Hernando Domínguez Camargo

Portada

Ficha Bibliográfica

Título: Hernando Domínguez Camargo

 Eclesiástico y poeta nacido en Santafé de Bogotá, en 1606, muerto en Tunja, en 1659. Uno de los más sobresalientes poetas del barroco colonial en el Nuevo Reino de Granada, la información fidedigna sobre la vida de Hernando Domínguez Camargo es escasa, aunque los investigadores han logrado esclarecer algunos hechos fundamentales sobre quien habría de ser reconocido como "el Góngora hispanoamericano". Nació en Santafé de Bogotá, el 7 de noviembre de 1606, según consta en el archivo de la parroquia de la Catedral de Bogotá, en el libro 4 de bautismos de españoles y mestizos, volumen 2, folio 111 vuelto, hijo de don Hernando Domínguez García, español, natural de Medina de las Torres, y de doña Catalina Camargo Gamboa, dama criolla originaria de Mompós. Poco sabemos de su infancia: estudió en el colegio de jesuitas; cuando tenía 12 años, falleció su padre; y tres años más tarde en 1621, cuando ya vestía la librea de la Compañía, quedó huérfano de madre. Durante quince años, hasta 1636, habría de permanecer en la orden religiosa. Tunja, Lima, Quito y Cartagena de Indias fueron las principales estaciones en el itinerario de su formación espiritual, intelectual y literaria. De su estadía en Quito da fe su composición "A un salto por donde se despeña el arroyo de Chillo"; de modo análogo, sus ocho octavas tituladas "A1 agasajo con que Cartagena recibe a los que vienen de España", el romance "A la muerte de Adonis" y las descripciones del mar del Poema heroico de San Ignacio de Loyola, son un claro indicio de su permanencia en la Cartagena de Pedro Claver, el apóstol de los negros. A finales de 1636, tal como se deduce de la carta del padre general Francisco Vitelleschit al padre Francisco Sarmiento (Acertada ha sido la dimisión de los PP. Lorenzo Suárez y Hernando Domínguez, noviembre 1 de 1636), Domínguez Camargo dejó de ser jesuita, aunque se ignoran las causas de tal determinación. Sin embargo, no por ello dejó su condición de clérigo. Ejerció el ministerio sacerdotal en Gachetá (1636), Tocancipá y Paipa (1642) y en Turmequé (1650). En mayo de 1657 fue a Tunja, a ocupar el cargo de beneficiado de la catedral, el mismo que desempeñara Juan de Castellanos. De este período son sus sonetos "A Don Martín de Saavedra y Guzmán", "A Guatavita", el romance "A la pasión de Cristo" y su diatriba en prosa, Invectiva apologética. Su obra más relevante, el inconcluso Poema heroico, parece haber sido el resultado de un lento trabajo iniciado al tomar sus votos, e interrumpido por su muerte, ocurrida en Tunja entre el 18 de febrero y el 6 de marzo de 1659, cuando el poeta contaba 52 años de edad. Fue enterrado en la capilla del Rosario de la iglesia de Santo Domingo. En virtud de las disposiciones contenidas en su testamento, se construyó la capilla destinada al Santísimo en la catedral de Tunja. Sus libros y manuscritos fueron entregados al colegio de los jesuitas de la capital boyacense. Su obra literaria, sin embargo, habría de ser enviada a Quito, donde el jesuita guayaquileño, a su vez poeta, orador y catedrático Antonio de Bastidas (1615-1681) se encargó de corregirla, ordenarla, prologarla y, finalmente, entregarla a la imprenta en España. El Poema heroico apareció en Madrid en 1666 (Antonio Navarro Navarrete, quien aparece como editor del poema y firma la Dedicatoria, en realidad escrita por Bastidas, fue un clérigo seglar que financió la publicación), y diez años después, en 1676, el Ramillete de varias flores poéticas (donde Jacinto de Evia, discípulo de los jesuitas que costeó la edición y colaboró con algunos poemas, figura a su vez como editor, aunque esta labor la ejerció Bastidas). Domínguez Camargo dedicó buena parte de sus años al estudio de la vida del santo español Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía. de Jesús, a la que él mismo pertenecía. El poema heroico a San Ignacio de Loyola, aunque inconcluso, es una clara muestra de la erudición acumulada a lo largo de los años por su autor, cuyo propósito era la composición de una verdadera biografía en metáforas de su padre espiritual, desde su nacimiento hasta la fundación de la orden. El poema, tal como ha llegado a nosotros, consta de 1117 octavas dispuestas irregularmente en veinticuatro cantos y cinco libros, según el siguiente plan estructural: el Libro Primero, en cuatro cantos y 238 octavas, narra la infancia y juventud de Ignacio de Loyola; el Libro Segundo, en cinco cantos y 220 octavas, su conversión; el Tercero, más breve, con cuatro cantos y sólo 111 octavas, condensa sus viajes de peregrinación; el Libro Cuarto, con seis cantos y 225 octavas, relata sus estudios y las persecuciones que éstos le acarrearon; el inconcluso Libro Quinto, con sus cinco cantos y 157 octavas, corresponde apenas a la fundación de la Compañía de Jesús. Aunque la vastedad del proyecto que se había propuesto Domínguez Camargo determinó que la muerte impidiera su terminación, las irregularidades estructurales del poema son menos imputables a esta circunstancia cuanto al estilo del poeta, que lo ubica en un barroco culterano fuertemente influido por la poesía de Luis de Góngora y Argote (1561-1627), sobre todo por sus Soledades y la Fábula de Polifemo y Galatea. Las frecuentes referencias mitológicas y de la simbología cristiana, las densas metáforas visuales, encabalgamientos del verso y un hipérbaton ajustado a los clásicos cánones latinos, además del recurrente empleo de culteranismos, son rasgos que dificultan una primera lectura del Poema heroico. En nuestros días, la crítica hispanoamericana coincide en afirmar que con el Poema heroico Domínguez se afirma como el más culto de los poetas de nuestra literatura colonial. Por la proliferación de formas, por la plasticidad de su lenguaje simbólico en continua metamorfosis, por su agilidad narrativa y sus audacias retóricas, el poema nos revela la riqueza del mundo cultural del Nuevo Reino de Granada, con el abigarramiento propio de los altares de las iglesias coloniales edificadas por sacerdotes españoles en el siglo XVII. El Ramillete de varias flores poéticas es una antología de textos de Bastidas, Evia y Domínguez, de quien incluye cinco composiciones: el soneto "A don Agustín de Saavedra y Guzmán" y los romances "A un salto por donde se despeña el arroyo de Chillo", "A la muerte de Adonis", "Al agasajo con que Cartagena recibe a los españoles que vienen de España" y "A la pasión de Cristo", todas ellas de estilo culterano. La última de ellas fue objeto de críticas, a las que respondió con su Invectiva apologética, exigiendo el desagravio. Bastidas publicaría luego otros poemas de Domínguez Camargo, bajo el título de Otras flores, aunque pocas. El postrer documento que se conserva del poeta es su Testamento, que consiste, más que todo, en una profesión de fe del hombre de iglesia. En 1676 se publicó también, en Madrid, dentro de la recopilación de Juan Flórez de Ocáriz titulada Libro Segundo de las Genealogías del Nuevo Reino de Granada (1676, Arbol XXII, p. 350), el soneto "A Guatavita", durante mucho tiempo tenido por obra menor, que en realidad revela a un poeta muy distinto al del Poema heroico y los romances, en una descripción caricaturesca y satírica que pone al descubierto la otra vena poética, coloquial, más conceptista, y acaso quevediana, de Domínguez Camargo. Dice así: Una iglesia con talle de mezquita, lagarto fabricado de terrones, un linaje fecundo de garzones que al mundo, al diablo y a la carne ahíta.

Un mentir a lo pulpo, sin pepita, un médico que cura sabañones, un capitán jurista y sin calzones, una trapaza convertida en dita.

El Argel de ganados forasteros,  fustes lampiños, botas en verano; de un cómo estáis? menudos aguaceros.

Nuevas corriendo, embustes de Zambrano, gente zurda de espuelas y de guantes, aquesto es Guatavita, caminantes.

Esta pequeña muestra del ingenio poético de Hernando Domínguez Camargo corre, en parte, el velo que, tras la imagen del culto poeta y biógrafo de san Ignacio de Loyola, oculta la hoy enigmática vida del cura párroco de pueblos indígenas del altiplano cundiboyacense, testigo de su tierra y de su época. Anuncia, igualmente, y adelantándose a su tiempo, a personalidades de la poesía colombiana contemporánea como Luis Carlos "el Tuerto" López y León de Greiff [Ver tomo 4, Literatura, pp. 40-47],

MATEO CARDONA VALLEJO

Bibliografía

CARILLA, EMILIO. Hernando Domínguez Camargo. Estudio y selección. Buenos Aires, R. Medina, 1948. DIEGO, GERARDO. Antología poética en honor a Góngora (1927J. Buenos Aires, Losada, 1948. DOMINGUEZ CAMARGO, HERNANDO. Obras. Edición, Rafael Torres Quintero. Estudios, Alfonso Méndez Plancarte, Joaquín A. Peñalosa y Guillermo Hernández de Alba. Bogotá, Caro y Cuervo, 1960. DOMINGUEZ CAMARGO, HERNANDO. Antología poética. Prólogo, selección y notas, Eduardo Mendoza Varela. Medellín, Bedout, 1969. DOMINGUEZ CAMARGO, HERNANDO. Obras. Introducción y notas, Giovanni Meo Zilio. Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1986. LUQUE MUÑOZ, HENRY. Dominguez Camargo. La rebelión barroca. Antología. Bogotá, Colcultura, 1976. MORENO DURÁN, RAFAEL HUMBERTO. "Domínguez Camargo: un �trozo púrpura� en la poesía barroca de la Colonia americana". En: Manual de literatura colombiana, Bogotá Procultura-Planeta, 1988, tomo I, pp. 77-100. OSPINA, WILLIAN. "Poesía en la Colonia". En: Historia de la poesía colombiana. Bogotá, Casa Silva, 1991, pp. 53-92.