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DETERIORO
Deterioro
normal
Es el causado por la suciedad a la cual están expuestos durante su circulación y por el
desgaste gradual que produce su manipulación. Los billetes que más circulan son los de
baja denominación y por eso se desgastan más rápido que los de alta denominación. Se
estima que un billete de $2.000 cambia de mano tres veces más rápido que uno de $20.000,
y tiene, por esta razón, el primero un desgaste natural mayor que el segundo. El
deterioro normal está determinado ante todo por el grado de suciedad que presenten.
Deterioro
prematuro
Además del deterioro normal que sufren los billetes, algunos presentan daños que algunas
personas efectúan intencional o accidentalmente. Estos billetes deben ser retirados antes
de cumplir su vida útil lo que genera grandes costos que debe asumir el Banco e
indirectamente todos los colombianos. Los principales daños ocasionados por el público
son escrituras y dibujos, sellos, manchas de tinta, grapas, cortes y dobleces excesivos.
Del total de billetes clasificados como deteriorados y retirados de circulación,
aproximadamente un 20%, es decir 100,8 millones de piezas anuales, se han deteriorado por
causas diferentes a las de su uso normal. El costo anual reposición de estos billetes es
casi de 6.000 millones de pesos, cifra equivalente a lo que gasta el Banco en inversión
cultural durante un año. Recuerde que los billetes no se deben grapar, ni pegar con
cinta, no se debe escribir sobre ellos, ni pintarle bigotes a los personajes y tampoco
recortarlos. Se pueden doblar pero no excesivamente. El buen trato que reciban los
billetes será un ahorro para el Banco, que se verá reflejado en una mayor inversión en
sus actividades o en una mayor utilidad transferida al gobierno para sus gastos normales.
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