¿Cómo funciona el cine en tres dimensiones?
¿Cómo funciona el cine en tres dimensiones?
Hay varios tipos, pero el principio es el mismo.
Nuestros ojos son como cámaras que obtienen una fotografía, una
imagen plana. Debido a la separación entre nuestros ojos y a la
distancia a la que estén los objetos, las imágenes que recibe cada
ojo son ligeramente distintas. El cerebro interpreta las dos
imágenes planas y produce una sensación de tridimensionalidad. Así
que el quid está en que cada ojo reciba una imagen ligeramente
diferente, porque el resto de la ilusión queda a cargo del
cerebro.
En un método más antiguo se proyectaban juntas dos imágenes una
en color rojo y otra en color verde. Se usaban unas gafas, con un
filtro de color rojo en un ojo y uno verde en el otro. De esta
forma con cada ojo veíamos solamente una de las dos imágenes. Esto
se sigue usando pero principalmente en fotografías.
Recientemente, se están proyectando películas en 3D, pero en
color real.
De nuevo tenemos una imagen doble y tenemos que usar gafas, pero
aunque los cristales de las gafas parecen normales, en realidad se
trata de polarizadores.
La polarización de la luz es una característica difícil de
entender sin extendernos mucho en matemáticas o física, pero lo
intentaremos.
En este caso pensaremos en la luz como en una onda,
<<algo>> que vibra, que fluctúa en el tiempo. Para la
luz ese <<algo>> es el campo electromagnético. El campo
electromagnético puede vibrar de muchas formas, particularmente
interesante es cuando lo hace solamente en una dirección, digamos
arriba-abajo.
En este tipo de películas una de las imágenes se proyecta con luz
polarizada por ejemplo en la dirección vertical (su campo oscila de
arriba abajo), y la otra imagen está polarizada en la dirección
horizontal (su campo oscila de derecha a izquierda).
Los cristales de las gafas son polarizadores puestos uno en
vertical y otro en horizontal. El polarizador puesto en vertical no
dejará que el ojo vea la imagen polarizada horizontal y viceversa.
Así que de nuevo tenemos una imagen distinta para cada ojo y el
cerebro se encarga de terminar el engaño.
Para la grabación de estas películas hay que usar dos cámaras
ligeramente desplazadas y montadas sobre el mismo soporte, como si
fueran dos ojos.
El cine holográfico, aún en desarrollo, procede de otra manera. Se
usa una pantalla compuesta de multitud de pequeñas unidades a las
que se les puede variar su transparencia y otras propiedades. Se
hace incidir luz sobre la pantalla y ese montón de elementos, cada
uno en un estado diferente, hace que la luz que sale de la pantalla
forme la imagen del objeto deseado. Si esto se hace en tiempo real
cambiando con suficiente rapidez los elementos, se pueden producir
las suficientes imágenes por segundo para dar sensación de
movimiento.
Tomado de:
FERNÁNDEZ PANADERO, Javier. ¿Por qué el cielo es azul?.
Madrid: Páginas de Espuma, 2004. p.105-106
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