Labores de preparación del suelo

Para plantar la caña se puede hacer solamente un agujero para enterrar el trozo de semilla ó roturando únicamente el surco donde va la caña (labranza mínima), como se hace en zonas de ladera; o bien, con maquinaria pesada realizando labores de subsolado, barbecho, cruza, rastra y nivelación.

En caña panelera se usan comúnmente una combinación de los siguientes sistemas de preparación:

• Corte y quema del rastrojo: es el sistema tradicional y se emplea en lotes nuevos con rastrojos viejos. Se corta la madera utilizable (para la hornilla como leña), luego se queman los residuos. Es una práctica inadecuada, pero en zonas donde no se puede utilizar la maquinaria es la única posible y para compensar los daños deben realizarse prácticas adecuadas del cultivo.

• Preparación manual con azadón o pica: este método se emplea cuando se van a renovar socas viejas y no es posible el uso de maquinaria. Consiste en arrancar las socas viejas con pica y luego roturar el sitio donde se va a colocar la semilla. Cuando son lotes provenientes de otros cultivos, la labor se reduce a abrir la zanja y el hoyo donde se va a colocar la semilla, según el sistema de siembra a utilizar.

Existen otros sistemas de preparación mediante el uso de implementos de tracción animal o maquinaria pesada, los que no se describen por que no son utilizados en el departamento del Guaviare.

 

Surcado

Generalmente se hace en terrenos quemados provenientes de rastrojo y/o cañeros de arroz y maíz. El cultivo siempre se debe ubicar de Oriente a Occidente para facilitar la penetración de la luz solar, con mayor eficiencia.

Para el surcado del terreno se hace con ayuda de un hilo, construyendo zanjas a una profundidad de 20 cm. por 20 cm. de ancho.

Sistema de siembra y población de plantas

• En siembra a "chorrillo", la distancia de siembra varía entre 1.20 m. a 1.30 m. entre surcos; en distancias menores entre surcos a 1.20 m. se produce alta humedad dentro del cultivo, principalmente en los meses de mayor intensidad de lluvias, lo que genera enraizamiento del tallo. En los dos primeros cortes la producción de caña es buena, los siguientes cortes presentan baja producción por las condiciones de sobreuso del suelo y deficiencia de nutrientes (Figura 2).

FIGURA 2. Sistemas de siembra a chorrillo

 

• En el sistema "mateado", cuando se utilizan distancias entre 1.0 a 1.30 m. entre surcos y con distancia entre plantas de 0.25 a 0.50 m. con uno y dos esquejes por sitio respectivamente, permite obtener rendimientos muy similares al chorrillo. A los tres meses el cultivo cierra en forma similar como si fuera chorrillo.

A distancias de siembra mayores a 1.20 m. (mateado), se observan bajos rendimientos debido principalmente a la mayor competencia de malezas con el cultivo. Se debe recordar que los rendimientos están directamente relacionados con una buena población.

El sistema mateado es el que tradicionalmente utilizan la mayoría de los agricultores en el Guaviare, pero los rendimientos se disminuyen por la baja densidad de siembra y el desperdicio de terreno. El sistema más recomendable es el de «chorrillo» que permite aprovechar mejor el suelo y alcanzar una densidad de siembra (población) óptima con mayores rendimientos.

 

Selección de semillas y semilleros

La caña es una planta que se propaga por trozos de tallo o estacas, que tienen desde una yema hasta el tallo entero, las que se denominan "semillas" (Figura 3).

Figura 3. Semilla Caña de buena calidad

La semilla se debe seleccionar teniendo en cuenta las siguientes características :

• Que provengan de cañas libres de plagas y enfermedades
• Tallos vigorosos y con buen estado nutricional
• Cañas entre siete y ocho meses de edad
• Semilla de una misma variedad con yemas sanas y funcionales

La semilla para la siembra se puede conseguir de cogollo, de plantilla, de primeras socas y de semilleros. Cuando se emplea el cogollo se recomienda sacarlo de plantas sanas y vigorosas, cortando en forma diagonal (sesgo) en la mitad del entrenudo y destapando las yemas (descalcetado).

Emplear semilla proveniente de semilleros, es la práctica más recomendable. El tamaño del semillero debe corresponder al 10% del área que se piensa sembrar en caña. Un semillero de 1.000 metros cuadrados produce de 8 a 10 toneladas de semilla de caña, suficientes para sembrar una hectárea.

La utilización de semilleros se ha impuesto en el cultivo de la caña, siendo la forma más fácil de asegurar que la semilla sembrada sea pura varietalmente.

Desinfección de la semilla

Esta labor es indispensable realizarla siendo una buena oportunidad para controlar plagas y enfermedades desde el inicio del cultivo. Para evitar el manipuleo de la semilla impregnada de productos químicos y posibles intoxicaciones, la semilla se debe ubicar en el surco y aplicar la mezcla de pesticidas con la ayuda de una fumigadora de espalda.

Para una bomba de espalda de 20 litros, se recomienda mezclar los siguientes productos: 10 gramos de Benlate o 50 gramos de Manzate o Dithane, con el objeto de prevenir enfermedades; e insecticidas como Furadán 50 c.c. o Dipterex 30 gramos, con el objeto de prevenir plagas.

• Precauciones:

Las siguientes medidas de seguridad tienen como fin proteger a quienes manejen insecticidas u objetos tratados con ellos, a los consumidores de cosecha en los cuales se hayan usado insecticidas, a la fauna silvestre y al medio ambiente.

Toda persona que tenga que manejar plaguicidas sea cual fuere su categoría, está en la obligación de observar las siguientes precauciones:

1. Leer la etiqueta antes de usar cualquier insecticida y seguir las instrucciones dadas. No exceder la dosis máxima necesaria y aplicar siempre la misma cantidad requerida.

2. Almacenar los plaguicidas en un lugar seguro, fuera del alcance de los niños, animales o personas irresponsables y en donde no haya peligro de contaminar alimentos y objetos de uso personal para humanos y animales.

3. Almacenar los químicos en sus recipientes originales V debidamente rotulados.

4. Usar insecticidas sólo cuando sea necesario y en forma apropiada.

5. Evitar el roce prolongado de los insecticidas con la piel y la inhalación de polvos, vapores y neblinas; al igual que el contacto con los ojos, nariz y boca; si esto ocurre se debe lavar con abundante agua y jabón.

6. No comer ni fumar durante la aplicación de los agroquímicos. Al término de la aplicación se debe cambiar la ropa y bañarse bien la cara y las manos.

7. En lo posible se debe usar guantes, máscara y ropa especial para ello.

Comentarios (0) | Comente | Comparta c