|
Los Corsarios eran marinos profesionales que actuaban sólo en
guerras entre naciones, tal es el caso del marino francés Louis Aury, uno de los más
valiosos y olvidados gestores independentistas de Latinoamérica. Nació en Paris en 1788
e ingresó al servicio de la marina Francesa en 1802, dedicó su vida y conocimientos como
estratega militar marítimo a la independencia de América, conmocionando el poderío
naval español y cambiando las fronteras desde México hasta Buenos Aires.
Tras la coronación de Napoleón emperador, Aury al igual que muchos
franceses desertó ante lo que consideró una traición a las ideas libertarias de la
revolución Francesa. Después de pasar cuatro años como marino mercante logró ahorrar
$4000 dólares con los que adquirió un barco que, convertido en corsario, puso al
servicio de todos los países americanos herederos de las ideas revolucionarias Europeas
Hondeando la bandera venezolana en su propio barco, zarpó de North
Carolina en 1813 con la misión de atacar barcos españoles en el Caribe, llegó frente a
la plaza de Cartagena cuando Morillo iniciaba el famoso sitio de la ciudad; de allí fue a
Aux Cayes en Haití a encontrarse con Bolívar, quien ya derrotado pretendía
constituirse en jefe único de los ejércitos que libertarían cinco naciones, idea
contraria a la de Aury y otros franceses que querían un mando no unipersonal. Bolívar a
su vez no agradecía el heroico gesto de Aury al romper el cerco de Cartagena y le
criticó la inútil pérdida de vidas.
Despreciado por Bolívar fue acogido por la bandera Mexicana. En 1816 toma y establece una
base naval en Galveston Island, hoy puerto de Houston donde es reconocido como el primer
Gobernador civil y militar (mexicano) de Texas.
En 1817 colabora con el aventurero escocés MacGregor en la campaña de
liberación de la Florida del dominio Español. En 1918, pretendiendo la liberación de la
Nueva granada, se dirigió con su escuadra de 14 naves a Barlovento, en Venezuela, para
ayudar a Brion, Almirante de Bolívar que estaba siendo atacado en la desembocadura del
Orinoco por una fuerza muy superior venida de Cádiz para aplastar la armada republicana.
A pesar de la su acción exitosa y salvadora no recibió ni una palabra de agradecimiento
o reconocimiento, lo que lo desilusiona y conduce a las islas de San Andrés y
Providencia.
A los 33 años de edad, el 30 de agosto de 1821, mientras practicaba la
equitación cae de su caballo y muere en la isla de Santa Catalina donde, como único
homenaje, el fuerte construido por Agustín Codazzi lleva aún su nombre.
|