Arboleda, Esmeralda

Esmeralda Arboleda

Senadora, ministra y diplomática valleaucana (Palmira, enero 7 de 1921). Esmeralda Arboleda Cadavid fue una las siete hijas del matrimonio conformado por el payanés Fernando Arboleda López y la antioqueña Rosa Cadavid Medina. Realizó sus estudios de primaria en el colegio de La Enseñanza de la ciudad de Pereira, donde no había más estudio que el comercio y, por lo tanto, no se podía seguir una carrera profesional. Decidió entonces marcharse a Bogotá a estudiar bachillerato en el colegio las señoritas Casas, que tenía un alto nivel académico. Después de terminar la secundaria, Esmeralda Arboleda ya tenía claro el objetivo de su vida: No quería quedarme ignorante sabía que había mucho que hacer, tenía que abrir campo para las eres, que había que luchar por sus indicaciones>,, recuerda. Ella había iniciado esa lucha al tomar la decisión de estudiar la profesión que siempre le interesó y para la que desde muy temprana edad, su madre escurrió aptitudes: Esa niña tan alegadora y discutidora, no puede ser mas que abogada. En 1939 ingresó a la prestigiosa Facultad de Derecho la Universidad del Cauca, convirtiéndose en un desafío, según ella, ser la primera mujer que seguía una carrera universitaria en el país.

Esa experiencia se convirtió, a la postre, en algo nuevo e interesante para Esmeralda Arboleda, quien recuerda que tuvo magníficos compañeros y profesores que al principio le ponían cortapisas para ver si era capaz. Además, tuvo que combatir las concepciones de parientes y amigos que no veían con buenos ojos que una joven estudiara y, lo que era peor, que estuviese rodeada de hombres todo el día. Sin embargo, su brillante desempeño académico logró cambiar esas actitudes a su favor. Después de graduarse, Esmeralda Arboleda trabajó como abogada en la defensa de los obreros del Ferrocarril del Pacífico, demandando sus prestaciones. Primero tuvo una oficina en Cali, y luego la trasladó a Bogotá donde decidió trabajar en la política por la mujer. Estas lides no eran ajenas para ella, por cuanto ya desde la universidad había empezado a vincularse a distintos movimientos políticos, pero siempre en las huestes liberales, partido con el que se identificó no sólo por familia, sino porque a su juicio era el más amplio en cuanto a conceptos y criterios. Esmeralda Arboleda se opuso a la persecución de que fue objeto todo aquel que perteneciera al partido liberal, y también luchó contra las formas de dictadura y opresión de finales de los cincuenta.

Pronto se hizo conocer por sus ejecutorias en el ámbito político nacional y se ganó el respeto y la confianza de los líderes liberales del momento, como Alberto Lleras Camargo, quien la hizo partícipe de las campañas del partido y la nombró secretaria del mismo. Durante el desempeño de estas funciones, promovió por medio de discursos entre las mujeres del país la necesidad de vincularse a la política, instándolas a involucrarse activamente en este campo. En 1958, durante el gobierno de Lleras Camargo, fue nombrada senadora por el Valle del Cauca. Allí presentó el proyecto de ley para suprimir la discriminación jurídica de la mujer, el cual fue aprobado con mayoría de votos y con moción de aplausos. Con este proyecto se alertó la conciencia de las mujeres y de los hombres, y en torno a él hubo interesantes debates en academias y universidades. También como senadora contribuyó a abolir la potestad marital. Estos proyectos encontraron serias dificultades y al pasar a la Cámara por la oposición de la Iglesia. Presentó, además, el proyecto de fomento a la industria editorial, mediante el cual se logró introducir material editorial al país sin pagar impuestos.

Por su notable trayectoria como política y senadora, el Presidente Alberto Lleras le ofreció el Ministerio de Comunicaciones, cargo que desempeñó entre 1961 y 1962. Desde 1962 hasta 1966 volvió al ejercicio profesional, por cuanto el impedimento constitucional le impedía ser nombrada en algún cargo. En 1966 se reincorporó a la actividad política, desempeñándose como coordinadora femenina del partido liberal en la campaña de Carlos Lleras Restrepo; allí se dio a la tarea de organizar grupos de mujeres liberales por todo el país. Ese mismo año fue elegida nuevamente senadora por Bogotá; en 1967 el gobierno de Lleras Restrepo la nombró embajadora en Austria, y en 1969, embajadora alterna ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, donde también tuvo la oportunidad de trabajar por las mujeres y de vincularse a todos los grupos que se ocuparon de los derechos de las mujeres en Francia, Bélgica, Yugoslavia y otros países. Por esa misma época conoció al que fuera su segundo esposo, Francisco Cuevas, embajador de México ante la ONU.

Había estado casada antes con el ingeniero antioqueño Samuel Uribe Hoyos, con quien tuvo a Sergio, su único hijo. Esmeralda Arboleda sigue siendo una mujer que con inteligencia y tenacidad mueve montañas, sigue siendo espontánea, directa, cálida y de risa contagiosa. Hablar con ella siempre será un acto placentero, no sólo vive del pasado, sabe muy bien lo que ocurre en el panorama político del país del presente y tiene la capacidad de dimensionar el futuro y de recordar muy bien a los tres colombianos que más admiró: Baldomero Sanín Cano, al que conoció siendo un anciano que le impactó como pensador por la claridad de sus ideas, por los juicios avanzados para un hombre de su época; Alberto Lleras, porque tenía una concepción clara y limpia del ejercicio de la política y del poder; y Carlos Lleras, porque lo considera uno de los mejores presidentes que ha tenido Colombia, un visionario que tenía claras las necesidades del país.

 

MARÍA ALEXANDRA MÉNDEZ VALENCIA

Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.