COLOMBIA PREHISPANICA
Regiones arqueológicas
Instituto Colombiano de Antropología e Historia
© Derechos Reservados de Autor

III. El Macizo Central Antioqueño

 

Gilberto Cadavid   

 

ÍNDICE

VER EL MAPA DEL MACIZO CENTRAL ANTIOQUEÑO

 

Esta región corresponde al segmento de la Cordillera Central que se interna en el territorio del departamento de Antioquia a partir del Páramo de Arboleda, región donde se encuentran las cabeceras de los ríos Arma y Samaná Sur, que corren en direcciones opuestas, de forma que el primero vierte sus aguas al río Cauca muy cerca del municipio de La Pintada, mientras que el segundo avanza hacia el Oriente desembocando en el río La Miel, que a su vez, es tributario del Magdalena. Estos dos ríos definen el límite Sur de Antioquia en Caldas, en lo concerniente a la Cordillera Central.

Esta región, que se extiende en dirección norte por unos 170 kilómetros, aproximadamente hasta la altura del municipio de Valdivia, transcurre entre el escarpado y angosto Cañón del Cauca y Valle del Magdalena. Las vertientes Occidentales son más cortas y pendientes que las Orientales que se dirigen hacia el Magdalena, formando a su paso algunas cordilleras o ramales transversales de considerable extensión.

El Macizo Central Antioqueño está dominado por dos grandes altiplanicies de superficies cambiantes que en ciertas áreas pueden estar disectadas y en otras presentar relieve suavemente ondulado. Estas dos altiplanicies están separadas diagonalmente por el angosto valle del río Cauca. Para fines prácticos se subdivide esta región en tres subregiones a saber: Altiplanicie de Rionegro y Sonsón, Valle del río Medellín y Altiplanicie de Santa Rosa de Osos.

 

Altiplanicie de Rionegro y Sonsón

 

Para definir el contorno de esta altiplanicie se toma como referencia la cota de nivel de los 1500 m.s.n.m.

Sus límites por el sur están dados por la divisoria de aguas entre los ríos Arma y Samaná Sur en el páramo de Arboledas, que sirve así mismo de límite departamental entre Antioquia y Caldas, por el Este. Siguiendo la mencionada cota se va conformando una altiplanicie con numerosas digitaciones que se extienden hacia el cercano valle del Magdalena llegando hasta la altura de la población de Cisneros, que sería el punto extremo sobre el norte; por el Oeste, a partir del límite departamental se conforma la altiplanicie desde el municipio de Sonsón extendiendo sus ramificaciones hacia el Cañón del Cauca, cerrándose posteriormente a lo largo del Valle del Río Medellín, sobre la población de Cisneros.

En cuanto a su relieve, aunque se trata de una altiplanicie, tiende a ser relativamente quebrado destacándose especialmente los Altos del Cóndor (2800 m.s.n.m.) en cercanías del municipio de Sonsón, el páramo de Sonsón (3200 m.s.n.m.), Cerro de los Parados en cercanías del municipio del Cármen de Viboral, Cuchillas de San Rafael y Altos del Tablazo (3100 m.s.n.m.) en inmediaciones de Río Negro y Cuchilla de Machado (2200 m.s.n.m.) contigua al municipio del Peñol.

Respecto a su hidrografía, la cordillera Central en este sector sirve de divisoria de aguas entre las cuencas de los ríos Cauca y Magdalena, siendo más numerosos, largos y caudalosos los ríos tributarios de este último.

Los ríos pertenecientes a la cuenca del Magdalena, son los siguientes:

Río Samaná Sur, tributario del río Miel afluente a su vez del Magdalena; Río Samaná Norte, que tiene como tributarios a los ríos Calderas, Dormilón, San Miguel y Guatapé; Río Nare, que recibe aguas de los ríos Pereira, Samaná Norte, Nus y San Lorenzo.

Los ríos de la Cuenca del Cauca son los siguientes; Río Arma, que recibe la confluencia de los ríos San Pedro, Perrillo, Sonsón, Aures y El Buey; Río Poblanco, límite entre los municipios de Fredonia y Santa Barbara, que recibe como afluentes a las quebradas Naranjala y Las Frías; Quebrada Sinifana, que baña los Municipios de Amagá, Titiribí y Venecia.

Climatológicamente la altiplanicie en cuestión, por hallarse en su gran mayoría por encima de la cota de los 2000 m.s.n.m., participa de los pisos térmicos templado a frío con temperaturas oscilantes entre los 18 y 14C. Los suelos, debido a su condición topográfica quebrada, por su origen volcánico y su alta precipitación pluvial, presentan una fuerte tendencia a la erosión, haciéndolos improductivos e inadecuados para la agricultura.

La vegetación característica de la mayoría de su superficie es de tipo Bosque Montano Bajo y Bosque Húmedo Premontano.

 

Investigaciones Arqueológicas

 

En el año de 1980, el ICAN inició una prospección arqueológica a cargo de Gilberto Cadavid C., sobre una extensa región del territorio antioqueño para ubicar y tipificar asentamientos arqueológicos, áreas habitacionales, basureros, zonas de enterramiento y cualquier otra manifestación observable, y obtener colecciones cerámicas y líticas superficiales, para, configurar un proyecto de excavaciones sistemáticas. Se logró identificar un buen número de sitios arqueológicos, en cercanías de Medellín, Guarne, Rionegro, San Rafael, Santuario, El Retiro y La Ceja, consistentes en grandes concentraciones de terrazas de habitación o "Patios de Indios", algunos de ellos con zonas anexas de enterramiento.

 

Valle del Río Medellín

 

El estrecho Valle del Río Medellín se encuentra ubicado aproximadamente en la parte media del Macizo Central Antioqueño, separando las altiplanicies de Río Negro - Sonsón y Santa Rosa de Osos. El valle se inicia pocos kilómetros al sur del municipio de Caldas y se prolonga aproximadamente por 75 kms, alcanzando una anchura máxima de 10 kms, aunque por lo general no sobrepasa los 5 kms. Su extremo septentrional se encuentra en la confluencia del río Grande con el Medellín, a la altura de la población de Porcecito, allí cambia el nombre por Porce. A partir de allí el valle se ensancha considerablemente presentando condiciones topográficas y ecológicas diferentes.

El río Medellín, que define el valle que lleva su nombre, nace en el alto de San Miguel a 3100 m.s.n.m., y en sus 10 primeros kilómetros sobre el valle lleva una dirección aproximada norte-sur, la cual modifica a partir de los ancones de La Estrella, en donde tuerce su curso unos grados hacia el Este, recorriendo hasta los ancones o estrechura de Copacabana unos 25 kms más.

Seguidamente el río toma una dirección constante noreste hasta el final del valle en la localidad de Porcecito. Durante este recorrido recibe el curso de numerosas quebradas, especialmente sobre su margen norte, provenientes de la altiplanicie de Santa rosa de Osos.

La topografía del valle es bastante regular, conservando en toda su extensión una altura aproximada de 1500 m.s.n.m. Consecuentemente a su Profundidad respecto a las dos altiplanicies que lo limitan, ejercen la función de chimenea climática, provocando una zona sensiblemente más seca en relación a su periferia, conservando así mismo una temperatura entre 22 y 24C, con una precipitación hasta de 2000 mm. anuales. Sus suelos por estar en terreno plano, no presentan erosión, siendo por lo tanto, altamente favorables para la agricultura. Actualmente la vegetación predominante en las zonas despobladas es el bosque húmedo subtropical.

 

Investigaciones Arqueológicas

 

En cuanto al valle del río Medellín, se tiene una información a partir del año de 1938, cuando el Dr. Félix Mejía Arango, relaciona en un trabajo de arqueología descriptiva algunos objetos líticos encontrados en Barbosa a 5 metros de profundidad en los aluviones del río Medellín, que pudieron haber sido manufacturados y utilizados por el hombre. Así mismo se refiere al hallazgo de una punta de proyectil encontrada en Niquía (Bello) a 10 mts. de profundidad y sin asociación alguna.

A partir de 1953 y 1954, se dispone de los trabajos de salvamento efectuados por el Dr. Graciliano Arcila, en los que se refiere esencialmente a lo que denominó Estación Arqueológica de Guayabal (Medellín), sitio éste en donde un guaquero ubicó una serie de tumbas de las que dio aviso al servicio Etnológico de la Universidad de Antioquia para que pudieran ser estudiadas convenientemente. El mencionado arqueólogo, inició trabajos arqueológicos en una tumba de pozo con cámara lateral, con una profundidad de 5 metros y un diámetro en el pozo de 2 mts., en el interior de la cual se hallaron restos humanos en tan mal estado de conservación que no pudieron ser estudiados, como ajuar funerario había 4 piezas de cerámica utilitaria, 5 narigueras de oro, varios instrumentos líticos y 213 volantes de huso. Deduce el autor que el sitio en cuestión era el poblado indígena que hallaron los españoles el 10 de agosto de 1541 y que se trataba de un sitio de textileros, a juzgar por la gran cantidad de volantes de huso. Es quizás por esta razón que dedica especial atención a la descripción de los volantes en cuanto a su forma y decoración, en contraste con el resto del material cultural que apenas es mencionado superficialmente.

De otra parte, menciona el hallazgo de diversas tumbas descubiertas accidentalmente durante el proceso de urbanización y expansión de Medellín, trabajo éste fundamentalmente descriptivo en el que llega a concluir que se trata de tumbas de una época posterior a la de la Estación Arqueológica de Guayabal. Complementa sus observaciones de terreno con la descripción de algunas piezas cerámicas de colecciones particulares y del Museo de la Universidad de Antioquia, cuyo origen y asociación generalmente se desconoce.

Posteriormente en 1971, efectúa un análisis sobre las características de los diseños de los petroglifos de la localidad de Itagüí, de donde colige sin mayores argumentos, que son de influencia antillana y posteriores a la introducción de la cerámica en el valle de Aburrá.

 

Altiplanicie de Santa Rosa de Osos

 

Conservando así mismo la cota de los 1500 m.s.n.m. el punto extremo hacia el Sur está a la altura del municipio de Angelópolis sobre la Cuchilla del Romeral (2800 m.s.n.m.) que se dilata en dirección Norte, abriéndose hacia el Este a partir del Alto del Silencio (2700 m.s.n.m.) en inmediaciones del corregimiento de Prado, punto desde el cual el río Medellín tuerce su curso al Noroeste. El límite de la altiplanicie por el Sureste está dado por el valle del río Medellín hasta la desembocadura de la quebrada de San Pablo, siguiendo hasta la altura del municipio de Carolina. El perfil de la altiplanicie conforma hacia el Noroeste numerosas digitaciones, hasta alcanzar su máximo desarrollo a la altura del municipio de Valdivia en su extremo Norte. El límite sobre el Oeste está definido por el Cañón del río Cauca.

Hacia el Este el relieve de la altiplanicie va descendiendo en forma de colinas piedemontanas hacia el valle del Magdalena. Sobre este flanco drenan los ríos Nechí, Pajarito, Minavieja y Dolores.

Climatológicamente, la altiplanicie participa en casi toda su extensión del clima frío; los suelos de origen ígneo, de alta acidez, pobres en nutrientes y poco aptos para la agricultura. Debido además al relieve escarpado, tienen fuerte propensión a la erosión, especialmente en áreas cercanas al municipio de Yarumal, en donde afloran suelos esqueléticos. El tipo de vegetación predominante es el Bosque Húmedo Montano Bajo.

Balance General de la Región

 

La Arqueología del Macizo Central Antioqueño es practicamente desconocida, puesto que no se han efectuado investigaciones arqueológicas diferentes a las de salvamento, como las realizadas en la subregión del valle del río Medellín, que presentan resultados muy limitados.

Sobre los desarrollos culturales en las altiplanicies de Rionegro, Sonsón y Santa Rosa de Osos, no se posee ninguna información procedente de investigaciones arqueológicas y sólo se sabe de la existencia de los grupos humanos que las habitaron, a través de las crónicas de la conquista, que los ubican de forma confusa y simplista, probablemente arbitraria. De las crónicas se infiere a grandes rasgos, que los habitantes de estas regiones, en el momento de la conquista, eran Nutabes, entre el Cauca y el Porce y Tahamíes que ocupaban la región comprendida entre el Porce y el Valle del Magdalena. Sin embargo se evidencia en los documentos la baja densidad demográfica imperante en toda esta región. Si bien esta visión puede ser parcialmente verídica para el momento en cuestión, conviene tomar en cuenta los numerosos hallazgos efectuados por parte de guaqueros durante varias generaciones en la misma región, lo que podría significar que a pesar de la pobreza y mala calidad de los suelos, la situación demográfica fuera diferente en siglos anteriores a la conquista.

Como puede colegirse del anterior recuento sobre la arqueología de la región del Macizo Central Antioqueño, prácticamente todo está por hacerse, pues aparte de una base etnohistórica que se ha empezado a consolidar en recientes trabajos de tesis para la Universidad de Antioquia, ninguno de los temas de investigación propuestos en el presente trabajo han sido desarrollados en esta extensa e importante región.

 

REGRESAR AL INDICE

Anterior / Siguiente

 

 

 

 

Comentarios (1) | Comente | Comparta c