Bursztyn, Feliza

Feliza Bursztyn

Ficha Bibliográfica

Título: Bursztyn, Feliza
Colección: Artes plásticas
Tipo de documento: Texto
Fuente de catalogación : CO-BoBLA

Escultora nacida en Bogotá, en 1933 y muerta en París, en 1982. Estudió en el Art Students League de Nueva York, y con Ossip Zadkine en París. Comenzó a figurar como constructora de chatarras en 1961, para abrir antes que nadie la brecha de la anarquía formal y conceptual, como dijera Marta Traba. Feliza Bursztyn inauguró en Colombia el arte con materiales pobres y siempre prefirió que sus trabajos fueran irrisorios, efímeros y antiestéticos, a que continuaran siendo solemnes, perdurables y bellos. Así mismo, fue el primer artista que se interesó por el movimiento real en la escultura. En su caso, como en el del escultor suizo Jean Tinguely, un movimiento torpe, completamente ajeno a la perfección de los movimientos mecánicos y con claras alusiones, particularmente en Las camas y en La baila, al movimiento humano. Entre 1961 y 1967, Feliza Bursztyn construyó un sinnúmero de chatarras. Si al principio sus trabajos eran tímidos y casi elementales: conglomerados de ruedas, aros, tuercas, pequeñas láminas, deficientemente soldados en torno de un eje vertical, poco a poco se volvieron complejos, ricos y adquirieron la rara cualidad de transformar el carácter original de los materiales acumulados, así fueran éstos tarros, zunchos, alambres, tuercas o tornillos. Además, mostraron diferentes tratamientos: desde los materiales que se dejaban intactos, hasta los que se presentaban triturados, fragmentados, torcidos y doblados. A ello se unió el acabado que se lograba con los varios estados de oxidación y con las texturas producidas por la soldadura. Feliza Bursztyn obtuvo el primer premio de Escultura en el XVII Salón Nacional de 1965, con la chatarra Mirando al norte. A comienzos de 1968, expuso una serie de construcciones en acero, Las histéricas, en la cual la forma predominante era una cinta doblada a manera de garabato libre en el espacio, que con ayuda de un pequeño motor a la vista, vibraba y sonaba sin descanso. Fue la primera muestra de arte cinético en Bogotá y la primera que involucró el sonido, en este caso el ruido de la trepidación de láminas cortadas y enrolladas que chocaban entre sí. Luego de trabajar la construcción pública Homenaje a Gandhi (1971) en Bogotá (calle 100 con carrera 7), Feliza Bursztyn inició una larga serie de miniesculturas y comenzó a concebir Las camas. Las primeras fueron presentadas en la Bienal de Medellín en 1972. Ellas serían el punto de partida de una serie de camas con bultos que sugieren parejas entrelazadas y en movimiento; cubiertas con telas de colores brillantes, que presentó por primera vez en 1974. La sala de exposición fue especialmente preparada y sus paredes se cubrieron de negro para destacar exclusivamente la presencia de las camas, algunas tipo camarote, con bultos en diferentes posiciones que con ayuda de motores vibraban equívoca y casi morbosamente. El ambiente total resultó extraordinario con la música especialmente compuesta por Jacqueline Nova. En 1979 Feliza Bursztyn presentó una nueva escultura con elementos metálicos y en movimiento que se puede considerar desarrollo e innovación de Las camas: La baila mecánica, un conjunto de figuras que se desplazaba sobre rieles circulares. La baila era realmente un espectáculo y en sus presentaciones se organizaron funciones diarias. Las camas y La baila tenían claras alusiones humanas, así sólo fueran unos metales cubiertos con telas. Feliza Bursztyn trabajó en 1977 una serie de pequeñas figuras modeladas y fundidas en bronce. Estas esculturas de personajes erguidos o sentados, con los brazos y las piernas separados y a veces con grandes falos, totalmente toscos y deformes, tenían algo que ver con sus yesos también figurativos de 1958, que antecedieron a sus primeras chatarras. Entre 1975 y 1976, Bursztyn realizó otros dos trabajos públicos: Andrómeda, una especie de trampa gigantesca hecha en varillas laminadas en frío que, reunidas en grupos de tres, constituyen 25 secciones para configurar una forma transparente muy hinchada en el centro y de polos disminuidos, que pende de un eje y que con la ayuda de un motor invisible gira permanentemente, y La última cena, un gran mural constituido por 276 paneles instalados a diferentes niveles, cada uno con un sinnúmero de cubiertos aplanados y pegados con soldadura de punto, que se encuentra en el Centro Hotelero del SENA en Bogotá. Entre 1980 y 1981, realizó una gran cantidad de esculturas, algunas de pared y de diferentes tamaños, trabajadas con latas de automóviles desechados. Esta serie, sólo presentada póstumamente, se conoce con el nombre de Color [Ver tomo 6, Arte, p. 127].

GERMÁN RUBIANO CABALLERO

Bibliografia

Elogio de la locura. Feliza Bursztyn. Alejandro Obregón, Universidad Nacional, Bogotá, 1986, texto: Marta Traba  Feliza Bursztyn, Museo de Arte Moderno, Bogotá, 1974, texto: Hemando Valencia Goelkel  Feliza Bursztyn. Baila mecánica, Galería Garcés Velásquez, Bogotá, 1979, texto: Hernando Valencia G. RUBIANO, GERMAN. "Feliza Bursztyn y Bernardo Salcedo. Los caminos de la libertad". En: Escultura colombiana del siglo XX. Bogotá, Fondo Cultural Cafetero, 1983  TRABA, MARTA. "La fuerza del caos y la libertad expresiva: Feliza Bursztyn y otros". En: Historia abierta del arte colombiano. Cali, Museo de Arte Moderno La Tertulia, 1974.

 

Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.

 

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Vea algunas de las obras de Feliza Bursztyn en la Biblioteca Virtual de La Blaa.

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