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La nueva familia de billetes
A partir de 1978,
conjuntamente con la progresiva integración de signos de mayor denominación, gracias a
la suficiente preparación técnica y experiencia adquiridas por el personal, se promovió
la renovación de los billetes del banco, de tal manera que utilizando elementos de
diseño gráfico inspirados en la inagotable fuente que ofrece la vasta cultura del país,
pudieran introducirse a la vez técnicas modernas de fabricación y nuevos dispositivos de
seguridad. Esta labor se inició en 1979 con la denominación de $500, signo que en el
pasado había presentado varios inconvenientes en la circulación, entre otros, originados
en la vulnerabilidad que su diseño presentaba a la creciente falsificación.
En razón de las
dificultades que por esa época se registraron con los billetes de $500, el banco decidió
encargar a Thomas De la Rue la preparación de una edición con el mismo diseño de la
anterior, lo que significaba reproducir el billete originalmente diseñado y fabricado por
American Bank de Estados Unidos. Luego de evaluar cuidadosamente las desventajas de esta
determinación finalmente, se optó por preparar un nuevo diseño, utilizando el mismo
papel de seguridad, y como motivo principal del anverso, un nuevo grabado de Francisco de
Paula Santander, pero por primera vez todos los motivos seleccionados y los trabajos de
diseño fueron controlados enteramente por el banco. Por el reverso se preparó un grabado
de una vista del patio de la Casa de Moneda, hoy destinada a Museo Numismático, como
parte del complejo cultural del banco. Del mismo modo, fue posible incluir los últimos
dispositivos de seguridad conocidos (algunos de ellos recién desarrollados), con
resultados tan positivos que por muchos años han probado su eficacia.
Entre los más
destacables, se pueden citar: los motivos de registro perfecto, con diseños que se
complementan entre anverso y reverso, textos micro impresos en intaglio, hilo de
seguridad con micro impresión, impresión intaglio parcialmente fluorescente,
impresiones offset sangrantes, etc. Conviene señalar que el diseño de este
billete de $500, puesto en circulación a mediados de 1981, así como algunos de los
dispositivos de seguridad incluidos fueron con posterioridad, utilizados como modelo para
la preparación de billetes de otros países.
En este caso, como en
la mayoría de los siguientes, el diseño y la impresión de las primeras ediciones fueron
encargadas a proveedores del exterior para luego, ser traídos y producidos localmente.
De esta manera, se
inició lo que se conoció como la Nueva familia de billetes de Colombia, la cual
comprende por orden de aparición las denominaciones de $500 (San-tander), $1.000
(Bolívar), $100 (Nariño), $200 (Expedición botánica), $2.000 (Bolívar), $5.000
(Núñez) y, $10.000 (mujer embera). En todos estos diseños se aprecia una concepción
uniforme así como la utilización de motivos tomados de la historia y la cultura del
país. En cada caso, los billetes fueron dotados de los dispositivos de seguridad de mayor
actualidad en el momento.
A continuación, el de
$500, en forma similar, a comienzos de 1982, se remplazó por el diseño del billete de
$1.000 (Galán), diseño que permaneció hasta la desaparición, en 1997, de esta
denominación en papel. Fue dedicado a honrar una vez más la memoria del Libertador
Simón Bolívar con un retrato por el anverso junto con una viñeta del Puente de Boyacá
y por el reverso, la reproducción del monumento erigido en homenaje a los héroes del
Pantano de Vargas. La ornamentación así como el motivo utilizado como elemento de
registro perfecto correspondieron a diseños precolombinos. Todo su diseño y
características fueron enmarcados por los parámetros de la nueva familia.
Por otro lado y
atendiendo la determinación de la junta directiva del banco en el sentido de propender
por la sustitución de la importación de billetes, en 1981, se programó la producción
del nuevo diseño para el billete de $100, elaborado para ser impreso directamente por la
Imprenta. Este diseño fue dedicado a honrar la memoria del Precursor de la Independencia
don Antonio Nariño.
Dada la excelencia del
grabado del retrato de Antonio Nariño realizado por Biardi, para el anverso del billete
de $10, se consideró que valía la pena conservarlo y se transfirió al anverso de este
signo. Como motivo principal en el reverso, se colocó una vista de la plaza principal de
Villa de Leyva, población boyacense donde murió el Precursor.
Se destaca notablemente
en este diseño, la reproducción facsimilar en microimpresión del texto original
correspondiente a la traducción de los Derechos del Hombre, impreso por Antonio
Nariño, trabajo que fue y sigue siendo objeto de las mejores calificaciones en el ámbito
internacional por la excelencia de la calidad alcanzada. Por el reverso se incluyó en
grabado una vista de la prensa de imprenta que utilizó Nariño para estos propósitos. La
primera edición se emitió con la fecha: 1° de enero de 1983 y las firmas de Hugo
Palacios Mejía y Francisco J. Ortega como gerente y secretario del banco,
respectivamente.
A éste siguió en
abril de 1983 el billete de $200, tal vez el mejor diseño de la familia, dedicado por
entero a honrar la Expedición botánica en la conmemoración de su bicentenario. En
efecto, si se observa con detalle, el diseño de este signo presenta en su totalidad
elementos asociados a la magna obra en conmemoración y al personaje objeto del motivo
principal: don José Celestino Mutis, cuyo retrato aparece armónicamente rodeado de
elementos secundarios, ornamentos, orlas y reproducciones gráficas obtenidas
principalmente de los dibujos originales elaborados por el equipo de botánicos que bajo
la dirección de Mutis, permitieron cumplir la titánica labor de clasificación
taxonómica de las especies de la flora de la Nueva Granada. En la primera edición
nacional aparecen las firmas de Hugo Palacios Mejía, gerente y Francisco J. Ortega,
secretario; y la fecha: 1° de abril de 1983.
Como continuación de
este proceso y con los mismos criterios de la familia, el banco encargó a la firma Thomas
De la Rue la preparación del diseño y suministro de un nuevo billete de $ 2.000 dedicado
a honrar la memoria del Libertador. Este diseño contemplaba por el anverso un gran
retrato del Liber-tador, y una viñeta alusiva a la liberación de los esclavos con su
respectivo texto en microimpresión. Por el reverso se incluyó la reproducción del
famoso cuadro del maestro Francisco A. Cano, «El paso del páramo de Pisba», el emblema
del banco, y en micro-impresión facsimilar el siguiente aparte extractado de una carta
del Libertador:
"Quisiera tener
una fortuna material que dar a cada colombiano pero no tengo nada. No tengo más que
corazón para amarlos y una espada para defenderlos".
Este billete entró en
la circulación a finales de 1983.
Posteriormente, en 1984
se inició el programa de elaboración del nuevo signo de $5.000 cuyo diseño se dedicó a
la conmemoración del Primer Centenario de la Constitución de 1886. Para el efecto, se
convocó a una licitación en la cual participaron varias entidades del exterior,
resultando favorecida la Bundesdruckerei, imprenta de billetes del Gobierno de Alemania
Federal. El diseño de este billete comprende, como motivo principal, un retrato del Dr.
Rafael Núñez en un excelente trabajo de grabado, acompañado de una viñeta que muestra
la Ermita del Cabrero, el epitafio redactado por Caro el cual fue grabado en el mausoleo
de Núñez y las reproducciones en microimpresión de la primera hoja del texto original
de la Constitución y del articulo 41, título XV del Acto Legislativo nș 3 de 1910. Por
el reverso aparece la reproducción de una escultura de don Miguel Antonio Caro, la lista
de los Estados Unidos de Colombia 1863 - 1886, el emblema del banco y un motivo ornamental
precolombino.
Tanto en la
preparación de los diseños para $200 y $100, como en los siguientes de $2.000 y $5.000
se recibió la invaluable asesoría en los aspectos históricos, del importante
historiador y primer cronista de Bogotá, Dr.
Guillermo Hernandez De Alba, director
del Museo del 20 de Julio, quien con gran entusiasmo colaboró en la consecución de los
motivos, particularmente los seleccionados para el billete de $200, relativos a la
Expedición Botánica.
El último ejemplar de
la familia correspondió al billete de $10.000, conmemorativo del V Centenario del
Descubrimiento de América. En esta oportunidad el banco por primera vez recurrió a una
nueva modalidad para definir el diseño. Para el efecto, se realizó una convocatoria de
artistas de todo el país para participar en un concurso de diseño preparado con este
fin. Los artistas preseleccionados recibieron las bases del concurso y asistieron a un
programa de orientación técnica. El jurado escogió como ganador el diseño propuesto
por la concursante Liliana Ponce de León y con base en él, se preparó en la imprenta la
versión final ajustándola a las características de diseño y seguridad establecidas
para la familia. En los aspectos históricos relacionados con este trabajo, se recibió la
valiosa asesoría de los Drs. Germán Arciniegas y Mauricio Obregón.
Como motivo principal,
por el anverso, como homenaje a las razas del nuevo mundo, se utilizó un grabado del
retrato de una mujer embera, ataviada y pintada según su tradición; el mismo retrato
aparece reproducido en la marca de agua. Como motivos secundarios aparecen la
reproducción de una figura femenina precolombina perteneciente a la cultura Quimbaya y
como fondo multicolor un medallón de origen italiano alusivo a la llegada de Colón al
Nuevo Mundo, rodeado de diseños geométricos basados en la decoración precolombina que
se encuentra en la Tumba de los siete nichos en Tierradentro (Cauca). Por el reverso una
viñeta multicolor conformada armónicamente por una serie de especies de aves nativas de
nuestro país. La viñeta parcialmente enmarca la reproducción en grabado de un fragmento
del mapa impreso por el geógrafo Martín Waldseemuller en el cual se utilizó por primera
la palabra América para referirse al Nuevo Mundo. A la derecha de la marca de agua, por
esta cara, se aprecia una réplica de la nave "Santa María" y en texto
microimpreso la siguiente frase extractada del diario de Cristóbal Colón:
"gente que mejor se
libraría y convertiría
a nuestra santa Fe con amor que no por fuerza
".
La preparación del
material original fue encargada a la firma De la Rue Giori de Suiza y la impresión de la
primera edición se contrató con el Banco de México, trabajo ejecutado en las
instalaciones de su fábrica de billetes.
Es interesante anotar
que el magnífico diseño de este billete, en forma similar a lo señalado para los
anteriores de $100 y $200, fue destacado ampliamente en el concierto internacional de
productores de billetes. Lamentablemente por razones que se anotarán más adelante, el
billete de $10.000, con esta presentación, tuvo muy corta vida en circulación.
La Conferencia del Pacifico
Los impresores de
billetes quienes, en su mayoría, operan como entidades estatales o dependencias de los
bancos centrales en el mundo, con el fin de mantener contactos entre sí e intercambiar
información y experiencias de orden técnico y administrativo en todos los aspectos
relativos a la fabricación de billetes y manejo de la circulación, desde hace ya varias
décadas se han venido agrupando en dos grandes organizaciones: La Conferencia Europea,
que concentra, como su nombre lo indica, los impresores de billetes del continente europeo
y la Conferencia de Impresores de Billetes de la Cuenca del Pacifico, la cual, con una
excepción, congrega los países que tienen costas en el océano Pacifico.
En el caso nuestro, la
iniciativa de la Imprenta para ingresar en la Conferencia fue apoyada en forma decidida
por el Dr. Fernando Copete Saldarriaga quien, desde la posición de subgerente industrial
del banco, tenía bajo su dependencia la Imprenta de Billetes.
A la Conferencia del
Pacífico pertenecen en la actualidad los impresores de billetes de los siguientes
países:
Australia
Corea
India
Brasil
China
Idonesia
Canadá
Estados Unidos
Japón
Colombia
Filipinas
México
Tailandia
Luego de cumplir los
requisitos y protocolos de ingreso, Colombia fue aceptada en 1983 y ha tenido ocasión de
participar a partir de ese momento en todas las reuniones celebradas sucesivamente cada
dos años en los siguientes países: Estados Unidos, Filipinas, China, Colombia, Corea,
Australia, India y Brasil. La X Conferencia tuvo lugar, con gran éxito, en Colombia,
entre el 20 y el 27 de octubre de 1991 en las ciudades de Bogotá y Cartagena. En ella
participaron 52 delegados de los trece países miembros, incluyendo cuatro delegados de la
Conferencia Europea pertenecientes a Austria, Alemania, Bélgica e Italia, quienes se
llevaron la mejor impresión del país y de la organización y eficiencia de la Imprenta.
El banco ha tenido
participación activa en la Conferencia y sus aportes a la actividad han sido plasmados en
los diversos los documentos de trabajo que ha tenido oportunidad de presentar en las
reuniones periódicas.
El primer documento
presentado por Colombia en la Séptima Conferencia, realizada en 1985 en San Francisco y
Washington, estuvo dedicado a ilustrar acerca de los orígenes y filosofía de la nueva
familia de billetes de Colombia, los detalles históricos y técnicos de los diferentes
diseños y la política aplicada por el Banco de la República sobre la conveniencia de
difundir, entre el público en general, las características de seguridad colocadas en los
billetes para su utilización. Este tema en ese momento generó amplia polémica pero
motivó a varios países a seguir el ejemplo de Colombia.
El citado documento
tuvo tal acogida, que fue necesario preparar copias adicionales para ser entregadas a cada
uno de los participantes.
El logro de la autosuficiencia
No obstante que para
1987 la Imprenta tenía ya más de 27 años de actividad, así como experiencia y
capacidad más que suficientes para producir cualquier signo, su producción estuvo
limitada a las dos y máximo a las tres más bajas denominaciones de la estructura
vigente.
Por otro lado, la
creciente demanda de la Tesorería del banco y los elevados costos de importación de
billetes comparados con los de fabricación local, reforzaron la política definida por la
junta directiva del banco en el sentido de acelerar el proceso de sustitución de
importaciones; para cumplir el propósito, con el decidido apoyo de las áreas
interrela-cionadas y el respaldo de las directivas, se concretó la ejecución de una
serie de iniciativas tendientes a lograr este objetivo en el corto plazo. Para atender
este importante empeño, el banco determinó efectuar un cambio en la Dirección de la
Imprenta, nombrando, a finales de 1987, al Ing. Rafael Cruz Villamil (autor de estas
notas), en remplazo del Dr. David Vallejo M. Al cargo de subdirector técnico fue
promovido el Ing. Orlando Melo Castañeda.
Como resultado de lo
anterior, entre 1987 y 1990 se cumplieron las siguientes actividades tendientes a lograr
el objetivo propuesto:
1. Estudios sobre
diferentes alternativas que permitieran aumentar la capacidad de producción de la
Imprenta, en las instalaciones existentes y básicamente sin considerar adquisición de
nuevos equipos.
Los citados estudios
permitieron obtener las aprobaciones necesarias para desarrollar las siguientes obras y
cambios técnicos en el proceso.
Construcción de
una ampliación del edificio, dedicada básicamente a aumentar la capacidad de almacenaje
de papel en proceso, para con la seguridad adecuada, poder elevar los niveles de reserva
del material en proceso.
Desarrollo de
los estudios y pruebas necesarias para realizar el cambio de la impresión intaglio
por la nueva técnica llamada Intaglioset, aplicable en principio, a los reversos
de los billetes de baja denominación. Con esta tecnología, el tradicional grabado intaglio
multicolor, se convierte en una impresión adicional del proceso de offset pero
manteniendo el aspecto y detalle de la calcografía. De esta manera aparte de liberar
capacidad de producción en la etapa de la impresión intaglio, se obtuvo una
importante reducción en los costos de fabricación de las denominaciones sometidas al
cambio.
Tal sustitución fue
sucesivamente aprobada para ser realizada, en su oportunidad, en los reversos de los de
los billetes de $200, $100, $500, $1.000 y $2.000 (Bolívar). El nuevo diseño del billete
de $2.000 (Santander) fue concebido para ser impreso desde la primera edición con esta
técnica, pero logrando adicionalmente un efecto de irisado en dos colores.
Este tipo de
modificaciones es particularmente válido y aceptable cuando por efectos de la inflación,
un billete originalmente de alta denominación va gradualmente perdiendo su poder
adquisitivo y consecuentemente su atractivo para los falsificadores pero no obstante, su
costo de producción se mantiene o se incrementa. La experiencia demostró que este
cambio, no causo ningún problema a la circulación de los signos como sí ocurrió con
una modificación de naturaleza diferente realizada unos años atrás al suprimir la marca
de agua en el papel usado para el billete de $50.
Del mismo modo y
para utilizar la máxima capacidad que ofrecía una parte del equipo, se adelantaron los
análisis y pruebas necesarias para incre-mentar el número de billetes por hoja en un
porcentaje importante de la producción. Este cambio del formato de 35 a 40 unidades por
pliego, permitió a partir de 1988 incrementar los volúmenes de fabricación y
consecuentemente contribuir a la reducción de los costos. Esta iniciativa fue concebida
completamente por el personal técnico de la Imprenta, aún superando los límites
definidos por la firma fabricante de los equipos.
2. Durante 1988,
gracias al empeño del personal tanto de producción como de servicios, fue posible
producir, por primera vez localmente, y en tiempo «récord», los billetes de $500 y
$1.000 en cantidades de 100 y 50 millones de unidades, respectivamente. También se dieron
los primeros pasos para montar la producción del billete de $2.000, cuya realización se
cumplió, con el éxito esperado, en el año 1989, con la producción y entrega de 130.5
millones de piezas.
Las primeras ediciones
de estas tres denominaciones se emitieron con las firmas de Francisco J. Ortega, Gerente y
Roberto Salazar Manrique, Abogado Subgerente. Como se puede observar, el banco en algunos
períodos ha cambiado el cargo del funcionario que en compañía del gerente firma los
billetes. Desde 1994 este privilegio lo ostenta el Gerente Ejecutivo.
Las fechas de esas
primeras ediciones fueron asignadas así:
$500
12 de octubre de 1987
$1.000
1 de enero de 1987
$2.000
17 de diciembre de 1986
A finales de 1989, de
acuerdo con la estructura de denominaciones vigente, solamente quedaba pendiente la
integración del billete de $5.000 a la fabricación nacional. Esta denominación fue
originada y producida inicialmente por la Bundesdruckerei de Alemania en 1986.
Posteriormente dos ediciones sucesivas en 1987 y 1988 fueron encargadas al Istituto
Poligrafico e Zecca dello Stato de Italia, utilizando el mismo diseño pero para estos
casos fue necesario que el proveedor realizara de nuevo grabados y material de impresión,
lo cual no permitió obtener una reproducción completamente fiel.
Para la producción
local de este signo, el banco contaba con los materiales originales tanto de Alemania como
de Italia. Por cuanto la calidad del trabajo alemán presentaba mejores condiciones de
calidad, se optó por éste para las sucesivas ediciones nacionales de este billete. Dicha
labor se adelantó durante 1990 año en el cual pudo cumplirse el anhelado objetivo de
suplir la totalidad de las necesidades de billetes del banco con producción nacional.
La primera edición de
fabricación local se imprimió con las firmas de Francisco J. Ortega, gerente y Luis C.
León, secretario; y la fecha: 1° de enero de 1990.
Los niveles de
producción entre 1989 y 1993 fueron gradualmente incrementados desde 350 millones de
piezas hasta la cifra récord de 590 millones, sin recurrir a adquisiciones de equipo
adicional con excepción de una nueva máquina de numeración que se instaló en 1993, con
el fin de renovar el antiguo equipamiento de esta sección.
El programa de
producción de 1993 contempló la impresión del billete de $10.000 (Descubrimiento de
América) cuya primera edición en 1992, como se mencionó, fue encargada al Banco de
México.
La primera edición
local elaborada con base en los materiales originales elaborados en Suiza se preparó con
las firmas de Miguel Urrutia M., Gerente General y Fernando Copete S., Gerente Ejecutivo,
con la fecha limitada al año 1993. Como curiosidad se anota que este caso de únicamente
colocar el año, sin mencionar día y mes es único en los billetes del Banco de la
República.
Por otro lado, la
entrada en vigencia de la nueva Constitución en 1991 originó la promul-gación de la Ley
31 de 1992, que dictó las normas de sujeción del Banco de la República para el
ejercicio de sus funciones. En el artículo 56 de dicha ley se estableció que todos los
bienes de la Casa de Moneda, incluyendo la Imprenta de Billetes pasarían a ser propiedad
del banco. En consecuencia mediante el contrato celebrado a mediados de 1993, la Imprenta
pasó nuevamente a ser una dependencia del banco.
El lamentable suceso
del robo de billetes "sin emitir" a la sucursal del Banco en Valledupar ocurrido
en octubre 16 y 17 de 1994, tuvo importantes consecuencias para el manejo de los billetes
en circulación, particularmente en las denominaciones de $2.000 (Bolívar), $5.000
(Núñez) y $10.000 (mujer embera). Como uno de los resultados de este penoso episodio, el
banco, para mantener la fe pública, determinó cambiar el diseño de los billetes de
estas tres denominaciones con la mayor celeridad posible. La Imprenta cumplió una vez
más importante papel en la ejecución de esta determinación.
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El proceso se inició
con la denominación de $5.000 cuyo diseño, fue elegido en 1993 mediante concurso,
adjudicado al reconocido pintor colombiano Juan Cárdenas y estuvo dedicado a rendir
homenaje al poeta José Asunción Silva, cuyo retrato en grabado se ubicó en el anverso,
rodeado de elementos secundarios diseñados como interpretaciones artísticas de pasajes
del poema "Nocturno". Un fragmento de esta obra se reproduce, en
microimpresión, en una cara del mausoleo que aparece en la viñeta del reverso,
bellísima composición, igualmente alusiva al citado poema, egregia obra de la literatura
colombiana.
"Una noche,
una noche toda llena de perfumes,
/ de murmullos y de música de alas,
una noche,
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda
/ las luciérnagas fantásticas
".
El complemento de la
ornamentación se realizó con diseños multicolores del estilo Art-Nouveau vigente
a finales del siglo XIX, época que fue testigo de la brillantez del gran poeta.
La originación y
primera edición fueron contratados con la firma Thomas de la Rue de Inglaterra. En forma
casi paralela, se produjo la impresión de la primera edición local, a mediados de 1995.
Dicha edición tiene
las firmas de Miguel Urrutia M y Fernando Copete S. como gerente general y gerente
ejecutivo respectivamente, y la fecha: 1° de marzo de 1995.
En forma simultánea se
adelantó lo correspondiente a la denominación de $10.000, con un diseño preparado, bajo
las orientaciones del gerente del banco Dr. Miguel Urrutia M, para honrar la memoria de la
heroína Policarpa Salavarrieta, al conmemorar los 200 años de su nacimiento.
El grabado del retrato,
motivo principal del anverso se basó en un óleo realizado por el pintor José María
Espinosa y en el reverso una vista de la plaza principal de Guaduas, cuna de la heroína,
el cual se obtuvo como fragmento de una acuarela del diplomático pintor inglés Edward W.
Mark. En este billete se utilizó por primera vez el moderno dispositivo de seguridad
conocido como "Tinta ópticamente variable" cuya propiedad permite observar el
motivo precolombino ubicado en el extremo superior izquierdo del anverso, en dos colores
(violeta o verde) según el ángulo de observación.
Al igual que con la
denominación de $5.000, la primera edición de este billete se ejecutó junto con la
originación en Inglaterra y Malta con la firma Thomas de la Rue. Muy rápidamente con
este mismo material, se produjo la edición local en la Imprenta de Billetes, con las
firmas de Miguel Urrutia M y Fernando Copete, y la fecha: 1° de marzo de 1995
El papel de las dos
denominaciones descritas fue dotado de un dispositivo de seguridad adicional a los
existentes, conocido como "lentejuelas iridiscentes" que protegen el billete
contra falsificación mediante fotocopiadora.
Para concluir el
ejercicio de sustitución de las tres denominaciones afectadas, durante 1996 se preparó
la denominación de $2.000, a partir del diseño elaborado por el arquitecto José Pablo
Sanint, para rendir de nuevo homenaje al Hombre de las Leyes, General Francisco de Paula
Santander.
Se destacan en este
diseño, por el anverso, el gran tamaño del grabado del retrato y de la correspondiente
imagen de la marca de agua acompañados del fondo multicolor que reproduce un paisaje
panorámico de un estero de los Llanos Orientales. Por el reverso se aprecia la fachada
del antiguo edifico de la Casa de la Moneda de Bogotá, con la silueta del portal
principal destacada en primer plano. Esta cara del billete se imprimió en esta
oportunidad con la técnica Intaglioset, por primera vez a dos colores con efecto
de "irisado". Se anota como hecho curioso que también por primera vez la
numeración de un billete del banco se presentó por el reverso.
Este billete, desde su
primera edición, fue impreso en las instalaciones de la Imprenta. Para esta primera
edición se asignó la fecha: 2 de abril de 1996 e igualmente las firmas de Miguel Urrutia
M. y Fernando Copete S.
A continuación, para
atender las necesidades de la circulación, de acuerdo con la estructura de denominaciones
vigente, fue necesario introducir una nueva denominación de mayor valor, en este caso el
billete de $20.000.
El material original de
este billete se preparó por la firma Thomas de la Rue de Inglaterra, con base en el
diseño elaborado por el maestro Juan Cárdenas y fue dedicado a honrar la memoria del
importante científico colombiano Julio Garavito Armero (1865-1920).
Julio Garavito,
profesor de matemáticas, ingeniero civil, director del Observatorio Astronómico, gracias
a su permanente interés científico, elaboró, con escasos recursos técnicos, estudios
de dinámica astronómica dedicados, en particular, a analizar las irregularidades que se
observan en los movimientos orbitales de la Luna, trabajo que le mereció en 1970 el
reconocimiento de la Unión Astronómica Internacional, mediante la designación de un
conjunto de cráteres de la superficie lunar con el apellido del ilustre profesor.
El diseño de este
signo presenta por el anverso además del retrato del personaje honrado, una vista de la
Luna observada desde la Tierra, un elemento con las iniciales del banco brc en imagen
latente y en un diseño geométrico, el dispositivo impreso con tinta ópticamente
variable sobre fondo multicolor compuesto por vistas de la superficie lunar. Por el
reverso se aprecia la reproducción de una fotografía de la tierra tomada desde la
superficie de la Luna sobre fondo conformado con diseños geométricos alusivos a los
cálculos de Garavito sobre el movimiento lunar. Por primera vez se utilizó para este
billete un hilo de seguridad del tipo "aventa-nillado" con texto interior:
"veinte mil pesos" y segmentos plateados que sobresalen del papel los cuales
presentan efectos de fluores-cencia multicolor bajo luz ultravioleta.
Este billete fue
impreso, directamente por la Imprenta, desde su primera edición a mediados de 1996, con
la fecha 23 de julio de 1996 y las firmas de Miguel Urrutia M y Fernando Copete S.
A finales del mes de
mayo de 1997, luego de culminar una larga y fructífera carrera en la Imprenta y haber
satisfecho las metas propuestas por la institución, el Ing. Rafael Cruz Villamil, se
retiró como pensionado del banco.
La
madurez
Al retiro del Ing.
Cruz, no fue nombrado remplazo en el cargo de director de la Imprenta y estas funciones
fueron desempeñadas por el titular de la subgerencia industrial del banco, Dr. Alfredo
Sánchez Vargas, quién cumplió este encargo hasta su retiro del banco en junio de 2000.
A partir de este momento, las funciones de la subgerencia industrial fueron asignadas al
Dr. Néstor Plazas Bonilla.
Durante estos tres
años, la Imprenta continuó atendiendo todas las necesidades de billetes del banco en las
cuatro denominaciones vigentes y gracias a las gestiones adelantadas en los años
anteriores, en 1999, produjo por primera vez en su historia billetes para otro país; en
este caso 40 millones de piezas del billete de 5.000 Sucres para el Banco Central del
vecino país, Ecuador. La calidad del producto, el cumplimiento de las especificaciones
establecidas y de los compromisos de entrega, fueron altamente reconocidos por el
importante cliente.
El siglo XXI encuentra
la Imprenta con más de 40 años de actividad productiva, como una empresa sólidamente
establecida, en la plenitud de su madurez y manteniendo su posición de liderazgo en
Latinoamérica. Así mismo, su nivel tecnológico sigue en permanente proceso de
actualización, sus directivos empeñados en la continuidad de los planes de mejoramiento
continuo para incrementar la eficiencia de sus procesos y la calidad de sus productos.
El 13 de julio de 2000,
el Ing. Orlando Melo Castañeda,
funcionario de reconocida
trayectoria y
experiencia en la especialidad, asumió el cargo de director de la Imprenta. El Ing. Melo
se vinculó al banco en 1978 como ingeniero mecánico en el Departamento. Editorial; luego
pasó a la Imprenta donde ha desempeñado los cargos de jefe de servicios técnicos y
subdirector técnico. La capacidad técnica del Ing. Melo, su gran conocimiento y amplia
experiencia permiten asegurar la firme continuación de la empresa concebida cuatro
décadas atrás por el Capitán Torres y el éxito de los programas que el banco promueva
en el futuro, entre los cuales se destaca la construcción y puesta en marcha de una nueva
instalación que se denominará "Central de efectivo".
Durante el año 2000 se
preparó, con ayuda de Thomas de la Rue de Inglaterra, el diseño del billete de $50.000,
la más alta denominación hasta ahora requerida. El diseño de este signo está
consagrado a exaltar la memoria del escritor Jorge Isaacs, autor de la famosa novela María.
Fue elaborado a partir de los dibujos preparados por el conocido pintor vallecaucano
Óscar Muñoz. En el anverso aparece un retrato del escritor acompañado de la figura de
María sobre un fondo del paisaje del Valle del Cauca. Por el reverso una vista de la
hacienda El Paraíso, lugar en el cual se desarrolló la historia de la novela.
A diferencia de los
diseños anteriores de los billetes colombianos, éste presenta una disposición vertical
y, en concordancia con su poder adquisitivo, ha sido dotado de los más avanzados
dispositivos de seguridad existentes. Entre ellos se destacan: la marca de agua, varios
textos en microimpresión, un nuevo tipo de hilo de seguridad, con texto legible "50
mil pesos colombia". Este hilo al igual que otros motivos y elementos presentan
efectos apreciables bajo la luz ultravioleta.
La primera edición de
este signo fue fabricada directamente en la Imprenta y puesta en circulación a finales
del 2000. Presenta las firmas de Miguel Urrutia M., gerente general y Gerardo Hernández
Correa, gerente ejecutivo y, la fecha: 7 de agosto de 2000.
A la terminación del
año 2000, con el traslado del Dr. Néstor Plazas Bonilla al cargo de subgerente
administrativo del banco, fue nombrada en la posición de subgerente industrial, la Dra.
Rocío Sánchez del Real, funcionaria de brillante carrera en la institución,
reportando a la Gerencia Ejecutiva, cargo desempeñado por el Dr. Gerardo Hernández
Correa, desde finales de 1999 al retiro del Dr. Fernando Copete Saldarriaga.
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