ESTÍMULO SENSACIÓN Y PERCEPCIÓN
ESTIMULO - SENSACIÓN Y PERCEPCIÓN
1. LAS BASES NEUROFISIOLÓGICAS DE LA EXCITACIÓN
-REACCIÓN
Las relaciones entre organismo y medio dependen de
dosfunciones
receptora y efectora. En el nivel más inferior de la
filogénesis,
ambas funciones pueden pertenecer a una misma célula, que posee
a la vez irritabilidad (función receptora) y contractibilidad
(fun-
ción efectora). En los organismos superiores existen
tres siste-
mas especializados distintos: a)Los órganos receptores, b) los
órganos efectores; c) los órganos de transmisión entre
receptores
y efectores.
Los órganos receptores son activados por estímulos que son
aconte-
cimientos exteriores o interiores al cuerpo y que producen una
ex-
citación caracterizada por una modificación local reversible del
re-
ceptor.
Los órganos efectores están en el origen de reacciones que
consis-
ten siempre, en último análisis, en la liberación de sustancias
quí-
micas pudiendo, esto, en algunos casos, dar contracción
muscular.
Los órganos de transmisión pueden estar constituidos por la vía
humoral. Si en determinados mamíferos se irradia la hipófisis
con
rayos X (excitación), se provoca una modificación de las
glándulas
sexuales (reacción) mediante la secreción hipofisiaria
(transmi-
sión humoral). Esta transmisión humoral no da lugar a una sen-
sación. Esta no existe más que en casos de transmisión por vía
nerviosa.
En los animales superiores hay un centro integrador
(en el hombre el cerebro) , aunque se puede distinguir la
trans-
mision aferente o centrípeta de la excitación (del receptor al
centro) , y la transmisión eferente o centrífuga (del centro al
efecto) . Esta vía está compuesta de varias células nerviosas
ar-
ticuladas entre sí por sinapsis, células de relé entre la
célula
receptora y la efectora.
Se habla de sensación cuando la excitación es transmitida por
fi-
bras nerviosas en forma de mensaje, hasta los centros que rigen
la conducta global del ser viviente y que registran las
experien-
cias de manera que aseguren la adaptación de esta conducta, no
solo actual sino también ulterior. Los circuitos de excitación-
reacción que dan lugar a una sensación pagan por el córtex.
Los estímulos que producen excitación pertenecen a todas las
for-
mas de energía fisicoquímica. No obstante ciertas formas de
ener-
gía no provocan la excitación de los receptores (rayos X,
ultraso-
nidos, etc). De una manera relativa los receptores están
especia-
lizados para el tipo de energía que puede excitarlos, y de una
ma-
nera absoluta para la sensación producida por su excitación. El
ojo puede ser estimulado por ondas electromagnéticas de
10-5 a 10-4
cm, pero también por una corriente eléctrica o por una presión
me-
cánica. En todos los casos, la sensación es luminosa o colorea-
da, dependiendo la especificidad de la sensación de la zona del
córtex donde terminan las vías aferentes que provienen del
recep-
tor. La tabla I da las correspondencias entre excitación,
recep-
tor y sensación, en condiciones habituales de funcionamiento de
los receptores.
La excitación del receptor desencadena un mensaje,
transmitido
por vía nerviosa, llamado Influjo nervioso.Se trata de
un
proceso físico-químico que se propaga a una velocidad de 1 a
120 m/seg, según las fibras, y que se acompaña de una des pola-
rización de la membrana de la fibra, que puede ser registrada
por un voltímetro en forma de una corriente de acción bifásica.
Para una neurona determinada, la excitación no actúa mas
que por encima de un cierto umbral de intensidad, pero a con-
tinuación, la variación de potencial desencadenada es indepen-
diente en su amplitud de la intensidad de excitación.
Va enlazada únicamente a las propiedades de la neurona.
Es la ley del todo o del nada válida tanto para las
neuronas del re-
ceptor como para las del relé. Cada excitación va seguida de
una fase rrefractaria de un milisegundo, durante la cual la
célu-
la es totalmente inexcitable. Las diferencias de sensación de-
penden de las fibras nerviosas en cuestión, de su número y de
su frecuencia de los impulsos transmitidos (siendo éstos por
razón del período refractario, espacios por lo menos, un mili-
segundo para una determinada fibra).