|
Cruz de Boyacá
Santa Fe de Bogotá, 18 de febrero de 1998
-
Doctora María Emma Mejía, Ministra de
Relaciones Exteriores de Colombia
-
Doctor Miguel Urrutia Montoya
-
Señores miembros del cuerpo diplomático
y otros invitados especiales
-
Señores funcionarios de la biblioteca
Luis Ángel Arango
Señores y señoras
Me
complace recibir este reconocimiento que con tanta generosidad hace hoy el Ministerio de
Relaciones Exteriores a la Labor de la Biblioteca Luis Ángel Arango.
La
ministra ha destacado esa inmensa afluencia de la cual fuimos testigos al visitar hace
unos momentos sus salas, y las acciones y mecanismos mediante los cuales esta biblioteca
se ha convertido en promotor del intercambio internacional en el campo de la cultura.
Resulta obvio señalar el papel que ha tenido esta institución en la divulgación de las
producciones artísticas de las más diversas naciones con las exposiciones de arte y los
conciertos que se presentan en estas salas. Pero creo que vale la pena subrayar algo:
leía ayer un libro, Los Colombianistas, en el que se entrevista a quienes han investigado
a Colombia, han publicado libros sobre nuestro país, han educado a miles de estudiantes
en las universidades de Estados Unidos y Europa para que vean en Colombia algo más que
café, violencia y drogas: los más sabios, dedicados y persistentes agentes de una imagen
veraz, realista y compleja de Colombia en el exterior. A algunos de ellos les preguntan
sobre sus experiencias en Colombia: la respuesta, casi siempre, incluye la memoria del
tiempo pasado en las salas de la Luis Ángel Arango. Malcolm Deas nos dice que estuvo en
Colombia en 1963, y que trabajó "fundamentalmente en la Biblioteca Luis Ángel
Arango", mientras Jacques Gilard, quien recopilaba la obra periodística de García
Márquez, recuerda que "pese a la intensidad del trabajo al número de horas que le
dedicaba, fueron muy buenos momentos lo que pasé en la hemeroteca del Banco de la
República" y Frank Safford, a quien debemos algunos de los mejores trabajos sobre la
historia colombiana del siglo XIX cuenta sus experiencias en los siguientes términos:
"A Luis Ospina Vásquez, quizás la figura más importante, lo encontré, por primera
vez, en el sótano de la Luis Ángel Arango. Una de las ventajas de que hubiera pocos
investigadores en las bibliotecas era la mucha libertad y las pocos reglas de que se
gozaba. Jaime Duarte French, director de la Biblioteca Luis Ángel Arango, me permitió
trabajar con una libertad increíble en el sótano, en donde estaban todos los estantes de
libros. En el sótano Luis Ospina Vásquez tenía su bufete de trabajo, y como en estaba
en Europa, no se en donde, yo utilice su bufete y cuando el regresó llegamos a conocernos
a y a ser muy amigos". Del mismo modo hoy, ya no los pocos investigadores
extranjeros, sino decenas, se encuentran en nuestras salas de investigadores y a veces se
instalan en los sótanos -todavía colocamos a veces a los investigadores en sitios más
bien extraños- para buscar directamente lo que necesitan: de este modo sigue funcionando
aquí una especie de incubadora de quienes en el próximo siglo escribirán sobre la
sociedad colombiana, enseñarán en las universidades de sus países, y asesorarán a
medios de comunicación, centros académicos, empresas o gobiernos sobre como relacionarse
con Colombia.
La
otra anotación que quiero hacer es que las colecciones de la biblioteca se han vuelto ya,
después de años de acumulación gradual, bastante ricas en relación con los países
latinoamericanos. Cuando uno mira en el catálogo y encuentra, bajo el tema "novela
mexicana", más de 600 registros y unos 400 en el de "novela chilena", y
algo similar ocurre en temas de economía, sociología o historia, se da cuenta de que ya
es posible usar esta colección en forma seria para documentarse sobre los países
iberoamericanos.
Son
dos ejemplos de por qué los cuales la Biblioteca Luis Ángel Arango se ha convertido en
medio esencial de intercambio cultural, de mecanismo para el movimiento de la cultura por
encima de toda clase de fronteras, en un campo en el cual más que las aduanas que
bloquearan el libre movimiento de ideas, ha sido la ausencia de mecanismos modernos de
información lo que ha dificultado la necesaria apertura cultural.
Finalmente,
quiero señalar algo que parece obvio, pero que es particularmente cierto en el caso de
esta institución. Al recibir esta condecoración, lo estoy haciendo a nombre de
centenares de personas, quizas de miles, que han contribuido a hacer de ella lo que es.
Todos los gerentes del Banco y sus colaboradores, desde Luis Ángel Arango, quien en la
década de 1.950 sintió la necesidad de crear una institución de primer nivel, pasando
por los gerentes que apoyaron la gran transformación de los ochentas, Hugo Palacios y
Francisco Ortega, hasta el doctor Miguel Urrutia, todos han contribuido a su desarrollo,
al establecer los grandes objetivos y fijar las líneas de acción. Los directores
anteriores, Jaime Duarte French y Lina Espitaleta, cuya impronta marcó el carácter de la
biblioteca, desde la orientación de la colección, la atención a la conservación del
patrimonio cultural colombiano, el desarrollo tecnológico y esta cultura tan peculiar de
servicio al público, de atención a las necesidades del usuario, que caracteriza a la
Luis Ángel. Y sobre todo, los centenares de empleados que han contribuido y contribuyen
cada día, con entusiasmo y dedicación, a que esta inmensa máquina, este aparato cuya
complejidad no se sospecha -esta empresa que adquiere 50.000 objetos diferentes cada año,
sabiendo porque lo hace, y los añade a un inventario con más de medio millón de
registros diferentes, que debe prepara libros, cuadros o conciertos para que el lector o
visitante los encuentre en el momento oportuno, que entrega 10000 libros en un día -para
que esta inmensa máquina funcione con la suavidad de un organismo simple.
A
nombre de todos ellos, muchos de los cuales no pueden acompañarnos en este momento porque
tienen que atender los miles de visitantes que requieren su ayuda, muchas gracias Señora
Ministra.
Jorge Orlando Melo
Director
Departamento de Bibliotecas y Artes
Banco de la República de Colombia
|