Pintor, grabador y publicista nacido en Bogotá, el 29 de
mayo de 1845, muerto en la misma ciudad, el 29 de noviembre de 1887. Hijo de José María
Urdaneta Camero y Adelaida Urdaneta Girardot, herederos ambos de familias prestantes. Su
padre, hacendado poseedor de tierras ganaderas y agrícolas entre las que se contaban
Canoas, Fute, Balsillas y Buenavista, vivió hasta los 92 años, tuvo ocho hijos de dos
matrimonios e incrementó la fortuna familiar a pesar de los disturbios y guerras civiles
de la segunda mitad del siglo XIX. Gran parte de la niñez de Alberto Urdaneta
transcurrió en una de dichas haciendas: Canoas, cercana al salto del Tequendama, mientras
el país era gobernado por el general Tomás Cipriano de Mosquera y Arboleda, y Bogotá
era una ciudad colonial de escasos treinta mil habitantes y arraigadas costumbres
españolas. Inició estudios en el Instituto de Cristo, bajo la dirección del literato y
periodista José Joaquín Ortiz. Pasó luego al seminario de los jesuitas, donde se
relacionó con Manuel Briceño, quien llegó a ser su gran amigo y colaborador. Urdaneta
reconoció tempranamente el poder que le daba su fortuna y meditó sobre su destino. Pilar
Moreno de Angel dice: ĞLa cambiante situación política, los presidentes que se suceden
de continuo, la posibilidad de nuevas guerras civiles y el hecho de creerse actor y no
testigo de tantos acontecimientos que modifican casi a diario la vida del país, deciden
la vocación de Urdaneta. Allí en el claustro, nace el periodista, misión para la cual
usará la fortuna de su padreğ. El 21 de julio de 1861 Tomás Cipriano de Mosquera
decretó la expulsión de la Compañía de Jesús del territorio nacional. Urdaneta y
varios de sus compañeros, entre ellos Briceño, .fueron trasladados a la Academia de
Mutis, dirigida por José Domingo Caicedo Rojas. Se inició entonces la educación
artística de Urdaneta, con Celestino Figueroa como profesor de pintura, y en particular
con Caicedo Rojas, hombre singularmente ilustrado, escritor, conocedor de teatro,
colaborador de casi todas las publicaciones literarias de la época, y quien con el tiempo
pasó a respaldar la empresa del Papel Periódico Ilustrado e incluso a ser el biógrafo
de Urdaneta.
En 1865 Urdaneta viajó a París. Pronto se relacionó con
los suramericanos residentes allí y, a través del chileno Manuel Caro, conoció a su
maestro Paul-César Gariot. En su taller aprendió pintura y dibujo. Como pintor, Urdaneta
nunca fue sobresaliente, entre otras cosas porque adhirió su gusto y estilo al
academicismo y se equivocó al desatender las revelaciones estéticas de los
impresionistas. Incluso como coleccionista cometió el mismo error y se hizo poseedor de
gran cantidad de obras neoclásicas que con el tiempo no tuvieron valor alguno. Como
dibujante, sin embargo, Urdaneta fue excelente; supo aprovechar la escuela francesa para
afianzar sus dotes naturales. Su empresa Papel Periódico Ilustrado fue la depositaria de
su prolífico trabajo, pues en repetidas ocasiones sus obras fueron la base de los
grabados publicados. Los tres años que permaneció en Europa los dedicó también a
recorrer la Normandía. Consciente de que tarde o temprano debería regresar y hacerse
cargo de las propiedades familiares, estudió los métodos para la agricultura y la
ganadería utilizados en esta zona, una de las más prósperas de Francia.
El Agricultor
Urdaneta regresó al país en 1868 y, hallándolo sumido
en las vicisitudes generadas por la Constitución de Rionegro, se dio a la tarea de fundar
el periódico El Agricultor (12 números publicados en la imprenta de Gaitán, en Bogotá,
entre abril de 1868 y agosto de 1869), empeño que llevó a cabo en compañía de Salvador
Camacho Roldán y José María Vargas. El Agricultor Ğcomo órgano informativo cumple una
función civilizadora; le sirve para iniciarse como periodista; le brinda la oportunidad
de comunicar los conocimientos adquiridos en Europa divulgando las nuevas técnicas en
agricultura y ganadería. Logra, además, en este momento en que la situación política
domina todos los aspectos de la nación, mantener su publicación totalmente neutral y
exclusivamente científicağ, al decir de Pilar Moreno. Pero las labores periodísticas no
le apartaron de su interés por el arte, campo en el que se desenvolvió no sólo como
pintor, sino básicamente como inventor y gestador de empresas colectivas, tales como la
creación de una academia de pintura. En 1871, además de par6cipar en la exposición
conmemorativa, auspició la venida al país del pintor mexicano Felipe Santiago
Gutiérrez, reconocido artista académico de la época. En torno a la figura del pintor
centroamericano, Urdaneta convocó a varios artistas nacionales para apoyar el proyecto de
fundación de una Escuela de Bellas Artes y presentarlo ante el gobierno del presidente
Manuel Murillo Toro. La ley 98 del 4 de junio de 1873 aprobó el decreto de fundación de
la Academia Vásquez. Sin embargo, dicha escuela se inició y finalizó con este único
acto oficial, ya que la falta de apoyo efectivo no le permitió cobrar vida académica. El
23 de octubre de 1872 contrajo matrimonio con Sofía Arboleda Mosquera, hija del político
y poeta Julio Arboleda. Su esposa, de quien conserva el Museo Nacional un óleo atribuido
al pintor Felipe Santiago Gutiérrez, murió el 13 de marzo de 1875 a causa de una
complicación pulmonar. El dolor ocasionado por esta pérdida le impulsó a vender su
hacienda Buenavista, localizada en la Sabana de Bogotá, no lejos de Cota.
El Mochuelo
El 25 de agosto de 1876 Urdaneta se vinculó
activamente a la guerrilla de "El Mochuelo", movimiento conformado por jóvenes
conservadores que luchaban contra el gobierno radical presidido por Aquileo Parra. En esta
guerra obtuvo el grado de general. También sus capacidades artísticas estuvieron al
servicio de esta lucha: se convirtió en el autor de caricaturas litografiadas en contra
del presidente y de las principales figuras de su gobierno. La respuesta a sus sátiras no
se hizo esperar: la hacienda Canoas, propiedad de su familia fue saqueada por el ejército
radical y el mismo Urdaneta fue encarcelado en el Colegio de San Agustín por espacio de
siete meses, entre septiembre de 1876 y abril del año siguiente, tiempo que dedicó a
dibujar a sus compañeros de prisión. A1 terminar la contienda recobró la libertad, pero
entonces su partido había sido derrotado. Urdaneta no apaciguó su ánimo opositor. A1
contrario, habiendo importado de Europa sistemas franceses de impresión y de diseño de
caricatura, y conociendo de antemano el poder de la sátira como herramienta de ataque,
fundó el periódico El mochuelo, del cual sólo se publicaron dos números en la imprenta
Nueva de Bogotá, en 1877. Su contenido, de abierta crítica al radicalismo acompañado de
mordaces caricaturas hicieron de la administración del presidente Parra su víctima. Como
una demostración de valor personal, hizo que sólo su nombre figurara como dibujante y
director, mientras los demás colaboradores permanecieron en el anonimato. Tan clara fue
su voluntad de lucha y su certeza en la eficacia del método escogido, que ya en el primer
número publicó un autorretrato suyo en el que aparecía como un guerrillero cuyas armas
eran el lápiz y la pluma: de pie, con pantalón ceñido, botas por encima de la rodilla,
espuelas y sombrero de ala ancha, una espada al cinto y un fusil al hombro, Urdaneta
empuña en la mano izquierda una larga pluma de ganso y en la derecha una afilada plumilla
a manera de lanza; al centro se ve una panoplia con un escudo que luce un mochuelo y la
leyenda ĞA1 prójimo contra una esquina>,. El tercer número de El Mochuelo no
alcanzó la imprenta; Urdaneta, como era de esperarse, fue encarcelado. Su padre gestionó
ante el gobierno su salida de prisión, la cual obtuvo a cambio del exilio obligado.
Los Andes
De nuevo en París, Urdaneta estudió dibujo con Ernest
Meissonier (18771881), quien representaba la oposición a los artistas impresionistas y
realistas. Urdaneta lo admiraba incondicionalmente. Uno de sus mayores orgullos era haber
estudiado en su taller. En asocio con los colombianos Ricardo S. Pereira, Ignacio
Gutiérrez, Luis Fonnegra, César Guzmán y Roberto de Narváez, llevó a cabo su tercera
empresa periodística, la revista literaria ilustrada Los Andes, Semanario Americano
Ilustrado, Ğun periódico americano pero universal. Tiene grabados en que se reproduce a
Lamartine, Víctor Hugo, Cervantes, Thiers, el Mariscal Prim, Tomás Edison [...], la
estatua de La Libertad, "monumento internacional que se erigirá en Nueva York",
locomotiva [sic] sin fogón, José Manuel Groot "paz a sus restos y gloria a su
nombre"; retrato y biografía de los académicos franceses. Además su ciencia casera
nos informa sobre un modo fácil y barato de fabricar hielo; procedimiento para volver
impermeable el calzado, etc.,>, según anota Pilar Moreno de Angel. En calidad de
miembro de la Sociedad Politécnica, participó en las reuniones programadas por la
Sociedad de Geografía (mayo de 1879), en el curso de las cuales se acordó la
construcción del Canal de Panamá, de cuya realización inicial fue encargado Fernando de
Lesseps. En compañía de José María Quijano Wallis y Diego Suárez, recorrió España
en el mismo año. De vuelta en París asistió al estudio del pintor español Nicolás
Mejía, con quien tomó clases de dibujo del natural, de traje y de desnudo, y en cuyo
taller conoció a Antonio Rodríguez. Pensando en la publicación de un nuevo periódico y
en la importancia de instituir una escuela de grabado en el país, contrató a dicho
grabador español, afamado colaborador del Monde Illustré, y con él emprendió el viaje
de retorno a Colombia (1880).
Papel Periódico Ilustrado
A su regreso Urdaneta se consagró al periodismo
literario, histórico e ilustrado. Publicó el libro titulado Centenario de los Comuneros
(marzo 1881), para el cual realizó varios dibujos que fueron grabados por Rodríguez, y
cuyo texto fue extractado de la obra Los Comuneros, de Manuel Briceño. Un mes más tarde,
fundó la Escuela de Grabado, en los claustros de San Bartolomé. Con tal propósito
suscribió un contrato con el gobierno por el cual se comprometía a dictar clases de
dibujo, mientras que Rodríguez dictaría las de xilografía, en los ramos de grabado
artístico y científico. El gobierno escogería los alumnos, mayores de 14 años, quienes
asistirían al curso de tres años, cuatro horas diarias. La escuela inició cursos con 27
jóvenes, de los cuales sólo nueve perseveraron y pasaron a ser, con el tiempo, los
colaboradores del Papel Periódico Ilustrado y Colombia Ilustrada: Eustacio Barreto, Jorge
Crane, Joaquín Franco Urdaneta, Julio Flórez (que no es el popular poeta de la Gruta
Simbólica), Alfredo Greñas, Benjamín Heredia, Ricardo Moros Urbina, Manuel A. Soto y
Eleázar Vanegas. Sin embargo, la empresa más notable de Urdaneta la constituyó sin
lugar a dudas el Papel Periódico Ilustrado (Bogotá, Imprenta de Silvestre y Cía., N°-s
1-116, junio 6 de 1881mayo 29 de 1888), una de las mejores publicaciones hechas en
Colombia, de la cual fue fundador y director. ĞEn ella colaboraron los hombres más
ilustres de su tiempo y desde el punto de vista gráfico es el mejor documento del que
disponemos actualmente para conocer la fisonomía de los personajes de la época, las
costumbres, los paisajes, las modas y la arquitectura de aquellos años en Colombia y
Bogotá,>, dice Carmen Ortega Ricaurte. La misma autora nos indica cuál era la
técnica empleada: ĞEl grabado en madera o xilografía, introducido al país por Alberto
Urdaneta, representa una innovación en la historia de nuestras artes gráficas, pues
hasta el momento sólo se había utilizado la litografía en las pocas publicaciones
ilustradas que se habían hecho en Colombia. Los grabados del Papel Periódico Ilustrado
fueron ejecutados utilizando la técnica llamada a fibra, según la cual se corta en
sentido horizontal, respecto al tronco, las planchas de madera del árbol de boj [...] La
mayoría de los grabados del Papel Periódico Ilustrado fueron ejecutados sobre dibujos de
Alberto Urdaneta, quien los hacía ad hoc para ilustrar ciertos escritos o los tomaba de
los álbumes que había ido formando durante varios años y en los cuales había
recopilado: autógrafos, retratos, paisajes, versos y dibujos de las personalidades más
sobresalientes tanto de Europa como de América. También se publicaron varios dibujos de
artistas profesionales o aficionados, quienes quisieron asociarse espontáneamente a la
tarea cultural que se había impuesto el general. En algunos casos, Urdaneta tuvo que
apelar a obras tales como el libro de Reclus Panama et Darien y la revista Le Tour du
Monde, de las cuales nuestros artistas criollos copiaron algunos grabados con tal
maestría, que en nada desmerecen de las obras francesas. Finalmente, las fotografías de
Julio Racines y Demetrio Paredes, que por aquel entonces constituían una novedad en
nuestro medio, suministraron abundante material gráfico a Rodríguez y sus
discípulos>,.
En dos ocasiones se vio forzado Urdaneta a suspender la
publicación del Papel Periódico Ilustrado: la primera (agosto 1885-junio 1886), durante
un año, a causa de la guerra civil que sacudía al país. La segunda (abril 1887),
definitiva, debido al estado de su salud. Un año después de su muerte (1888), como
homenaje póstumo, sus amigos y colaboradores prepararon los tres números que faltaban
para completar el quinto volumen (N°-s 114 a 116), los cuales editaron en una sola
entrega (abril 1888), dedicados a Ğla memoria de Alberto Urdaneta, patriótico fundador e
infatigable obrero del Papel Periódico Ilustrado, en prueba de reconocimiento y
cariño>,. Además de reunir a los mejores grabadores, los más brillantes escritores
de la época, perfeccionar el sistema de grabado y aplicarlo hasta dar al Papel Periódico
Ilustrado la categoría y el valor de una obra de arte, el acierto mayor de Urdaneta
consistió en mantener su empresa dentro de una línea apolítica, o mejor, dando cabida a
todas las tendencias y partidos. Fue realmente esa la estrategia que le permitió contar
con la colaboración de las personalidades del arte y la literatura, y dar continuidad
empresarial a su periódico. Por todo ello, el Papel Periódico Ilustrado se considera,
ante todo, un proyecto pacifista, y quizás el único que como tal se mantuvo durante el
siglo XIX colombiano. La paradoja radica en que, cuando Alberto Urdaneta -la persona más
versada en caricatura en el país- dejó de clavar su afilado lápiz en el radicalismo,
después de abandonar la guerra de pluma y lápiz (recuérdese su autorretrato en El
Mochuelo), se entregó a su causa pacifista sin imaginar que esa misma empresa se
convertiría en cuna y escuela privilegiada de aquellos caricaturistas que, al finalizar
el siglo, fustigarían nuevamente al gobierno de turno, representado en los antiguos
copartidarios de Urdaneta; tal el caso de Alfredo Greñas.
Otras actividades
Como una manera de festejar el primer año de labores
de la Escuela de Grabado (1882), Urdaneta tuvo la idea de convocar a un concurso de
xilografía sobre temas colombianos. El primer premio lo compartieron Eustacio Barreto y
Alfredo Greñas. Por ley 67 de 1882, el Instituto de Bellas Artes abrió sus puertas. El
fundador fue Alberto Urdaneta. Este instituto se constituyó en la base de la Escuela de
Bellas Artes de Bogotá, también fundada y dirigida por él años más tarde, en 1886, a
petición del gobierno de Rafael Núñez, y en la cual se formaron la mayoría de los
artistas colombianos. Esta gran academia la constituyeron básicamente la Escuela de
Grabadores, la antigua Academia Vásquez de pintura, la Academia de Música y la Escuela
de Arquitectura, esta última formada alrededor de la construcción del Capitolio Nacional
y bajo la dirección del maestro italiano Pietro Cantini. Para la Escuela de Bellas Artes
escribió Urdaneta el libro Lecciones de Perspectiva, que sirvió a los alumnos de texto
de enseñanza.
Por voto popular, fue elegido regidor del municipio de
Bogotá, cargo que ejerció entre 1883 y 1884. En 1883 viajó a Caracas, en compañía del
general Briceño, como representante de la Prensa Asociada de Colombia, invitado a la
conmemoración del centenario del nacimiento de Simón Bolívar. En compañía de José
María Quijano Wallis promovió la creación del centro de actividades culturales El
Ateneo de Bogotá, inaugurado el 29 de junio de 1884. En 1885 desempeñó el cargo de
comandante del Estado Mayor del Ejército, y actuó como fiscal en la causa contra Ricardo
Gaitán Obeso y sus compañeros de la revolución radical. Concibió y organizó la
Primera Exposición Anual de la Escuela de Bellas Artes (diciembre 1886), la cual marcó a
su vez el comienzo de una larga tradición de exposiciones anuales en el mismo centro.
Elaboró personalmente la Guía (catálogo) de dicha muestra, en la cual exhibió 1200
obras de artistas nacionales y extranjeros, por lo que se le considera el mayor inventario
de patrimonio cultural mueble de Bogotá. Finalmente, como coleccionista, Urdaneta reunió
en su casa una valiosa cantidad de cuadros, objetos, muebles y documentos. Parte de su
colección de pinturas se encuentra el Museo Nacional.
El artista
Como dibujante, Urdaneta dejó una producción
dispareja que abarca retratos de las personalidades más sobresalientes de su época,
ilustraciones para artículos y poesías, personajes típicos, vistas y dibujos y pinturas
de género histórico. Entre las últimas sobresale el óleo Caldas marcha al suplicio
(ca. 1880), propiedad del Museo Nacional, del cual dice Lázaro María Girón: ĞEn la
ejecución tenía el estilo moderno de los naturalistas franceses; pero en el fondo, en el
alma de sus composiciones, era como ellos idealista y veía con ojos deslumbrados del
entusiasmo patriótico a los prohombres de nuestra historia. El cuadro de Caldas al
marchar al patíbulo tiene rudezas viriles y cierto movimiento dramático enérgicamente
expresado. En el colorido hay alguna tendencia a las entonaciones frías, tendencia de que
adoleció siempre Urdáneta, pero que en este lienzo no es censurable porque la escena es
trágica; y como pasa en las escaleras del edificio del Rosario, reina en todo el conjunto
un colorido oscuro; la perspectiva es buenağ. Urdaneta fue una de las personalidades más
interesantes del siglo pasado: caricaturista, escritor, periodista, coleccionista de arte,
militar, agricultor, profesor; pero sobre todas esas actividades, vale la pena destacar su
entusiasmo por la cultura, que lo animó a ser el más insistente y fecundo promotor
cultural colombiano del siglo XIX [Ver tomo 6, Arte, p. 111].
MARTHA SEGURA
Bibliografía
Alberto Urdaneta, vida y obra, Biblioteca Luis Angel
Arango, Bogotá, agosto-septiembre 1992, texto: María Fernanda Urdaneta. GIRÓN LIZARAZO,
MARÍA. El museo-taller de Alberto Urdaneta. Bogotá, Zalamea Hermanos, 1888. MORENO DE
ANGEL, PILAR. Albert0 Urdaneta. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1972. ORTEGA
RICAURTE, CARMEN. Dibujantes y grabadores del Papel Periódico Ilustrado y Colombia
Ilustrada. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1973. ORTEGA TORRES, JOSÉ. Indice
del Papel Periódico Ilustrado y de Colombia Ilustrada. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo,
1961.
Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.