La nueva familia de billetes

A partir de 1978, conjuntamente con la progresiva integración de signos de mayor denominación, gracias a la suficiente preparación técnica y experiencia adquiridas por el personal, se promovió la renovación de los billetes del banco, de tal manera que utilizando elementos de diseño gráfico inspirados en la inagotable fuente que ofrece la vasta cultura del país, pudieran introducirse a la vez técnicas modernas de fabricación y nuevos dispositivos de seguridad. Esta labor se inició en 1979 con la denominación de $500, signo que en el pasado había presentado varios inconvenientes en la circulación, entre otros, originados en la vulnerabilidad que su diseño presentaba a la creciente falsificación.

En razón de las dificultades que por esa época se registraron con los billetes de $500, el banco decidió encargar a Thomas De la Rue la preparación de una edición con el mismo diseño de la anterior, lo que significaba reproducir el billete originalmente diseñado y fabricado por American Bank de Estados Unidos. Luego de evaluar cuidadosamente las desventajas de esta determinación finalmente, se optó por preparar un nuevo diseño, utilizando el mismo papel de seguridad, y como motivo principal del anverso, un nuevo grabado de Francisco de Paula Santander, pero por primera vez todos los motivos seleccionados y los trabajos de diseño fueron controlados enteramente por el banco. Por el reverso se preparó un grabado de una vista del patio de la Casa de Moneda, hoy destinada a Museo Numismático, como parte del complejo cultural del banco. Del mismo modo, fue posible incluir los últimos dispositivos de seguridad conocidos (algunos de ellos recién desarrollados), con resultados tan positivos que por muchos años han probado su eficacia.

Entre los más destacables, se pueden citar: los motivos de registro perfecto, con diseños que se complementan entre anverso y reverso, textos micro impresos en intaglio, hilo de seguridad con micro impresión, impresión intaglio parcialmente fluorescente, impresiones offset sangrantes, etc. Conviene señalar que el diseño de este billete de $500, puesto en circulación a mediados de 1981, así como algunos de los dispositivos de seguridad incluidos fueron con posterioridad, utilizados como modelo para la preparación de billetes de otros países.

En este caso, como en la mayoría de los siguientes, el diseño y la impresión de las primeras ediciones fueron encargadas a proveedores del exterior para luego, ser traídos y producidos localmente.

De esta manera, se inició lo que se conoció como la Nueva familia de billetes de Colombia, la cual comprende por orden de aparición las denominaciones de $500 (San-tander), $1.000 (Bolívar), $100 (Nariño), $200 (Expedición botánica), $2.000 (Bolívar), $5.000 (Núñez) y, $10.000 (mujer embera). En todos estos diseños se aprecia una concepción uniforme así como la utilización de motivos tomados de la historia y la cultura del país. En cada caso, los billetes fueron dotados de los dispositivos de seguridad de mayor actualidad en el momento.

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A continuación, el de $500, en forma similar, a comienzos de 1982, se remplazó por el diseño del billete de $1.000 (Galán), diseño que permaneció hasta la desaparición, en 1997, de esta denominación en papel. Fue dedicado a honrar una vez más la memoria del Libertador Simón Bolívar con un retrato por el anverso junto con una viñeta del Puente de Boyacá y por el reverso, la reproducción del monumento erigido en homenaje a los héroes del Pantano de Vargas. La ornamentación así como el motivo utilizado como elemento de registro perfecto correspondieron a diseños precolombinos. Todo su diseño y características fueron enmarcados por los parámetros de la nueva familia.

Por otro lado y atendiendo la determinación de la junta directiva del banco en el sentido de propender por la sustitución de la importación de billetes, en 1981, se programó la producción del nuevo diseño para el billete de $100, elaborado para ser impreso directamente por la Imprenta. Este diseño fue dedicado a honrar la memoria del Precursor de la Independencia don Antonio Nariño.

Dada la excelencia del grabado del retrato de Antonio Nariño realizado por Biardi, para el anverso del billete de $10, se consideró que valía la pena conservarlo y se transfirió al anverso de este signo. Como motivo principal en el reverso, se colocó una vista de la plaza principal de Villa de Leyva, población boyacense donde murió el Precursor.

Se destaca notablemente en este diseño, la reproducción facsimilar en microimpresión del texto original correspondiente a la traducción de los Derechos del Hombre, impreso por Antonio Nariño, trabajo que fue y sigue siendo objeto de las mejores calificaciones en el ámbito internacional por la excelencia de la calidad alcanzada. Por el reverso se incluyó en grabado una vista de la prensa de imprenta que utilizó Nariño para estos propósitos. La primera edición se emitió con la fecha: 1° de enero de 1983 y las firmas de Hugo Palacios Mejía y Francisco J. Ortega como gerente y secretario del banco, respectivamente.

A éste siguió en abril de 1983 el billete de $200, tal vez el mejor diseño de la familia, dedicado por entero a honrar la Expedición botánica en la conmemoración de su bicentenario. En efecto, si se observa con detalle, el diseño de este signo presenta en su totalidad elementos asociados a la magna obra en conmemoración y al personaje objeto del motivo principal: don José Celestino Mutis, cuyo retrato aparece armónicamente rodeado de elementos secundarios, ornamentos, orlas y reproducciones gráficas obtenidas principalmente de los dibujos originales elaborados por el equipo de botánicos que bajo la dirección de Mutis, permitieron cumplir la titánica labor de clasificación taxonómica de las especies de la flora de la Nueva Granada. En la primera edición nacional aparecen las firmas de Hugo Palacios Mejía, gerente y Francisco J. Ortega, secretario; y la fecha: 1° de abril de 1983.

Como continuación de este proceso y con los mismos criterios de la familia, el banco encargó a la firma Thomas De la Rue la preparación del diseño y suministro de un nuevo billete de $ 2.000 dedicado a honrar la memoria del Libertador. Este diseño contemplaba por el anverso un gran retrato del Liber-tador, y una viñeta alusiva a la liberación de los esclavos con su respectivo texto en microimpresión. Por el reverso se incluyó la reproducción del famoso cuadro del maestro Francisco A. Cano, «El paso del páramo de Pisba», el emblema del banco, y en micro-impresión facsimilar el siguiente aparte extractado de una carta del Libertador:

"Quisiera tener una fortuna material que dar a cada colombiano pero no tengo nada. No tengo más que corazón para amarlos y una espada para defenderlos".

Este billete entró en la circulación a finales de 1983.

Posteriormente, en 1984 se inició el programa de elaboración del nuevo signo de $5.000 cuyo diseño se dedicó a la conmemoración del Primer Centenario de la Constitución de 1886. Para el efecto, se convocó a una licitación en la cual participaron varias entidades del exterior, resultando favorecida la Bundesdruckerei, imprenta de billetes del Gobierno de Alemania Federal. El diseño de este billete comprende, como motivo principal, un retrato del Dr. Rafael Núñez en un excelente trabajo de grabado, acompañado de una viñeta que muestra la Ermita del Cabrero, el epitafio redactado por Caro el cual fue grabado en el mausoleo de Núñez y las reproducciones en microimpresión de la primera hoja del texto original de la Constitución y del articulo 41, título XV del Acto Legislativo nș 3 de 1910. Por el reverso aparece la reproducción de una escultura de don Miguel Antonio Caro, la lista de los Estados Unidos de Colombia 1863 - 1886, el emblema del banco y un motivo ornamental precolombino.

Tanto en la preparación de los diseños para $200 y $100, como en los siguientes de $2.000 y $5.000 se recibió la invaluable asesoría en los aspectos históricos, del importante historiador y primer cronista de Bogotá, Dr. Guillermo Hernandez De Alba, director del Museo del 20 de Julio, quien con gran entusiasmo colaboró en la consecución de los motivos, particularmente los seleccionados para el billete de $200, relativos a la Expedición Botánica.

El último ejemplar de la familia correspondió al billete de $10.000, conmemorativo del V Centenario del Descubrimiento de América. En esta oportunidad el banco por primera vez recurrió a una nueva modalidad para definir el diseño. Para el efecto, se realizó una convocatoria de artistas de todo el país para participar en un concurso de diseño preparado con este fin. Los artistas preseleccionados recibieron las bases del concurso y asistieron a un programa de orientación técnica. El jurado escogió como ganador el diseño propuesto por la concursante Liliana Ponce de León y con base en él, se preparó en la imprenta la versión final ajustándola a las características de diseño y seguridad establecidas para la familia. En los aspectos históricos relacionados con este trabajo, se recibió la valiosa asesoría de los Drs. Germán Arciniegas y Mauricio Obregón.

Como motivo principal, por el anverso, como homenaje a las razas del nuevo mundo, se utilizó un grabado del retrato de una mujer embera, ataviada y pintada según su tradición; el mismo retrato aparece reproducido en la marca de agua. Como motivos secundarios aparecen la reproducción de una figura femenina precolombina perteneciente a la cultura Quimbaya y como fondo multicolor un medallón de origen italiano alusivo a la llegada de Colón al Nuevo Mundo, rodeado de diseños geométricos basados en la decoración precolombina que se encuentra en la Tumba de los siete nichos en Tierradentro (Cauca). Por el reverso una viñeta multicolor conformada armónicamente por una serie de especies de aves nativas de nuestro país. La viñeta parcialmente enmarca la reproducción en grabado de un fragmento del mapa impreso por el geógrafo Martín Waldseemuller en el cual se utilizó por primera la palabra América para referirse al Nuevo Mundo. A la derecha de la marca de agua, por esta cara, se aprecia una réplica de la nave "Santa María" y en texto microimpreso la siguiente frase extractada del diario de Cristóbal Colón:

"gente que mejor se libraría y convertiría
a nuestra santa Fe con amor que no por fuerza…".

La preparación del material original fue encargada a la firma De la Rue Giori de Suiza y la impresión de la primera edición se contrató con el Banco de México, trabajo ejecutado en las instalaciones de su fábrica de billetes.

Es interesante anotar que el magnífico diseño de este billete, en forma similar a lo señalado para los anteriores de $100 y $200, fue destacado ampliamente en el concierto internacional de productores de billetes. Lamentablemente por razones que se anotarán más adelante, el billete de $10.000, con esta presentación, tuvo muy corta vida en circulación.

La Conferencia del Pacifico

Los impresores de billetes quienes, en su mayoría, operan como entidades estatales o dependencias de los bancos centrales en el mundo, con el fin de mantener contactos entre sí e intercambiar información y experiencias de orden técnico y administrativo en todos los aspectos relativos a la fabricación de billetes y manejo de la circulación, desde hace ya varias décadas se han venido agrupando en dos grandes organizaciones: La Conferencia Europea, que concentra, como su nombre lo indica, los impresores de billetes del continente europeo y la Conferencia de Impresores de Billetes de la Cuenca del Pacifico, la cual, con una excepción, congrega los países que tienen costas en el océano Pacifico.

En el caso nuestro, la iniciativa de la Imprenta para ingresar en la Conferencia fue apoyada en forma decidida por el Dr. Fernando Copete Saldarriaga quien, desde la posición de subgerente industrial del banco, tenía bajo su dependencia la Imprenta de Billetes.

A la Conferencia del Pacífico pertenecen en la actualidad los impresores de billetes de los siguientes países:

Australia
Corea
India
Brasil
China
Idonesia
Canadá
Estados Unidos
Japón
Colombia
Filipinas
México
Tailandia

Luego de cumplir los requisitos y protocolos de ingreso, Colombia fue aceptada en 1983 y ha tenido ocasión de participar a partir de ese momento en todas las reuniones celebradas sucesivamente cada dos años en los siguientes países: Estados Unidos, Filipinas, China, Colombia, Corea, Australia, India y Brasil. La X Conferencia tuvo lugar, con gran éxito, en Colombia, entre el 20 y el 27 de octubre de 1991 en las ciudades de Bogotá y Cartagena. En ella participaron 52 delegados de los trece países miembros, incluyendo cuatro delegados de la Conferencia Europea pertenecientes a Austria, Alemania, Bélgica e Italia, quienes se llevaron la mejor impresión del país y de la organización y eficiencia de la Imprenta.

El banco ha tenido participación activa en la Conferencia y sus aportes a la actividad han sido plasmados en los diversos los documentos de trabajo que ha tenido oportunidad de presentar en las reuniones periódicas.

El primer documento presentado por Colombia en la Séptima Conferencia, realizada en 1985 en San Francisco y Washington, estuvo dedicado a ilustrar acerca de los orígenes y filosofía de la nueva familia de billetes de Colombia, los detalles históricos y técnicos de los diferentes diseños y la política aplicada por el Banco de la República sobre la conveniencia de difundir, entre el público en general, las características de seguridad colocadas en los billetes para su utilización. Este tema en ese momento generó amplia polémica pero motivó a varios países a seguir el ejemplo de Colombia.

El citado documento tuvo tal acogida, que fue necesario preparar copias adicionales para ser entregadas a cada uno de los participantes.

El logro de la autosuficiencia

No obstante que para 1987 la Imprenta tenía ya más de 27 años de actividad, así como experiencia y capacidad más que suficientes para producir cualquier signo, su producción estuvo limitada a las dos y máximo a las tres más bajas denominaciones de la estructura vigente.

Por otro lado, la creciente demanda de la Tesorería del banco y los elevados costos de importación de billetes comparados con los de fabricación local, reforzaron la política definida por la junta directiva del banco en el sentido de acelerar el proceso de sustitución de importaciones; para cumplir el propósito, con el decidido apoyo de las áreas interrela-cionadas y el respaldo de las directivas, se concretó la ejecución de una serie de iniciativas tendientes a lograr este objetivo en el corto plazo. Para atender este importante empeño, el banco determinó efectuar un cambio en la Dirección de la Imprenta, nombrando, a finales de 1987, al Ing. Rafael Cruz Villamil (autor de estas notas), en remplazo del Dr. David Vallejo M. Al cargo de subdirector técnico fue promovido el Ing. Orlando Melo Castañeda.

Como resultado de lo anterior, entre 1987 y 1990 se cumplieron las siguientes actividades tendientes a lograr el objetivo propuesto:

1. Estudios sobre diferentes alternativas que permitieran aumentar la capacidad de producción de la Imprenta, en las instalaciones existentes y básicamente sin considerar adquisición de nuevos equipos.

Los citados estudios permitieron obtener las aprobaciones necesarias para desarrollar las siguientes obras y cambios técnicos en el proceso.

• Construcción de una ampliación del edificio, dedicada básicamente a aumentar la capacidad de almacenaje de papel en proceso, para con la seguridad adecuada, poder elevar los niveles de reserva del material en proceso.

• Desarrollo de los estudios y pruebas necesarias para realizar el cambio de la impresión intaglio por la nueva técnica llamada Intaglioset, aplicable en principio, a los reversos de los billetes de baja denominación. Con esta tecnología, el tradicional grabado intaglio multicolor, se convierte en una impresión adicional del proceso de offset pero manteniendo el aspecto y detalle de la calcografía. De esta manera aparte de liberar capacidad de producción en la etapa de la impresión intaglio, se obtuvo una importante reducción en los costos de fabricación de las denominaciones sometidas al cambio.

Tal sustitución fue sucesivamente aprobada para ser realizada, en su oportunidad, en los reversos de los de los billetes de $200, $100, $500, $1.000 y $2.000 (Bolívar). El nuevo diseño del billete de $2.000 (Santander) fue concebido para ser impreso desde la primera edición con esta técnica, pero logrando adicionalmente un efecto de irisado en dos colores.

Este tipo de modificaciones es particularmente válido y aceptable cuando por efectos de la inflación, un billete originalmente de alta denominación va gradualmente perdiendo su poder adquisitivo y consecuentemente su atractivo para los falsificadores pero no obstante, su costo de producción se mantiene o se incrementa. La experiencia demostró que este cambio, no causo ningún problema a la circulación de los signos como sí ocurrió con una modificación de naturaleza diferente realizada unos años atrás al suprimir la marca de agua en el papel usado para el billete de $50.

• Del mismo modo y para utilizar la máxima capacidad que ofrecía una parte del equipo, se adelantaron los análisis y pruebas necesarias para incre-mentar el número de billetes por hoja en un porcentaje importante de la producción. Este cambio del formato de 35 a 40 unidades por pliego, permitió a partir de 1988 incrementar los volúmenes de fabricación y consecuentemente contribuir a la reducción de los costos. Esta iniciativa fue concebida completamente por el personal técnico de la Imprenta, aún superando los límites definidos por la firma fabricante de los equipos.

2. Durante 1988, gracias al empeño del personal tanto de producción como de servicios, fue posible producir, por primera vez localmente, y en tiempo «récord», los billetes de $500 y $1.000 en cantidades de 100 y 50 millones de unidades, respectivamente. También se dieron los primeros pasos para montar la producción del billete de $2.000, cuya realización se cumplió, con el éxito esperado, en el año 1989, con la producción y entrega de 130.5 millones de piezas.

Las primeras ediciones de estas tres denominaciones se emitieron con las firmas de Francisco J. Ortega, Gerente y Roberto Salazar Manrique, Abogado Subgerente. Como se puede observar, el banco en algunos períodos ha cambiado el cargo del funcionario que en compañía del gerente firma los billetes. Desde 1994 este privilegio lo ostenta el Gerente Ejecutivo.

Las fechas de esas primeras ediciones fueron asignadas así:

$500         12 de octubre de 1987

$1.000        1 de enero de 1987

$2.000        17 de diciembre de 1986

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A finales de 1989, de acuerdo con la estructura de denominaciones vigente, solamente quedaba pendiente la integración del billete de $5.000 a la fabricación nacional. Esta denominación fue originada y producida inicialmente por la Bundesdruckerei de Alemania en 1986. Posteriormente dos ediciones sucesivas en 1987 y 1988 fueron encargadas al Istituto Poligrafico e Zecca dello Stato de Italia, utilizando el mismo diseño pero para estos casos fue necesario que el proveedor realizara de nuevo grabados y material de impresión, lo cual no permitió obtener una reproducción completamente fiel.

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Para la producción local de este signo, el banco contaba con los materiales originales tanto de Alemania como de Italia. Por cuanto la calidad del trabajo alemán presentaba mejores condiciones de calidad, se optó por éste para las sucesivas ediciones nacionales de este billete. Dicha labor se adelantó durante 1990 año en el cual pudo cumplirse el anhelado objetivo de suplir la totalidad de las necesidades de billetes del banco con producción nacional.

La primera edición de fabricación local se imprimió con las firmas de Francisco J. Ortega, gerente y Luis C. León, secretario; y la fecha: 1° de enero de 1990.

Los niveles de producción entre 1989 y 1993 fueron gradualmente incrementados desde 350 millones de piezas hasta la cifra récord de 590 millones, sin recurrir a adquisiciones de equipo adicional con excepción de una nueva máquina de numeración que se instaló en 1993, con el fin de renovar el antiguo equipamiento de esta sección.

El programa de producción de 1993 contempló la impresión del billete de $10.000 (Descubrimiento de América) cuya primera edición en 1992, como se mencionó, fue encargada al Banco de México.

La primera edición local elaborada con base en los materiales originales elaborados en Suiza se preparó con las firmas de Miguel Urrutia M., Gerente General y Fernando Copete S., Gerente Ejecutivo, con la fecha limitada al año 1993. Como curiosidad se anota que este caso de únicamente colocar el año, sin mencionar día y mes es único en los billetes del Banco de la República.

Por otro lado, la entrada en vigencia de la nueva Constitución en 1991 originó la promul-gación de la Ley 31 de 1992, que dictó las normas de sujeción del Banco de la República para el ejercicio de sus funciones. En el artículo 56 de dicha ley se estableció que todos los bienes de la Casa de Moneda, incluyendo la Imprenta de Billetes pasarían a ser propiedad del banco. En consecuencia mediante el contrato celebrado a mediados de 1993, la Imprenta pasó nuevamente a ser una dependencia del banco.

El lamentable suceso del robo de billetes "sin emitir" a la sucursal del Banco en Valledupar ocurrido en octubre 16 y 17 de 1994, tuvo importantes consecuencias para el manejo de los billetes en circulación, particularmente en las denominaciones de $2.000 (Bolívar), $5.000 (Núñez) y $10.000 (mujer embera). Como uno de los resultados de este penoso episodio, el banco, para mantener la fe pública, determinó cambiar el diseño de los billetes de estas tres denominaciones con la mayor celeridad posible. La Imprenta cumplió una vez más importante papel en la ejecución de esta determinación.

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El proceso se inició con la denominación de $5.000 cuyo diseño, fue elegido en 1993 mediante concurso, adjudicado al reconocido pintor colombiano Juan Cárdenas y estuvo dedicado a rendir homenaje al poeta José Asunción Silva, cuyo retrato en grabado se ubicó en el anverso, rodeado de elementos secundarios diseñados como interpretaciones artísticas de pasajes del poema "Nocturno". Un fragmento de esta obra se reproduce, en microimpresión, en una cara del mausoleo que aparece en la viñeta del reverso, bellísima composición, igualmente alusiva al citado poema, egregia obra de la literatura colombiana.

"Una noche,
una noche toda llena de perfumes,
/ de murmullos y de música de alas,
una noche,
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda
/ las luciérnagas fantásticas… ".

El complemento de la ornamentación se realizó con diseños multicolores del estilo Art-Nouveau vigente a finales del siglo XIX, época que fue testigo de la brillantez del gran poeta.

La originación y primera edición fueron contratados con la firma Thomas de la Rue de Inglaterra. En forma casi paralela, se produjo la impresión de la primera edición local, a mediados de 1995.

Dicha edición tiene las firmas de Miguel Urrutia M y Fernando Copete S. como gerente general y gerente ejecutivo respectivamente, y la fecha: 1° de marzo de 1995.

En forma simultánea se adelantó lo correspondiente a la denominación de $10.000, con un diseño preparado, bajo las orientaciones del gerente del banco Dr. Miguel Urrutia M, para honrar la memoria de la heroína Policarpa Salavarrieta, al conmemorar los 200 años de su nacimiento.

El grabado del retrato, motivo principal del anverso se basó en un óleo realizado por el pintor José María Espinosa y en el reverso una vista de la plaza principal de Guaduas, cuna de la heroína, el cual se obtuvo como fragmento de una acuarela del diplomático pintor inglés Edward W. Mark. En este billete se utilizó por primera vez el moderno dispositivo de seguridad conocido como "Tinta ópticamente variable" cuya propiedad permite observar el motivo precolombino ubicado en el extremo superior izquierdo del anverso, en dos colores (violeta o verde) según el ángulo de observación.

Al igual que con la denominación de $5.000, la primera edición de este billete se ejecutó junto con la originación en Inglaterra y Malta con la firma Thomas de la Rue. Muy rápidamente con este mismo material, se produjo la edición local en la Imprenta de Billetes, con las firmas de Miguel Urrutia M y Fernando Copete, y la fecha: 1° de marzo de 1995

El papel de las dos denominaciones descritas fue dotado de un dispositivo de seguridad adicional a los existentes, conocido como "lentejuelas iridiscentes" que protegen el billete contra falsificación mediante fotocopiadora.

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Para concluir el ejercicio de sustitución de las tres denominaciones afectadas, durante 1996 se preparó la denominación de $2.000, a partir del diseño elaborado por el arquitecto José Pablo Sanint, para rendir de nuevo homenaje al Hombre de las Leyes, General Francisco de Paula Santander.

Se destacan en este diseño, por el anverso, el gran tamaño del grabado del retrato y de la correspondiente imagen de la marca de agua acompañados del fondo multicolor que reproduce un paisaje panorámico de un estero de los Llanos Orientales. Por el reverso se aprecia la fachada del antiguo edifico de la Casa de la Moneda de Bogotá, con la silueta del portal principal destacada en primer plano. Esta cara del billete se imprimió en esta oportunidad con la técnica Intaglioset, por primera vez a dos colores con efecto de "irisado". Se anota como hecho curioso que también por primera vez la numeración de un billete del banco se presentó por el reverso.

Este billete, desde su primera edición, fue impreso en las instalaciones de la Imprenta. Para esta primera edición se asignó la fecha: 2 de abril de 1996 e igualmente las firmas de Miguel Urrutia M. y Fernando Copete S.

A continuación, para atender las necesidades de la circulación, de acuerdo con la estructura de denominaciones vigente, fue necesario introducir una nueva denominación de mayor valor, en este caso el billete de $20.000.

El material original de este billete se preparó por la firma Thomas de la Rue de Inglaterra, con base en el diseño elaborado por el maestro Juan Cárdenas y fue dedicado a honrar la memoria del importante científico colombiano Julio Garavito Armero (1865-1920).

Julio Garavito, profesor de matemáticas, ingeniero civil, director del Observatorio Astronómico, gracias a su permanente interés científico, elaboró, con escasos recursos técnicos, estudios de dinámica astronómica dedicados, en particular, a analizar las irregularidades que se observan en los movimientos orbitales de la Luna, trabajo que le mereció en 1970 el reconocimiento de la Unión Astronómica Internacional, mediante la designación de un conjunto de cráteres de la superficie lunar con el apellido del ilustre profesor.

El diseño de este signo presenta por el anverso además del retrato del personaje honrado, una vista de la Luna observada desde la Tierra, un elemento con las iniciales del banco brc en imagen latente y en un diseño geométrico, el dispositivo impreso con tinta ópticamente variable sobre fondo multicolor compuesto por vistas de la superficie lunar. Por el reverso se aprecia la reproducción de una fotografía de la tierra tomada desde la superficie de la Luna sobre fondo conformado con diseños geométricos alusivos a los cálculos de Garavito sobre el movimiento lunar. Por primera vez se utilizó para este billete un hilo de seguridad del tipo "aventa-nillado" con texto interior: "veinte mil pesos" y segmentos plateados que sobresalen del papel los cuales presentan efectos de fluores-cencia multicolor bajo luz ultravioleta.

Este billete fue impreso, directamente por la Imprenta, desde su primera edición a mediados de 1996, con la fecha 23 de julio de 1996 y las firmas de Miguel Urrutia M y Fernando Copete S.

A finales del mes de mayo de 1997, luego de culminar una larga y fructífera carrera en la Imprenta y haber satisfecho las metas propuestas por la institución, el Ing. Rafael Cruz Villamil, se retiró como pensionado del banco.

La madurez

Al retiro del Ing. Cruz, no fue nombrado remplazo en el cargo de director de la Imprenta y estas funciones fueron desempeñadas por el titular de la subgerencia industrial del banco, Dr. Alfredo Sánchez Vargas, quién cumplió este encargo hasta su retiro del banco en junio de 2000. A partir de este momento, las funciones de la subgerencia industrial fueron asignadas al Dr. Néstor Plazas Bonilla.

Durante estos tres años, la Imprenta continuó atendiendo todas las necesidades de billetes del banco en las cuatro denominaciones vigentes y gracias a las gestiones adelantadas en los años anteriores, en 1999, produjo por primera vez en su historia billetes para otro país; en este caso 40 millones de piezas del billete de 5.000 Sucres para el Banco Central del vecino país, Ecuador. La calidad del producto, el cumplimiento de las especificaciones establecidas y de los compromisos de entrega, fueron altamente reconocidos por el importante cliente.

El siglo XXI encuentra la Imprenta con más de 40 años de actividad productiva, como una empresa sólidamente establecida, en la plenitud de su madurez y manteniendo su posición de liderazgo en Latinoamérica. Así mismo, su nivel tecnológico sigue en permanente proceso de actualización, sus directivos empeñados en la continuidad de los planes de mejoramiento continuo para incrementar la eficiencia de sus procesos y la calidad de sus productos.

El 13 de julio de 2000, el Ing. Orlando Melo Castañeda, funcionario de reconocida trayectoria y experiencia en la especialidad, asumió el cargo de director de la Imprenta. El Ing. Melo se vinculó al banco en 1978 como ingeniero mecánico en el Departamento. Editorial; luego pasó a la Imprenta donde ha desempeñado los cargos de jefe de servicios técnicos y subdirector técnico. La capacidad técnica del Ing. Melo, su gran conocimiento y amplia experiencia permiten asegurar la firme continuación de la empresa concebida cuatro décadas atrás por el Capitán Torres y el éxito de los programas que el banco promueva en el futuro, entre los cuales se destaca la construcción y puesta en marcha de una nueva instalación que se denominará "Central de efectivo".

Durante el año 2000 se preparó, con ayuda de Thomas de la Rue de Inglaterra, el diseño del billete de $50.000, la más alta denominación hasta ahora requerida. El diseño de este signo está consagrado a exaltar la memoria del escritor Jorge Isaacs, autor de la famosa novela María. Fue elaborado a partir de los dibujos preparados por el conocido pintor vallecaucano Óscar Muñoz. En el anverso aparece un retrato del escritor acompañado de la figura de María sobre un fondo del paisaje del Valle del Cauca. Por el reverso una vista de la hacienda El Paraíso, lugar en el cual se desarrolló la historia de la novela.

A diferencia de los diseños anteriores de los billetes colombianos, éste presenta una disposición vertical y, en concordancia con su poder adquisitivo, ha sido dotado de los más avanzados dispositivos de seguridad existentes. Entre ellos se destacan: la marca de agua, varios textos en microimpresión, un nuevo tipo de hilo de seguridad, con texto legible "50 mil pesos colombia". Este hilo al igual que otros motivos y elementos presentan efectos apreciables bajo la luz ultravioleta.

La primera edición de este signo fue fabricada directamente en la Imprenta y puesta en circulación a finales del 2000. Presenta las firmas de Miguel Urrutia M., gerente general y Gerardo Hernández Correa, gerente ejecutivo y, la fecha: 7 de agosto de 2000.

A la terminación del año 2000, con el traslado del Dr. Néstor Plazas Bonilla al cargo de subgerente administrativo del banco, fue nombrada en la posición de subgerente industrial, la Dra. Rocío Sánchez del Real, funcionaria de brillante carrera en la institución, reportando a la Gerencia Ejecutiva, cargo desempeñado por el Dr. Gerardo Hernández Correa, desde finales de 1999 al retiro del Dr. Fernando Copete Saldarriaga.

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