Daza Álvarez, Camilo

Camilo Daza Álvarez

Aviador nortesantandereano (Pamplona, junio 25 de 1898 - Bogotá, marzo 18 de 1975), precursor de la aviación en Colombia. Hijo de don Antonio Daza y doña Elisa Alvarez, la infancia de Camilo Daza transcurrió entre la ciudad y la hacienda familiar La Caldera. A los doce años de edad, inspirado en la hazaña de los hermanos Wright, Camilo Daza quiso volar valiéndose de un armazón a manera de alas, con las que se lanzó al vacío desde el altillo de la casa campestre, con resultados que pudieron haberle costado la vida. Años más tarde, y en medio de penurias económicas que sorteó abnegadamente, obtuvo el título de piloto aviador en los Estados Unidos, donde sobresalió por su pericia al verse obligado a aterrizar con una sola rueda del avión que pilotaba en la realización de su primer vuelo solo.

A su regreso a Colombia, en 1920, impulsó la fundación de la Compañía Nortesantandereana de Aviación. Dueño de un avión biplano Curtiss JN-4, Daza llevó a cabo numerosos vuelos regionales; entre ellos el de más trascendencia fue aquel en que llegó a Pamplona, el 16 de marzo de 1922, superando los riesgos de la abrupta topografía, y que culminó en un arborizaje forzoso del que sobrevivió increíblemente. Reparado el aeroplano, Daza extendió después sus viajes a Bucaramanga y Chiquinquirá, hasta su llegada a Bogotá, donde estableció su base de operaciones en la ejecución de vuelos diarios, transportando pasajeros ávidos de experimentar la emoción de las alturas. 

El 12 de octubre de 1925, un fracaso al intentar el despegue nocturno,. hizo que el avión en que viajaba se incendiara, pero, nuevamente, de entre los escombros emergió el piloto milagrosamente vivo. Daza ingresó, entonces, a la Aviación Militar Colombiana con el grado de teniente. Allí fue experto instructor de vuelo y avezado piloto de transportes aéreos; además, participó en las escuadrillas de guerra que defendieron la soberanía nacional frente a la invasión del Perú al puerto amazónico de Leticia, entre 1932 y 1933. Comandando una escuadrilla de la Escuela de Aviación, Daza trazó nuevas aerovías en las regiones del sur y norte de Santander y los Llanos de Oriente. En España calificó como hábil aviador en la operación de autogiros, novedosa concepción aeronáutica, mezcla de avión y helicóptero a la vez.

También allí escapó de la muerte, cuando sufrió el más grave de los 37 accidentes registrados en su agitada vida profesional. Retirado temporalmente del servicio activo militar, Daza creó su propia empresa aérea comercial en los Llanos Orientales, y posteriormente la escuela de aviación ABC, en proximidades de Bogotá, a la vez que practicaba el vuelo en planeadores construidos por él mismo. Publicó un manual de su autoría sobre el arte de volar, en el que explicaba los efectos de la aerodinámica y enseñaba en teoría la conducción de aeronaves, con el título de Rumbo y distancia. En 1942 volvió a vestir el uniforme de la Aviación Militar, en la que había alcanzado el rango de mayor, y fue designado inspector de bases aéreas, cargo en el que cumplió una bien ponderada actividad en la organización técnica de las unidades operativas.

Al siguiente año, la Fuerza Aérea estableció una escuela para la capacitación de aviadores civiles y le correspondió a Camilo Daza ser el director de aquel Centro de Instrucción Aérea, donde en los años subsiguientes se graduarían varias promociones de pilotos que entraron a engrosar las filas de tripulaciones nacionales en las empresas comerciales del país. Precisamente para vincularse a la creación y operación de una de ellas, la compañía Líneas Aéreas Nacionales S.A. (LANSA), fundada por antiguos aviadores militares, Daza pasó definitivamente a la actividad civil, cuando ostentaba el grado de teniente coronel. Su veteranía y el cimentado prestigio que acreditaba, significaban para los usuarios plena garantía de seguridad en los vuelos de la aerolínea.

Como jefe del departamento de operaciones de LANSA, Daza impulsó la expansión internacional de los vuelos de esa empresa hacia Cuba y Venezuela, y propugnó por la construcción de aeropuertos propios en Bogotá, Barranquilla, Cartagena y Cúcuta. En esa tarea se encontraba, cuando sucedió la clausura de la compañía, al cabo de diez años de intensa actividad. Con más de medio siglo de existencia, Daza aún tuvo entusiasmo y energía para adelantar un curso de piloto de helicópteros en la Fuerza Aérea, título que le fue conferido con altas calificaciones a su idoneidad, el 20 de julio de 1956. Después, el gobierno nacional lo nombró director técnico para las obras de construcción del nuevo aeropuerto internacional El Dorado, en la capital colombiana, a las ; que aportó su infatigable dedicación.

Se aproximaba a los 63 años de vida, cuando superó la barrera del sonido en vuelo, invitado por el comandante de la escuadrilla acrobática de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, quien por entonces visitó Bogotá. Al siguiente decenio, el gobierno nacional le otorgó el grado de brigadier general de Aviación, en categoría honoraria, cuyos distintivos le fueron colocados en imponente ceremonia militar, como máximo reconocimiento a su meritoria trayectoria y su constante consagración al progreso de la aeronáutica colombiana. Meses más tarde, murió en el Hospital Militar de Bogotá. Con el poder de su ejemplo hasta los propios linderos de la muerte, se selló una existencia extraordinaria en la historia de la aviación de Colombia.

JOSÉ MANUEL VILLALOBOS BARRADAS

Bibliografía

URIBE GAVIRIA. La verdad sobre la guerra. Bogotá, Editorial Cromos, 1935. MUJICA, ELISA. "Vida y aventuras de Camilo Daza". El Tiempo, enero de 1969. VILLALOBOS E., JOSÉ MANUEL. Camilo Daza, Biografía. Cúcuta, Cámara de Comercio de Cúcuta, 1994. >

Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.