TRES FORMAS DE ZOCAMS DEL CALENDARIO DE LOS MUISCAS
| AÑOS RURALES | AÑOS SACERDOTALES | AÑOS VULGARES | |||
| De 12 y 13 lunas | De 37 lunas | De 20 lunas | |||
| I. Ata.......................... | 1 | I. Ata | 1 | I. Ata.......................... | 1 |
| 2 | Bosa | 2 | 2 | ||
| 3 | Mica | 3 | 3 | ||
| 4 | Muyhica | 4 | 4 | ||
| 5 | Hisca | 5 | 5 | ||
| 6 | Ta | 6 | Recolección.................. | 6 | |
| AÑO COMUN................. | 7 | Cuhupqua | 7 | 7 | |
| 8 | Suhuza | 8 | 8 | ||
| 9 | Aca | 9 | 9 | ||
| 10 | Ubchihica | 10 | 10 | ||
| 11 | Ata | 11 | 11 | ||
| 12 | Bosa | 12 | 12 | ||
| ------------------------ | |||||
| II. Mica....................... | 1 | Mica | 13 | 13 | |
| 2 | Muyhica | 14 | 14 | ||
| 3 | Hisca | 15 | 15 | ||
| 4 | Ta | 16 | 16 |
| 5 | Cuhupqua | 17 | 17 | ||
| 6 | Suhuza | 18 | Recolección.................... | 18 | |
| AÑO COMUN................ | 7 | Aca | 19 | 19 | |
| 8 | Ubchihica | 20 | 20 | ||
| 9 | Ata | 21 | II Ata .......................... | 1 | |
| 10 | Bosa | 22 | 2 | ||
| 11 | Mica | 23 | 3 | ||
| 12 | Muyhica | 24 | 4 | ||
| III. Hisca..................... | 1 | Hisca | 25 | 5 | |
| 2 | Ta | 26 | 6 | ||
| 3 | Cuhupqua | 27 | 7 | ||
| 4 | Suhuza | 28 | 8 | ||
| 5 | Aca | 29 | 9 | ||
| 6 | Ubchihica | 30 | Recolección.................... | 10 | |
| AÑO EMBOLÍSMICO....... | 7 | Ata | 31 | 11 | |
| 8 | Bosa | 32 | 12 | ||
| 9 | Mica | 33 | 13 | ||
| 10 | Muyhica | 34 | 14 | ||
| 11 | Hisca | 35 | 15 |
| 12 | Ta | 36 | Mes embolísmico.............. | 16 | |
| MES SORDO ................. | 13 | Cuhupqua | 37 | 17 | |
| IV. Suhuza.................. | 1 | Suhuza | 1 | 18 | |
| 2 | Aca | 2 | 19 | ||
| 3 | Ubchihica | 3 | 20 |
| 4 | Ata | 4 | III. Ata......................... | 1 |
Ya hemos visto que era el método de intercalacion seguido por los Mejicanos, mas exacto y regular que el empleado por los Peruanos, los cuales de tiempo en tiempo rectificaban su año lunar, mediante la observacion de los solsticios y equinoccios, desde unas torres cilíndricas construidas á este fin en la montaña de Carmenga (1) , cerca de Cuzco, de donde se tomaban los azimuts.
La imperfeccion del calendario de los Muiscas debe atribuirse al uso de los números, cuya série tiene dos términos menos que lunas el año rural; y por esto, no obstante ,la intercalacion del mes treinta y siete cuhupqua, recoleccion, caia cada año en el intervalo de seis, en un mes de distinta denominacion. Asi los xeques anunciaban qué signo presidia en el corriente el mes de las espigas de mayo, que corresponde al Abib ó Nisan. del calendario de los Hebreos. Este raro calendario muisca, en el cual se llamaba octubre, que es el octavo mes, unas veces tercero, otras quinto, y en que no coincidian las sunas con las estaciones, bastante sensibles en la meseta de Bogotá, á pesar de su proximidad al ecuador, tiene su explicacion; y es que los lamas de Iraca fundaban su poderío en la ignorancia del pueblo. Asi los Sacerdotes del Tibet y el Indostan aprovecharon tambien la multiplicidad de cataterismos que siguen los años, los meses, los dias lunares y las horas, anunciándolos al pueblo para levantar un impuesto á costa de su credulidad (2) .
Tenía por objeto la intercalacion de los Muiscas el llevar á la misma estacion el principio del año rural y las fiestas que se celebraban en el sesto mes, cuyo nombre venia á ser consecutivamente suna ta, suna suhuza, suna ubchihica . Piensa Duquesne que el principio del zocam caia en el plenilunio que sigue al solsticio de invierno, á semejanza de lo que acontecia entre los Mejicanos, Peruanos, Indos y Chinos; pero es incierta tal tradicion. La primera cifra ata, representa al agua simbolizada por una rana; el primer catasterismo chino, en cl ciclo de los tse, es el del agua tambien, que corresponde á nuestro signo acuario.
Asi como en los pueblos de raza tártara (3) se dividia en cinco partes el ciclo de sesenta años, presidido por doce animales, el de los muiscas, compuesto de veinte años de treinta y siete sunas, se hallaba distribuido en otros cuátro que terminaban en hisca, el primero; el segundo en ubichihica; en quihicha hisca, el tercero, y en gueta el cuarto.
Representaban estos pequeños ciclos las cuatro estaciones del gran año, cada una de las cuales tenia ciento ochenta y cinco lunas, correspondientes á quince años chinos y tibetanos, y por consiguiente á las verdaderas indicciones usadas en tiempo de Constantino. Esta division por sesenta y por quince asemeja mas el caléndario de los Muiscas que el de los Mejicanos, cuyos ciclos eran de cuatro veces trece ó cincuenta y dos años, al de los pueblos del Asia oriental. Como cada año rural de doce y trece sunas se designaba por uno de los diez geroglíficos de la cuarta figura, y tienen las séries de diez y quince términos un divisor comun, acababan constantemente las indicciones por los signos de la conjuncion y la oposicion. No nos hemos de detener á demostrar ahora cómo se regulaba la cronología por el geroglifico del año y la indicacion del ciclo de sesenta, á que aquel pertenece, pues ya hemos expuesto el método al tratar de las relaciones que existen entre los calendarios mejicano, tibetano y japonés.
El principio de cada indiccíon se señalaba por un sacrificio cuyas bárbaras ceremonias se referian á ideas astrológicas, segun lo poco que de esto sabemos. Llamábase á la víctima humana guesa, que significa errante, sin hogar, y quihica, puerta, así dicho, porque la muerte del desventurado abria un nuevo ciclo de ciento ochenta y cinco lunas. Recuerda tal denominacion el Janus de los Romanos á las puertas del cielo colocado, á quien Numa dedicó el primer més del apio, tanquam bicipitis dei mensem (4) . Era el guesa un niño arrancado de los brazos de sus padres, y con gran esmero criado en el templo del Sol en Sogamozo, hasta la edad de diez años; sacábasele entonces para pasearle por aquellos caminos que Bochica habia seguido en su predicacion y hecho célebres por sus milagros; y á los quince, cuando llegaba la criatura á contar tantos años como sunas contiene la indiccion del ciclo muísca, se la inmolaba en una de esas plazas circulares en cuyo centro se levanta alta columna. Debia necesariamente ser el niño de cierta aldea situada en las llanuras que hoy llaman de S. Juan, que se extienden desde la pendiente oriental de la Cordillera hasta las márgenes del Guaviaro; region del Oriente por donde Bockica, símbolo del Sol, vino, cuando su primera aparicion á los Muiscas.
Conocian los Peruanos las observaciones gnomónicas, y especialmente veneraban las columnas erigidas en Quito, porque el Sol «se colocaba inmediatamente en su cima, segun decian, y las sombras del gnomon eran en este punto mas cortas que en el resto del Imperio del Inca. » Los puntales y columnas de los Muiscas, representadas en muchas de sus esculturas, debieron servir tambien para observar la longitud de las sombras equinocciales y solsticiales; suposicion tanto mas probable, cuanto que entre los diez signos de los meses encontramos atada una cuerda á una estaca dos veces en las cifras a y suhuza.
Llevábase en procesion por la suna que daba nombre al mes lunar, á la pobre víctima, guesa, cuyo sacrificio debia celebrarse al comenzar una nueva indiccion ó ciclo de quince años; conducíasele hasta la columna en que se median las sombras solsticiales ó equinocciales y los pasos del Sol por el zenit, seguida dé los xeques, que se enmascaraban como los Sacerdotes egipcios. Representaban unos á Bochica, que es el Osiris ó Mitras de Bogotá, con tres cabezas como el trimurti de los Indos, significando tres personas y una sola Divinidad; llevaban otros los emblemas de Chia, esposa del anterior, Isisóla Luna; iban cubiertos algunos de caretas imitando ranas, que aludian al primer signo del año, ata; y muchos finalmente, imitaban á Fomagata, mónstruo simbólico del mal, con un ojo, cuatro orejas y larguísimo rabo. Fomagata, quiere decir en chibcha fuego, masa fundida que hierve, y era el espíritu malo, que viajaba por el aire entre Tunja y Sogamozo, trasformando á los hombres en serpientes, lagartos y tigres. Tambien hay tradiciones que suponen á Fogamata un príncipe cruel que Bochica, para asegurar la sucesion de su hermano Tusatua, hizo tratar, la noche de sus bodas, como Saturno á Urano. Ignoramos qué constelacion pudo llevar este nombre del fantasma; pero Duquesne piensa que los Indios unian su recuerdo á la aparicion de algun cometa. Cuandó la procesion del guesa, de que hablaremos, semejante á las astrológicas de los Chinos y á la fiesta de Isis, llegaba á la extremidad de la suna, ataban la víctima á la columna que hemos citado, y una vez allí, moria asaeteada por una lluvia de flechas. Le arrancaban luego el corazon para ofrecerlo al Rey Sol, á Bochica, y recogian su sangre en unos vasos sagrados. Esta bárbara ceremonia presenta grande analogía con la que los Mejicanos practicaban al finalizar su gran ciclo de cincuenta y dos años.
Grababan los Indios Muisças en piedras, los signos que presiden á los años, á las lunas y á los dias lunares; piedras que recordaban á los xeques, como ya hemos dicho, en que zocam se debia intercalar tal ó cual luna. El pedernal jaspeado que en proyeccion ortográfica representa la figura 1.ª, y en perspectiva y verdaderas dimensiones la 2.ª, parece indicar los meses embolísmicos de la primera indiccion del ciclo. Es pentágona, porque la dicha indiccion contiene cinco años eclesiásticos de treinta y siete lunas cada uno; y tiene nueve Signos, porque nueve años muiscas comprenden cinco veces treinta y siete lunas.
Preciso es tener presente, si hemos de penetrar en la esplicacion que dá Duquesne de tales signos, que mediante el empleo de las séries periódicas, y en una indiccion de nueve años y cinco meses muiscas, caen los meses intercalados en cuhupqua, muyhica, ata, suhuza ó hisca sucesivamente, sin que pueda tener lugar ninguna intercalacion en el primer año, ni en el sétimo, ni en el noveno; coincidencias que hacen sensibles los tres círculos concéntricos que presenta la tercera figura. El primero de estos círculos, que es el interior, indica los signos de las lunas ò sunas; el segundo, el del medio, señala el año muisca, de veinte sunas, en que se hace intercalar uno de los signos contenidos en la série de diez términos, y el círclo exterior fija, por ultimo, el número de intercalaciones que se verifican en treinta y siete años esto es: si se pregunta, por ejemplo, en qué zocam se halla intercalado el signo bosa, se verá que es la sexta intercalacion y que tiene lugar en el año doce del ciclo.
Duquesne, guiado por algunos Indios que conservaron conocimiento de los signos del calendario muisca, cree ver en tres caras de la piedra, las intercalaciones de ata, suhuza ó hisca, ó sean las que se realizan en nueve años de doce y trece sunas, correspondientes al sexto, octavo y décimo año muisca, de veinte sunas. No se por qué no están señaladas las dos primeras intercalaciones, las de cuhupqua y muyhica.
La interpretacion arbitraria en algun detalle de las figuras 1.ª y 2.ª, es cómo sigue: la rana sin cabeza a, recuerda que la indiccion empieza por el signo ata, emblema del agua. En b, c y d están esculpidas tres piececitas de madera, cada una de las cuales tiene marcadas tres rayas trasversales. La del medio no está á igual línea que las demás, indicando que se trata solo de seis años muiscas, correspondiendo la intercalacion á quihichata, e, renacuajo, de larga cola y sin patas, rana en reposo. Anuncia este emblema que es inútil el mes que preside este animal, y no se cuenta en las doce sunas que hay de una á otra recoleccion. Las dos figuras de rana a y e, se hallan colocadas en una especie de plato cuadrangular. Podria dudarse de la interpretacion del geroglífico e, si Duquesne no afirmára que ha visto en muchos ídolos de jade el mismo símbolo astrológico de una luna intercalar; en los cuales estaba cubierto el animal, sin patas, de la túnica india (capisayo) que aun se usa en el pueblo. Ya se recordará que los signos de los dias hasta tenian altares entre los Aztecas. Las figuras f y h, indican, por medio de ocho rayas trasversales dispuestas por cinco y por tres, que se intercala en el octavo año muisca la luna presidida por suhuza. Este es el signo que se representa por i, en un círculo trazado por una cuerda alrededor de una columna. Aseguran los Indios que f y h significan serpientes, que son en todos los pueblos emblema del tiempo. En la parte baja de la piedra aparece g, que es el signo hisca, aludiendo a las bodas de Bochica y Chia, signo de conjuncion lunar que expresa un templo cerrado. Tal es el fin de la primera revolución del ciclo; el sacrificio del guesa vuelve á abrir el templo y empieza la segunda indiccion.
La intercalacion de hisca tiene lugar despues de nueve años muiscas, circunstancia que se designa por nueve trazos en b, c y d. La cerradura que cierra el templo es la misma que aun usan los indígenas, agujereada por ambos lados para recibir dos pedazos de madera cilíndricos. Si esta cerradura se compara á la de los Egipcios, esculpida en los muros de Karnak, y empleada despues de millares de años á orillas del Nilo (5) , se observará la misma diferencia que existe entre las obras de un pueblo grosero y la de una nacion ingeniosa y adelantada en artes.
Aseguran los Indios que cuatro de estas piedras pentágonas enseñaban las veinte intercalaciones de la luna sorda que, segun el imperfecto calendario de los Muiscas, tenian lugar en un ciclo de setecientas cuarenta sunas; ciclo que comprendia veinte años religiosos de treinta y siete lunas, ó sesenta años rurales, y que es conocido de todos los pueblos que viven al Este del Indo, y que parece ligado al movimiento aparente de Júpiter en la eclíptica. Ya hemos dicho que la dodecatemoria del zodiaco solar, ha tomado origen en los Indos, de los nakchatras ó del zodiaco lunar, pues cada mes recibe el nombre de la casilla lunar en que se realiza el plenilunio; tambien hemos hecho observar que las indicciones de doce años y los nombres de los nakchatras dados á estos años, guardan relacion con la salida eliaca de Júpiter. En esta remota época, en que las primeras ideas astronómicas se desarrollaban, debe pensarse que loshombres se admiraban de ver cómo recorria un planeta las veintiocho casillas lunares, casi en tantos años como revoluciones lunares observaban de un solsticio á otro de invierno. Preciso era emplear el 5, el 10 ó el 20, números que en todos los pueblos sirven de punto de descanso en la numeracion, para reunir en grupo esos grandes años de doce años lunares, y quizás dieran preferencia al menor, porque 5X12=60, está contenido seis veces en 360 que servia para la division del circulo, por los 360 dias que los pueblos mas antiguos del Oriente atribuian al año representado por el emblema de un anillo. En las naciones americanas, en los Mejicanos y Muiscas, por ejemplo, hallamos cuatro indicciones en vez de cinco, preferencia singular por el número cuatro que se debe al interés que inspiraban los puntos solsticiales y equinocciales que designaban las cuatro estaciones ó grandes semanas del gran año. El número de cinco intercalaciones llevaba, además, á los Muiscas á grupos de quince años rurales, cuatro de los cuales forman el ciclo asiático de sesenta años.
Segun las vagas nociones que han llegado hasta nosotros respecto de los signos lunares que se conducian en la procesion del guesa, y á la relacion que existe entre la constelacion de la rana, ata, y el geroglifico del agua ó r a ta de agua, que entre los Chinos y pueblos de raza tártara figura á la cabeza de los catasterismos, puede suponerse que los diez geroglíficos: ata, bosa, mica, etc., representaban originariamente como los signos de los dias mejicanos, las divisiones de un zodiaco de diez partes. Hallamos, y esto es importante, un cielo chino de diez cans, al que los Mantchues dan los nombres de diez colores (6) , y es probable que los cans de los Muiscas tuvieran antiguamente tambien nombres especiales, debiendo suponerse que las cifrasque Duquesne nos ha trasmitido, aludieran á dichas denominaciones. Presumo, pues, que las palabras numéricas ata, bosa, mica, etc., han sustituido á los nombres de los signos, para indicar el primer signo del zodiaco, el segundo, el tercero, etc., cuya sustitucion ha dado origen á la extraña idea de que los mismos números eran significativos.
Esta materia, de tanto interés para la historia de las emigraciones de los pueblos, irá esclareciéndose mas y mas á medida que se vayan comparando mayor número de monumentos americanos.
| (1) | Nierehtberg, p. 138. Cieza, p. 230. (regresar1) |
| (2) | Le Gentil, Viaje á la India; t. 1, p. 207. (regresar2) |
| (3) | Dupuis, Orig. de los cultos, t. III, lám. I, p 44. Bailly, Astron. India y Oriente, 1787, p. 29. (regresar3) |
| (4) | Macrobio, lib. I, cap. XIII. (regresar4) |
| (5) | Denon, Viaje á Egipto, lám. CXXXIX, fig. 14. (regresar5) |
| (6) | Souciet y Ganbil, t. II, p. 135.(regresar6) |
