Juan Francisco Ortiz

Escritor de costumbres y hermano del poeta don José Joaquín. Nació en Bogotá el 28 de Septiembre de 1808 y murió en Buga el 21 de Julio de 1875.

Recibió su educación en Bogotá, en el Colegio de San Batolomé, favorecido por el General Santander, quien había recibido de Bolívar instrucciones en tal sentido, porque éste deseaba, de este modo, recompensar los importantes servicios que le había prestado el patriota doctor Ortiz Nagle, padre de don Juan Francisco.

Poco tiempo después de haber dejado las aulas se graduó de Doctor en Jurisprudencia.

La sociedad que publicó La Estrella Nacional, primer periódico literario del país, le nombró su Presidente, y en 1848 redactó El Tío Santiago (147 págs.), y desdé entonces escribió mucho para los periódicos de la capital.

El conocido escritor caucano, don Luciano Rivera y Garrido, escribió un opúsculo biográfico, muy minucioso y sentido, de don Juan Francisco Ortiz. De dicho escrito tomamos los siguientes párrafos:

Como empleado público fue sucesivamente, durante trece años, Oficial traductor y Archivero en la Secretaría de Relaciones Exteriores y en la de Guerra y Marina, Jefe de todas las secciones y Oficial Mayor en ambas Secretarias. Fue después Jefe Político del Cantón de Chocontá, por un año; Gobernador de las Provincias de Neiva y Pamplona, por cerca de tres ; pasó luégo á servir la Intendencia general de Hacienda en lo que hoy es Departamento de Antioquia, por año y medio; y prestó después sus servicios á la hermosa causa de la Instrucción Pública, como Rector del Colegio Nacional de Bogotá, por des años. Fue también General del Gobierno del Estado de Boyacá, y des años Vicerrector del Colegio del mismo Estado; y Catedrático de diversas materias, por más de diez años, tanto en Boyacá como en Bogotá en el Instituto de Cristo, en el Seminario Consiliar y en el Colegio de Santo Tomás de Aquino.

Variados y numerosos son los escritos del doctor Ortiz, ya en prosa, ya en verso. Tan presto se entretiene describiendo con lenguaje ligero y florido un primoroso paisaje de las cordilleras ó de nuestros grandes valles, empleando los colores más apropiados para dar una semejanza completa al objeto que trata de copiar, como retrata la costumbres de nuestro país con atildado pincel, ó se levanta impulsado por sentimientos de un orden superior, y llora sobre la tumba de aquellos varones ilustres que, como el Arzobispo Mosquera y el General Neira, han merecido la veneración y la gratitud de los buenos ciudadanos.

"La ciénaga te Buga, dice al describir ese risueño cuadro de nuestra espléndida naturaleza, es de lo más bello que presenta una comarca de suyo tan hermosa. Figúrese el lector una laguna de legua y media de largo sobre media de ancho, circuida de las arboledas más pomposas, en un Valle que sorprende y encanta la vista por la magnificencia de sus paisajes. Allí la ceiba y diversas clases de palmeras entrelazan sus ramos; y el dinde, el písamo, el caracolí y otros innumerables árboles levantan al cielo sus gallardas copas coronadas de eterna verdura; y de esas copas y de esos ramajes cuelgan en vistosos abanicos y en flotantes festones los ramilletes de mil flores mecidas por el viento. Las lianas ó enredaderas trepan á lo alto de los árboles pasando del burilico al roble, y del nogal á la chonta ó á los helechos, formando ricos pabellones en aquella soledad habitada por los genios.

"Cuando sopla un viento impetuoso, todas esas masas de verdura se mueven, todos esos árboles encorvan sus copas elegantes, todos esos floridos pabellones tiemblan y todas las nymphea que forman un inmenso tapete sobre el lago, se rasgan y dan paso al viento, que hace estremecer las aguas, en cuyo espejo se retrata un cielo de zafiro y de perlas. Así que el viento ha calmado, esas flores dispersas vuelven á juntarse y forman el velo que cubre en parte la laguna."

En otro lugar, al hablar del profundo dolor que causó en la población de Bogotá el destierro del Ilustrísimo señor Mosquera y del llanto que mutuamente derramaban pueblo y Prelado, dice:

"Por cierto que aquella escena desgarraba las entrañas: cuando las lágrimas del pueblo corrían á torrentes, manifestando la ternura y el amor que profesaba al señor Mosquera, las lágrimas del Arzobispo en aquella tarde horrenda y maldecida caían como gotas de plomo en el fondo de mi corazón: Esas lágrimas eran una queja y una reconvención; bien que ni entonces ni jamás se desplegaron sus labios para decir ni una palabra siquiera contra la mano que le señalaba el camino del destierro. Esas lágrimas eran las de la despedida; esas lágrimas eran las del último adiós; esas lágrimas eran de las que recogen en silencio los ángeles del cielo en una copa de oro, cuando agoniza una víctima inocente, para presentarlas ante el trono del Santo de los Santos, en expiación de los pecados del pueblo."

En el mes de Enero de 1875 hizo don Juan Francisco Ortiz un viaje al Perú, y en Lima publicó un folleto que contiene artículos y poesías de su pluma.

Escribió también una Relación de viajes de las provincias del Norte de la Nueva Granada, en 1847, publicada en El Conservador, de Bogotá, del mismo año; muchísimas composiciones en verso; tres leyendas poéticas llamadas: Teresa, Clara-Rosa y El Padre José; unas Cartas de Piquillo y á Piquillo, ó breve resumen de los trabajos del Congreso de 1856, que aparecieron en folleto en el mismo año; la novelita Carolina la bella, y los artículos Mister Keg, Motivo por el cual, El Álbum de Mimí, Los anteojos, Bogotá y siempre Bogotá, .a ninfa y el carbonero, Una taza de chocolate, El cura de mi pueblo, El tinterillo 1 de aldea, El diputado Ciruelo, El amigote, El llanero, El diablo Drake, Las niñas del corazón, El viaje de don Pascualito, Visitar ó no visitar, La serenata, No más jarana!, don Valerio, El camarico, El cojoncito de diamantes, Impresiones de sen baile, Muchachas y bocadillos, El Fuente de Pandi, Modo de viajar por la cordillera, La luna de miel, Necrología de la marquesita, Esto es una farsa!, Frenelogía y maznetismo, Masanielo, La Guirnalda, La Pichirre, El sueño de los tres candidatos, SebastoPol, Los dos conciertos, Al Coronel pineda, Gabriela Fernández Madrid, La Tumba de un patriota, Cali, Buga y Cartago, El Aguinaldo, La plaza de toros, A mi sobrina, Al editor del Parnaso Granadino, Reseña del teatro de Bogotá, El globo aerostático, Entre amigos quién repara?, La mujer de cinco maridos, El matrimonio mercantil, Las dos primas, Un solterón, Un milagro de amor, Socaliñas americanas, Lucinda, cuál de los tres? Vamos á la ópera, Mis tres loros, onversación á borde, Catarina, traducción; Recuerdos del señor Arzobispo de Bogotá, La Ciénaga de Buga, Gimnástica, Novelas, Saldaña y Julio Arboleda, Sucesos que rayan en espantosos Antigüedades Colombianas, Advertencias amistosas, Los novios de Manacá, Las literatas en América, Historia Patria, Otra página, A Florencio en el Mundo Nuevo, Algo sobre Guatemala, Los Laches, Un puente y una plaza, El Oidor cortés de Mesa y muchos otros.

También publicó el folleto titulado:

La Virgen del Sol ó la Sacerdotisa peruana, por Juan Francisco Ortiz. Bogotá. Impreso por José A. Cualla. 1830. Folleto de 11 págs. (Es un monólogo en verso).

Su novela Carolina la bella está escrita en cartas. La protagonista es una muchacha buena moza, de Bogotá, de quien estén locamente enamorados Roberto y Teodemiro éste, romántico y recién llegado de Europa. Roberto vive en Chiquinquirá, y la familia de Carolina efectúa un paseo á aquel lugar, adonde á poco se dirige Teodemiro en busca de su adorado tormento. Allí, en un baile, Roberto descubre que Carolina ya no lo ama á él sino á Teodemiro; desafía á éste, y ambos se marchan á Bogotá, en donde, en duelo á muerte, Roberto cae atravesado el corazón por un disparo de su primo. Teodemiro, en el colmo de la desesperación, se marcha á Guaduas, herido y enfermo. A poco muere víctima de crueles remordimientos.

Carolina, al cabo de un año, dirige una carta á su amiga, mostrándose inconsolable por la cruel desgracia, atribuyéndola á su falta de franqueza, que le impidió decir claramente á Roberto que á quien amaba era á Teodemiro.

Se comprende que el autor quiso formular una censura contra esos desafíos locos é impremeditados que antes, hay que confesarlo, eran mucho más frecuentes que hoy.

Nicolás Ortiz

Nació en Bogotá el 3 de Febrero de 1843. Estudió en el Colegio de Santo Tomás de Aquino. Hizo la campaña de 1860 en defensa del Gobierno. Ha sido Diputado á las Asambleas del Tolima y de Cundinamarca, Jefe de Sección de des Ministerios y Subsecretario del de Guerra. Las publicaciones que ha hecho son las siguientes:

Estadística de las Salinas de la República, por Nicolás Ortiz (Salina de Zipaquirá). (Edición oficial). Bogotá. 1889. Imprenta de Antonio María Silvestre. Director, A. M. Silvestre. 23 págs.

Bogotá en los siglos XVIII, XIX y XX, 33 págs. (Con dos mapas de la ciudad). 1890.

Guía de la navegación del Magdalena. Imprenta de Medardo Rivas.

Melitón Ortiz

Los dos amigos, novela de costumbres por M. Ortiz y G Gooding. Bogotá. 1873. Tipografía de Nicolás Pontón y Compañía. 63 págs.

Murió G. Gooding en el mes de Agosto de 1888, de 38 años de edad.

Rafael Ortiz

Nació en Bogotá el año de 1844.

Desde catorce años de edad sentó plaza de soldado en el ejército conservador. Hizo la campaña de 1860, y luégo ha tomado parte en las guerras civiles que desde entonces se han sucedido.

Militar pundonoroso y valiente, se ha encontrado combatiendo por sus ideas en las siguientes acciones de guerra: en Santa Bárbara de Subachoque el 25 de Abril de 1861; en Usaquén el 12 y 13 de Junio del mismo año; el 18 de Julio en Bogotá; el 4 y 26 de Febrero del año citado, también en Bogotá; en Lenguazaque, Turmequé, Saldaña, La don Juana y en el Cocuy (el 27 de Abril de 1877).

En la Revista Literaria publicó un cuento titulado Salvadora, y en folleto su Informe presentado por la Comisión militar á cargo del General Rafael Ortiz. publicado por orden del Gobierno. Bogotá. Casa editorial de M. Rivas & C.ª 1888. 15 págs. Su obra principal, que escribió con el plausible objeto de destinar el producto á la beneficencia, es Eduvigis, novela de costumbres bogotanas, de intención moralizadora, escrita con natural facilidad y desembarazo; de plan muy sencillo, pero tan verídico y exacto hasta en sus más pequeños pormenores, que atrae, deleita é instruye. Sienta el autor, con abundancia de razones, que la cualidad que más conviene en la mujer para hacer la felicidad del matrimonio, es la dulzura del carácter y la tolerancia; y para demostrar los malos efectos que estas cualidades negativas producen en el seno del hogar, pinta un matrimonio que no es feliz porque la esposa no sabe ser tolerante ni discreta. Eduvigis es el tipo de una china que crece y se desarrolla en una casa de Bogotá, sufriendo el mal carácter de su ama y alejándose por culpa de ésta, cada vez más, del buen camino. El mal trato que recibe la pobre señorita de su señora, es causa de que la pierda el cariño, y luégo se sienta inclinada á buscar fuéra, al lado de un artesano que la brinda su amor, la calma y el bienestar que no ha podido encontrar en aquella casa. Y esa es la puerta franca por donde se asoman consecuencias funestas, lances inmorales y vaivenes de la suerte que presenciamos todos los días. Eduvigis va á parar al hospital, en donde muere tristemente, y confirma con su historia la de tántas desdichadas. El autor ha desarrollado el asunto que ideó, pero el natural temor con que lo ha hecho y el deseo manifiesto de dar ligereza á la acción, le ha llevado á ser tan breve en algunos capítulos, que pudiera decirse que apenas están delineados, y que á todos falta, por esta misma razón, enlace más completo, unión más estrecha, que les libertara de la apariencia de ligeros cuadros de Costumbres que tienen, y diera al conjunto mayor interés y atractivo. Cuanto á los diálogos, están á la altura de los de don Eugenio Díaz. Son sobrios y naturales y tienen aquella frescura canderosa que hace tan seductores los tipos que retrató don Eugenio; y como éste, el autor de Eduvigis también tiene observaciones sagaces, que están probando claramente su habilidad para escribir y el espíritu de observación de que es capaz. Entre varias que pudiéramos transcribir, copiamos la siguiente:

En las versati1idades del corazón humano, quien suele llevar la peor parte es la mujer, por muchas razones, entre otras, porque es muy común que su amor empiece precisamente cuando el del varón acaba.

Ricardo Ortiz Sáenz

Los dos Viejos. Comedia en tres actos, por Ricarde Ortiz Sáenz. Bogotá, 1880. Imprenta de Medardo Rivas. 75 páginas.

Venancio Ortiz

Nació en Ibagué el 1.º de Abril de 1818, y murió, repentinamente, en Bogotá, el 13 de Diciembre de 1891.

Quedó huérfano en edad muy temprana, pero esto no le impidió continuar sus estudios hasta obtener el grado de doctor en Medicina. Fue Contador de la Administración de Hacienda en Antioquia, Administrador del mismo ramo en Cundinamarca y varias veces Diputado al Congreso. Se estrenó como escritor en El Dia, y luégo fue corredactor de El Censor, de Medellín, en donde publicó algunos versos, y de regreso á Bogotá escribió un folleto en defensa de la propiedad. Poco tiempo después se efectuó la revolución encabezada por el General Melo, y escribió la historia de esa época, tan recordada en los fastos de nuestra vida política y social.
Redactó El Católico, El Conservador, La Prensa y algunos números de El Iris, de José J. Borda, y escribió también en El Porvenir, La Fe, La República y Revista Literaria.

Publicó una Biografía del Obispo de Pasto, doctor Juan Manuel García Tejada, 1870, y la Historia de la Revolución del 17 de Abril de 1854, por el doctor Venancio Ortiz. Bogotá. Imprenta de F. Torres Amaya, callo 6.ª del Norte, número 251. 1855.

Adolfo Osorio Casas

El Angel del asesinato, por Adolfo Osorio Casas. J895. Bogotá. Imprenta de Antonio María Silvestre. 16 págs.

Nicolás Osorio

Nació en Bogotá el 10 de Septiembre de 1838. Cursó Literatura Medicina en varios planteles de Bogotá, y luégo en París, donde recibió grade de Bachiller, en la Sorbona, y de doctor en Medicina en la Facultad de París, en Mayo de 1865, después de presentar como tesis un trabajo intitulado: Un tumeur provenant de la substance grise céphalo rachidienne. Visitó varios Hospitales de Suiza, Inglaterra y los Estados Unidos de América, y apenas volvió á Bogotá fue nombrado Profesor de Clínica, cargo que sirvió por más de diez años. Muchos son los notables trabajos que ha publicado en revistas científicas, especialmente en la Revista Médica, de la cual fue Redactor por dos años. A más de la tesis citada ha publicado, en folleto, los siguientes: Enfermedad del cabello, llamada en el Cauca piedra; Tratamiento del cólera in extremis por medio de inyecciones intraventosas; Estudio sobre las quinas de los Estados Unidos de Colombia; Cultivo de las quinas; Lecciones sobre las enfermedades de la piel; Diccionario; Camino de Soacha, proyecto de camino al río Magdalena por la vía de Fusagasugá. 1892.

Mariano Ospina R

Presidente constitucional de la República en el bienio corrido de 1.° de Abril de 1857 á la misma fecha de 1861, estadista, político, filósofo y escritor distinguido, nació en Guasca (Departamento de Cundinamarca) el 9 de Octubre de 1805.

Se matriculó en el Colegio de San Bartolomé, de Bogotá, en 1820, y siete años después obtuvo el título de doctor en Jurisprudencia. Apenas dejó los claustros, tomó parte activa en las agitaciones políticas de aquella época memorable. Discípulo de los doctores Vicente Azuero y Francisco Soto, y amigo de Luis Vargas Tejada, Florentino González, Ezequiel Rojas y Pedro Celestino Azuero, jóvenes notables por su talento y la energía de su carácter, convino en formar con ellos la "Sociedad Filológica" que sirvió de base á los exaltados republicanos para combatir la inútil dictadura que ejerció el Libertador y para preparar la conspiración que llevaron á cabo el 25 de Septiembre de 1828 y en la cual Ospina figuró en primera línea, hasta entrar al Palacio de San Carlos en la noche del citado día. Frustrada la audaz tentativa, Ospina logró ocultarse en los páramos inmediatos á Guasca, por largo tiempo, lo cual lo salvó la vida. En 1829 se trasladó á. Antioquia y tomó parte en la revolución que encabezó el General Córdoba contra el Gobierno presidido por Bolívar. Vencida la revuelta en la acción de "El Santuario," y muerto el héroe de Ayacucho, de quien Ospina era Secretario, escapé éste, y después de marchas difíciles, se ocultó en la ciudad de Santa Rosa de Osos. De acuerde con el Coronel Salvador Córdoba, tomó parte en una nueva revuelta armada contra el Gobierno dictatorial de Urdaneta, y más afortunado que en las veces anteriores, salió victorioso, logrando ver libre la provincia de Antioquia con el triunfo que obtuvieron los revolucionarios en Abejorral.

Terminada la lucha, fue Secretario del Departamento de Antioquia y miembro varias veces de la Asamblea provincial; en 1840, perseguido por los revolucionarios que luchaban contra el Gobierno legítimo que regía el país, del cual era partidario el señor Ospina, abandonó el territorio de Antioquia y prestó sus servicios á los, constitucionales en la provincia de Mariquita. En 1841 fue miembro de la Cámara de Representantes y Ministro de Relaciones Exteriores de la Administración Herrán, puesto en el cual dejó huella luminosa, especialmente por haber trabajado y puesto en práctica un bien meditado y dirigido plan de estudios.

Fue luégo Gobernador de las provincias de Bogotá y Antioquía, y en 1849, Representante al Congreso que eligió Presidente de la República al General José H. López. Redactó, en unión de José E. Caro, El Nacional, periódico que comenzó á ver la luz el 21 de Mayo de 1848.

El doctor Ospina combatió la dictadura de Melo en su carácter de Gobernador de la Provincia de Medellin, en 1854, y electo Presidente de la República, ocupó el sillón de Bolívar y Santander en 1857, alto puesto que dejó en medio de tremenda guerra civil, de la cual era jefe revolucionario el General Mosquera. Prisionero de este caudillo, estuvo el señor Ospina muy cerca del banquillo, y después en prisión en las bóvedas de Bocachica. Más tarde, extrañado del país, buscó asilo en Guatemala, donde fue profesor en la Universidad de San Carlos y Miembro del Congreso. Vuelto á Colombia, en 1871, se radicó en Medellín,  donde vivió, dedicado al estudio. Allí redactó, por varios arios, La Sociedad, que se publicó hasta 1877.

Mucho antes fue, en Bogotá, asiduo colaborador de El Día y de El Porvenir.

Escribió, en 1884, la Biografía del doctor José Félix de Restrepo, que dio á un amigo suyo, pobre, para que obtuviera, como obtuvo, el premio señalado á la mejor biografía, en un concurso promovido por la Legislatura de Antioquia. El público reconoció pronto la pluma del doctor Ospina, y el trabajo fue publicado, aunque sin firma, en la Imprenta del Estado, de Medellín.

Publicó también los folletos: La Guerra. Bogotá. Imprenta imparcial. 1852, y un Manual del cultivo del cafe. Medellín. Imprenta del Estado. 1883.

En Guatemala redactó el Código Penal y algunos otros, que fueron publicados por cuenta del Gobierno de aquella República.

Murió en Medellín el 11 de Enero de 1885.

El señor don Juan José Molina reunió en un volumen los principales escritos del señor Ospina, y es el que lleva el título siguiente:

Artículos escogidos del doctor Mariano Ospina Rodríguez. Coleecionados por Juan José Molina. 1884. Medellín. Imprenta Republicana. Vol de 425 págs. 2

El siguiente opúsculo, de la pluma del doctor Ospina, ha sido muy celebrado, y reimpreso muchas veces:

Carta á la señorita María Josefa Ospina, la víspera de su matrimonio. Segunda edición. Bogotá. Imprenta de Silvestre y Compañía. 1884. 16 págs.

Hé aquí una muestra del reflexivo estilo del autor:

El hombre fue hecho para la familia, y es sólo en el seno de ésta en donde se halla la satisfacción que da el contento y hace la vida grata y dulce. Pero para esto es necesario que todas las personas que entran en ese círculo estén satisfechas y contentas; y esto es lo que no siempre se acierta á conseguir. Desde que la discordia interior envenena las relaciones íntimas de la familia, la vida empieza á ser un martirio. El secreto de la felicidad doméstica está, pues, en acertar á mantener la concordia, la confianza, la amistad, la unión entre las personas que constituyen nuestro mundo doméstico. No hay individuo de la especie humana, por escogido que sea, que no tenga sus preocupaciones, sus caprichos, sus antipatías, que más ó menos chocan con las preocupaciones, caprichos y hábitos de los otros: de aquí el origen de las repulsiones y de la discordia. El remedio de este mal está en la tolerancia. Toleremos los caprichos y los hábitos de lo que nos rodean, como toleramos su estatura; no pretendamos imponerles los nuéstros, como no pretendemos hacerlos de nuestro tamaño.

Pedro Nel Ospina

Hijo de don Mariano Ospina. Nació en Bogotá el 28 de Septiembre de 1858. Ha tomado parte muy activa en la política de Antioquia, y, soldado convencido de la causa que defiende, ha ido varias veces á los campos de batalla. Peleé en Los Chancos, en Garrapata, el Arenillo y otros sitios en la guerra civil de 1876.

Activo empresario, ha tratado de implantar varias industrias entre nosotros, y con este motivo ha hecho viajes el Europa y los Estados Unidos. También ha figurado en los Congresos como Diputado por Antioquia. Ayudó á fundar El Deber, órgano de la Sociedad Filopolita de Medellín, y en aquella ciudad ha sido colaborador de La Justicia, en su primera época; La Voz de Antioquia, El Constitucional, La República, La Miscelánea y El Liceo Antioqueño. Publicó en Bogotá, en 1892, un folleto en prosa, titulado La Mula, y otro en Medellín, bajo el título El Ferrocarril de Amagá. Imprenta de Nazario A. Pineda.

Tulio Ospina

Nació en Medellín el 4 de Abril de 1857. Principió su educación bajo la dirección de los Reverendos Padres Jesuitas, en Guatemala, adonde había pasado con su padre, don Mariano Ospina, después de que éste dejó de ser Presidente de la Nueva Granada. Vuelto á Medellín, en 1872, siguió los cursos de Matemáticas, Literatura y Ciencias naturales en la Universidad de Antioquia, en la cual pronto llegó á ser Profesor de Química experimental. Tomó parte en la revolución de 1876, y sirviendo como Capitán de compañía, fue herido y hecho prisionero en la batalla de Los Chancos. Desterrado el California, después de seis meses de prisión, obtuvo en la Universidad de ese Estado, en 1879, el grade de Bachiller en Ciencias, y los diplomas de Ingeniero de Minas y Profesor de Química analítica. En seguida se consagró, en París, bajo la dirección del famoso Cloez, á estudios especiales sobre los alcaloides de la quina; y fue entonces cuando publicó en el Repertorio Colombiano un extenso trabajo titulado La Quina, y en el Boletín de la Sociedad Politécnica de París otro en francés, sobre La Turquesa (monografía sobre la causa del color de esta piedra), que le valió la admisión en la Société Géologique de Francia. Ya había sido nombrado miembro de la California Áccademy of Sciences, con motivo de su trabajo The Metalugy of Copper. De regreso á Colombia hizo la campaña en 1885, como Secretario general, Primer Edecán del Jefe de la cuarta División, General Marceliano Vélez. El General Juan N. Matéus le confirió el grado de Coronel de la Guardia Colombiana. En 1888 ejerció el cargo de Director de la Escuela Nacional de Minas, y fue profesor de Geología de la misma en 1893. En el año de 1884 fue Diputádo á la Legislatura de Antioquia; en 1888 y 1890 vino d Bogotá como Representante al Congreso.

Ha sido Redactor ó colaborador de los siguientes periódicos: The Mining and Scientific Press, de San Francisco; El Deber, La Sociedad, La Justicia, La Voz de Antioquia, El Constitucional, La Patria, La Miscelánea y El Liceo Antioqueño, de Medellín, y El Correo Nacional, de Bogotá. Su trabajo más notable es una serie de artículos sobre los fenómenos luminosos y acústicos observados en todo el mundo en 1884: del cotejo hecho por una sociedad científica europea de todos los trabajos sobre la materia, resulta que el señor Ospina fue el único que sostuvo y demostró el origen volcánico de esos fenómenos, antes de tener noticia de la gran erupción del volcán de Krakatoa, en Java.

Ha publicado los siguientes folletos:

El nuevo pleito sobre la mina de Sucre. Medellín. Imprenta Republicana. 1884.

El cultivo del cacao en Antioquia. Medellín. Imprenta del Estade. 1888.

Proyecto de ley que ordena la reorganización del Banco Nacional y exposición de motivos del mismo. Bogotá. Imprenta de Zalamea Hnos. 1890.

Los Cuadros Sinópticos del señor Ministro del Tesoro. Bogotá. Imprenta de El Correo Nacional. 1891.

La cuestión moral de los pleitos sobre las minas de Marmato. Medellín. Imprenta de El Esfuerzo. 1894.

Estéban Ovalle

Nueva Gramática castellana. Segunda edición, corregida y aumentada, complementada con un diccionario de infinitivos de todos los verbos regulares, irregulares, anómalos y defectivos, metódicamente clasificados, por Estéban Ovalle, abogado colombiano. Barcelona. Tipografia Hispano-Americana. 1883.

1 Provincialismo con que se designa á un abogado de escasos conocimientos y picaro.
2 Contiene los siguientes artículos: La Civilización, Jacobo Mola y, Economía política, discurso; El Egoísmo, apólogo; interés del dinero, Carta el la señorita María Josefa Ospina, El doctor Ricardo de la Parra, La Muela, Opiniones de Perogrullo, don Juan de Dios Aranzacu, El Gólgota, El Redactor del Suramericano y El Socialismo, Alegoría, Estado político de la Nueva Granada, El Lujo, Diario de un viaje, Consejos el unos novios, El General Nariño, En un album, Ciencias ocultas, El folleto de Allán Kardec, Los Israelitas y los antioqueños, Ojeada sobre Guatemala, Nuestras aspiraciones. Discurso, al poner en posesión de la presidencia del Estado de Antioquia al señor don Recaredo de Villa, A una joven rinda, Los partidos políticos de la Nueva Granada, don Miguel Uribe Retrepo, El segundo centenario de Medellín, La instrucción publica y la libertad de enseñanza, Conversaciones familiares sobre cuestiones sociales.
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