AMOR A LA SABIDURIA Y SABIDURIA DEL AMOR
Ensayo sobre una posible utopía de revolución cultural
Gabriel Restrepo             
Documento presentado a la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo con el patrocinio de la Fundación Antonio Restrepo Barco.
Santafé de Bogotá, 1994.

SEGUNDA PARTE

EDUCACION PARA SER CIUDADANO DE COLOMBIA

 

 

Axiomas para un programa de cambio cultural

 

Desde el juicio que brinda una perspectiva de la historia universal , la elaboración de un programa de cambio cultural a largo plazo en la sociedad colombiana debería afrontar de modo simultáneo dos problemas: el primero sería el de examinar en forma crítica las razones por las cuales en la historia de Colombia se asumió de modo imperfecto la modernidad.

Y el segundo: dada la crisis de la misma modernidad, según la denuncia del posmodernismo, se precisaría saber cuáles serían los fundamentos para ser contemporáneos de un mundo que ya no puede basarse en nociones de la modernidad como la del supuesto "progreso universal" o la de una llamada "razón del mundo" que, por su unilateralidad condujeron a la humanidad a los holocaustos del siglo XX o a los síntomas de destrucción enumerados atrás. Ello establecería los fundamentos para una nueva política de educación, cultura y desarrollo que tuviera asidero en la razón de ser de un pueblo y a la vez en el derrotero previsible de la humanidad.

Para mejor comprender lo anterior valdría un ejemplo: resulta claro y patente que Colombia, como otros países de América Latina no asimiló el positivismo como hubiera sido deseable para erigir a partir de él una conciencia pública en favor de la educación masiva y de la actividad científica. Y se puede inferir de modo válido que las deficiencias de la educación y la ausencia de investigación científica resultantes de allí son causales de nuestro atraso relativo frente al ser contemporáneo del mundo.

Pero hasta dicha constatación puede llegar el acuerdo porque la discrepancia surgirá de modo inevitable en el mismo momento en que se evalúe por qué ello ha sido así y sobretodo qué se debería hacer para modificar dicha situación. Porque bien podrían reeditarse los sueños utópicos de Moro, de Bacon o de Saint-Simon y Comte, y ello se ha hecho ya muchas veces, sin que dichos sueños tuvieren el poder eficiente de aquellos soñadores, ya sea porque no corresponden a las formas de ser o a los deseos subyacentes de la sociedad colombiana, a sus imaginarios más profundos, ya sea porque las condiciones económicas o sociopolíticas de la sociedad colombiana se opongan al intento, o ya sea porque la atmósfera de valores del mundo actual devalúe la unilateralidad de la utopía positivista.

En otros términos, un programa de fomento masivo de la educación y de la ciencia no puede desconocer factores culturales endógenos, a partir de los cuales debe formularse, ni determinantes propios de la estructura económica, política o social propia que deben modificarse para que dicho programa pueda ser exitoso, ni los derroteros axiológicos del mundo posmoderno.

Basten dos ejemplos por ahora para ilustrar lo dicho antes de ensayar una argumentación a fondo del problema: puesto que la ciencia no es el único ideal de la cultura, porque al lado de ella existen por ejemplo el placer de la belleza o los ideales éticos y religiosos, y puesto que la cultura colombiana, como se verá, ha sido antes mimesis que logos, juego antes que reflexión, ¿cómo conciliar en la educación la formación estética con la formación científica o en otros términos cómo evitar que las llamadas dos culturas, la humanista y la científica, se distancien cada vez más y en lugar de ello cooperen de modo recíproco para aumentar la creatividad que distingue a la una y a la otra 1 ? ¿Cómo evitar la hostilidad pública hacia la ciencia, cuando algunas aplicaciones de la ciencia o de la técnica acarrean consecuencias percibidas como negativas por ciertos grupos sociales de la población 2 ? Y ¿cómo integrar una y otra, las ciencias y las humanidades, con una formación ética y ciudadana? ¿Cómo conjugar los ideales decimonónicos del positivismo y del romanticismo?

Dicho primer ejemplo puede complementarse con uno segundo: el desarrollo de la ciencia supone, como se ha sugerido en la breve visión del mundo, una sociedad que admita no sólo la diferencia en las ideas, sino aún la misma heterodoxia absoluta del pensamiento, es decir ideas que no sólo sean diferentes a las propias (lo cual es fácil de admitir), sino aún opuestas por entero a las creencias dominantes o a las creencias propias (lo cual es más difícil de tolerar). ¿Posee la sociedad colombiana los valores propios de la libertad de pensamiento? ¿La estructura política y la textura de los intereses económicos han sido o son proclives no digamos ya al valor de la "libertad", que muchas veces se entiende como libertad unilateral de algunos, sino a esos otros valores correlativos de la Revolución Francesa y por tanto de la modernidad como fueron los de "igualdad" y "solidaridad"? ¿Se ha afirmado de veras con la Constitución de 1991 la idea de un estado democrático, necesaria para un progreso sostenido de la educación y de la libre creatividad propias de la ciencia y del arte?

 

 

 

1 El asunto ha pasado a ser clásico después de las célebres conferencias de Snow, en 1959 . Ver: Snow. C.P. The Two cultures and a second look. An expanded version of the two cultures and the scientific revolution. Cambridge, Cambridge University Press, 1965. Para resumir el argumento en pocas líneas, Snow sugiere que en las ciencias naturales los progresos obedecen a una tal especialidad del saber cuya caricatura podría ser la del especialista que sabe cada vez más sobre cada vez menos, mientras que en las humanidades el énfasis está puesto en generalidades: las dos culturas - es el argumento de Snow - se entienden cada vez menos y lo que es peor se desentienden cada vez más una de otra. En el caso de las humanidades, dicho desentenderse obra como hostilidad gratuita y no fundada hacia la ciencia. Si bien es cierto que algunos hechos parecen contradecir la profecía de Snow (uno, la aparición del computador personal que resuelve un problema de información, aunque crea otros; dos, la creciente tendencia hacia las investigaciones interdisciplinarias y globales en las ciencias naturales; tres, la aparición de una nueva cultura humanística que toma en cuenta la evolución global del cosmos y la relación de la vida y de la cultura con él), no es menos cierto que el problema enunciado atiende a un hecho cierto.   volver

 

2 Las obras de Talcott Parsons y de Robert Merton insisten mucho sobre este fenómeno. Ver el capítulo octavo del libro de Talcot Parsons, The Social System. London, Routledge and Kegan, 1970 (1951). En cuanto a Merton, ver: La Sociología de la Ciencia. Investigaciones teóricas y empíricas. Madrid, Alianza, 1973.   volver