Al lector

Cuando en 1882 ofrecí al público la primera edición de estos apuntes, fue mi intención mencionar en un solo grupo todos los trabajos que constituyen el caudal bibliográfico colombiano, persuadido de que con ello prestaría un servicio las letras de mi país, como que no había ninguna obra de este género que sirviese de consulta. El tiempo ha venido poner en evidencia que no fue estéril la labor acometida, pues en el trascurso de mis de diez años, los periodistas de la capital, y aun algunos del extranjero, han tenido ocasión de consultar frecuentemente y aun de hacer trascripciones y citas de aquella obra. Creo que también sirvió de honroso estímulo algunos escritores jóvenes, que entonces comenzaban ensayar sus fuerzas, y que hoy han ascendido á mas encumbrado puesto, y los nombres de los cuales fueron citados por mí, a riesgo de que se me inculpase de prolijo y de que no hacía distinción de méritos. Temo que hoy mismo, al confrontar algunos de los juicios ú opiniones que ciertos personajes han sugerido á mi pluma, se me tache, como otras veces, de benévolo; pero quien para sí ha menester indulgencia, no es mucho que la gaste con los demas. Cuando las labores intelectuales son, por lo común, tan improductivas como entre nosotros, y cuando el público mira con indiferencia casi desdeñosa los esfuerzos que en tal dirección se hacen, parece mas prudente y mas justo alentar con voces de estímulo que andar á caza de reparos. Las noticias recogidas en el otro volumen, tanto en referencia su principal objeto, cual es la enumeración de los libros y folletos de autores colombianos, como en la parte de noticias biográficas de los escritores, han sido corregidas y ampliadas en esta edición, sin que esto quiera decir que considere libre de errores ó de defectos la presente, en la que, por la premura de tiempo con que ha sido escrita é impresa, hay deficiencia en las apreciaciones. También se echaran menos los nombres de algunos periodistas ó poetas, y autores de tesis, los cuales, según el plan que me he trazado, deben figurar en el apéndice de mi trabajo. El deseo de aligerar me ha llevado á veces a omitir determinados conceptos, unos, por muy conocidos, y otros porque yo mismo los he formulado antes en publicaciones de índole analoga a la que hoy doy a la prensa. Pero de todos modos, la sinceridad me ha guiado, junto con el deseo de contribuír á popularizar los nombres de aquellos escritores que dan, con su pluma, honra y brillo á mi patria.

ISIDORO LAVERDE AMAYA.

Bogotá, 18 de Julio de 1895.

 

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