Rayo, Omar

Omar Rayo

Nacio en Roldanillo (Valle), 1928. Una experiencia autóctona de modernidad, plasmada a través de formas geométricas de movimientos inciertos entre lo abstracto y lo figurativo, donde objetos concretos se presentan sin referentes claros, hace de la obra de Omar Rayo un arte de puras sensaciones.

La pureza de los colores prevalece en sus trabajos, llenos de cuadros, rectángulos y líneas entrecruzadas. Lo que en apariencia es puramente óptico se convierte en inmersión total con un artista que esculpe como dibujante y dibuja como escultor, indicando volúmenes y dimensiones, pliegues y superposiciones.

Un estilo propio al que llega con los años, después de vivir como caricaturista y lanzarse al mundo profesional del arte con una innovadora propuesta influenciada por saberes indígenas llamada Bejuquismo, pasar por la referencialidad con la apropiación de temáticas americanistas a mediados de la década de 1950 y encontrarse con la abstracción cubista y geométrica una década después. 

Su primera obra, fugaz como ninguna, la pintó muy joven sobre una pared de su ciudad natal, Roldanillo, Valle del Cauca. Desde allí estudia por correspondencia dibujo en la Academia Zier de Buenos Aires. En 1947 empieza su carrera profesional en Cali trabajando como caricaturista e ilustrador en varias revistas.

Cinco años después edita un álbum con veinte caricaturas de personajes célebres, Simón Bolívar, Mariano Ospina Pérez, Alberto Lleras, Laureano Gómez, Porfirio Barba Jacob. El Papa Pío XII, el Cardenal Micara, Winston Churchill, la Sra. Roosevelt, Mahatma Gandhi, Manolete, Charles de Gaulle, Henry Wallace, Ramón de Valle-Inclán, Miguel de Cervantes Saavedra, Beethoven, Hiro Hito y Cantinflas, entre ellos.

Comienza la nueva década trabajando la témpera y llega a participar en el IX Salón de Artistas Colombianos con la obra Danzarines, mientras sigue cosechando éxitos y ganando premios con la caricatura. En 1954 inicia un viaje de estudios que lo lleva a diversos países de América Latina, entre ellos Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil.

Su estilo artístico empieza a formarse a la par que sus pinturas y grabados comienzan a darse a conocer. Gana una beca en la OEA para trabajar en México, donde vive entre 1959 y 1960, y la Beca Guggenheim de Nueva York, donde ha residido la mayor parte de su vida desde entonces. En 1981 funda el Museo Rayo de Dibujo y Grabado Latinoamericano en Roldanillo, el cual se mantiene en permanente actividad. Dos años después inaugura el proyecto Arte Vial, realizado entre su ciudad y Zarzal, con la participación de varios artistas internacionales, con motivo de la cumbre de países no alineados. 

Las esculturas de grandes proporciones son uno de sus fuertes. En 1996 instala una escultura metálica de ocho metros en la ciudad de Cali y en 1997 instala otra de seis metros en Sevilla. Algunos de los temas abordados a lo largo de su trayectoria han sido los diseños precolombinos, los nudos, los arlequines, las cajas de cartón, cintas, agujas, abrelatas, guantes, y otros objetos de uso diario.

El manejo del volumen es su característica primordial. Las sensaciones que despierta son múltiples, incluyendo momentos de humor. Como grabador, arte en el que incursiona en 1959, desarrolla una técnica estilística muy especial, llamada Intaglio.

Se trata de grabados en relieve, producidos por medio de planchas de cobre de cuatro a cinco centímetros de espesor, que se barnizan con gruesas capas de pintura para impedir la acción total del baño de ácido nítrico y dejen al descubierto el espacio del grabado. Ya grabada la pieza, imprime en papel ligeramente humedecido formas en relieve. Los primeros intaglios nacen en blanco sobre blanco, y a partir de 1969 se llenan de color. 

Omar Rayo fue uno de los artistas colombianos más activos del siglo XX. Ha participado en más de 200 exposiciones individuales y colectivas realizadas en países como España, Noruega, Perú, Brasil, Italia, Chile, México, Puerto Rico, Venezuela, Panamá, Ecuador, Cuba, Hungría, Polonia, Alemania, Costa Rica, Francia, Japón, Estados Unidos, e incluso, Nueva Zelanda. Ha sido galardonado con premios como el Shell Magazine Art Context, el segundo premio en dibujo del XI Salón de Artistas Colombianos, el Premio Especial de Grabado en la Segunda Bienal Interamericana de México, el Premio del Museo de Arte de Filadelfia, la Mención de Honor en la Primera Bienal de Quito, el Premio de Adquisición del Instituto de Artes y Ciencias de Manchester y el Premio Especial de la Primera Bienal de Grabado Latinoamericano, de San Juan de Puerto Rico, entre otros. Fue investido con la orden de Boyacá en el grado de Gran Oficial en julio de 1994. Después de más de cincuenta años de trabajo ininterrumpido su creatividad y talento sigue en marcha.