la cola del tijereto se interpreta como una bragadura, la horcajadura de una mujer. Con ocasión de la ceremonia de alianza entre dos grupos exogámicos, los hombres fuman ritualmente un grueso tabaco, elemento fálico, que se coloca en una horqueta cuidadosamente tallada de madera y que luego va de mano en mano. Así los Tukano simbolizan un acto sexual, una unión de obligaciones recíprocas entre dos grupos complementarios, y en esta imagen la horqueta de madera es la cola bifurcada del tijereto y, al mismo tiempo, un par de piernas. Por cierto, su nombre indígena significa nalgas: (3) pero, añaden los indios, su nombre también significa falo para fecundar. El simbolismo de este pájaro se refiere pues, esencialmente, a la procreación; veámos entonces algunas de las imágenes de los indios referentes a estos pájaros.
El vuelo nupcial de los tijeretos es muy espectacular; los pájaros ejecutan con asombrosa agilidad una serie de acrobatismos en el aire durante los cuales, en pleno vuelo, arrancan palitos de los árboles y luego tratan de arrebatárselos mutuamente. Al dejar caer un tijereto uno de tales palitos, otro tijereto se precipita tras este y lo atrapa con su pico momentos antes de que toque la tierra. Cuando pasan los tijeretos, los indios a veces disparan dardos de cerbatana verticalmente al aire y esas aves se precipitan inmediatamente tras los dardos, recogiéndolos antes de que toquen el suelo. Este comportamiento lo interpretan los indígenas de varias maneras. En primer lugar, dicen que el vuelo acrobático es la prueba de que se trata de un pájaro sabio (mahsínga), es decir, un chamán. Ven en el tijereto un chamán armado de flechas o dardos que arroja contra sus adversarios. En efecto, según un mito de los Tukano, el tijereto celeste fue el inventor de la cerbatana. En segundo lugar, dicen los indios que lo que parece que sea un juego para agarrar los palitos, simbólicamente representa las reglas de matrimonio exogámico que rigen en cada grupo de tres tribus las que tradicionalmente intercambian mujeres; por ejemplo, si vuelan y giran tres tijeretos, ellos representan a los Desana, a los Pira-Tapuya y a los Tukano propiamente dichos
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es decir, a tres grupos de cuñados, y los palitos que persiguen, simbolizan así a las mujeres de cada tribu. Cuando sólo dos tijeretos tratan de arrebatarse mutuamente estos palitos, los indios dicen que son hermano mayor y hermano menor disputándose una mujer.
Otros detalles del comportamiento de este pájaro, que los indios interpretan como actitudes chamánicas, son los siguientes: Durante el vuelo nupcial de ciertas hormigas comestibles (Atta sp.), se congregan grandes bandadas de tijeretos, para dar caza a estos insectos. Los indios atribuyen al consumo de dichas hormigas cualidades afrodisíacas y, teniendo en cuenta la ocasional imagen fálica del chamán, interpretan al tijereto como pájaro que simboliza la procreación y la fertilidad.
A veces, cuando los ríos están muy crecidos, uno puede observar que los tijeretos pasan rápidamente a flor del agua y se zambullen por un instante, lo que, al decir de los indios, tiene su paralelo en el baño ritual del chamán, del cual renace imbuido de nuevos poderes. También, piensan que, al zambullirse el tijereto, en su aspecto fálico, fertiliza la freza, el desove que han dejado los peces.
Otra forma específica de comportamiento consiste en que los tijeretos vuelan en grandes bandadas, tan pronto como observan una columna de humo en la selva, y cazan entonces millares de insectos que huyen del incendio. Esta asociación con el humo se refiere a la imagen del chamán que fuma o, eventualmente de quien se cree que asciende a otra dimensión del universo por medio de una columna de humo de tabaco.
Además, entre los indígenas del noroeste amazónico, el tijereto figura frecuentemente en los mitos como personificación ornitomorfa del chamán y se relaciona así con muchas tradiciones referentes a la etnohistoria y el origen de ciertos ritos. En un mito desana se describe el siguiente episodio: una bandada de tijeretos vuela en picada sobre un cultivo en la selva, donde trabajan varios indios. Un hombre arroja un leño al tijereto más cercano. El pájaro cae al suelo pero cuando los indios corren a verlo, encuentran a un hombre moribundo; era un chamán. Una mujer lo reconoce pues es su cuñado. En otro mito, que trata de los tiempos de la Creación, se describe la ardua labor de un grupo de hombres, al tratar de techar la primera maloca. Súbitamente aparece una gran bandada de chamanes como tijeretos celestes, trayendo cada uno en su pico una paja que dejan caer sobre el andamio de madera del techo y así en un instante la maloca queda cubierta. Se podría elaborar aún más este tema del tijereto/chamán entre las tribus del Vaupés, pero tratemos ahora de otra región.
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Entre los indios Tunebo, del territorio del Sarare, el tijereto es un pájaro chamánico de gran importancia. Según las tradiciones tribales, los chamanes/tijeretos fueron quienes, en el pasado prehistórico, sirvieron de guías a los ancestros de los Tunebo, para llegar desde tierras lejanas a su habitat actual. En un solemne canto entonado por un chamán que lleva una corona de plumas, y que está dirigido a los tijeretos, éste enumera una larga serie de nombres que son los de lugares en las rutas por las cuales migraron los Tunebo en tiempos antiguos. La antropóloga Ann Osborn ha podido comprobar que efectivamente estos nombres corresponden a yacimientos arqueológicos . (6)
Por cierto, entre los Tunebo el chamán tiene muchas asociaciones con las aves. Su insignia es una pluma de garza blanca, ave que constituye uno de sus principales auxiliares. Esta pluma, que él recibe durante el rito de iniciación, es el instrumento más poderoso para los ritos de purificación, curación y todas las ceremonias del ciclo vital. Al tomar un alucinógeno (Anadenanthera macrocarpa), el chamán tunebo puede convertirse en garza y volar hacia una laguna, de la cual, después de sumergirse, emerge en forma humana. Acerca de las garzas un indio tunebo cuenta: Estas garzas son unos animalitos lindos lindos, blancos blancos, que bajan del cielo por la noche a bañarse en una laguna de agua caliente que hay cerca de Güicán y vuelven a subir al cielo; aquí no comen nada porque son del cielo. Los Tunebo no las pueden matar... Y hablando del mundo subterráneo, dicen los indios: Cuando mueren los karekas (chamanes), van allá en forma de garzas; las mujeres, que saben mucho, van en forma de tominejo, y los demás tunebo, en forma de pájaro negro. Ellos no van a morir, sino que cuando se acabe el mundo...
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Para dar ahora un ejemplo del simbolismo del tijereto-chamán en una cultura indígena de más allá de las fronteras de Colombia, se pueden citar algunas creencias de los indios Warao, del delta del Orinoco.
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Según los Warao, en el comienzo de los tiempos, de un gran huevo mítico, nació el tijereto, representante del sol cenital. Con su ala izquierda sostenía un arco y dos flechas y con su ala derecha agitaba una maraca; era así él flechero y maraquero primordial, era una imagen de agresión y encantamiento chamánico. Este tijereto mítico creó la Casa de Tabaco, una gran casa celeste comunicada con nuestro mundo por un puente de cuerdas, hecho de humo de tabaco. Los compañeros auxiliares del tijeretochamán eran varios pájaros, entre ellos el pelícano, la gaviota, el tucano y otros, así como varias especies de abejas
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Fue a estos animales a los que el tijereto enseñó los fundamentos del chamanismo de los indios Warao.
El vuelo nupcial del tijereto, que describimos al hablar del Vaupés, se interpreta entre los Warao no como una especie de rivalidad por la posesión de los palitos (simbólicamente, de mujeres) sino como una agresión chamánica directa. Los Warao disparan flechas livianas contra tijeretos volando y dicen que el pájaro las intercepta y las arroja nuevamente contra el indio; quien falle en atrapar la flecha (el hombre o el ave) pierde y encontrará una muerte fulminante.
La mujer de un chamán warao también tiene status de chamán y se identifica, no con el tijereto sino con un ave marina, la Fregata magnificens, en español también llamada tijereta de mar, rabihorcado o ave de las tormentas. Este pájaro comparte varias características con el gavilán tijereto (Etanoldes forficatus). En primer lugar, tiene una cola larga, profundamente ahorquillada y tiene el pecho blanco y dorso negro, igual que el tijereto. En segundo lugar, es un pájaro muy agresivo que persigue a otras aves marinas y las ataca para hacerlas regurgitar los peces que han atrapado; al caer estos peces, la fregata se precipita tras ellos y los atrapa antes de que toquen el agua. La misma tendencia a la agresión la demuestra este pájaro al robar o arrebatar a otras aves marinas los materiales que traen para construir sus nidos. Este comportamiento es pues muy similar al del tijereto, tal como le hemos descrito para el Vaupés.
En tercer lugar, durante su baile nupcial, la Fregata magniflcens infla su gran saco gular rojo, despliega sus alas lateralmente y sacude todo su cuerpo como en un paroxismo, produciendo un fuerte matraqueo con las alas. Los Warao interpretan este comportamiento como el de un chamán agresivo que arroja sus proyectiles mágicos, lucha contra sus competidores y hace sonar su maraca en un estado de trance paroxismal. Su largo pico ganchudo, que estas aves esgrimen ruidosamente contra los predadores que se acercan a su nido, y el saco guiar, se interpretan, por parte de los indios, como una maraca y su mango.
Finalmente caben algunas observaciones sobre la zona de los antiguos Tairona. Meyer de Schauensee,
(10)
el
principal especialista en ornitología colombiana, anota que, aunque
el tijereto (Etanoides forfcatus) abarca todo el
territorio nacional, no se dispone de datos acerca de su presencia en la región de Santa
Marta; en efecto, parece que este pájaro no acude allí. Lo que es entonces de especial
interés es que, en la orfebrería de la zona tairona, hay representaciones que muestran
la Fregata magnificens, generalmente en
asociación con figuras que podemos identificar con chamanes. Como dije arriba, localmente
la gente designa dicha ave marina como tijereta de mar. (11)
Esta larga digresión a los campos de la ornitología y la etnografía, nos servirá a continuación en el análisis iconográfico del vuelo chamánico.
Tomaré como punto de partida la representación de pájaros con las alas abiertas y la cola desplegada. Ya que la intención del artista indígena seguramente no era la de retratar fielmente una especie zoológica, sino ante todo, de dar expresión al concepto del vuelo, las representaciones de pájaros muestran, en ocasiones, pequeños detalles que son esencialmente humanos. Por otro lado, las aves tienen a veces (y sólo a veces) ciertas características que permiten identificar al modelo que el artista tomó y por el cual se puede identificar cierta especie de nuestra sistemática ornitológica. Así, por ejemplo, reconocemos al rey de los gallinazos (Sarcorhamphus papa) por su característica carrúncula, y al tucano Ramphastus sp.), por la forma típica de su pico. La cola bifurcada, con todas sus variaciones estilísticas, parece indicar que se trata del tijereto pero me parece muy arriesgado tratar de identificar otras aves rapaces. Sería muy difícil tratar el problema desde el punto de vista de nuestra ciencia ornitológica. A veces, la forma y el comportamiento de un pájaro contienen elementos que podrían corresponder a la imaginación chamánica, tales como crestas, el despliegue en el cortejo, etc., pero el énfasis de la representación rnitomorfa siempre está en el poder de volar, es decir, de ascender, de transcender.
CONTINUAR
1. El difícil problema de las definiciones de términos tales como icono, símbolo, emblema y otros, usados en antropología, está tratado en Maquet (1982) Sobre el simbolismo ornitológico del chamán, véase Eliade (1968), pp. 136-137, así como la bibliografía que cita este autor al pié de esas páginas. (regresar1)
2. Snarskis (1981), p.221, al referirse a piezas de orfebrería costarricense, interpreta las alas desplegadas como la posición que asumen ciertos pájaros para secar sus plumas después de un aguacero. El mismo autor (ibid., p. 223) interpreta la silueta de lo que yo designo como el patrón ornitomorfo subyacente del Icono A, como una prenda o vestimenta. Cooke (1985) trata de taxonomía ornitológica. (regresar2)
3. El nombre del tijereto es pingusé, en Desana, y pihkó, en Pira-Tapuya, Uananc y Tukano propiamente dicho. En todos estos idiomas, el nombre tiene una connotación sexual. (regresar3)
4. Los indios Tukano forman una gran familia lingüística, dentro de la cual cada tribu habla su propio idioma. Una de estas tribus se llama Tukano y para evitar confusiones con el concepto lingüístico, la designo como Tukano propiamente dichos. (regresar4)
5. Los datos sobre las tribus del Vaupés, arriba citados, forman parte de un manuscrito inédito del autor. (regresar5)
6. Osborn (1985). (regresar6)
7. Márquez (1980); sobre las garzas p. 611); sobre el mundo de los muertos (p.708). (regresar7)
8. Wilbert (1985), passim. Para Guayana, véase Colson (1977). (regresar8)
9. Las abejas figuran así mismo en los mitos de creación, de los Tunebo (Márquez, 1980) y de los Kogi (Reichel-Dolmatoff, ms.). (regresar9)
10. Meyer de Schauensee (1964), pp. 47-48. (regresar10)
11. Con referencia a la identificación de las piezas arqueológicas, como Fregata magnificens, debo mis agradecimientos al Dr. Alvaro Torres Barreto, de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. (regresar11)
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