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Saber es poder
Cuanto
se dice de la conciencia del sueño como maestría de sí mismo en la persona es válido
por igual para una sociedad. El carácter teleológico o proyectivo de ésta se manifiesta
en esas formas de sueño despierto que son los imaginarios encerrados en los dogmas
religiosos o en las ideologías seculares y en particular en esa forma de ideologías que
son las utopías. Dogmas, sistemas éticos, ideologías o utopías definen de modos
distintos aquello que más concierne al hombre como ser histórico más o menos sabedor de
su finalidad: la esperanza, o el deseo, aquello que puede aguardar más allá del
presente, en este mundo o en otro mundo futuro.
No por
azar en períodos de mayor crisis, es decir, de mayor necesidad y de mayor vecindad con la
muerte, la sociedad redefine sus esperanzas, deseos o temores, bajo la forma de
mesianismos, de profecías, de nuevas ideologías o de utopías, unas más racionales que
otras, formas de pensamiento que como el sueño condensan el ser en su existencia toda ,
incluida su proyección. Y no por azar la sociedad moderna enunció en el renacimiento dos
utopías seculares y humanistas que libradas de la angustia religiosa preformaron el mundo
moderno: la de Tomás Moro y la de Francis Bacon.
La
utopía de Tomás Moro proyectó el ideal y la esperanza humanistas de una sociedad
dedicada casi por entero a la educación
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Moro imaginaba un aumento del tiempo libre o del ocio que sería irrealizable en la
sociedad europea de entonces, dado el escaso desarrollo de la técnica. Se necesitarían
cuatro siglos para que pudiera producirse una cantidad muy apreciable de tiempo libre en
la sociedad. Pero no obstante, pese a las limitaciones de entonces, el haber enunciado el
ideal de una comunidad pedagógica fue decisivo como proyecto de una sociedad liberada de
la necesidad o de la suma dependencia frente a la naturaleza, gracias a la educación. El
deseo de un individuo se proyectó en ese sueño de la utopía como un designio colectivo
que expresaría desde entonces un proyecto de sociedad posible.
La
utopía de Francis Bacon, tan distinta en su índole de la sintetizada por Tomás Moro,
fue no obstante tan decisiva como aquella en la gestación de la modernidad. En La
Nueva Atlántida el filósofo y consejero Bacon piensa una comunidad dedicada por
entero a la exploración del saber científico
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Que La
Nueva Atlántida de Bacon era una utopía, es decir un sueño con un deseo aún no
realizable del todo, se dejaba ver porque entonces los hombres de ciencia eran más bien
insulares. Y sin embargo en aquella ocasión la esperanza halló menos tiempo en
encarnarse, comoquiera que el mismo Francis Bacon prefiguró la primera institución
dedicada en su totalidad al cultivo de la ciencia y de la técnica, la Royal Society.
La
expresión de Bacon : "Saber es poder", resultó ser así profética del mundo
moderno. Porque si su propia filosofía, con ser tan innovadora en su propuesta de
atenerse a la naturaleza, no reflejaba por demasiado intuitiva ese difícil equilibrio de
abstracción y de sensibilidad que es propio de la mente experimental moderna, ésta se
abriría paso en la Royal Society y en particular con la figura dominante en su principio:
Newton.
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