Garavito Armero, Julio

Julio Garavito Armero

Matemático, ingeniero, astrónomo y economista político nacido en Bogotá, el 5 de enero de 1865, muerto en la misma ciudad, el 11 de marzo de 1920. Hijo del comerciante bogotano Hermógenes Garavito y de Dolores Armero, Julio Garavito Armero tuvo que trabajar desde muy joven para conseguir el sustento, pues su padre realizó algunos malos negocios que, además de acabar con gran parte de su fortuna, lo llevaron a la tumba. Esta situación obligó z doña Dolores a radicarse en Fusagasugá, donde educó a sus hijos menores: Justino, Fernanda y María Teresa, mientras que los mayores: José María, Jorge y Julio se quedaron en Bogotá. A los diez años, Garavito Armero ingresó al Colegio de San Bartolomé, donde realizó sus estudios bajo la tutela laica y el estímulo del matemático Manuel Antonio Rueda Jara, autor de la aritmética, el álgebra y la contabilidad que se dictaban entonces. Fue en el San Bartolomé donde Garavito Armero mostró claras inclinaciones para las ciencias matemáticas y astronómicas, al punto que a los once años calculó su primer almanaque y, a manera de divertimiento, se planteaba y resolvía originales problemas geométricos. Tal inclinación por la ciencia, y pese a ser muy callado y demasiado tímido, lo llevaron a enfrentarse a las retardatarias y opresivas pedagogías de entonces; no obstante, Garavito fue un ferviente católico. Graduado como bachiller en filosofía y letras en 1884, no pudo iniciar sus estudios universitarios inmediatamente pues la guerra civil de 1885 se lo impidió. Pese a vivir en una turbulenta época, finales del federalismo e inicios de la Regeneración, Garavito no se interesó por la actividad política y no participó en ninguna guerra civil.

Entre 1885 y 1887 se dedicó a trabajar para poder subsistir, y a profundizar por su cuenta sus conocimientos matemáticos. A1 término de dos años de espera, pudo comenzar sus estudios, en la reabierta Facultad de Ingeniería, bajo la dirección de Rafael Espinosa Escallón. Allí descolló especialmente en cálculo infinitesimal y astronomía, en mecánica racional y análisis, y tuvo como profesor más cercano a Rafael Nieto París. En 1890, un año antes de terminar, Garavito publicó su primer trabajo en la revista Anales de Ingeniería, la cual, en años sucesivos, siguió publicando otros trabajos del científico. Garavito Armero terminó sus estudios de ingeniería en 1891, con la tesis de grado "El juego de la aguja". Con anterioridad había conseguido la licenciatura en matemáticas. Siendo estudiante, trabajó para sobrevivir como ensayador de la Casa de Moneda; después, por ser un alumno destacado, fue nombrado profesor de cálculo infinitesimal, mecánica racional y, posteriormente, de astronomía, cátedras que conservó hasta su muerte. En 1892, durante el gobierno de Miguel Antonio Caro, Garavito Armero fue nombrado director del Observatorio Astronómico, cargo que comenzó a ejercer en 1893, aunque las guerras civiles de 1895 y la de los Mil Días (1899-1902) impidieron que tanto la Escuela de Ingeniería como el Observatorio tuvieran un normal desempeño. A partir de su vinculación a la Escuela de Ingeniería y a la dirección del Observatorio, Garavito Armero pudo dedicarse con relativa tranquilidad a reflexionar e investigar ordenadamente, pues tenía la estabilidad económica que necesitaba. En 1893 contrajo matrimonio con María Luisa Cadena, con quien compartió su vida hasta 1916, cuando ella murió y Garavito empezó a decaer, víctima de una tuberculosis. Entre sus alumnos más destacados en la Escuela de Ingeniería se encuentran Jorge Alvarez Lleras, quien lo acompañó en muchas de sus investigaciones astronómicas y profundizó muchos de los planteamientos de su maestro. A1 terminar la guerra de los Mil Días, Garavito Armero le propuso al gobierno nacional, en cabeza de José Manuel Marroquín, un plan de acción para el Observatorio: levantar la carta de Colombia con métodos astronómicos rigurosos, partiendo de la determinación de la latitud de Bogotá.

Tal idea fue acogida y puesta en práctica y dio origen a la Oficina de Longitudes, entidad que se encargó de delimitar las fronteras del país y de publicar mapas totales y regionales de Colombia. Tanto en la determinación de la latitud de Bogotá, basada en la longitud del Observatorio Astronómico, como en otros trabajos de astronomía que emprendió Garavito Armero, es notoria la carencia de los elementos adecuados; sin embargo, su ingenio y recursividad, así como su inmensa capacidad analítica y filosófica, le permitieron subsanar tales falencias, obtener interpretaciones correctas de los valores observados y colocarse frente a los grandes problemas de la mecánica con instrumentos de crítica absolutamente personales, incomprendidos por el medio cultural en donde actuó. Así, en el estudio sobre la meteorología de Bogotá, utilizó un método sencillo consistente en emplear un simple teodolito, el método de Talcott, y distancias circunmeridianas, y con estos elementos pudo establecer las medias meteorológicas con una precisión que todas las observaciones posteriores han confirmado. De igual forma, cuando el 24 de abril de 1901 Julio Garavito observó un cometa, lo hizo con un simple teodolito Troughlon and Sims; y tal observación le sirvió de base para iniciar una serie de trabajos sobre mecánica celeste y el acercamiento a los métodos Hill-Brown y Olders. En 1916, el 3 de febrero, viajó a Puerto Berrío en compañía de Jorge Alvarez Lleras para estudiar un eclipse total de sol. Los problemas de física matemática que resolvió Garavito tienen que ver con la dinámica de los electrones de Augusto Righi, y con la relatividad de la teoría respecto a la óptica y la aberración de la luz de David Gill. Con tales experimentos, Garavito logró demostrar que así como existían tres geometrías planas, existían otras mecánicas no newtonianas. Garavito Armero reconstruyó la óptica matemática, criticó de manera rigurosa las geometrías no euclidianas y las más sonadas hipótesis físicas, con ánimo de restaurar los viejos principios de la mecánica. Todo ello lo llevó a plantear un importante trabajo sobre las ecuaciones finales para la construcción de unas nuevas tablas de la luna, el cual quedó inédito. Tanto las obras sobre astronomía, como las de mecánica y óptica, trascendieron las fronteras nacionales y alcanzaron reconocimiento internacional. A partir de sus investigaciones matemáticas y astronómicas, Garavito también escribió, desde 1906, ensayos sobre economía política y crítica filosófica, dentro de un marco spenceriano evolucionista. Entendió la filosofía como un producto de las ciencias positivas, a la manera de Descartes y siguiendo la tradición de Leibniz. En su época de juventud, antes de ingresar a la Facultad de Ingeniería, y aún siendo estudiante, Garavito simpatizó con algunos puntos de la Regeneración impulsada por Rafael Núñez; en particular, lo seducía el sistema centralista y la fundación de un Banco Nacional, pues consideraba que estos elementos eran básicos para el Estado y su importancia en las sociedades modernas. Años después, se preocupó por estudiar las fluctuaciones del cambio y la desvalorización del papel moneda; no era partidario de la disminución del gasto o de la economía fiscal para desaparecer el déficit, sino del aumento de las entradas. Sus ideas fueron inspiradas por un riguroso análisis matemático. Fiel a sus principios, Garavito Armero era amigo de asistir a los cafés de la bohemia y la intelectualidad bogotanas, donde hablaba con amigos y ocasionales contertulios. Nunca tuvo plata, pues lo que le sobraba lo daba a los pobres (hasta en eso se mantuvo firme, porque creía que sustraer un centavo a la circulación era un crimen). Durante su vida, Garavito Armero alcanzó ciertas distinciones: fue miembro de número de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, de la Sociedad Belga de Astronomía, de la Sociedad Geográfica de Lima y de la Astronómica de Francia, y fue candidato a formar parte de la Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes.

Dos meses largos antes de su muerte, el 31 de diciembre de 1919, el gobierno nacional expidió un decreto de honores en el que se ordenó honrar la memoria del sabio mediante la publicación, por parte del Estado colombiano, de todos sus trabajos científicos, muchos de los cuales se encontraban inéditos; la compra de la primera edición de cada una de estas obras y la adopción de los mismos como textos de enseñanza en las universidades de la República; y la erección de un busto en bronce. Tan buenas intenciones sólo se cumplieron parcialmente, pues gran parte de las obras se editaron y publicaron durante la década del treinta y cuarenta, pero más por el esfuerzo particular de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y el empeño de Jorge Alvarez Lleras, que por un efectivo interés por parte del Estado colombiano. Sin embargo, el Congreso Nacional reconoció a Garavito como uno de los símbolos de la ingeniería colombiana, y le dio su nombre a la orden que creó con el fin de exaltar y honrar a los ingenieros colombianos. Pero el mayor reconocimiento a la obra de Garavito Armero tuvo lugar a principios de octubre de 1970, cuando la Unión Astronómica Internacional le asignó su nombre a uno de los cráteres de la cara oculta de la luna [Ver tomo 3, Geografía, p. 17; y tomo 5, Cultura, pp. 105-106].

JOSÉ EDUARDO RUEDA ENCISO

Bibliografía

ALVARES LLERAS, JORGE. "Julio Garavito". En: RAFAEL M. MESA Colombianos ilustres. Bogotá, Imprenta de San Bernardo, 1919, tomo IV, pp. 285-352. ALVARES LLERAS, JORGE. "Reseña histórica del Observatorio Astronómico y Meteorológico de Bogotá". Revista de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Vol. n, N 6 (Bogotá, 1936). ARIAS DE GREIFF, JORGE "La Astronomía (1885-1985)". En: Nueva historia de Colombia. Bogotá, Planeta, 1989, Vol. IV, pp. 189-198. BATEMAN ALFREDO "Cuatro sabios bogotanos". Boletín de Historia y Antigüedades, Vol. LV, N 648-650 (Bogotá, noviembre 1968), pp. 601-622.

Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.

 

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