Caldas, Francisco José de

Francisco José de Caldas

Ficha Bibliográfica

Título: Caldas, Francisco José de
Colección: Política
Tipo de documento: Texto
Fuente de catalogación : CO-BoBLA

Primer científico colombiano, nacido en Popayán, en octubre de 1768, muerto en Bogotá, octubre 29 de 1816. Hijo de José de Caldas y Vicenta Tenorio, realizó sus estudios de Latinidad y Filosofía en el Colegio Seminario de Popayán, bajo la dirección de José Félix de Restrepo. En 1788 se trasladó a Santafé de Bogotá y terminó, en 1793, sus estudios de Derecho en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Al concluir su ciclo de estudios superiores, Caldas se radicó en Popayán, donde se dedicó a manejar los negocios de su familia y a la labor de comerciante, actividades en las que no tuvo mayor fortuna. Desde que estudiaba en Popayán, Francisco José de Caldas se inclinó por el estudio de las matemáticas y la astronomía. Una vez que terminó sus estudios de Derecho, se dedicó a investigar y profundizar, por su cuenta y sin muchos recursos bibliográficos y técnicos, en las ciencias de su predilección. Inspirado en la lectura del padre jesuita Joseph Gumilla, de Charles Marie de La Condamine, de Jorge Juan de Santacilia y del jesuita Antonio Julián, entre otros, autores todos que promovieron la necesidad de un redescubrimiento científico de América por parte de Europa, y especialmente de España, Caldas aprovechó sus actividades económicas, centradas en la región aledaña a Popayán y en el Ecuador, para determinar la latitud, la longitud y la altitud, así como observar la geografía, la topografía, la astronomía, las costumbres, la medicina y la arqueología de tales lugares. Sin embargo, en un buen número de casos, lo que más le llamó la atención fue desmitificar, confirmar y corregir muchos de los conceptos consagrados en tales obras. Por ese entonces, inventó el hipsómetro, termómetro que sirve para medir la altitud de un lugar observando la temperatura a que allí empieza a hervir el agua. Entre 1793 y 1801, Caldas continuó con su vida de comerciante, y en los ratos libres adelantó la de científico. Pero, debido a las dificultades que tenía para continuar sus estudios de astronomía, pues no contaba con un equipo lo suficientemente completo, y quizás influenciado por el socio comercial de José Celestino Mutis, José Ignacio de Pombo, de quien era amigo y preceptor de sus hijos, decidió emprender el estudio de la botánica.

El 5 de agosto de 1801 entró en comunicación con el director de la Real Expedición Botánica. Además de entablar una fluida comunicación con Mutis, en torno al interés por la quina, Caldas comenzó a recopilar plantas, pero de manera poco sistemática, y sobre todo, sin mucho conocimiento sobre los avances que había en la materia. El 31 de diciembre de 1801, conoció en Quito al sabio alemán barón Federico Alejandro von Humboldt, y a su compañero Aimé Bonpland, con quienes inició una estrecha relación que fue mucho más allá de lo estrictamente científico, y que le sirvió a Caldas para cualificarse en el estudio sistemático y técnico de la botánica. Consciente de los vacíos e inconsistencias de su formación científica, consideró que acompañando a Humboldt y a Bonpland en un viaje que pensaban hacer por América, muchos de tales huecos podrían ser tapados, por lo que pidió a Mutis y a Pombo que intercedieran ante Humboldt. Este, a instancias de los dos protectores, aceptó inicialmente a Caldas en su expedición, pero al conocer al hijo del marqués de Selvaalegre, prefirió al noble que al payanés. Tal circunstancia frustró las aspiraciones de Caldas, pero propició que José Celestino Mutis y José Ignacio de Pombo lo contrataran para que adelantara en tierras caucanas y quiteñas una cuidadosa exploración, en busca de nuevas especies factibles de ser explotadas y comercializadas. A fines de 1805, Caldas fue vinculado como astrónomo a la Real Expedición Botánica, con residencia en Santafé de Bogotá, a donde llegó a comienzos de 1806 y fue encargado por Mutis del recién construido Observatorio Astronómico. Tiempo después, luego de la muerte de Mutis, en septiembre de 1808, el Observatorio se convirtió en punto de reunión de algunos próceres de la Independencia, como Camilo Torres y Antonio Nariño. Con la muerte de Mutis, Caldas pensó que sería el heredero de la dirección de la Real Expedición Botánica, pero Mutis la dejó testamentariamente en manos de su sobrino, Sinforoso Mutis. Caldas fue ratificado como director del Observatorio y asociado a la continuación de la Flora de Bogotá; así mismo, se le encargó la cátedra de Matemáticas Elementales. De esta manera, Caldas continuó con algunas dificultades económicas su actividad científica, pues la Casa Botánica ya no era lo mismo que en vida de Mutis. Con el grito de Independencia, el 20 de julio de 1810, la vida del sabio Caldas cambió, aunque su participación en los hechos no fue, ni mucho menos, definitiva, y su posición frente a las distintas alternativas de gobierno fue más bien conservadora: Caldas abogó por la conformación de una junta local de gobierno que adhiriera al rey Fernando VII.

Trató de defender el proyecto de la Expedición Botánica, pero el Instituto fue cerrado a fines de 1810, y aunque se intentó reabrirlo durante la presidencia de Jorge Tadeo Lozano, la idea no prosperó. En 1811, luego de que Antonio Nariño asumiera la presidencia de la Nueva Granada, Caldas fue nombrado capitán del recién formado Cuerpo de Ingenieros, donde trabajó con el teniente José M. Gutiérrez y el alférez Luciano D'Elhuyar. Un tiempo después, el 12 de mayo de 1812, firmó el acta que desconoció la autoridad de su antiguo amigo y protector, el Precursor Nariño. El 6 de octubre del mismo año, fue nombrado miembro de la Comisión Militar con grado de teniente coronel. En 1813 participó en la rebelión armada contra el presidente Nariño, y al ser derrotada la fracción rebelde, Caldas, temiendo represalias, se marchó a Antioquia, donde fue acogido por el gobernador Juan del Corral. En Antioquia fue nombrado Director de Fábricas e Ingeniero General, y se le confirió el grado de coronel. Adelantó, entre 1813 y 1814, las fortificaciones del río Cauca, la instalación de una fábrica de fusiles y pólvora, montó unas máquinas para acuñar monedas, y fundó el primer curso de estudios de la Academia de Ingenieros en Medellín, por lo que se le considera el padre de la Ingeniería nacional. En 1815 fue llamado por el entonces presidente Camilo Torres y Tenorio, su primo, para hacerse cargo de la fundación de una Escuela Militar, continuar el atlas de la Nueva Granada, levantar puentes en las llanuras inmediatas a la capital y montar en ellas baterías y fosas. A finales de ese año, fue enviado por el presidente José Fernández Madrid a prestar sus servicios en el ejército del norte y a fortificar los caminos de Guanacas y del Quindío. Ante el incontenible avance español, Caldas huyó al sur, fue apresado en la batalla de la Cuchilla del Tambo y puesto a órdenes del vencedor, el virrey Juan Sámano. Trasladado a Bogotá y juzgado sumariamente por un Consejo de Guerra, fue condenado a muerte el 28 de octubre de 1816, y fusilado junto a Francisco Antonio Ulloa, José Miguel Montalvo, y Miguel Buch. Los aportes de Francisco José de Caldas a la ciencia, aunque importantes para la época, no tienen mucho valor científico, debido a los problemas que tuvo que afrontar y a las inconsistencias teóricas que hay en muchos de ellos; sin embargo, su labor radica en los planteamientos que expresó sobre la ciencia. Como representante destacado de la generación de criollos cultos de la época, Caldas asumió una posición americanista y nacionalista, aunque utilitaria, de la ciencia. Subrayó la importancia de reconocer geográfica y etnográficamente a la América española, pues sólo así sería posible salir del estado de letargo y dependencia en que se encontraba el continente, luego de tres siglos de dominación. Planteó la necesidad de levantar una carta geográfica, realizada por nacionales, que solucionara los problemas propios del medio, en aras del progreso y del desarrollo comercial. En realidad, fue en materia geográfica donde Caldas tuvo importantes aciertos. Insistió en la privilegiada y estratégica situación geográfica del entonces Virreinato del Nuevo Reino de Granada, que además de ofrecer una gran variedad de paisajes y climas en distancias relativamente cortas, facilitaba la actividad del comercio a lo cual se sumaban las posibilidades del Istmo de Panamá y el Chocó para construir canales interoceánicos. Como muchos otros miembros de su generación, Caldas asumió una posición de defensa del hombre y la naturaleza americana, y enfatizó su diferencia y diversidad, que no podía ser analizada con los mismos criterios con que se estudiaba el mundo europeo, pues el trópico era distinto de las zonas templadas. Destacó los aportes de América al universo del conocimiento, por ejemplo de nuevas plantas. Criticó la administración impuesta por España en sus colonias y rescató muchos elementos de las culturas precolombinas, cuyo testimonio se podía rastrear a través de la arqueología; llamó la atención sobre la estatuaria de San Agustín. Una buena parte de la literatura científica de Francisco José de Caldas se publicó en los periódicos de la época: El Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, dirigido por Manuel del Socorro Rodríguez, y el Correo Curioso, erudito, económico y mercantil de la ciudad de Santafé de Bogotá, bajo la tutela de Jorge Tadeo Lozano. Sin embargo, fue en el Semanario del Nuevo Reino de Granada, órgano de difusión del pensamiento científico y cultural de la época, fundado por Caldas a principios de 1808, publicado hasta 1810 y complementado posteriormente por once artículos llamados Memorias, donde apareció el grueso de la obra científica de Caldas, en forma de ensayos.Además del Semanario, Caldas dirigió y editó, junto con Joaquín Camacho, ya en tiempos de la Patria Boba, en agosto de 1810, El Diario Político de Santafé, que salió cada dos semanas, hasta febrero de 1811, y en el que se publicaron las comunicaciones acordadas por la Junta Suprema de Gobierno, creada después del levantamiento del 20 de julio de 1810. Finalmente, en 1812, Caldas se comprometió con otra tarea editorial: la publicación del Almanaque de las Provincias Unidas del Nuevo Reino de Granada para el año bisiesto de 1812, tercero de nuestra libertad [Ver tomo 1, Historia, "La Expedición Botánica", pp. 177-192 y 255; tomo 3, Geografía, p. 16; tomo 4, Literatura, pp. 62-63; y tomo 5, Cultura, pp. 99-100].

JOSÉ EDUARDO RUEDA ENCISO

Bibliografía

BATEMAN, ALFREDO D. Francisco José de Caldas. El hombre y el sabio. Cali, Banco Popular, 1978. CALDAS, FRANCISCO JOSÉ. Cartas. Bogotá, Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 1978. CALDAS, FRANCISCO JOSÉ. Obras completas. Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 1966. GONZALEZ PEREZ, MARCOS. Francisco José de Caldas y la Ilustración en la Nueva Granada. Bogotá, Tercer Mundo, 1984. POMBO, LINO DE. "Memoria histórica sobre la vida, carácter, trabajos científicos y literarios y servicios patrióticos de Francisco José de Caldas". Revista de Instrucción Pública de Colombia, tomo VI (Bogotá, Imprenta de "La Luz", 1896).

 

Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.

 

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"Francisco José de Caldas es vinculado a la Expedición Botánica". Línea de tiempo del Bicentenario.