¿Cuándo será el próximo eclipse total de sol visible en Colombia? ¿Qué es la "Era de Acuario"? ¿Por qué la Luna va casi siempre acompañada de una estrella? Estas son preguntas que la mayoría de las personas se han hecho alguna vez, aunque no tengan un interés especial en conocer el cielo en detalle, pero si lo tienen, de seguro que se han planteado otra clase de interrogantes como, quiero comprar un telescopio o unos binóculos, ¿cómo seleccionarlos? ¿Cómo aprender a conocer las constelaciones? ¿Qué parte del cielo puedo observar esta noche?

Mis alumnos de astronomía me han hecho esas preguntas una y otra vez, durante los últimos cuatro años, en el Planetario de Medellín y fue precisamente eso lo que me motivó a poner mis notas de clase en forma de libro, para que el público tuviera una obra dónde consultar sus inquietudes más elementales acerca del cielo. He procurado, en lo posible, alejarme de la terminología muy técnica, de las fórmulas matemáticas y de la interpretación teórica de los fenómenos celestes, para que el lector disponga de una obra en la cual consultar con seguridad y sin correr el riesgo de ser remitido a otro libro, por la complejidad de las explicaciones.

Este libro puede ser leído en cualquier orden, salvo el capítulo primero que debe ser estudiado antes que los demás, pues en él están los elementos mínimos necesarios para la comprensión de los otros y para entender el funcionamiento de la maquinaria celeste.

Aunque en el capítulo 3 hablo de telescopios y de otros instrumentos de observación, no quiere decir que esas sean herramientas necesarias para el estudio del cielo. Por el contrario, el contemplador del cielo es aquel que se estasía mirando a las estrellas, sin importarle mucho los refinamientos técnicos. Fueron ellos, los amantes del cielo, antes que los astrónomos, quienes tuve en mi mente en el momento de escribir cada palabra. Mi propósito, entonces, al escribir capítulos como el tercero, fue el darles la oportunidad de afinar sus conocimientos y dar el paso que casi con seguridad van a intentar, el de combinar la técnica con la contemplación.

Aunque yo fui el ejecutor de este libro, fueron muchos los que contribuyeron para que su realización fuera posible. Son tantos, que no podría mencionar a cada uno, pero siento el deber de darles mis agradecimientos y de mencionar, al menos, a quienes estuvieron vinculados más directamente con la realización de la obra.

En el Planetario de Medellín, mis alumnos me inspiraron los temas del libro con sus inquietudes; el director de la institución, Doctor Gabriel Jaime Gómez, desde un principio me instó para que organizara mis notas de clase y las pusiera en forma de libro y, en los momentos de desmayo, me animó a continuar; el señor Mauricio Gaviria me suministró algunas de las fotografías y me permitió tomar otras en el observatorio astronómico del planetario.

Después de preparados los borradores, el Doctor Álvaro Gaviria dibujó en su computador algunas de las ilustraciones y las repitió, les quitó y les añadió para darle gusto a mis deseos, a veces caprichosos; la señorita Piedad Jaramillo tuvo la paciencia de leer más de un centenar de hojas sueltas y desordenadas y hacerme comentarios muy valiosos para su corrección.

En mi hogar, mi esposa Ángela María, me dio lo que siempre ambicioné y sin lo que no habría podido escribir estas páginas: tiempo; mis hijas Marcela, Ana María y Aída estuvieron muchos fines de semana sin salir con Papá para que él pudiera terminar su obra.

¿Cómo no darles mis agradecimientos a todos ellos y decirles que son coautores de la Guía Turística del Cielo?

Antonio Bernal González,

Rionegro, Abril 23 de 1989

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