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BIBLIOTECAS
PUBLICAS Y BIBLIOTECAS ESCOLARES: UNA PERSPECTIVA DE COOPERACIÓN
Jorge Orlando Melo
Índice
Las relaciones entre la educación y
el texto
Estadísticas Básicas de Bibliotecas Escolar, 1969 y 2002
La experiencia internacional
La experiencia colombiana
En resumen, que hacer,
para donde coger?
Anexo:
Cooperando con el Ministerio de Educación
En resumen, que hacer, para donde coger?
Mi propuesta podría resumirse en unas pocas líneas:
-
Las bibliotecas públicas deben
asumir con claridad su responsabilidad hacia el sector educativo, y reconocer que allí
tienen su público por excelencia. No debemos tener mala conciencia por estar llenos de
niños, pero sí si estos vienen y gastan su tiempo contestando tareas insulsas.
-
Las bibliotecas públicas no
deben hacer concesiones al modelo educativo del dictado, la tarea informativa y el texto
escolar. Si deben atender sobre todo a estudiantes, deben tener claro que son bibliotecas
y no lugares para hacer tareas. Deben ofrecer un abanico amplio de opciones de lectura y
consulta, que busquen ofrecer a los estudiantes oportunidades para su desarrollo cultural,
para estimular su placer de leer, su autonomía para la lectura de textos complementarios
a sus estudios. No deben temer la molestia de los docentes porque no se haga una
biblioteca que simplemente conteste las preguntas que estos pueden hacer a sus
estudiantes: los profesores serios saben que la buena formación requiere ante todo que
los estudiantes se vuelvan lectores autónomos y entusiastas, y esto no ocurre cuando van
a la biblioteca a fotocopiar la respuesta a una pregunta. Y los profesores rutinarios, los
que ponen estas tareas, no importan en el largo plazo.
-
El reconocimiento de que el
público mayoritario es el escolar no debe implicar ninguna exclusión de los públicos
alternos. En mi opinión esto no crea problemas en términos de la conformación de las
colecciones: la colección para el público general es exactamente la misma que tenemos
que ofrecer al público escolar. Por ello, los artesanos, los desempleados, encontrarán
allí lo que requieren y las bibliotecas deben atenderlos, a veces incluso con un énfasis
mayor que a los escolares. Los mismos materiales atractivos y llamativos, los libros
ilustrados, las colecciones de video y música, servirán para sustraer al niño de su
encargo escolar y para invitar al adulto a usar la biblioteca-
-
Las bibliotecas públicas deben
colaborar estrechamente con la escuela y con la biblioteca escolar. La experiencia de las
bibliotecas públicas es clave para diseñar la colección escolar. En Bogotá se han
generado, en una interacción entre la diversas bibliotecas de Biblored, varias listas
básicas que permiten diseñar colecciones mínimas de buena calidad. Esas listas son claves para bibliotecas escolares
que probablemente tendrán entre 1000 y 2000 volúmenes, que buscarán tener en la escuela
lo de más uso y estimular la visita a las bibliotecas intermedias o a las megabibliotecas
para buscar los demás materiales. Es igualmente importante el apoyo en la formación de
docentes.
[27]
El esfuerzo que están haciendo las bibliotecas del
distrito para convertir los colegios de su entorno en socios permanentes de su trabajo me
parece que será a la larga muy productivo.
-
En términos de estrategia de
promoción de las bibliotecas, el apoyo a las bibliotecas escolares, la orientación para
que dejen de ser también bibliotecas de tareas, debe estar acompañada de un esfuerzo por
ganar el respaldo para el uso del libro no escolar por parte de maestros, directivos de la
educación, funcionarios del Ministerio y las secretarías de educación. Los recursos de
estas entidades, comparados con los del Ministerio de Cultura son inmensos: la secretaría
de educación del Distrito de Bogotá tiene un presupuesto total que debe ser al menos 40
veces el del Ministerio de Cultura y la inversión en bibliotecas públicas, no escolares,
que hizo el Distrito en los últimos tres años, es al menos 10 veces superior a la que el
Ministerio de Cultura en todo el país. Seguir pensando en un sistema de bibliotecas
públicas financiado por el sector de cultura del gobierno nacional es irrealista, y los
aportes significativos del nivel central, surgirán, estoy seguro -como se anuncia ya con
el caso de algunas bibliotecas regionales, como la del Valle o la Piloto- del sector
educativo.
Pero esto no es
simple oportunismo, ir a donde está la plata. Las razones son, como lo he señalado en
varias ocasiones, que todos los usos significativos del libro en el proceso de formación
del individuo se apoyan, en nuestra sociedad escolarizada, en el papel esencial del texto
escrito, no importa que esté sobre papel o eventualmente en un computador, para
contribuir a la preparación del joven para convertirse en un ciudadano culto, informado,
participativo, crítico, y con alternativas de recreación más complejas y enriquecedoras
que las que ofrecen las alternativas predominantes en la sociedad de consumo. Si en vez de
preocuparnos por que las bibliotecas públicas estén colonizadas por niños y jóvenes
intentamos colonizar el sistema escolar desde las bibliotecas públicas con un modelo
alternativo basado en el libro y el computador podemos hacer algo significativo por la
educación y la cultura del país, y seguramente contaremos con el apoyo de padres,
estudiantes y maestros para convencer a las autoridades de que hay que invertir en libros
y bibliotecas, no solo, como se alega ahora con frecuencia, porque la cultura sirva para
promover el desarrollo y la paz y para sacarlos de la pobreza, cosas que pueden ser
ciertas pero en el fondo son bastante discutibles, sino porque la cultura le ayuda mucho a
un país para combatir un mal tan grave como los demás que padecemos: la bobada.
Muchas gracias.
*Historiador, director de la Biblioteca Luis Ángel Arango
Bogotá, abril de 2002
Anexo: Cooperando con el Ministerio de
Educación
Como en este texto se
defiende darle prioridad en la estrategia de las bibliotecas públicas a su relación con
el sector educativo y buscar formas de cooperación con las secretarías de educación y
el Ministerio de Educación, vale la pena subrayar las dificultades de esto. La
experiencia de la LAA, si vemos el esfuerzos de montar una biblioteca virtual con el
Ministerio de Educación y algunos colegios son buena muestra de que tan difícil es a
veces lograr algo, pero también, si consideramos el resultado de siete años de trabajo
con la Secretaría de Educación del Distrito, que tan importante es lo que puede
lograrse. En 1995 la biblioteca le propuso al Ministerio de Educación desarrollar una
gran página de materiales educativos en Internet, en la que se incluyera todo el material
colombiano que pudiera pensarse era de importancia para la lectura y consulta de docentes
y estudiantes: normas legales, programas pedagógicos, manuales escolares, cartillas de
ampliación, textos de divulgación científica, textos literarios, etc. La biblioteca
asumía todos los costos de equipo y mantenimiento de las redes, así como de diseño y
puesta en la red de la documentación: el ministerio podía concentrarse en seleccionar y
entregar los contenidos de esta enciclopedia virtual a la Biblioteca. Yo repetí la oferta
personalmente a todos los ministros entre 1995 y 1999: en todos los casos la oferta de la
biblioteca se aceptó con gran entusiasmo, y se anunció que desde el día o la semana
siguiente empezarían a llegar los disquetes con el material que debíamos poner en la
red, o los textos para digitalizar. Nunca recibimos nada, a pesar de que el Ministerio en
algún momento alcanzó a imprimir, en puro papel, cerca de 10000 volantes para anunciar
el sitio de la página de la biblioteca virtual donde estaría el material que nunca se
remitió. Un segundo ejemplo, fue la oferta, reiterada desde 1997 a centenares de
colegios, de dar espacio gratuito para que tuvieran una página en la página de la
Biblioteca. La última vez que hicimos esto fue en el año 2000, cuando enviamos un correo
a todos los colegios del país cuya dirección electrónica pudimos encontrar, reiterando
que estábamos dispuestos a desarrollar páginas virtuales para cada colegio que quisiera,
asumiendo nosotros todos los costos de computación y publicación: el colegio podía
enviar los materiales en formato digital o sobre papel, entregar las páginas diseñadas o
no, etc. Su página, por supuesto, podría trasladarse a un servidor independiente en el
momento en que esto fuera posible o conveniente. Alcanzamos a tener conversaciones
concretas con cuatro o cinco colegios, todos privados, que se interesaron, pero no hubo
nunca un solo proyecto en marcha. ¿Porque fracasó esto? Una razón probablemente tiene
que ver con el horizonte temporal de las administraciones escolares. En 1995
prácticamente ningún colegio público del país tenía conexión a Internet, y el
Ministerio no tenía urgencia; además probablemente sentía que perdía control de su
página futura cediendo material a terceros; sobreestimaba también la velocidad y los
costos con los que diseñaría y alimentaría su página.. Para nosotros se trataba de
pensar que, por ejemplo, con cinco años de trabajo conjunto podíamos tener por encima de
200.000 páginas de texto en la red, justamente para poder ofrecer a los colegios, en el
momento en que se conectaran, una oferta de materiales pedagógicos amplia y pertinente.
Mientras tanto los colegios privados, muchos de cuyos estudiantes tenían Internet en la
casa, con mayores recursos, tendieron a pensar en la conveniencia de una página propia,
que usualmente se demoraron dos o tres años en tener, y esto hizo menos interesante una
oferta que lo único que hacía era ofrecerles un espacio de experimentación informática
para docentes y estudiantes y una anticipación de dos o tres años en la publicación de
la página. Para los colegios públicos el problema era otro: la falta de interés en
tener una página que ellos mismos no podían, en general, ver. Aunque desde 1998 abrimos
la sala de Internet, que era entonces de consulta gratuita, y un año después Maloka
abrió su sala, no había en el país mucho sitio donde los jóvenes de los colegios
públicos pudieran trabajar y ningún colegio estaba dispuesto a entregar su único
computador conectado a Internet, si lo tenía, para los juegos de un grupo de muchachos y
profesores interesados. Pero creo que habríamos ganado tiempo de alfabetización
informática....
[1] He desarrollado
con mayor amplitud algunos argumentos de esta conferencia, en otros textos:
"Importancia de la lectura
( y la literatura) para la educación y la formación de los
niños y el desarrollo social" (Medellín, 1993), en
http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/letra-l/lectura/infantil.htm;
"Libros, televisores y computadores: viejas y nuevas tecnologías de la lectura
(Abril de 1997)", en http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/letra-t/tv/lec97.htm;
"Bibliotecas y Educación" (Bogotá,. 1998) http://www.lablaa.org/blaavirtual/letra-m/melo/biblio.htm;
"Las bibliotecas públicas colombianas: ideales, realidades y desafíos" ,http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/letra-m2/melo/biblio.htm
(Bogotá, 2001) y "Bibliotecas y Calidad de la educación" (Medellín, 2001).
[5]
Marieta Daniels, , Bibliotecas Públicas y
Escolares en América Latina. Washington, Unión Panamericana, 1963. p 112, ss. Por
supuesto, es muy probable que las cifras de volúmenes en bibliotecas escolares estén
subestimadas. Sin embargo, lo que probablemente explica este crecimiento rápido es la
expansión del sector público, cuyos estudiantes dependen menos del texto propio. No hay
que olvidar que la mayoría de los volúmenes reportados por las bibliotecas escolares son
textos de clase.
[6]
Colombia. Ministerio de Educación Nacional. Sección de Servicios Bibliotecarios, Seminario sobre bibliotecas escolares para
inspectores nacionales de educación : 11 a 22 de enero de 1968. Bogota : Ministerio
de Educación, 1968.
[9]
Colombia.
Ministerio de Educación Nacional. División de Documentación e Información Educativa Programa nacional de bibliotecas escolares : Manual
de administración local, "la biblioteca escolar del núcleo" Bogota : El
Ministerio, 1984.
[11]
Seminarios Departamentales de Directores de
Bibliotecas Público-Escolares y Casas de la Cultura, Secretaría de Educación y Cultura
I y II, 1988 - 1990, Medellín, 1991.
[12]
La triste realidad, que contrasta con los planes, muchos excelentes, puede verse en el
libro de Bernardo Restrepo y Edilma Marín Calidad
y eficiencia interna de la educación en el occidente , Medellín :Editorial
Universidad de Antioquia,1998.
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