AMOR A LA SABIDURIA Y SABIDURIA DEL AMOR
Ensayo sobre una posible utopía de revolución cultural
Gabriel Restrepo             
Documento presentado a la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo con el patrocinio de la Fundación Antonio Restrepo Barco.
Santafé de Bogotá, 1994.

Sabiduría del Amor y Amor a la Sabiduría

 

Lo que salva a la crisis de resolverse en favor de la muerte es el amor. El amor decide que la agonía se resuelva como perpetuación de la vida. Porque si el hombre o muere o mata, la preservación de la vida en la especie está cifrada en su potencia de amor, tanto como en su potencia de saber.

Ya Platón lo había advertido en El Banquete: el ser humano persigue la inmortalidad y le huye a la muerte por la reproducción física o por la reproducción intelectual o cultural 4 .

Por fundarse en la metáfora del parto y del nacimiento, el mito platónico es muy instructivo de lo que puede ser la esencia de la educación, pues es ésta otra forma de nacimiento o de renacimiento del ser, y por tanto de vencimiento de la muerte, como lo expresó el filósofo con el arte mayéutica 5 .

Fue una mujer , Diotima , la que enseñó a Sócrates la filosofía, que es amor a la sabiduría, acto que se inicia con la sabiduría del amor, es decir con el primer aprendizaje en los brazos de la madre de la lengua materna , que es el acceso ineludible a la cultura. La educación y la cultura son antes que cualesquiera otra cosa actos de vida, o sea actos de amor. En el arte mayéutica la sabiduría del amor equivale aún al amor a la sabiduría.

El amor físico destinado a la reproducción biológica y por tanto a la variación genética es comparable con el amor intelectual o amor cultural, que ejerce función semejante pero aún mayor en potencia que aquel: un reunir lo diferente y aún lo opuesto, un religare (un volver a unir o reunir ) en el sentido más fundamental del concepto, "un amor cortado en su fin" o sublimado, como Freud lo designó 6 .

Así mismo, la comparación platónica entre la reproducción física y la reproducción intelectual o cultural puede ser estimada como un antecedente de la equivalencia funcional que en el pensamiento cibernético se establece entre el gene y el símbolo, o entre el germen y la cultura, frente a lo cual el cuerpo físico o el cuerpo social son somas informados aunque condicionantes 7 . De ahí que la cultura, como la gran caja negra de símbolos del ser humano pueda determinar el rumbo de la naturaleza, de la economía, de la política y de la sociedad como ente organizado.

Amor a la sabiduría y sabiduría del amor. Esta expresión que parece un mero retruécano, funda algo más que una expresión retórica: la posibilidad de armonizar amor y razón, afecto y entendimiento. Que este ideal, como los otros ideales platónicos, no sea tan fácil de alcanzar, lo probará el mundo moderno y en particular una suerte de disociación esquizofrénica decimonónica entre romanticismo y ciencia, que desde el ocaso del siglo XIX señalará para el siglo XX la tarea, apenas iniciada en mentes tan diversas como Sigmund Freud, Martin Heidegger, Talcott Parsons, Jürgen Habermas de reconciliar la sabiduría del amor, es decir el afecto, con el amor a la sabiduría, es decir con la ciencia.

Si el amor a la sabiduría es el fundamento de la vida y por tanto de la cultura y de la educación, es preciso que la sabiduría distinga lo que es el amor. Dos definiciones proporciona Platón en el célebre libro sobre este principio.

La primera definición es lógica. El amor es "un gran genio" o un gran daimon. Como tal, el amor es el gran mediador que establece la cohesión entre las diferentes partes del todo 8 . Es así esa gracia o carisma o espíritu (Rúah en hebreo, Pneuma o Jaris entre los griegos, spiritus entre los latinos) que reúne en sí mismo lo distinto y aún lo opuesto 9 .

Que el amor en su sentido intelectual o cultural sea genio o daimon lo prueban personajes fundadores de la religión o de la filosofía, de la ley, la moral o las ideologías, de las letras o de las artes, de las ciencias o de las técnicas en todas las culturas, sean mistagogos, profetas, maestros, pedagogos, artistas o artesanos, científicos o escritores como fueron por ejemplo Hamurabi, Solón, Buda, Moisés, Cristo, Mahoma, Bochica, Cervantes, Leonardo, Newton, Einstein, Pasteur, Watt, Marconi, para mencionar sólo a unos pocos.

Pero además de las expresiones geniales del amor que definen el ser de la cultura en su larga duración, el amor se construye en el cotidiano mundo de la vida bajo formas de comensalidad, solidaridad, lazos de parentezco y comunidad a través de distintos actos y de especiales ritos (fiestas y espectáculos, manejo de símbolos, expresiones comunes y en particular esos ritos de paso que son los propios de la educación y de la vida) . Todos aquellos son hechos de tradición que mantienen a una sociedad en estado de cohesión y contrarrestan con su fuerza centrípeta aquella excentricidad que está determinada por la diferencia de personalidades y de intereses.

La segunda definición platónica del amor es mitológica. Y en un rasgo que es típico de la estructura analógica de El Banquete , el amor nace en otro convite como hijo de una diferencia esencial. Pues según cuenta el relato, en un festejo o festín celebrado en honor de Afrodita, diosa de la belleza, Poro, que es el recurso, hijo a su vez de la Prudencia, embriagado de néctar se había dormido, cuando Penía, la pobreza, que mendigaba en los alrededores, "movida por su escasez de recursos" se acostó con él para concebir al amor.

El amor pues está siempre en estado de necesidad y de finitud, falto de palabras o de poder, como hijo de la pobreza, pero como descendiente que es a la vez del recurso es retórico, ingenioso, capaz de renacer de sus cenizas hasta ser inmortal. Finito, el hombre se hace infinito por el recurso del amor. Pobre, el hombre se hace rico por el recurso del amor. Necesitado, el hombre se hace libre por el recurso del amor.

De este modo se entretejen la sabiduría del amor y el amor a la sabiduría. Para volver al principio de esta exposición, el amor en cuanto recurso es aquel que puede salvar la crisis que representan la necesidad, la pobreza o la muerte. Una parábola para un pueblo se puede extraer de allí y es que el acto de amor que es la educación es el que puede salvar a la pobreza de seguir en la pobreza, si ella sabe acoplarse con el recurso o con el ingenio. El recurso redime a la pobreza. De ahí que no sea retórica decir que el mayor recurso de un Estado es su población y que el mayor ingenio para transformar tal Estado sea la educación.

En resumen, la educación es un acto de amor por el cual se trasmite y se recrea la cultura de una generación a otra, comprendiéndose por cultura el saber religioso y filosófico, el saber ideológico, ético y legal, el saber artístico y expresivo (el lenguaje incluído) y el saber científico y tecnológico.

 

 

4 Platón. El Banquete. Obras Completas, Madrid, Aguilar, 1969, segunda edición: páginas 553 a 597.  volver

 

5 Platón. Teeteto. En Obras Completas, Madrid, Aguilar, 1969, segunda edición.  volver

 

6 En El Malestar de la cultura, obra citada. volver

 

7 Parsons, Talcott. The evolution of societies. New Jersey, Prentice Hall, 1977. Bateson, Gregory. Espíritu y naturaleza. Quinta reimpresión. Buenos Aires, Amorrortu, 1980 (1979).  volver

 

8 Platón. El Banquete, obra citada. "- Qué cosa puede ser entonces el Amor - le objeté -. ¿Un mortal? - No, ni mucho menos. - Entonces ¿qué? - Como en los casos anteriores -repuso-, algo intermedio entre mortal e inmortal. - ¿Qué, Diotima? - Un gran genio, Sócrates, pues todo lo que es genio, está entre lo divino y lo mortal. - ¿Y qué poder tiene? - le repliqué yo. - Interpreta y trasmite a los dioses las cosas humanas y a los hombres las cosas divinas, las súplicas y los sacrificios de los unos y las órdenes y las recompensas a los sacrificios de los otros. Colocado entre unos y otros rellena el hueco, de manera que el Todo quede ligado consigo mismo. A través de él discurre el arte adivinatoria en su totalidad y el arte de los sacerdotes relativa a los sacrificios, a las iniciaciones, a los encantos, a la mántica toda y a la magia. La divinidad no se pone en contacto con el hombre, sino que es a través de este género de seres por donde tiene lugar todo comercio y todo diálogo entre los dioses y los hombres, tanto durante la vigilia como durante el sueño" p. 584.   volver

 

9 Sobre el espíritu ver el texto de Derridá, Jacques. De l´Esprit. Heidegger et la question. Paris. Galilée, 1987. Sobre el concepto de Jaris o carisma ver : Schelling. La relación de las artes figurativas con la naturaleza. Trad. Alfonso Castaño Piñan. Buenos Aires, Aguilar, 1963.(primera edición 1954) y Weber, Max. Economía y Sociedad. Trad. de Luis Medina Echavarría. México, Fondo de Cultura Económica, 3a. reimpresión, 1977, (1944, primera edición en alemán 1922) Dos tomos.   volver