Samper, José María

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Ficha Bibliográfica

Título: Samper, José María

 Humanista, literato, periodista y político tolimense (Honda, marzo 31 de 1828 - Anapoima, Cundinamarca, julio 22 de 1888). En José María Samper Agudelo se expresa muy bien el carácter interdisciplinario y multifacético manifiesto en aquellos que participaron activamente en la vida política, económica y social del siglo XIX en Colombia. A la par que sostenía en el diario polémicas de ordinario, ardientes -dice Carlos Martínez Silva- tenía tiempo, y serenidad de espíritu, y frescura de sentimientos para cultivar la poesía, para escribir dramas, comedias, novelas, retozones y maleantes cuadros de costumbres, obras didácticas de largo aliento, biografías y bocetos de personajes notables, disertaciones científicas, viajes, trabajos de crítica y de historia, etc. etc. , y mientras hacía todo esto, se dedicaba algunas veces al comercio, al desempeño de cargos públicos, a asistir a juntas políticas y tertulias literarias y a mantener activa correspondencia. Esta diversidad de oficios y habilidades, Samper la explica no sólo como el resultado de las pasiones y aptitudes personales, sino también como el producto de las exigencias de la época. Según él, no había condiciones sociales para que el abogado, el médico o el ingeniero pudieran hacer fortuna o sostenerse: El profesorado, el comercio, la agricultura y aun los puestos públicos -anota- son por lo común auxiliares casi necesarios de aquellas otras profesiones. Sin olvidar, por supuesto, la actitud que mantenía con respecto a la universalidad del conocimiento; cuando culminó sus estudios en jurisprudencia, Samper quiso continuar sin lograrlo los estudios en medicina, pues tenía la convicción de que no era posible ser buen abogado, sin conocer la fisiología, la patología y la medicina legal, ni hábil literato en muchos ramos, sin poseer también la anatomía y la fisiología, así como la botánica y la química, la patología y otras ciencias médicas. Pero va a ser la actividad política donde mejor se exprese su confluencia de ideas y pensamientos. El Samper liberal radical de mediados del siglo XIX llegó a las últimas décadas del siglo como un hombre más moderado y defensor de las ideas conservadoras.

En un medio donde lo común era la inestabilidad política y social, los conflictos armados y la lucha de ideas y doctrinas radicalmente contrapuestas, no es extraño -según Carlos Martínez- que los hombres llamados a la vida pública hayan tenido que desempeñar en ella diversidad de papeles, ejercitarse en todos los campos de la actividad humana, ensayarse e improvisarse en la política, en la administración, en la guerra, en el profesorado, en la magistratura; pasar bruscamente de una ocupación a otra; defenderse y atacar, ya con estas armas ya con aquéllas; habérselas hoy con un adversario antiguo, y mañana con el aliado y amigo de la víspera. La prensa de la segunda mitad del siglo XIX es quizás el documento donde mejor quedó consignado su pensamiento político, social y literario. Bien sea como fundador, redactor o colaborador de periódicos, Samper dejó un sinnúmero de artículos en los que expuso no sólo sus ideas, sino también el carácter político de la época y en general de la vida social, económica y cultural. Tres etapas de su vida son decisivas en su quehacer periodístico: las reformas educativas de Mariano Ospina Rodríguez en 1842, las reformas liberales de medio siglo y el cambio de pensamiento y actitud en su vida personal, que se inició con una pausa política (su viaje a Europa en 1858) y continuó con su conversión religiosa y su nueva posición frente a los radicales y la Regeneración. José María Samper publicó su primer artículo en El Día, cuando era aún estudiante de jurisprudencia y sólo contaba 15 años. Allí Samper inició su trayectoria como publicista y crítico, censurando el plan de estudios de Mariano Ospina, cuyo objetivo principal era fomentar los estudios prácticos y afianzar la estabilidad política infundiendo amor y respeto a la moral, a la religión y a las leyes; además de sujetar a las universidades a extensos estudios y rigurosa disciplina a través del control de docentes, estudiantes y materias. Estas medidas produjeron reacciones de hostilidad como las expresadas por Samper en la prensa, donde expuso los resultados negativos y contraproducentes del plan, en el que el estudio a escondidas de las materias suprimidas y prohibidas sólo dejaba la formación de ideas sin método, ni dirección, resultando de aquí la anarquía y la exageración. Entre 1845 y 1846 escribió para el periódico liberal y antigobiernista La Noche, donde atacó a los jesuitas. A partir de 1849 escribió una serie de artículos relacionados con las reformas liberales de medio siglo en los periódicos bogotanos donde el radicalismo exponía y sustentaba sus tesis.

Colaboró en El suramericano, fundado y redactado por él en 1849; en La Reforma, en el cual trabajó conjuntamente con Salvador Camacho Roldán en 1851; en El Pasatiempo, del que se hizo cargo de la redacción en 1854; en El Tiempo, que fundó en 1855 con los Echeverrías; y en El Neogranadino, del cual tomó a su cuidado la redacción a finales de 1855, manteniendo en todos ellos vigorosas polémicas que tenían que ver con la expulsión de los jesuitas, el alza de derechos sobre los artículos extranjeros de consumo, el libre cambio, la federación, el problema de los artesanos, los proyectos de cambio de la Constitución, la defensa de los derechos civiles, la separación de la Iglesia y el Estado. Pero además de sus escritos periodísticos de contenido político, Samper redactó gran cantidad de artículos históricos, literarios y económicos. En El Sur-Americano, en El Tiempo y en El Neogranadino tenía a su cargo el editorial, el folletín, las variedades, la crónica interior y exterior, los artículos de fondo, de crítica y la sección literaria. Este primer momento de su consolidación como ensayista y de participación política en. la prensa culminó con la cruzada que emprendió en 1856 contra la disciplina de la Iglesia neogranadina y la conducta del clero, hasta 1858, año en que viajó a Europa en compañía de su segunda esposa, Soledad Acosta, y de sus dos hijas. Europa alejó a José María Samper de las actividades políticas, pero lo estimuló ampliamente como escritor. De su viaje resultaron cinco tomos en los que expuso observadores y consideraciones políticas, geográficas, literarias, económicas, artísticas y morales. Realizó la labor periodística conjuntamente con su esposa, como corresponsales del periódico El Comercio de Lima y otros de Colombia, Inglaterra y España. Soledad escribía sobre literatura, bellas artes, bibliografía, observaciones de viaje y moda; José María sobre los acontecimientos políticos, sobre teatro, novela, poesía, crítica, filosofía y ciencias; además de los aspectos de la economía, el crédito, la situación fiscal y estadística europea. En Francia trabajó simultáneamente en numerosísimos y muy diversos campos: poesía, novela, historia, cuadros de costumbres y discursos políticos. De Europa pasó a Lima En 1862, y allí permaneció como redactor de El Comercio hasta 1863.

Al llegar al país, dice Jorge Orlando Melo, se sintió ya incapaz de dar apoyo pleno a un liberalismo que consideraba excluyente e intolerante>,. Su regreso a la prensa lo hizo esta vez a los periódicos radicales de la corriente independiente (La Opinión, La Paz, La Unión Colombiana y El Polvorín) y más tarde en los periódicos conservadores: La Ley, La Nación y El Deber, en los que se ocupó de explicar y defender las tesis de la Regeneración. En este cambio de concepciones e ideales, Melo vislumbra en Samper el fracaso de sus ideales políticos: la defensa de las instituciones federales y la coexistencia de la idea liberal (progreso, libertad, democracia) con la católica, exceptuando las pretensiones políticas del clero. Según Melo, en Samper persistía una posición moderada que lo alejaba del radicalismo pero que también lo hacía crítico del conservatismo; en 1886, por ejemplo, no aceptaba el extremismo centralista y cesarista de Caro>,. Sus escritos históricos y geográficos hacen parte de esta etapa de revisión y evaluación de conceptos políticos, como los de la naturaleza del Estado y la configuración de la sociedad. Tanto en sus Apuntamientos para la historia política y social de la Nueva Granada, escrito en 1853, como en su Ensayo sobre las revoluciones políticas y la condición social de las Repúblicas colombianas (HispanoAmericanas), con un apéndice sobre la orografía y la población de la Confederación Granadina, publicado en París en 1861, Samper insistió en la contraposición de los principios liberales, considerados en su tiempo como la ideología del progreso, con la gestión política y económica de España, concebida como "desastrosa" y contraria a las virtudes de la civilización y del progreso. José María Samper no hizo historia narrativa; en su discurso dice Bernardo Tovarquiere proporcionar una síntesis interpretativa de carácter crítico, explicativo y valorativo de la historia colonial, ciertamente no muy documentado. Jaime Jaramillo Uribe considera que, a pesar de las numerosas e importantes observaciones sobre la historia social y sobre la evolución política, Samper, como muchos de sus contemporáneos, aceptaba sin mayor crítica conceptos como "raza", "pueblos latinos" y "pueblos sajones". En el Curso elemental de Ciencia de la Legislación, publicado en 1866, Samper expuso las bases filosóficas de la concepción liberal del Estado vigente en Colombia durante el siglo XIX. Pero fue en Derecho público interno de Colombia. Historia crítica del Derecho constitucional colombiano desde 1810 hasta 1886, donde se considera que Samper logró madurez en su exposición sobre el Estado y la sociedad; esta vez, según Jaramillo Uribe, notablemente mezclada con elementos históricos y, por lo tanto, desprovista de su primitiva rigidez teórica. Samper fue un constante crítico no sólo de sus actividades políticas y de su pensamiento histórico, sino también de su producción literaria y periodística; de éstas resaltó los excesos de la influencia francesa y la ignorancia inicial de la literatura española que tenía como resultado el empobrecimiento del lenguaje y la invasión de pésimos galicismos,>. Sin negar, sin embargo, las influencias francesas que lo incitaron desde muy joven a escribir biografías, obras de historia, relatos de viajes y novelas descriptivas y de costumbres, reivindicó decididamente la presencia de la literatura española que tomó fuerza a partir de 1843 y que incidió notablemente en el costumbrismo, en el movimiento dramático y, sobre todo, en la poesía lírica. Como quiera -anota Samper- es pertinente tributar en esta disertación retrospectiva un homenaje de admiración y de profunda gratitud a todos aquellos bardos pensadores que, cual preciosos lazos de unión entre la madre patria y nuestra república soberana hicieron con su ardiente soplo brotar de entre las cenizas amontonadas en el hogar colombiano por la guerra y el retraimiento, el fuego sagrado de la poesía y del amor a las letras castellanas. En este proceso de creación, transformación y crítica de la vida religiosa, política y literaria de Samper, permanecen una serie de ideas, aptitudes y reflexiones que son trascendentales para la historia social y cultural del siglo XIX colombiano.

En sus bocetos biográficos, dejó plasmado el carácter físico y moral de aquellos que participaron activamente en la vida militar, política y literaria después de la Independencia. En sus cuadros de costumbres y novelas descriptivas, Samper dejó consignada la cotidianidad de los pueblos y de los habitantes de las riberas del río Magdalena y la Sabana. La arquitectura, las costumbres religiosas, el mercado, el vestido y sobre todo la geografía fueron bellamente descritas a través de la historia del río Magdalena, y en particular de Honda. También en sus obras de teatro escritas entre 1855 y 1857: Las conspiraciones de septiembre, El hijo del pueblo, Dios corrige, no mata, Un alcalde a la antigua y dos primos a la moderna, Los aguinaldos y Percances de un empleo, Samper expresó las costumbres políticas de la localidad y el carácter de sus habitantes. Recurriendo a la sátira y a la ironía, describió los vicios, las actitudes y la cotidianidad económica y administrativa de la Sabana, los llanos, los pueblos del Alto Magdalena y Santafé de Bogotá. En todo esto, dice Carlos Martínez, distinguíanle un raro poder de asimilación y un don sagaz y flexible observación que le permitía sacar partido de cuanto leía y de cuanto veía de los hombres y de las cosas. Samper se ejercitó también en la oratoria parlamentaria, académica y de honras fúnebres. La mayoría de sus discursos, casi todos improvisados en reuniones populares o en los debates parlamentarios, desgraciadamente no se conservan, pero sí se recuerda su entusiasmo y su excitación. Samper, agrega Martínez Silva, no era un orador parlamentario, fino, acerado y discreto, era, pues, propiamente orador tribunicio y de la plaza pública, con todas las dotes necesarias para arrastrar y subyugar a la multitud. Su polifacética imagen, enriquecida por una controvertida y cambiante visión de la política, la religión y la cultura, se extendió también hacia otras disciplinas. Samper respaldó su imagen como miembro de las Sociedades de Geografía Americana y de París, miembro honorario de la Academia de Bellas Letras de Chile, miembro correspondiente de la Real Academia Española y miembro del Instituto de Ciencias Morales y Políticas de Caracas .

LUCELLA GÓMEZ GIRALDO

Bibliografía

Jaramillo Uribe, Jaime. El pensamiento colombiano en el siglo XIX. Bogotá, Temis, 1963. Martínez Silva, Carlos. Escritos varios. Bogotá, Kelly, 1954. Melo, Jorge Orlando. "La literatura histórica en la República". En: Manual de literatura colombiana. Bogotá, Procultura-Planeta, 1988, tomo n pp. 589-663. Samper, José María. Historia de un alma. Memorias íntimas y de historia contemporánea 1834 a 1881. Bogotá, Imprenta de Zalamea Hermanos, 1881. Samper, José María. Selección de estudios. Bogotá, ABC, 1953.

Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.

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